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Nota:
Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los
resultados de algunas importantes ferias españolas de la temporada taurina
2010, en esta sección resumo lo más relevante acontecido en los abonos de esas
ferias.
Primero hago algunos comentarios sobre el abono de la feria. Luego
incluyo la lista de los carteles mostrando los resultados de toros y toreros en
forma de reseña, seguida por un sumario numérico de esos resultados y el resultado económico de la feria. A
continuación repaso los acontecimientos más relevantes relacionados con los
protagonistas del abono y, además, si alguna institución concede premios a los
triunfadores de la feria, también lo añado a estos resúmenes.
Advierto
que mis conclusiones y comentarios críticos mayormente reflejan lo visto en las
pantallas chicas del televisor y del ordenador y lo leído en la prensa
cibernética, ya que al no haber estado presente en esas ferias modero en lo
posible mis opiniones particulares sobre la calidad de lo acontecido en esas
ferias.
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Sobre
la Feria de Aste Nagusia de Bilbao
Agosto es el mes más
taurino del año en España y Francia cuando las ferias se suceden en esas dos
naciones. Todas tienen cierto interés. Sin embargo, es la feria de Bilbao en el
norte de España, denominada Semana Grande en castellano y Aste Nagusia en vascuence, la que más acapara la atención del aficionado y de
la prensa. En el calendario taurino español esta feria estival puede
considerarse como la tercera en importancia, después de las ferias primaverales
de San Isidro en
Madrid y de la de
Abril en Sevilla.
La Feria de Bilbao, a diferencia de las ferias de
Sevilla, Madrid y otras varías más no ha seguido la tendencia de
progresivamente aumentar la cantidad de
festejos. El abono de la Semana Grande ha permanecido relativamente constante
desde los años cuarenta. Antes el abono consistía en una semana de festejos, de
ahí el nombre castellano de la feria, y ahora se dan solamente unas dos o
tres corridas más que entonces.
Antes de resumir lo sucedido en el ruedo de Vista Alegre, que así se
llama la plaza de toros de Bilbao, deseo anotar aquí algunas características
del público bilbaíno. El aficionado de
Bilbao es ecuánime en sus juicios, no tiende a mostrar favoritismo hacia los
diestros que, por ejemplo, tienen los aficionados sevillanos o madrileños.
Tampoco es dado a las reacciones extremas, tanto de pitar o abroncar a los
toreros, o de premiarlos con excesivos trofeos. Exige que en las corridas se
lidie el toro con edad, peso y trapío, y reconoce y aprecia los esfuerzos que
los diestros hacen cuando las condiciones de esos cornúpetas no son apropiadas
para el lucimiento.
El abono del
ciclo ferial 2010 comenzó el sábado 21 de agosto con un festejo de rejoneo y se
cerró el domingo 28 del mismo mes con una corrida de toros. Entre esas fechas
se dieron siete corridas de toros más para así completar un total de nueve
festejos.
Los 24 puestos de las ocho corridas de toros fueron
cubiertos por 19 diestros, de los cuales solamente Enrique Ponce, “Morante de la Puebla”, ‘El Juli”, José
María Manzanares y Diego Urdiales, sustituyendo una tarde al lesionado Miguel Ángel Perera, hicieron doblete. Los 14 restantes hicieron el paseíllo
únicamente una tarde.
Con
respecto al ganado, en este abono se anunciaron solamente tres encierros de las
ganaderías consideradas toristas: “Fuente
Ymbro”, Victorino Martín y José Escolar. Sin embargo, como se exige en Bilbao,
en general, los toros de los otros cinco encierros más comerciales tenían poco
que envidiar en seriedad y presencia a los de las ganaderías duras.
En el resto del articulo, primero aparecen las reseñas de los nueve festejos que
muestran los resultados de las actuaciones de toreros y de la conducta de los
toros en el ruedo, seguidas por unas observaciones cuantitativas. A
continuación hago unos comentarios sobre lo más relevante sucedido en cada
festejo, enfatizando las actuaciones de los diestros triunfadores. Finalmente
completo el resumen con un anexo en el que se anotan los ganadores de los
premios que algunas instituciones conceden a los triunfadores del ciclo
ferial.
Reitero que los datos que aparecen en las reseñas han sido extraídos
de las críticas de la prensa aparecidas en el Internet. Por otro lado, advierto
que mis comentarios críticos mayormente reflejan lo visto en la pantalla chica
y lo leído en la prensa, ya que no he estado
presente en la Plaza de Toros de Vista Alegre durante las corridas de la Feria de la Semana Grande.
A
continuación aparecen las reseñas del festejo de rejones y de las ocho corridas
de toros mostrando los resultados de las actuaciones de los diestros, y la
asistencia a la plaza en cada festejo. Luego siguen los datos cuantitativos:
Bilbao. Sábado
21 de agosto. 1ª de feria, corrida de rejoneo. Toros de Angel Sánchez y Sánchez (bien presentados,
cuatro con dificultades para la lidia, los mejores el 4º y el 5º que fueron bravos y tuvieron movilidad) para Hermoso
de Mendoza (silencio; silencio; saludos en los medios tras
petición) y Leonardo Hernández (silencio,
saludos; oreja). Entrada: lleno.
Bilbao. Domingo 22 de agosto. 2ª de feria. Toros de “Alcurrucén” (muy bien presentados y muy
astifinos, encastados y con movilidad, de juego variado pero todos exigentes;
difíciles y con peligro el 1º, el 3º y el 4º, el 2º toreable por el lado
derecho y complicado por el izquierdo; bravos y nobles el 5º y el 6º ) para Antonio Barrera (silencio;
silencio), Sergio Aguilar (fuerte
ovación recogida por la cuadrilla; fue llevado la enfermería con dos heridas
graves; Barrera remató
al toro) y Luis Bolívar (saludos
tras aviso; oreja; vuelta tras aviso). Entrada: ½.
