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Nota editorial:
Con la intención de que el lector tenga un concepto
general de los resultados de algunas ferias de la temporada taurina del 2009,
resumo lo más relevante sucedido en el abono de esas ferias.
Mi método es simple, primero hago algunos
comentarios generales sobre el abono de la feria. Luego, añado una lista con
los carteles, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña,
según los datos obtenidos de la prensa que aparecen en el Internet. A
continuación menciono cualquier acontecimiento importante relacionado con el
abono ferial y hago algunas observaciones sobre el ganado lidiado y sobre el
resultado económico de la feria, basado en la asistencia de público a la plaza.
Finalmente, comento algo más detenidamente sobre los diestros que han
conseguido sobresalir en sus actuaciones y, además, en un anexo informo sobre
los premios que pudieran ser concedidos a los triunfadores de la feria por las
instituciones locales.
Advierto que trato de moderar mis opiniones
particulares sobre las actuaciones de los toreros, ya que estos resúmenes están
basados en la información difundida por los medios de comunicación. Sin
embargo, las muchas imágenes, videos, e incluso de retrasmisiones
televisivas de corridas, que ahora pueden verse en la pantalla chica del
Internet, me ayudan tremendamente para escribir con más apreciación los
resúmenes de las ferias.
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RESUMEN DE LA FERIA DE ASTE NAGUSIA-2009 DE BILBAO, ESPAÑA por
Mario Carrión
En agosto la temporada taurina en España y en el sur
de Francia está en su apogeo, y es raro que en un cierto día de esTe mes una o
más ferias importantes, junto a otras de menor categoría, se estén
desarrollando, y sus resultados siendo reportados por los medios de
comunicación. A tal punto que es difícil para el aficionado mantenerse al día
de todo lo que está sucediendo en los diferentes ruedos de los lugares en donde
esas ferias se celebran
Sin embargo, ese no es el caso con la feria de
Bilbao, denominada Semana Grande en castellano o Aste Nagusia en vascuence, pues lo que ocurre en la Plaza de
Toros de Vista Alegre acapara la atención del aficionado y de la prensa, ya
e, junto a las ferias primaverales de San Isidro en Madrid y la de Abril en
Sevilla, la feria estival bilbaína forma la trilogía de las ferias más
importantes del calendario taurino español.
El abono del ciclo ferial 2009 se compuso de un
festejo de rejoneo, más ocho corridas de toros. La feria se inició el sábado 15
de agosto con el festejo de rejones y concluyó el domingo 23 con una corrida de
toros, en la que se lidió el famoso encierro de Victorino Martín. Aquí hago un
paréntesis para anotar el curioso dato de que, a diferencia de muchas otras
ferias actuales, en las que progresivamente se
han aumentado la cantidad de festejos de sus abonos, especialmente en
las ferias primaverales de Madrid y Sevilla, la cantidad de festejos que se
celebran anualmente en la Semana Grande ha permanecido relativamente constante
desde los años cincuenta.
En las ocho corridas de a pie originalmente se anunciaron dieciséis
matadores de toros para cubrir
veintitrés puestos de los carteles. Es de elogiar que seis de los diestros
notables, Enrique Ponce, “Morante de la Puebla, “El Juli “, Sebastián Castella, “El Cid” y Miguel Angel Perera, no hayan dudado en anunciarse en dos
festejos para formar carteles muy bien rematados. Uno de ellos era un
mano-a-mano entre “El Juli” y Perera. También, el maestro “El
Fundi” se había anunciado en dos corridas aunque a diferencia de sus compañeros
él lo había tenido hacer entrando en dos carteles con las corridas denominadas
duras: la de “La Quinta” y la de Victorino Martín. Se han quedado fuera del
abono Cayetano y José Tomás, quien no se ha presentado en Bilbao desde su
reaparición. Esto era lo planeado pero, pero pore estar “El fundi”, Morante,
Perera y Bolívar heridos, hubo varias sustituciones por estar varios toreros
recuperándose de heridas; Antonio Barrera tomó el
puesto de “El Fundi” en la primera corrida y José Luis Moreno el de la última,
mientras que Iván Fandiño, por triunfar con un toro de “La Quinta”, se ganó el
puesto de Morante en la corrida del lunes 15 agosto. Por otro lados Rubén Pinar
sustituyó a Luis Bolívar en la penúltima corrida de la feria.
