|
RESUMEN
DE LA FERIA DE SAN
LUCAS DE JAEN-2008: |
|
Nota:
Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los
resultados de algunas importantes ferias españolas de la temporada taurina
2008, en esta sección resumo lo más relevante acontecido en los abonos de esas
ferias.
Mi método es simple, primero hago algunos comentarios sobre el abono
de la feria. Luego incluyo la lista de los carteles mostrando los resultados de
toros y toreros en forma de reseña, seguida por un sumario numérico de esos
resultados más el resultado económico de
la feria. A continuación repaso los acontecimientos más relevantes relacionados
con los protagonistas del abono y, además, si alguna institución concede
premios a los triunfadores de la feria, también lo añado a estos resúmenes.
Advierto que mis
conclusiones y comentarios críticos mayormente reflejan lo visto en las
pantallas chicas del televisor y del ordenador y lo leído en la prensa cibernética,
ya que al no haber estado presente en esas ferias modero en lo posible mis
opiniones particulares sobre la calidad de lo acontecido en esas ferias.
Introducción
A pesar de que en los últimos años la temporada se ha ido extendiendo
con la celebración de algún que otro festejo, puede afirmarse que la
tradicional Feria de San Lucas, que se celebra a mediados de octubre, marca el
fin de la temporada taurina española, pues los otros festejos restantes no
impactan en el resultado final de la temporada.
La organización de la Feria de San Lucas ofrece a los empresarios el
inconveniente de no poder incluir en el abono lo mejor de la torería, ya que la
mayoría de las figuras, para mediados de octubre han colgado los trastos hasta
la temporada entrante, y otras deciden tomarse un descanso antes de irse a
torear a América, cuya temporada invernal comienza en Lima, Perú,
inmediatamente después de la feria jiennense. Además, los empresarios tienen
poco aliciente para presentar los mejores carteles posibles, ya que en los
últimos años el público no acude a la plaza incluso con carteles estelares.
También como la plaza no está cubierta el desapacible clima otoñal desanima a
muchos a asistir a la plaza. Por lo tanto, no es de extrañar que el número de festejos
del abono ferial sea reducido y los carteles no sean tan bien rematados como
los de otras ferias de similares o de inferior categoría que se celebran cuando
la temporada está en su apogeo.
Con respecto
los espectadores que asisten a la plaza hay que aclarar que tienen la tendencia a ser generosos y
poco exigentes con los protagonistas de los festejos, pidiendo con entusiasmo
trofeos, los que los presidentes conceden o deniegan con un criterio
inconsistente.
Esta edición del abono de la feria jienense estuvo compuesto por una
novillada, una corrida de rejoneo y cuatro corridas de toros. El ciclo ferial
comenzó el domingo 12 de octubre con festejo mayor y continuó el lunes con la
corrida de rejones. El abono se reanudó el jueves con la novillada que fue
seguida por tres corridas de toros celebradas durante los últimos tres días de
la semana. Los puntales del abono ferial lo formaban los espadas Enrique Ponce,
Sebastián Castella, “El Cid”, “El Juli”, Alejandro Talavante”, y “El Fandi”.
Domingo 12 de octubre. Toros de María
Luisa Domínguez Pérez de Vargas (bien presentados, manejables pero faltos de
fuerza; el 6º fue complicado) para Juan José Padilla (ovación tras aviso;
ovación), Javier Rodríguez (saludos; saludos) y “Rafaelillo” (oreja;
ovación). Entrada: 1/4.
Lunes 13 de octubre. Toros de
Flores Tassara (nobles, encastados y con movilidad) para Andy Cartagena
(ovación; dos orejas), Alvaro Montes (dos orejas; oreja) y Diego Ventura (dos
orejas; oreja). Los tres rejoneadores salieron a hombros por la Puerta Grande.
Entrada: 1/2.
Jueves 16 de octubre. Novillos
de Herederos de Flores Albarrán (nobles pero descastados; el 5º presentó
dificultades) para “El Sombrerero” (silencio tras aviso; ovación tras aviso),
Alberto Lamelas (oreja; oreja; salida a hombros) y José Carlos Venegas
(silencio tras aviso en ambos novillos). Entrada: 1/4.