Bilbao. Lunes
23 de agosto. 3ª de feria. Toros de “Fuente Ymbro” (toros descastados en general, parados
y sin transmisión, excepto el 6º que
fue bravo y noble) para “El Fandi” (silencio; silencio), Miguel Ángel Perera (saludos;
silencio) y Daniel Luque (saludos;
vuelta al ruedo). Entrada: ½.
Bilbao. Martes 24 de agosto. 4ª de
feria, Cinco toros de “El Tajo”
y uno de “La Reina”, el 1º, (desigualmente
presentados y de juego variado; complicado el 1º y descastados pero manejables
el 4º y el 5º; sobresalieron los encastados y repeitidores 2º y
6º ) para “Morante de la Puebla” (división de opiniones; saludos.),
Sebastián Castella (saludos;
silencio) y Leandro (silencio
tras aviso; saludos tras aviso). Entrada: ¾.
Bilbao. Miércoles 25 de agosto. 5ª de feria. Toros de Victorino Martín (desiguales de
presencia y descastados en general; el mejor el 4º bravo y noble; complicados el 2º y el 3º, y con peligro
y dificultades el 1º, el 5º y el 6º) para Juan José Padilla (silencio; oreja), Diego Urdiales (oreja; silencio) y Manuel Jesús “El Cid” (saludos;
silencio). Entrada: ¾.
Bilbao. Jueves 26 de agosto. 6ª de feria. Cinco toros de “El Ventorrllo” y uno de Ortigao Costa, el 5º bis que
sustituyó al titular por lesionarse al intentar saltar la barrera, (bien pero
desigualmente presentados; destacaron el 3º, el 5º bis y el 6º
bravos y con movilidad; el 4º manso pero noble; y el 1º y el 2º deslucidos y rajados) para Enrique Ponce (silencio; vuelta al
ruedo tras aviso y petición), “El
Juli” (silencio; oreja) y José María Manzanares (saludos tras aviso; oreja con
fuerte petición de la segunda). Entrada: lleno de 'no hay billetes'.
Bilbao. Viernes
27 de agosto. 7ª de feria. Cuatro toros de “Zalduendo” y dos sobreros de “Torrealta” (de presentación
desigual, con dos toros terciados para Bilbao, el 1º y el 2º; todos descastados
y faltos de fuerza, con embestidas muy irregulares e incómodos para su lidia)
para “Morante de la Puebla” (silencio;
bronca), “El Juli” (saludos;
saludos tras aviso), José María
Manzanares (saludos tras aviso; saludos). Entrada: ¾.
Bilbao.
Sábado 28 de agosto. 8ª de feria Toros de “Puerto
de San Lorenzo” (muy serios, bien presentados con edad y peso, duros con genio, peligro y dificultades, excepto el 4º
que fue manejable; el segundo estuvo escaso de fuerza) para Enrique Ponce (silencio tras aviso;
oreja con fuerte petición de la segunda tras aviso; silencio), Diego Urdiales, sustituyendo a
Perera, (saludos;
saludos tras dos avisos) e Iván
Fandiño (silencio; herido por el 6º, el que fue matado por
Ponce; el mismo toro hirió gravemente al banderillero Mario Romero). Entrada:
¾. Se guardó un minuto de silencio por
el 63º Aniversario de la muerte de “Manolete”.
Bilbao. Domingo
29 de agosto. 9ª y última de feria. Toros de José Escolar (de desigual de
presentación y en genral descastados y con dificultades, lo más manejables el
1º y el 5º; con mucho peligro el
segundo, y falto de fuerza el noble sexto) para “El Fundi” (saludos; ovación), “Rafaelillo” (silencio tras aviso;
vuelta al ruedo) y “Morenito de
Aranda” (saludos; saludos). Entrada: ½.
Las reseñas de los nueve festejos
muestran que el público y la presidencia evaluaron las 54 faenas completadas por los 19 matadores y por
los dos rejoneadores de la manera siguiente:
*Debido
a que un aviso puede ser causado por una
larga faena o por tardar en
matar, no lo computamos.
En
total se cortaron 7 orejas; 6 en las ocho corridas de toros, y 1 en la corrida
de rejones, que no son muchas, aunque se hubieran cortado, al menos otras tantas,
si los toreros hubieran estado más acertados con los aceros despues de
completar faenas merecedoras de
trofeos. Estos son los ganadores de esos trofeos: los diestros Bolívar,
Padilla, Urdiales, “El Juli”, Manzanares y Ponce, y el rejoneador Leonardo
Hernández. En este ciclo ferial, la Puerta Grande de Vista Alegre no se abrió,
pues ningún matador o rejoneador desorejó por partida doble a un toro, que es
el mínimo requerimiento para que eso suceda.
Comentarios
Ahora completaré este resumen con unos comentarios sobre los
acontecimientos más relevantes realizados por los protagonistas de los nueve
festejos.
La corrida de rejones
El solitario
trofeo cortado en la corrida de rejoneo que abrió el abono ferial en el coso de
Vista Alegre no refleja el buen resultado del festejo, ya que los caballeros Pablo Hermoso de Mendoza y
Leonardo Hernández, que actuaron
en un reñido
mano a mano, pudieran haber cortado varios apéndices más. Tanto el
veterano caballero navarro como la joven estrella extremeña estuvieron muy por
encima de los tres primeros complicados y descastados astados del serio
encierro de Angel Sánchez y Sánchez, y aprovecharon las buenas condiciones del
cuarto y quinto para completar dos lucidas y variadas faenas, aunque por fallar
con los rejones de muerte los trofeos se esfumaron.