Después de está introducción, primero en ‘Cartetes y resultados’
incluyo los carteles de los nueve festejos con los resultados al estilo
reseñas, seguidos por unas observaciones cuantitativas. Luego concluyo el
resumen haciendo unos comentarios generales sobre el comportamiento de los
toros y las actuaciones de los diestros, con énfasis en los triunfadores.
A continuación aparecen los carteles del festejo de rejones y de las
ocho corridas de toros mostrando los resultados de las actuaciones de los
diestros, y la asistencia a la plaza en cada festejo:
Sábado 15 de agosto.
Corrida de rejones de la Feria Aste Nagusia. Toros de Fermín Bohórquez (bien
presentado, manejables y nobles, pero faltos de casta y venidos a menos) para
Fermín Bohórquez (silencio; silencio tras aviso), Hermoso de Mendoza (ovación;
ovación) y Sergio Galán (vuelta; ovación tras aviso). Entrada: ¾.
Domingo 16 de agosto. 2ª de
la Feria Aste Nagusia. Toros de “La Quinta” (bien presentados, descastados y
deslucidos, en general; los mejores el 3º y el 5º que fueron manejables) para
Antonio Barrera, sustituyendo a “el Fandi” (saludos tras aviso; silencio),
Sergio Aguilar (silencio; silencio tras aviso) y Iván Fandiño (oreja; saludos).
Entrada: ½.
Lunes 17 de agosto. 3ª de la
Feria Aste Nagusia. Toros de García Jiménez (bien presentados; deslucidos y de
embestidas irregulares, en general; el 4º manejable, y el mejor el 2º, que era
encastado y noble; “El Juli” (silencio; saludos), “El Fandi” (saludos tras petición minoritaria; saludos) e Iván
Fandiño (saludos; saludos). Entrada: ¾.
Martes 18 de agosto. 4ª de la Feria
Aste Nagusia. Toros de “Fuente Ymbro”
(bien presentados y de juego variado; el 1º encastado, 3º y 5º manejables, 4º descastado
y el 2º, y el 6º complicados) para “El
Cid” (saludos; silencio), Sebastián Castella (saludos; saludos tras aviso) y Miguel Ángel Perera (vuelta
tras aviso; saludos). Entrada: ¾.
Miércoles 19 de agosto. 5ª de de
la Feria Aste Nagusia. Toros de “El Ventorillo”, 1º bis, (bien
presentados de juego desigual; presentaron dificultades para la lidia, probones
sin entregarse, y mansearon al final de las faenas; sin ser buenos, los más
manejables fueron el 3º y el 6º, y los más complicados el 4º y el 5º) para
Enrique Ponce (saludos; saludos tras dos avisos), Sebastián Castella (silencio
tras aviso en ambos) y José María Manzanares (oreja; saludos). Entrada:
casi lleno.
Jueves 20 de agosto. 6ª de la
Feria Aste Nagusia. Tres toros de “El
Tajo”,3º, 4º y 5º, tres de “La Reina”, 1º, 2º y 6º (bien presentados y, en general
con casta y movilidad, excepto el 2º que fue manso con peligro; en conjunto
complicados para los de a pie, los más manejables el 3º, 5º y 6º) para Enrique Ponce (saludos tras aviso;
vuelta tras aviso), “Morante de la
Puebla” (bronca; palmas tras aviso) y ”El Cid” (silencio; saludos).
Entrada: casi lleno.
Viernes 21 de agosto. 7ª de la Feria Aste Nagusia.
Toros de “Jandilla”, 6º bis de sobrero (terciada de presentación para Bilbao,
algunos toros levemente protestados de salida, y de juego irregular; el 1º, el
2º y el 4º faltos de casta y justos de fuerza, el 5º manejable y el 6º bis bravo y noble) para “El Juli”, en
solitario (saludos, silencio, saludos tras petición minoritaria, saludos,
oreja; saludos; despedido con una fuerte ovación). Entrada: casi lleno.
