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GRACIAS
ESCACENA POR INCLUIR MI TOREO |
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No
quiero que concluya el año 2011 sin darle las gracias públicamente a mi gran
amigo el pintor sevillano Pedro Escacena, por haber recientemente plasmado en
lienzos con sus mágicos pinceles dos instantes más de mis muy lejanas
actuaciones en los ruedos.
Escacena me une una amistad que se inició a finales de la década de los
cuarenta, cuando ambos jóvenes macarenos toreábamos de salón soñando con ser
toreros. El destino quiso que yo completara una decena de años actuando en los
ruedos, mientras que Pedro solo hizo sus pinitos como novillero. Ahora bien,
cuando mi carrera prematuramente llegó a su fin, ya retirado, mi acción
creadora taurina naturalmente cesó, teniendo que conformarme con solo recordar
las obras que había creado en los ruedos. En cambio, como Pedro, después de sus
balbuceos taurinos, dirigió su inspiración artística hacia la pintura, él hasta
hoy, ya cumplido los ochenta años, aun sigue activo en el ruedo de su estudio
dando lances y naturales con sus pinceles en los lienzos para bordar bellas
faenas pictóricas, algunas de las
cuales se han convertido en coloridos carteles que propagan el arte del toreo
(ver DOS AMIGOS, UN CUADRO, DOS CAMINOS
.).Sin
embargo, no solamente fueron estos dos cuadros pintados por Pedro Escacena en
los que imágenes de mi toreo aparecen, ya que antes había pintado otros tres
más con mi imagen. Uno lo pintó en el 2009 y los otros dos restantes los creó a
principios de la década de los cincuenta, cuando aun éramos unos jóvenes que
soñábamos con el toreo, y aun vivíamos
con nuestras familias en el barrio sevillano de la Macarena.
Con
el fin de compartir con el lector la belleza de estas cinco obras de
Escacena a continuación, en forma
cronológica, adjunto sus reproducciones electrónicas, que aunque no hacen
completa justicia al arte del pintor como pudiera apreciarse en las pinturas
originales, al menos dan una idea de su arte. Al mismo tiempo introduciré cada
pintura con unas notas explicando los pormenores del porque y cuando el cuadro
fue pintado.
Cuadros
1ª y 2ª
En el
otoño del 1952 le dediqué una foto a Pedro
Escacena, que captaba un pase de adorno de mi faena al primer novillo que lidié
en Las Ventas la tarde del 14 de septiembre de ese mismo año. Pedro, que ya
había iniciado los estudios de pintura, me sorprendió regalándome un cuadro al
óleo que había pintado inspirándose en la foto. Ahora bien, el pintor, haciendo
uso de la licencia creadora había cambiado el marco de la obra, situando la
acción en el ruedo de la Maestranza de Sevilla en vez del de Las Ventas.
La
historia del último cuadro que aquí aparece tiene algo anecdótico. Entre las
fotos que entonces le di al amigo Pedro se encontraba una de un temerario
desplante, también tomada en la novillada de mi debut en Madrid. Entonces, al
visitar a Pedro observé que estaba pintando otro cuadro basado en esa foto. El
tiempo pasaba y no lo terminaba, y un día que lo visité, más o menos se lo
quite de las manos y él permitió sin protestar que me llevara el cuadro, y
hasta hoy lo conservo colgado en la pared de mi casa. Ahora, notando que la
vasta mayoría de las suertes pintadas por el pintor macareno tiene un aspecto
artístico, probamente un simple desplante, sin un toque artístico, no le
inspiraría lo suficiente para seguirlo pintando. Ahora bien, para mi una obra
de Escacena en la que yo aparezco, aun sin terminar, ya que ni siquiera el cuadro
está
firmado por él, tiene además del valor
artístico, un inmensurable aspecto sentimental. Así que si críticamente le ven
al cuadro algún defecto, por favor no le echen la culpa al artista, sino a mí,
por haberme atrevido a incluirlo en este medio.

Cuadro
3ª
El 26 de julio
de 2009 recibí este mensaje de Pedro Escacena que decía:
Amigo
Mario te envío la foto del cuadro al óleo de un muletazo tuyo, espero te
guste, como sabes puedes utilizarlo a tu antojo dada nuestra amistad. Espero
vernos pronto, un abrazo.
Estas fueron
las circunstancias referentes al mensaje. El
viernes
29 de ese abril cuando me encontraba en Sevilla para
ver las corridas de feria, invitado por Pedro y su esposa Aurora, los visité en su casa para tomar unas copas y
charlar. Resultó que el día anterior habíamos visto la corrida en la cual Morante de la Puebla y El Cid se
enfrentaron con los temidos toros de
Victorino Martín que esa tarde, aunque difíciles, eran impresentables. Se me
ocurrió dedicarle a Pedro y su esposa Aurora una foto en la
cual yo le daba un pase de castigo a un tío de Escudero Calvo, ahora
Victorino Martín, que
lidié en Las Ventas el 8 de septiembre de 1957, pues me figuraba que, entre
otras cosas, íbamos a comentar sobre la corrida sevillana del mano a mano. No me
equivoqué, y al momento de referirnos al encierro de Victorino Martín, lidiado
el día anterior, le di la foto mía a Pedro. Mientras yo le daba información
sobre la foto, noté como los ojos del artista miraban muy fijamente la imagen
del pase, como estudiándola, y después de unos instantes de silencio, me dijo “¿te importa si la pinto?”.
No hay que
decir que le contesté diciéndole que me encantaba la idea, al mismo tiempo que
pensaba que como me iba a importar que una foto mía pudiera inspirar un artista
para crear un cuadro. La verdad es que ya en los Estados Unidos, hasta ver el
mensaje con la foto del cuadro que Pedro me envió, me había olvidado del
asunto, no porque dudara de la buena intención del artista, sino que como sé
que él siempre está ocupado pintando en su estudio para cumplir con los
encargos, tal vez se hubiera olvidado de plasmar la imagen de su amigo Mario
toreando. Lo que hubiera sido lógico.
La ilustración
que sigue a este cuadro es de la de una foto de un billete del sorteo de
Navidad de la Lotería Nacional-2010 española que fue ilustrado con una
reproducción de la pintura de Pedro con mi imagen.

Cuadros
4º y 5º
No
recuerdo exactamente la fecha, pero al principio de este año, el 2011, recibí
un mensaje de Aurora, la amable esposa de Escacena, comunicándome que Pedro,
ojeando MI MUNDO DEL TOREO, había visto dos fotos, un lance y un natural, que le gustaron para usarlas como modelos
para plasmarlas en cuadros, y que si ese era mi deseo que, por favor, le
enviara por correo las fotos originales. Una foto correspondía a un lance que
le ejecuté a un toro de Celestino Cuadri en la corrida de la confirmación de mi
alternativa en Madrid el 8 de abril de 1956, y la otra era de un natural dado a
un novillo de José Escolar en la
Maestranza, en el festejo del 22
de mayo de1955, en el cual me despedía como novillero. Me faltó tiempo para
franquear las fotos, y además certificadas para asegurarme que llegaran a su
destino. Y como llegaron, después de más o menos un par de meses tuve la
gran satisfacción de admirar las fotos de que mi amigo me envió de los dos
cuadros
Ahora
no me queda más que reiterar mi agradecimiento al gran artista Pedro Escacena
por haberme dado cinco veces la satisfacción de ver mi toreo en imágenes embellecidas por su
arte.