La labor mas lucida de Hermoso se la hizo al quinto, el
mejor astado del encierro, y en ella sobresalieron los arriesgados
quiebros al colocar las banderillas
largas montando “Van Gogh”, y el
colocar un espectacular par a dos manos, que fue seguido por magistrales piruetas, a lomos de “Ícaro”. Cuando ya tenía un doble
trofeo en su haber, lo perdió por matar
de un
pinchazo y un rejonazo mal colocado. Hubo una fuerte petición de oreja,
que no fue concedida
Leonardo, después de una buena exhibición de como rejonear
con clase y valor al noble y bravo cuarto toro, también dejó de puntuar por
fallar con los rejones de muerte y el
descabello. Sin embargo, su triunfo llegó con el deslucido ejemplar que cerró
plaza. Con este animal, el joven rejoneador conectó con el público, que se
entusiasmó con su dominio de los
caballos y su temeridad al banderillear, especialmente se apreció el como, casi
sin reponerse, clavó las cortas volcándose sobre en el morrillo, mientras que
milagrosamente el caballo se libraba de los hachazos del astado. Al estar
certero con el rejón de muerte, se mereció el único trofeo otorgado esa
tarde
En la primera corrida de toros se lidió un encastado encierro de “Alcurrucén” con dos toros con mucho peligro, dos con dificultades y dos buenos, y todos muy bien presentados y bien armados, bravos con agresividad y movilidad que exigían toreros con poder y coraje. Antonio Barrera, Sergio Aguilar y Luis Bolívar fueron los espadas que, con diferente suerte, se enfrentaron con ellos.
Aguilar fue el que peor suerte tuvo, pues fue herido muy gravemente por el
segundo astado. El bovino tenía un buen lado derecho, y por ese lado sabiamente el madrileño estaba fundando la faena y toreando con
gusto y elegancia, pero al cambiar de mano, y dar el segundo natural fue volteado y
herido en el muslo. Con valor, siguió en la brecha,
volviendo a lucirse
con otras series de derechazos, cuando hizo el error de nuevo de echarse la
muleta a la mano izquierda, y con un derrote el toro lo alcanzó en la barbilla.
Sangrando por la boca y la pierna el diestro fue llevado a la enfermería,
dejando atrás un sentimiento dramático que marcó el resto de la corrida, pues
se recordaba la terrible herida sufrida por Julio Aparicio en Madrid en mayo.
Barrera terminó con el toro agresor y luego la cuadrilla del herido recibió el
fuerte aplauso del público. El madrileño fue operado en la enfermería, donde
diagnosticaron que la cornada de la cara presentaba “un orificio de entrada
de tres centímetros en la parte izquierda de la base de la lengua y afecta al
velo del paladar que requiere vigilancia maxilofacial”, y que la de la pierna era “una cornada en el muslo izquierdo de
quince centímetros, superficial, que no afecta a vasos”. El diestro fue
trasladado al Hospital Cruces de Bilbao
donde, después hacérsele diferentes pruebas, fue operado de nuevo para
reconstruirle los daños de la nariz, la lengua y el paladar causados por el pitón. Aunque la herida ha sido clasificada
como muy grave, el paciente ha reaccionado positivamente sin tener infecciones
o inflamaciones. El martes 24 fue traslado de la UCI a una habitación de planta, donde el diestro
optimistamente ha manifestado que su intención es reaparecer en Dax
el 11 de septiembre.
Barrera, con el peor lote, se deshizo pronto del toro que abrió plaza, siendo pitado. Con el cuarto tampoco tuvo lucimiento, aunque estuvo más voluntarioso, siendo lo mejor de su hacer un par de series de derechazos, y algún que otro pase suelto. Fue aplaudido al deshacerse del incómodo astado de pinchazo y estocada.
La tarde
fue del colombiano Bolívar, quien lidió tres
toros, siendo aplaudido en el tercero, un toro con dificultades, cortó una
oreja al bravo quinto, e hizo mérito para haber obtenido otra del buen toro que
cerró plaza pero, por fallar con el acero, el premio quedó en una aclamada
vuelta al ruedo. El venezolano con su actuación dejó la impresión de ser un
buen lidiador que con valor interpreta un toreo sobrio y clásico, y le saca a
lo toros lo bueno que tengan. Ya avisó cual era su intención al hacer un gran
quite por saltilleras al toro que hirió a Aguilar. Luego se peleó con el bravío
tercer toro que apretaba por ambos lados, para completarle una faena eficiente
con momentos lucidos. Empezó la faena al quinto con unos ajustadísimos pases
cambiados en el centro de ruedo, rematados con dos de pecho, para luego seguir
toreando con temple y largura y matar de una buena estocada. Paseó la oreja.
Aun fue mejor su última faena, la que brindó al torero herido, pero al matar de
un pinchazo, estocada y dos descabellos, tuvo que conformarse con una vuelta al
ruedo y ser despedido de la plaza con una tremenda ovación. Es de lamentar que por la extensa cobertura
que lógicamente ha tenido la gravísima herida de Aguilar, en la prensa no se le ha dado la suficiente
importancia a lo hecho por el diestro caleño con torazos bravos y serios en el
ruedo de Vista Alegre. Menos mal que lo hecho pudo verse en las imágenes
televisivas, las que no mienten.