Sábado, 22 de agosto. 8ª de la
Feria Aste Nagusia. Toros de “Torrestrella” (descastados y sosos en general y
con la presencia y fuerzas justas para Bilbao; el primero noble y el 6º
complicado) para Matías Tejela (saludos;
silencio), Daniel Luque (saludos con división; silencio) y Rubén Pinar (saludos;
palmas tras aviso). Entrada: ¾.
Domingo 23 de agosto. 9ª de la
Feria de Aste Nagusia. Toros de Victorino Martín (bien presentados; el 1º
noble, el 2º, el 3º y el 6º muy complicados
y el 4º y el 5º los peores del
encierro, ambos con mucho peligro) para Juan José Padilla (ovación con saludos;
silencio), José Luis Moreno (saludos tras aviso; saludos) y Diego Urdiales
(saludos; oreja). Entrada: ¾.
Con respecto a la asistencia a la plaza las reseñas nos muestran que
el público respondió a los carteles de la feria, casi llenando la plaza en los
festejos de los días 19, 20 y 21; cubriendo aproximadamente tres cuartos del
aforo en las corridas de los días 15, 17, 18, 22 y 23; y llenando algo más de media plaza en la
corrida del día 16.
Antes de incluir los datos cuantitativos o mis comentarios, anoto aquí
dos características pertinentes al público bilbaíno que se reflejan en los
resultados. El aficionado de Bilbao es ecuánime en sus juicios, no tiende a
mostrar favoritismo hacia los diestros que, por ejemplo, tienen los aficionados
sevillanos o madrileños. Tampoco es dado a las reacciones extremas, tanto de pitar
o abroncar a los toreros o de premiarlos con excesivos trofeos. Exige que en
las corridas se lidie el toro con edad, peso y trapío, y reconoce y aprecia los
esfuerzos que los diestros hacen cuando las condiciones de esos cornúpetas no
son apropiadas para el triunfo.
Examinando los resultados de las ocho corridas de
toros, los números muestran que de las 48 faenas ejecutadas por los 17
espadas, 1 fue abroncada, 11 fueron silenciadas, 30 ovacionadas con o sin
salidas al tercio, 2 premiadas con vueltas al ruedo sin trofeos y 4 con una
oreja. Por otro lado, ningún espada obtuvo más de un trofeo ni tampoco abrió la
Puerta Grande de Vista Alegre.
Comentarios
Respecto al ganado bravo, se lidiaron en las
corridas de a pie un encierro de cada una de las ganaderías de “La Quinta”,
Hnos. García Jiménez, “Fuente
Ymbro”, “El Ventorrillo”, “Ganadería
del Tajo”, “Jandilla”, “Torrestrella” y Victorino Martín y, como es la norma en esta “feria del toro”, todos los
encierros estuvieron bien presentados, aunque bajaron algo los encierros de “Jandilla”
y “Torrestrella”.
En cambio, con referencia a la bravura, nobleza y
casta y fuerza estuvieron faltos de
todas o gran parte de esas cualidades las ganaderias de “La Quinta”,
García Jiménez, “El Ventorcillo” y “Torrestrella”, y los Victorino, en general,
salieron con mucho peligro. Ningún encierro destacó sobremanera, y tampoco se
lidiaron toros verdaderamente bravos y nobles, de los que dejan recuerdos,
aunque varios astados sí fueron manejables. En fin, en ‘la feria del toro’ los
astados lucieron más por la presencia que por la bravura. En la parte positiva
se debe anotar que bastantes toros tuvieron movilidad y ninguno se cayó, aunque
varios blandearon temporalmente. La mala calidad del ganado, en general, motivó a la Junta Administrativa de la Plaza de Toros de Vista Alegre a declarar desierto el premio con
que reconoce la corrida más brava y
completa, y al Club Cocherito de Bilbao
a no otorgar el galardón que concede al mejor toro de la feria.
El
sábado 15 de agosto se abrió el ciclo ferial con la corrida de rejones con un
cartel compuesto por Fermín Bohórquez,
Pablo Hermoso de Mendoza y Sergio Galán rejoneando
toros de Fermín Bohórquez.
Los toros, aunque fueron nobles y manejables, anduvieron cortos de casta,
ayudando poco al lucimiento de los caballeros, quienes tenían qu poner todo de
su parte para crear la emoción que la sosería de los toros no generaba. No
obstante, Pablo Hermoso y Sergio Galán
pudieran haberse llevado algún trofeo, si hubieran sido más certeros con los
rejones de muerte. Pablo estuvo cerca de puntuar con su labor al segundo toro,
durante la cual los aplausos sonaron en su honor, premiando varios magistrales momentos, pero el rejón de
muerte cayó mal y el trofeo se disipó. El quinto toro con su brusquedad, no le
dio al jinete muchas opciones al lucimiento. La actuación que más impactó
al público fue la del conquense Sergio Galán, quien expuso mucho con el tercer
astado de la tarde, destacando principalmente en el tercio de banderillas, al
colocar palitroques a un toro que no pasaba y se quedaba a menudo debajo de sus
cabalgaduras. Al fallar con el rejón de muerte, hubo una leve petición de
oreja, la que al no ser concedida, el premio se redujo a una vuelta al ruedo,
la única de la tarde. Por otro lado Bohórquez
estuvo sobrio, pero no pudo sobreponerse a la sosería de sus toros para
calentar al público, y además los mató
mal. Fue silenciado. Es raro que se complete una corrida rejones sin que algún jinete obtenga
trofeos, como ha sido el caso en este festejo que abrió el ciclo ferial
bilbaíno.
De las ocho corridas de toros han salido con un balance positivo de
trofeos solamente Fandiño, Manzanares, “El Juli” y Urdiales al obtener un apéndice cada uno.
hubo un diestro cuya actuación superó a las de sus
compañeros de terna: Iván Fandiño. El diestro vizcaíno sorprendió por su habilidad
lidiadora, clase, disposición y valor seco, al sacarle dos buenas series de
derechazos al incierto tercer toro del desagradecido y complejo encierro de "La
Quinta". La faena comenzó con pases de tanteo para meter al
gazapeador animal en la muleta, después
basándose en buscale las cosquillas, le instrumentó algunos buenos pases
sueltos con la derecha, ya que por el izquierdo el astado no iba. Luego, con el
toro ya más encelado y entregado, le completó un par de series de elegantes
derechazos, antes de cobrar una estocada algo delantera, que ayudó a que se le concediera una merecida oreja.
Con ese triunfo se ganó la sustitución de Morante al día siguiente. Con el
resto del encierro el mismo Iván en el sexto toro y sus compañeros de cartel Antonio Barrera y Sergio Aguilar en sus
lotes, poco sobresaliente pudieron hacer, a pesar de intentarlo valientemente. Al
día siguiente, Fandiño con dos toros poco propicios para el triunfo, dio
muestras de que es un torero con valor, clase, buenas maneras y con un buen
sentido de la lidia que debería tener más oportunidades en los ruedos. A sus
dos toros poco a poco los metió en la muleta para propinarles, más al sexto que
al tercero, algunas series de pases de buena calidad. Pinchó a ambos toros
antes de enviarlos al desolladero. Salió a saludar al completar sus labores.
Tampoco “El Juli” o “El Fandi”
puntuaron. “El Fandi” le hizo al mejor toro del
encierro, un animal noble y repetidor, una irregular faena, voluntariosa pero
falta de temple e inspiración. Antes había completado un lucido y emocionante
tercio de banderillas, cuyo recuerdo tal vez hizo que al matar prontamente,
hubiera una petición de oreja, la que el presidente negó por considerarla
minoritaria. El diestro hubiera podido dar una vuelta al ruedo que el público
con sus aplausos pedía cuando saludaba en los medios, pero él, como ahora se ha
hecho norma, no la dio. Tampoco se acopló con el quinto animal, el que ofrecía menos posibilidades para el
lucimiento que el segundo, e incluso con las banderillas no tuvo la brillantez
que el granadino acostumbra. Mató pronto y de nuevo tuvo que salir a saludar al
tercio. “El Juli” firmó lo más destacado de la tarde, al conseguir con maestría
meter en la muleta al parado, pero manejable cuarto animal, para luego completarle algunas buenas series
de pases con ambas manos. La espada dejó el premio en una salida al tercio. Al
soso y parado primer toro lo sobó intentando sacarle faena pero, ante la
imposibilidad de conseguirlo, abrevió su intento.