El lunes no se sentía la misma emoción que el día anterior
pues, en general, el encierro de “Fuente Ymbro”
no la imanaba. Los astados tuvieron presencia y volumen pero, excepto por noble
y bravo sexto y el manejable tercero, fueron descastados, sosos y durante la faenas de muleta vinieron
a menos. Así que, con sus
lotes, “El Fandi”, Miguel Angel Perera tuvieron actuaciones que
pudieran considerarse voluntariosas, pero grises.
Solamente,
Daniel Luque se salvó de la quema, estando a
punto de obtener un trofeo del sexto astado, el único animal bravo del
encierro. Sin embargo, el sevillano se tuvo que conformar con una vuelta al
ruedo, tras matar de un pinchazo, media estocada y descabello. Inició la faena
sin completamente acoplarse al bravo y repetidor toro, que se revolvía rápidamente
buscando tanto al engaño como al torero. En cambio, luego el sevillano, toreó
con valor, sentimiento, entrega y firmeza, logrando ejecutar emocionantes
series de derechazos y naturales, que causaron
que la música sonara. Remató su hacer con variados inspirados adornos,
antes de emborronar lo hecho con la espada. Tuvo también momentos lucidos con
el tercero, en una faena larga e intermitente, pero una vez más la espada
estropeó su labor al rematar al animal de dos estocadas y descabello.
Perera pechó con dos toros de similares condiciones, parados, sosos y que topaban más que embestían. Lo mejor se lo hizo al primero, al que con firmeza le sacó algunos pases uno a uno en un faena machacona, que la terminó con un arriesgado arrimón. Salió al tercio a saludar tras matar de pinchazo y estocada. Este toro cogió de mala manera a su banderillero Joselito Gutiérrez, volteándolo un par de veces y tirándole varias cornadas que milagrosamente no dieron en el blanco. El diestro extremeño intentó sacarle faena al quinto con su conocida entrega y firmeza, pero el toro no respondió ni siquiera cuando recurrió al toreo de cercanías. Fue silenciado.
“El Fandi” fue el peor
parado, pues le tocó pechar con el lote menos cooperativo. Estuvo como siempre,
bien con el capote y lucido en banderillas, pero mostró menos recursos que otras
veces con la muleta, abreviando sus faenas. Fue silenciado al rematar a sus
toros.
Martes 24 de agosto
En la
corrida del martes también los seis toros fueron arrastrados con los apéndices intactos, aunque bien tres de
ellos lo pudieran haber hecho con una oreja menos. Esos fueron el primero del
lote de Sebastián Castella y los dos de Leandro, quien por la espada se
dejó ir un sonado triunfo en su debut en el ruedo de Vista Alegre. Estos
astados llevaban el hierro de “El Tajo”, propiedad del matador retirado
“Joselito”, y fueron los tres mejores
del encierro, pues el primero tuvo dificultades y el cuarto y el quinto fueron
descastados, aunque manejables.
A “Morante de la Puebla", quien encabezaba el cartel,
no le tocó en suerte ninguno de los toros aptos para el triunfo. El
primero de la tarde de salida fue
protestado por mostrar falta de fuerza al doblar las manos en un par de
ocasiones, por lo que el público se quedó con las ganas de ver al sevillano
torear con el capote. El astado siguió flojeando en el último tercio, no
permitiendo al de la Puebla rematara la faena y, después de levemente
intentarlo, abrevió. Mató mal y hubo división de opiniones. Con su segundo, que sin ser bueno era más
potable, aunque terminó por quedarse corto, el de la Puebla buscó el lucimiento
con valentía y maestría, logrando ejecutar algunas series con temple y rociadas
de pinceladas toreras. Remató de una estocada y tuvo que salir al tercio a
agradecer los fuertes aplausos del público.
Castella
lanceó a su
primero con temple y luego le hizo un corto quite por chicuelinas. Brindó al
público con la intención de labrar una gran faena, pues el encastado animal
tenia movilidad. El comienzo fue espectacular, con cambios por la espalda en el
centro del ruedo, rematados con unos pases de pecho. Continuó con dos series de
ligados derechazos, rematados también con varios pases de pecho con ambas
manos. Después la faena bajó de tono con algunos enganchones y pases más
destemplados. De nuevo subió el tono en la postrimería de la faena, con su
temerario toreo de cercanía y, al matar de una estocada corta desprendida, hubo
una petición de oreja, que el presidente consideró ser minoritaria. Hubo bronca
para el presidente por no concederla. El francés estuvo decidido con el manso
quinto, pero su labor careció de unidad y propósito, y además hubo enganchones
y falta de temple. Mató mal y hubo silencio en las masas
Leandro
es uno de esos toreros finos que está
encasillado para torear corridas duras, y que necesita entrar en carteles con
figuras, pues torea con una clase para poder ser una de ellas. Sin embargo,
para ello necesita aprovechar las pocas oportunidades que se le ofrezcan, como
la de esa tarde en la que alternaba con dos de las principales figuras del
momento, lidiando una ganadería que está subiendo en prestigió. El torero
completó dos faenas de orejas , mejor la que le hizo al sexto que la primera.
Toreó a dos toros de triunfo con clase,
temple, ligue y otros tantos adjetivos laudatorios taurinos. Algún trofeo de
ambos toros ya eran suyos, se olvidó que la espada se usa para rematar
las faenas, y así salir triunfante de las plazas. El lo sabía de sobra, pues en
vez de disfrutar de los sonoros aplausos que oía al rematar el sexto toro,
reprimía el llanto, dolorido porque se le había esfumado la oportunidad de su
vida. Lástima, pues ahora ese buen torero pudiera ya estar listo para
cubrir sustituciones por el resto de la
temporada.