En la
corrida del martes, “El Cid”, Sebastián Castella y
Miguel Ángel Perera lidiaron un desigual
encierro de “Fuente Ymbro” y, al igual que el día anterior, ninguno de los diestros obtuvo un trofeo, aunque Castella
y Perera estuvieron cerca de conseguirlo. Por el contrario “El Cid”, cuando ya
parecía que estaba remontando su temporada en sus últimas actuaciones, en
Bilbao no dio la talla, pues, con el encastado primero, aunque tuvo momentos lucidos, no consiguió
acoplarse a su enemigo y con el descastado cuarto, el sevillano estuvo incierto
y tentativo, abreviando la faena.
Perera se enfrentó con dos
toros de opuestas condiciones, el noble tercero y el
complicado sexto. Consintió al tercero con los pases iniciales, para luego
continuar toreando con firmeza y temple ejecutando unas series de largos, hondos y ligados pases por
ambos lados. En la parte final de su hacer, con el toro ya venido a menos, echó
manos al arriesgado toreo de cercanía para exprimir los últimos pases. Dejó un
pinchazo en todo lo alto, con tan mala suerte que el toro dobló con la primera
vuelta que le dieron los banderilleros, lo que evitó que hubiera petición
significativa de trofeo. No obstante, se premió su buena faena con una vuelta
al ruedo. Con el difícil tercero intentó con valor y voluntad sacar agua de un
pozo seco, y tuvo que buscar el aplauso con un
arrimón. Salió al tercio a saludar.
Castella logró hacer lo más meritorio del festejo al lidiar el quinto
toro, el más manejable y mejor del encierro. Con el capote hizo un gran quite
por chicuelinas, y con la muleta inició la faena con inmóviles estatuarios,
rematados con pases del desprecio y dos forzados de pecho. Luego completó una
faena derechista, en la que los pases brillaban por el temple y el mando con
que eran dados. También, logró ejecutar una buena serie de naturales. Alargó
demasiado la faena, como a menudo hace, y al toro no ayudarle en la ejecución
de la suerte suprema, perdió un posible trofeo al fallar con los aceros. Su
actuación en el segundo toro se desarrolló en un tono menor a la del quinto, a
pesar que el esfuerzo y la entrega del torero francés fueron similares, la
diferencia era que el soso astado se
venía abajo conforme avanzaba la faena y, consecuentemente, su labor
también.
No se
hizo esperar la repetición y la despedida de la feria de Castella, pues volvió
a pisar el ruedo bilbaíno la siguiente tarde. Esta vez compartiendo la terna
con los diestros levantinos Ponce y Manzanares para lidiar un encierro de “El
Ventorillo”, cuyos toros por su mansedumbre y la irregularidad de sus embestidas
presentaron dificultades a los diestros. Castella se llevó el lote menos
agradecido del difícil encierro, con el que el diestro intentó por todos los
medios, con firmeza, maestría, valor y voluntad, sacar lucidas faenas, pero
solamente consiguió una serie aceptable por aquí y unos buenos pases por allá,
pero no sólidas faenas para así salir triunfante de la feria. Su ambición le
hizo alargar sus faenas cuando ya había poco que hacer. A ambos toros los mató
de estocadas defectuosas, siendo aplaudido en su primero y silenciado en su
segundo. Por el contrario,
a Manzanares le correspondió el único toro potable
del encierro, el tercero, el que al principio embestía sin humillar a medias
arrancadas y con la cara alta buscando el bulto, pero al diestro alicantino
después de meterlo en la muleta con unos pases de probatura y luego con unos
derechazos enmendándose, hizo que el toro terminara embistiendo a modo. La
faena fue a más, construyendo unas cortas series de elegantes y ajustados
derechazos y naturales, finalizados con clásicos pases de pecho y trincherazos.