Miércoles 25 de agosto
Cuando hay toros serios con más o menos calidad, pero
todos con cierto peligro, y hay toreros en el ruedo con el valor y los recursos
necesarios para enfrentarse y triunfar con ellos, entonces los aficionados no
quitan ni por un momento la vista del ruedo para no perderse nada de lo que
allí transcurre. Esto pasó cuando en el quinto festejo de la feria Juan
José Padilla, Diego Urdiales y Manuel Jesús “El Cid ” lidiaron
y triunfaron con un complicado encierro de Victorino Martín.
El encierro tuvo presencia y seriedad,
aunque algunos estuvieran por su volumen fuera del tipo de ese encaste.
Salieron por el toril un toro noble y bravo, el cuarto, dos que sin ser buenos,
eran manejables, el segundo y el tercero, y tres que tenían algo del peligro de
las clásicas alimañas de ese hierro. A cada diestro le tocó lidiar un toro de
los malos y otro con mejores condiciones. Con los malos los tres espadas
estuvieron por encima de lo que los contrincantes ofrecían, y hasta que
doblaron les buscaron las cosquillas para ver si le podían sacar algo bueno; y
a los mejores Padilla y Urdiales les cortaron una oreja mientras que “El Cid”
no lo hizo por fallar con la tizona. La labor de Urdiales y “El Cid” con los
toros difíciles fue silenciada mientras que la de Padilla fue pitada,
especialmente por haber matado de siete
pinchazos y un espadazo.
En
cambio, el premio para Padilla fue una oreja al matar
de una buena estocada al noble, bravo y repetidor cuarto toro. El jerezano
mostró su disposición al recibir al astado a la boca del toril con una larga
cambiada, seguida de unas templadas verónicas, rematadas con una ajustada
media. Banderilleó lucidamente, siendo aplaudido. Con la muleta, la faena se
basó en series de limpios derechazos y naturales, ejecutados con temple y mando
,
a un animal que seguía la muleta hasta donde el Padilla la llevara. Cuando el toro se paró los pases
fueron menos ligados, y concluyó la faena con unos pases complementarios, antes
de matar de una estocada. En la televisión se dijo que la faena constó de 53
pases.
La primera
oreja la cortó Urdiales
al segundo toro de la tarde. El riojano es un diestro que no importa a cuantas
corridas duras se enfrente, parece que en vez de perder la clase y el temple de
su clásico toreo, los gana. Y esas cualidades mostró al lidiar ese toro, desde
que le cuajó varias despaciosas verónicas hasta ejecutar unos artísticos
adornos, antes de cobrar una buena estocada. La faena tuvo gran mérito, pues el
toro no regalaba ni un pase, ya que el maestro se los tenía que sacar con
sabiduría lidiadora, dándole sitio al animal, cambiado los terrenos, metiéndole la muleta en la cara para, sin apenas
reponerse, presentarle la pañosa otra vez, y así robarle un pase tras otro para
completar series de naturales o derechazos. Fue una oreja de peso.
“El Cid”
que está tratando de recuperar el sitio que ocupó hace un par de años, dio en
Bilbao una muestra más de ello, al lidiar con voluntad, valor y cabeza a
exigente tercer 'victorino'. Comenzó la faena con pases de tanteo para meter al
toro en la muleta, intentando quitarle los resabios. Luego, con paciencia,
consiguió varias series de pases de manos bajas y temple, sobresaliendo una
corta serie de naturales ligados con un enjuto forzado de pecho. No fue una
faena redonda pues hubo intermitencias, aunque sí una en la que el maestro
sevillano tuvo que juzgársela para de alguna manera lucirse. Hubo solo una
salida al tercio, porque un pinchazo, una estocada y descabello evitaron un
premio mayor.
Jueves 26 de agosto
El cartel estelar de la corrida
del jueves con Ponce, “El Juli” y Manzanares, lidiando un encierro “El Ventorrillo”, había causado que en las taquillas
se hubieran colocado el cartelito de ‘No hay billetes”, lo que no había
sucedido en Bilbao desde el año 2007. No se equivocaron los espectadores que
abarrotaban los tendidos, pues los tres maestros dieron una gran tarde de
toros, que resultó en que “El Juli” y
Manzanares cortaran un trofeo cada uno, y que
Ponce diera una vuelta al ruedo, aunque sin llevar un trofeo en la mano
por haberlo perdido por la espada. Pero el festejo no fue solamente interesante
por el corte de orejas, sino también porque los tres espadas estuvieran dando
muestras de su maestría al intentar lucirse también cuando los toros no
permitían obtener trofeos. Del encierro de “El Ventorillo” destacó por su bravura y nobleza
el sexto toro, y fueron manejables el tercero y cuarto, en cambio presentaron
dificultades los dos primeros. No obstante, el mejor toro fue el quinto, un
sobrero cinqueño que llevaba el hierro de Ortigao Costa. Había sustituido al
titular por este lesionarse al tratar de saltar por encima del burladero.
Fue
con este serio y encastado
astado con el que “El Juli” triunfó, como lleva haciendo regularmente esta
temporada. Con el capote le hizo un ajustado y templado quite por chicuelinas,
que fue el preludio de lo bueno que vendría luego con la muleta. Sin más,
comenzó la faena en los medios citando de largo con la mano izquierda. Completó
dos templadas series con la muleta barriendo la grisácea arena y llevando al
animal largo. Otro tanto hizo ejecutando hondos y clásico derechazos. Cerró la
faena con circulares eternos, y luego firmó eso con unos ajustados molinetes.
Mató de una estocada desprendida, que le valió una oreja, pero le restó una
segunda. Al segundo astado, que no fue fácil, le completó una faena
voluntariosa que fue decreciendo en interés por el toro rajarse. Hubo silencio.
Manzanares, a quien se le había
esfumado la oreja de su primero por matar de media estocada y tres descabellos,
respondió con casta al triunfo de su compañero, completándole una gran faena al
sexto y último toro. Con el capote, poco lucido pudo hacer, aparte que lidiar
al toro con suaves capotazos probatorios. Lo grande llegó con la pañosa. En los
medios el alicantino se agigantó bordando dos series de derechazos, en los
cuales cada pase era una escultura, en la que se conjugaba la tela y la
arrancada del toro con su elegante figura. Los remates fueron pases de pechos y
artísticos trincherazos. Más de lo mismo creó con la mano izquierda, pero
añadiendo una corta serie de naturales, citando de frente a lo Manolo Vázquez,
y rematada con unos recortes con aire sevillano, más unos largos y sentidos
ayudados a media altura, dados con su personal majestuosidad. Entonces,
teniendo que parar la música, que no había cesado de sonar, metió la espada
hasta la bola, haciendo la suerte
suprema con clasicismo. El presidente le concedió una oreja, pero no la
segunda, aunque había una fuerte petición. La negativa del trofeo le costó al
presidente oír protestas. Al tercero, también el alicantino con mucha voluntad
le compuso una faena lucida, aunque menos rematada que la última, pues el
astado tenía inferiores condiciones. Aun así su labor hubiera sido merecedora
de algún trofeo, aunque para eso debiera haber matado con más efectividad.
La espada también fue la causa de
que Ponce no paseara una oreja como lo hicieron sus compañeros. El de
Chivas no tuvo un toro que le ayudara para hacer faenas redondas, pero eso no
le importó, pues con su maestría y paciencia soba a los
mansos para que, si
tienen algo de casta dentro, la saquen y embistan. Eso hizo con el cuarto
astado, que tenía nobleza, pero manseaba en demasía. Primero, lo metió en la
muleta y pases a pases fue construyendo la faena, sacándole un par de series
por ambos lados con sus correspondientes tiempos muertos. Entonces, el toro
descaradamente se rajó y se refugio en las tablas, siendo allí en donde el
maestro le sacó los pases más emocionantes, peleándose con el animal y
aprovechando la querencia de toro hacia los adentros. La estocada cayó baja y
aunque hubo una fuerte petición, el presidente, considerando la posición del
estoque, determinó negar la concesión del trofeo. En cambio, la vuelta al ruedo
fue triunfal. Ponce estuvo voluntarioso con el primero de la tarde un animal
que, además de estar falto de fuerza, también desarrolló sentido y peligro. Lo
remató con estocada caída y el publico silenció su hacer.
Viernes
27 de agosto
El cartel de la corrida del
viernes, con Morante,“El
Juli” y Manzanares, tenía una especial atracción desde que se
anunció el abono de feria, pero aun ganó más interés por los grandes éxitos
obtenidos por los dos últimos diestros en la corrida anterior. Ahora bien el
interés iba decayendo conforme avanzaba el festejo, pues los toros de un mal
encierro de “Zalduendo”, también mal remendado con dos
molestos sobreros de “Torrealta”, se encargaron de que ni el madrileño ni el
alicantino, a pesar de intentarlo con tesorería y maestría, no pudieran
duplicar el triunfo del día anterior, ni que el sevillano pudiera despedirse de
la feria dejando suficientes muestras de su embrujador toreo. En fin, la
corrida fue la antitesis de la del jueves.
Tanto los toros titulares como los sobreros, que se
lidiaron en primer y cuarto lugar, por ser retirados los ‘zalduendos’, fueron,
unos más que otros, y sin ninguno salvarse, descastados y deslucidos, que
hicieron imposible que los tres
maestros le pudieran completar lucidas faenas.
El peor parado fue Morante, quien
se enfrentó con los dos sobreros. Al
primero le faltó fuerza, gazapeaba y era soso, y el cuarto era
manso de solemnidad. El sevillano con ese material no pudo deleitar al público
con su clásico toreo de capote, y con la muleta, primero los intentó torear con
firmeza y decisión por ambos lados, sin poder lograr series completas de pases,
y al realizar esa imposibilidad,
abrevió toreando por la cara, y matando al primero de una estocada caída,
y al cuarto de pinchazo y descabello. Fue silenciado y abroncado
respectivamente. También fue despedido con protestas.
“El Juli”
al segundo toro
lo toreó bien por verónicas. En el último tercio, como el astado embestía sin
humillar y acortando las arrancadas, el madrileño, metiendo con tacto al toro
en la muleta, consiguió construir una faena intermitente. El público apreció el
esfuerzo, tras matar de una estocada caída, haciéndolo salir al tercio a
saludar. Al quinto, un animal muy incierto y a la vez sosón,
el maestro, al no poderle ejecutar una
sólida y estética faena, con habilidad, firmeza y mando consiguió robarle al
acabado animal algunos hondos pases con templanza y clase. De nuevo, tras matar
con un pinchazo y una estocada, el maestro tuvo que salir a saludar al tercio, y diciendo
así su adiós a la feria.
El primer toro de Julián
empitonó al “Niño de Leganés” a la salida de colocar un par de
banderillas, hiriéndole
en la cavidad maxilar derecha con un puntazo de cuatro centímetros, y otro en
la axila. Ambas lesiones, que luego fueron calificadas como ‘menos grave’,
causaron que el torero de plata se retirara a la enfermería sangrando por la
cara, y dejando atrás una vez más en esta feria la preocupación en el ruedo y
en los tendidos.
El primero de su lote fue un animal manso y rajado, y su
segundo en el primer tercio tuvo movilidad, pareciendo ser apto para el éxito,
pero al igual que su hermano, en la muleta se paró después de un buen comienzo.