Una efectiva estocada algo tendida dio fin al ‘ventorrillo’, el que fue
arrastrado faltándole una oreja. Con el sexto que manseaba y no era fácil, Manzanares comenzó la faena con
buen tono, pero no lo pudo mantener alto por el toro cambiar a peor. Mató de
pinchazo y estocada y tuvo que salir a los medios a recibir los aplausos del
público. Su actuación, sin ser excepcional, en una feria
en la que ha habido poco para elegir para otorgar premios, le valió para que se
le concediera el prestigioso “Premio Ercilla”,
conque la cadena hotelera
Ercilla Hoteles premia al triunfador de la
feria. Debería decir que fue sorprendente la faena que Ponce le cuajó al
cuarto toro de la tarde. Digo sorprendente porque después de ver a los expertos
banderilleros sudar la gota gorda para colocar los palos de uno en uno, con el
toro cortándoles el viaje, nadie hubiera apostado
un euro en favor del de
Chiva. Al comenzar el tercer tercio con probaturas con la muleta al incierto
toro, que lo buscaba, algún espectador dijo a destiempo algo como “arrímate”.
Fue curioso como este torero que siempre controla sus emociones, encorajinado
reaccionó al grito, sacando a relucir su amor propio para con cabeza, pelearse
con el difícil animal, y al poco tiempo los que eran pases de pelea se
convirtieron en suertes modelos para torear a un toro malo, construyendo una
faena que crecía en elegancia, ajuste y templanza. Lástima que la espada la usó como un novato, y hubo dos
avisos antes de que el toro finalmente doblara por segunda vez, pues antes el
puntillero había levantado al toro. La ovación fue de órdago a la grande y el
descontento y la rabia con si mismo por su falla en la suerte suprema se
reflejaba en la cara el maestro cuando este salió a los medios a agradecer los
aplausos. Ya en el primero de la tarde Ponce había estado bien haciendo una
faena más técnico y sin la emotividad de su segunda, la que fue también
premiada con solo ovaciones, pues igualmente el maestro había estado deslucido
con la espada.
La espada
tampoco le ayudó a Ponce en su actuación en la corrida del jueves para salir
triunfante de la feria, pues con su hacer con la muleta se hubiera ganado al
menos un trofeo si mata bien. A dos toros encastados pero con dificultades, el
valenciano les construyó faenas que fueron de menos a más, pero que no llegaron
a tomar forma ni trasmitir tanto como la emocionante faena del día anterior.
Eso sí, estuvo siempre en maestro y por encima de sus toros, e intentando
agradar a un público que en todo momento estuvo con él y que constantemente le
aplaudió con cariño. Al primero lo mató de pinchazo y estocada y al segundo de
dos pinchazos y estocada. En su primero salió al tercio a saludar y al doblar
su segundo, le obligaron a dar una vuelta al ruedo , lo que fue más un premio a
lo logrado la tarde anterior. Alternaban con Ponce “El Cid”,
en su segunda y ultima comparecencia, y “Morante de la Puebla”, quien volvía a
Vista Alegre después de estar ausente durante varios años. “El Cid” se enfrentó
con dos astados encastados y
repetidores, pero de cortas embestidas, y con ambos estuvo voluntarioso en dos
faenas forzadas, en las que consiguió completar algunas buenas series de pases
con ambas manos, pero sin esa firmeza y mando que siempre ha sido su sello. Al
primero lo pinchó dos veces antes de cobrar una estocada, y al que cerró la
tarde se lo quitó de en medio de una estocada. “El Cid”, no es que estuviese
mal sino que daba la impresión de no encontrarse en su mejor momento en los
ruedos, y que lo logra lo pudiera hacer mejor. Morante venía de tener una gran
actuación en Málaga, en donde reapareció de su cogida en El Puerto, y había
gran expectación por verlo. Su primer toro fue un manso que no humillaba y
buscaba el bulto, y el artista sevillano, después de unos pases de tanteo, al
ver que el manso no era harina de su costal, no se anduvo por las ramas, y
tomando ventaja de la libertad que se les permite a los artistas, sin más, se
quitó al manso de en medio de una estocada atravesada. La bronca fue sonora.