José María trató por todos los medios de sacarle faena al primero, pero no
había manera, siendo las partes mejor que el conjunto. Destacaron varios
naturales y derechazos dados con clase y temple, siendo el momento álgido de su
hacer, el ligar varios largos circulares y rematados con inspirados recortes.
Falló con la espada. Obviamente, el alicantino buscaba ser el triunfador de la
tarde y de la feria, pues hizo algo que no es parte de su tauromaquia, al
iniciar su labor al último toro, dando dos largas cambiadas en el tercio para continuar con verónicas y chicuelinas
juntas. Luego con la muleta, después de iniciar la faena con dos series de
brillantes derechazos, el toro se acabó, y con ello se fue la ilusión del
espada de ser el triunfador de la tarde. Además, mató mal, con dos pinchazos y
una media estocada. En los resultados fínales de esa tarde, empató con “El
Juli” con dos salidas al tercio.
Sábado 28 de agosto
La
penúltima corrida del abono fue accidentada. Para, empezar unas horas antes de
comenzar el festejo se comunicó a la empresa que Perera no podría actuar por
habérsele encontrado una seria lesión en una vértebra. La empresa decidió que Diego Urdiales ocupara la vacante. Ahora bien, el
diestro se encontraba en su casa en
Armero, y no le fue posible presentarse en Bilbao hasta momentos antes de comenzar la
corrida, y con únicamente un
banderillero como cuadrilla. Tuvo que vestirse de torero en la misma plaza.
El cartel lo encabezaba Ponce que hacía su cincuentavo
paseíllo en Vista Alegre, y el local Iván Fandiño que, como Urdiales,
anticipaba aprovechar la oportunidad de torear una corrida de las que torean
las figuras. Que confundidos estaban ambos diestros, pues el encierro del “Puerto de San Lorenzo” fue el más áspero encierro de
la feria. Estaba formado por varios toros cinqueños de imponente presencia y que, por sus
dificultades para la lidia y eminente peligro, no tenían nada que envidiar a
cualquier encierro torista de los que los dos diestros regularmente se ven
obligados a lidiar. Solamente hubo un buen toro, el cuarto, y ese le tocó a la
estrella del cartel. Con el que Ponce ofreció el único toque de verdadera
brillantez de la tarde. Por otro lado, Urdiales, sin volver a triunfar como lo
hizo con los ‘victorinos’, reafirmó su
valía, y tanto Fandiño como su banderillero Mario Romero dieron
otras notas dramáticas de las varias que se han dado en la feria, ya que ambos
fueron heridos gravemente.
Ponce,
en el toro que abrió plaza, uno de los cinco difíciles astados del encierro,
tuvo que echar mano a su maestría para, con la facilidad y el entendimiento del
toreo que le caracteriza, sacarle algún partido. La parte negativa fue el fallo
con la espada, al diestro matar de dos pinchazos, estocada desprendida y
descabello. No obstante, un público vasco que lo admira, lo animó con sus
aplausos para que saliera al tercio. El difícil animal, estuvo a punto de
enviar a otro banderillero a la enfermería, pues derribó a José María Tejero en la boca
del burladero, en donde buscaba refugio al salir de colocar el último par de
banderiíllas. De milagro se libró de la cornada. El triunfo del valenciano
llegó en el cuarto toro, un muy serio ejemplar que rayaba en los seis años.
Era manejable pero tenía las fuerzas
justas, y al principio de la faena algo incierto y remolón, condiciones que el
maestro supo corregir, templándolo mucho, metiéndole la muleta en la cara, para
suavemente ligarle series de pases con ambas manos. Luego, remató la faena con pases circulares, de pechos
ligados, molinetes y sus poncinas. Mató de una estocad caída, y celebró sus
cincuenta corrida en Vista Alegre paseando una oreja, pero no una segunda que
el público mayoritariamente pedía,
A Diego Urdiales le
tocó dar la cara a dos elefantes que embestían a
topetazos, como probablemente lo harán los búfalos, y el riojano, quien tiene
la habilidad de enfrentarse a los toros
difíciles con gran técnica, firmeza, fineza y temple, sin dar la sensación de
lucha, lidió a ambos toros con valor, buscándoles las cosquillas para ver si le
permitían hacer el buen toreo que lleva dentro y siente. No fue posible un
triunfo de corte de orejas---nadie lo
hubiera hecho---, pero su labor dio lugar para que enviara otro aviso de que es
un torero para entrar en las ferias en buenos carteles. En su intento de sacarle
faena al quinto astado, este lo lanzó feamente por los aires, pero
afortunadamente salió ileso para continuar lidiando al toro con la misma
determinación. Su punto flaco fue la espada, pues terminó con el segundo de media estocada
y tres descabellos, y con el quinto de
pinchazo hondo, media atravesada y tres descabellos, oyendo dos avisos. Aun así
salió a saludar al doblar ambos toros.
Para
Fandiño su lote fue demasiado
difícil para él lidiarlo y entenderlo bien y, a menudo, estuvo a la merced de
ambos toros. Se le hizo un calvario matar a su primero, al hacerlo de seis
pinchazos y descabello. Este fue el único astado que mató pues, su segundo, que
no tenía un solo pase, lo mandó a la enfermería cuando lo hirió gravemente al
intentar dar un remate, después de haber logrado dar algunos medios pases por
ambos lados. No había duda de que el de Orduña tenía voluntad, pues había
recibido a portagayola al agresivo animal con una larga cambiada. Después de
machetearlo por la cara, con gran habilidad, el maestro Ponce se quitó del
medio al ofensivo astado. Ese mismo
animal tambien le infirió una grave cogida al banderillero Mario
Romero cuando este le hacia un quite a Iván.
Parte médico de Mario Romero:
Herida
por asta de toro en tercio medio de cara lateral del muslo derecho, con
orificio de entrada de diez centímetros y dos trayectorias. Una con trayecto
profundo que diseca hueso fémur y provoca varios desgarros del músculo
cuádriceps. Hemorragia profusa de vasos musculares. No afectación de vasos
femorales o estructuras nerviosas. Otro trayecto descendente intermuscular que
no lesiona vasos y nervios. Puntazo superficial en el glúteo derecho.
Pronóstico grave, trasladado a la UCI de la Clínica de la Virgen Blanca.
Parte médico de Iván Fandiño:
Herida por asta de toro en tercio medio del muslo derecho de quince centímetros, con trayectoria ascendente y orificio de salida en tercio superior. Afectación de tejido subcutáneo, sección lateral de vena safena interna en un trayecto de dos centímetros y dislaceración muscular. Pronóstico grave. Trasladado a la UCI de la Clínica Virgen Blanca.
Domingo 29 de agosto.
En la última corrida, “El Fundi”, “Rafaelillo” y “Morenito de Aranda” lidiaron un encierro torista de
José Escolar, con toros de desigual presentación y, en
conjunto, descastados y con dificultades, aunque no tan bien presentados y con
tanto peligro como algunos de los toros con hierros más comerciales que se han
corrido esta feria como, por ejemplo, los cornúpetas del “Puerto de San Lorenzo” lidiados ayer. El
primero y el cuarto fueron manejables,
el segundo y el quinto tuvieron mucho peligro, y el sexto aunque estuvo
escaso de fuerza, fue noble. Con ellos, “El Fundi” ha lidiado con ofició y
eficiencia y “Morenito de Aranda” en algunos momentos ha mostrado su toreo fino
y estético, para el que se necesita toros
con mejores cualidades para hacerlo. Ambos diestros han sido fuertemente
aplaudidos al rematar a sus tros ,
mientras que "Rafaelillo" con su valor temerario fue el único que dio
una vuelta al ruedo.
“El Fundí” entendió bien a su primero,
dándole su tiempo, templándolo y llevándolo toreado para sacarle un par de
series de buenos derechazos y naturales. Ahora bien, todo lo hizo con demasiada
facilidad y con poco ajuste, o sea sin dar el paso extra para calentar al
público, el que le hizo saludar, a pesar de matar de un bajonazo. Al más complicado cuarto astado, que llegó al último tercio muy parado y con sentido, el maestro hábilmente
le sacó algunos pases antes de despacharlo de estocada y descabello, siendo
aplaudido por su eficiencia y maestría.
“Morenito de Aranda” dio su t
arjeta
de presentación con unas templadas verónicas al tercero, un toro que comenzó
embistiendo largo, pero llegó al último tercio tardeando. No obstante Morenito
le ejecutó dos series de estupendos y lentos derechazo y algunos que otros
elegantes pases. Mató de una estocada, habiendo una leve petición de oreja y al
no concedérsele, cuando el diestro comenzó a dar una vuelta al ruedo, el
público protestó y él desistió. Cosa incomprensible, que apoya el hecho de que
algunos diestros se restrinjan de dar
una vuelta al ruedo merecida. El flojo grandote y descastado animal que
cerró la feria causó que las ganas del torero de dejar un buen recuerdo de su
debut se estrellaron en contra de un animal que embestía a regañadientes y que,
al salir de un muletazo se derrumbó en la arena con pocas ganas de levantarse.
Fea estampa para una afición que admira al toro bravo y fuerte. El diestro
completó su labor con otra buena estocada
acobarda por mucho peligro que tenga un 'Goliat', y a pesar de jugarse una
cogida, ya que el toro lo tuvo a su merced colgado del pitón, logró sacar
algunos que otros pases emotivos. Ahora bien, el público olvidó su esfuerzo, al
matar de pinchazo, estocada caída y siete descabellos, así
que los espectadores guardaron silencio mientas que el murciano con trristeza
se retiraba al callejón. La faena al quinto, otro complicado astado, fue otra
lucha, pero en esta el ‘David’ salió victorioso. Con el capote, el murciano
comenzó con dos largas cambiadas en el tercio, seguidas por unas buenas
verónicas. Con la muleta el diestro asustó tanto al toro como al público, pues
con una seguridad pasmosa consiguió hacer una faena más emocionante que bella.
Lástima que la espada de nuevo hiciera que no hubiese oreja, a pesar de la
petición. Sin embargo, esta vez el público aplaudió fuertemente al diestro al
dar una vuelta la ruedo.
PREMIOS
Al finalizar la feria se han anunciado los recipiente de los trofeos que reconocen la excelencia:
El premio de la Junta Administrativa de la Plaza de Toros de Vista Alegre ha otorgado el galardón a la corrida más completa, con derecho a un azulejo en la plaza de toros al encierro de “Alcurrucén”, de los hermanos Eduardo, Pablo y José Luis Lozano, que fue lidiada el domingo 22 de agosto por los diestros Antonio Barrera, Sergío Aguilar y el colombiano Luis Bolívar.
El premio del Club Cocherito de Bilbao al mejor toro se concedió a
“Habilitado”, un toro cinqueño de 576 kilos de peso, de la ganadería de “El
Tajo”, propiedad del diestro retirado José Miguel Arroyo “Joselito”, y que fue
lidiado por el diestro Leandro el martes 24 de agosto.
*Carteles por Pedro Escacena y fotos de archivo