Ahora bien, también los aristas tienen el don de hacer olvidar lo pasado, y
Morante, con solo dos lances de recibo, convirtió los pitos en aplausos. Le
siguió un quite incompleto, pues el toro le rajó el capote. El toro tenía buen
son, pero le faltaba fondo, lo que hizo que con la muleta después de unos
bonitos ayudados por alto y unos inspirados naturales, rematados con el de
pecho, y seguido por una serie de derechazos con manos bajas y mando, el toro
se vino abajo, y el maestro entonces recurrió a torear sobre las piernas,
imitando el toreo de primeros de siglo pasado. O sea, la faena fue a menos y al
matar de dos pinchazos y una estocada, fue ovacionado. Los toros, que
pertenecían a la ganadería que conjuntamente, pero con diferentes hierros,
llevan el matador retirado “Joselito” y
el taurino Arranz, tuvieron una casta y movilidad que agradaron mucho al
público, pero por su irregular y incierto juego durante la lidia no fueron
fáciles para los toreros.
En la resta final de la feria, ninguno de los tres carteles permaneció
tal como estaba anunciado. El cartel del viernes proveyó la mayor sorpresa de
la feria, pues “El Juli”, quien iba a competir con Perera en un mano-a-mano,
decidió torear en solitario; en el cartel del sábado Rubén Pinar tomó el lugar de Luis Bolívar y José Luis
Moreno sustituyó a “El Fundi” en el festejo final del domingo.
El torear en solitario siempre es una gesta sea donde sea, pero lo es
aun más si se logra en Bilbao. Así que por el mero hecho de “El Juli” haberlo
hecho allí, sin necesitarlo, pues Julián es una gran figura que torea lo que
quiere, el maestro triunfó, aunque el éxito no haya sido espectacular. Esa
falta de espectacularidad se debe de que a menudo el triunfo
en ese tipo de
festejos se mide por el número de trofeos, y el madrileño abandonó la arena
solo con una oreja en su haber. Ahora bien hubieran podido ser dos más, pero
desafortunadamente después de haber usado efectivamente los aceros con cinco
toros, pinchó doblemente al sexto toro, después de haberle completado la mejor
y más emotiva faena de la tarde. Pero no fueron solamente esos dos pinchazos
los que evitaron un sensacional triunfo, sino también la falta de calidad de
los cuatro primeros astados del encierro de “Jandilla”, que ofrecían
dificultades para el lucimiento, sin ni siquiera mostrar ese peligro obvio que
da mérito a lo que con ellos se haga. Con estos cuatro toros el madrileño
estuvo valiente y voluntarioso, y en maestro, lidiando con facilidad técnica y
dominio, pero las faenas fueron intermitentes y escasas de emoción, ante un
público que parecía más frió que en las tardes anteriores. En cambio, con el
capote Julián, incluso en esos toros, sacó a relucir su amplio repertorio de
quites, lo que contrastó con lo poco que con el capote se había visto en las
cinco corridas anteriores. En cambio, con el quinto y con el sexto bis se vio a
una enrabiada gran figura del toreo, no solamente toreando con clase, temple y
cadencia, sino también con la rabia de un novillero. Así José Luis Suárez-Guanes
enjuició en ABC el hacer de “El Juli’ en esos dos toros:
En la penúltima
corrida de la feria, junto al ya diestro
veterano Matías Tejela aparecían Daniel Luque y Rubén Pinar, dos de los jovenes toreros que se encuentran en una
trayectoria ascendente y ambos debutaban en Vista alegre como matadores
de
toros. De los dos jóvenes se esperaba, al menos, una entrega total y que con
atrevimientos aunque no hubiera lugar para el toreo bueno, dieran una tarde
repleta de emociones. Sin embargo tal cosa no resultó así pues ni el decepcionate descastado y soso
encierro de “Torrestrella” proveyó el propio material ni para el toreo puro ni
para la espectacularidad, ni tampoco los jóvenes espadas hicieron lo necesario
para generar la emoción que los toros carecían. Por otro lado, Tejela no estuvo
a la altura del noble pero débil primero, toreándolo con fineza pero fríamente
y sin ligazón, y con el apagado cuarto, que tenía más dificultades, tampoco
hizo nada notable que apuntar. El resultado fue un festejo largo y aburrido,
con la excepción del último tramo de la labor muleteríl de Pinar que, con un toreo de cercanías,
sacó a los espectadores del sopor, y que quizás si no hubiera estropeado su
labor con ocho descabellos después de cobrar media estocada, el festejo hubiera
concluido con un torero llevándose un trofeo a la voluntad. De todas maneras al
retirarse del ruedo oyó los más fuertes aplausos de la tarde.
Si la emoción
faltó y el aburrimiento cundió en los tendidos de Vistas Alegre el sábado, por
el contrario, en la corrida del cierre del ciclo ferial, ese sentimiento lo
sintieron los espectadores desde que salió por los chiqueros 
el primer ‘victorino’
hasta que rodó por la arena el sexto toro, y se duda que nadie se aburriera ni
por siquiera un segundo. La razón: tres buenos y valientes diestros, con
cabeza, valor y sentimiento se jugaron el pellejo para sacar el máximo partido
y crear cosas notables de un manejable toro, el primero, tres difíciles, el
segundo, el tercero y el sexto, y dos, el cuarto y quinto, que tenían las
cualidades negativas de esos peligrosos astados de ese hierro que el diestro
gaditano Ruiz Miguel denominaba como ‘alimañas’. A Padilla le tocó el toro más
manejable del imposible encierro, y este lo banderilleó clásicamente cuadrando
en la cara del astado. Fue fuertemente ovacionado. Con la muleta, le compuso
con habilidad y maestría series de
derechazos y naturales, reponiéndose y dándole sitio al ‘victorino’ el
que, aunque era más manejable que sus hermanos, no regalaba nada. Incluso le
dio al final de la faena una serie de templados naturales de frente. Mató de
une estoconazo, y el presidente no le otorgó la oreja que se merecía, aunque en verdad el público la pidio más
verbalmente que con los pañuelos. El jerezano enfadado se castigó a si mismo al
no dar la vuelta al ruedo que se pedía. Con el peligroso cuarto lo mejor lo
hizo con el capote y las banderillas, pues con la muleta fue una pelea
continúa, exponiendo el físico para robarle por aquí y alli forzados pases sueltos. En uno de los lances el toro
le pegó un puntacito en la mejilla. Mató bien y fue ovacionado. La labor del
jerezano tenía doble mérito pués todavía se dolía de la lesión en las costillas
que sufrió en San Sebastián. Moreno, con el peor lote, mostró tener finas
maneras, lidiando a sus ![]()
toros con mucho valor y entrega, y al mismo tiempo
robándoles a sus peligrosos enemigos pases sueltos revestidos de clase y
temple. Fue fuertemente ovacionado, y así fue despedido, cuando ileso y con la
misma torería que había mostrado en su hacer abandonaba la plaza. Urdiales
también estuvo en maestro, toreando con
un valor seco y con la firmeza de una figura del toreo. Torero clásico que en
su pelea no abandonó su estilo. Dio miedo verlo con el mastodonte sexto de 629
kilos, el cual lo superaba en altura, y que sin humillar buscaba al torero al remate de cada pase.
Exponiéndole mucho, lo metió en el engaño para al final de su faena, con una
frialdad pasmosa y cierta naturalidad sacarle algunos elegantes y clásicos
pases. Con una buena estocada tumbó a la mole y con una oreja en su mano dio
fin a una corrida, en la que un maestro especialista en estas lideres y dos
finos toreros pudieron con toros muy difíciles de lidiar, y aun más de estar
lucidos con ellos, como los tres espadas lo estuvieron.
*Carteles por Pedro Escacena y fotos de archivo
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