Jaén. Viernes
17 de octubre. Toros de Montalvo (con buena presentación, manejables aunque
con las fuerzas justas; el mejor el 5º, noble y bravo, se le
dio la vuelta al ruedo, y el más
deslucido el 6º) para Curro Díaz (oreja; silencio), César Jiménez (ovación; dos orejas;
salida a hombros) y Daniel Luque (ovación;
saludos). Entrada: 3/4.
Jaén. Sábado 18 octubre. Dos
toros de “El Cotillo”, 1º
y 5º, tres de Hermanos Tornay, 2º,
4º y 6º, y uno de Hermanos Collado
Ruiz, 3º (manejables aunque con escasa casta; lo mejores el 5º
y el 6º) para Enrique Ponce
(saludos; ovación tras aviso) “El Cid
(silencio; oreja) y Sebastián Castella
(oreja; oreja; salida a hombros). Entrada: 1/2.
Jaén. Domingo
19 octubre. Cuatro toros de Juan Pedro Domecq y dos de “Parladé”, el 2º y el 6º, (nobles y de buen juego, en general, excepto por el
4º) para “El Juli” (saludos; oreja con fuerte petición de
otra), “El Fandi” (dos
orejas; ovación; salida en hombros) y AlejandroTalavante
(dos orejas; silencio). Entrada: 2/3.
Las reseñas de las cuatro
corridas de toros muestran que el público y la presidencia evaluaron las 24 faenas completadas por los
12 matadores de la manera siguiente:
*Debido a que un aviso puede ser causado por una larga faena o por tardar en matar, no lo computamos.
En el
festejo de rejoneo tres actuaciones fueron premiadas con dos orejas y dos con
una, y una fue recompensadas con aplausos. Los tres rejoneadores salieron a
hombros.
En la
novillada dos faenas fueron premiadas con una oreja, una con ovación y tres
fueron silenciadas. Un novillero salió a hombros.
En
total en los seis festejos se cortaron 24 orejas y la Puerta Grande se abrió
tres veces para los matadores de toros y otras tantas para los rejoneadores,
más una vez para un novillero.
Con respecto a la
asistencia, los espectadores ocuparon un cuarto del aforo en la primera corrida
y en la novillada, media plaza en el festejo de rejones y en la corrida del
sábado 18, dos tercios en la última corrida y alrededor de tres cuartos en la
corrida del viernes 17.
Comentarios
Ahora completaré este resumen con unos comentarios sobre los acontecimientos
más relevantes realizados por los protagonistas de los seis festejos.
El marcador de trofeos lo abrió el diestro murciano Rafael Rubio “Rafaelillo” en la corrida de toros que
inició la feria. El trofeo se lo cortó al tercer toro del encierro de María
Luisa Domínguez Pérez de Vargas. La faena tuvo emoción, especialmente, después
de diestro ser revolcado y levantarse para seguir valientemente redondeando la
faena. También, el murciano gustó en el sexto, el animal que tuvo más
dificultades del manejable, aunque soso, encierro de María Luisa Domínguez
Pérez de Vargas. Estuvo firme y valeroso y muy por encima de las condiciones
del toro. Hubiera podido redondear la tarde al cortale otro apéndice, pero el
mal uso de la espada se lo evitó. También, Juan José Padilla compuso una buena faena a su primer enemigo, pero
falló con los aceros. Con el parado y soso cuarto astado
se mostró firme y valiente, aunque sin lograr gran brillantez. Javier Rodríguez estuvo voluntarioso
y discreto. A Javier en algunos momentos se le notó la falta de recursos por lo
poco que torea.
El lunes los rejoneadores
Andy Cartagena, Álvaro Montes y Diego Ventura lograron que el público
disfrutara con una variada exhibición del arte del rejoneo. La tarde concluyó
con los tres caballeros abandonado el ruedo en hombros por la Puerta Grande por
haberle cortado ocho orejas a un encastado encierro de Flores Tassara. Montes y
Ventura empataron en
el número de trofeos, tres cada uno, pero lo mejor de la
tarde lo consiguió hacer Ventura, poniendo al público en pie en varios momentos
de sus actuaciones, especialmente en su faena al tercer astado. De especial
mérito fue su hacer con el sexto el toro, al que rejoneó con la añadida
dificultad de la lluvia para el pisar de los caballos. Diego concluyó en Jaén
una campaña triunfal en la que se ha elevado a la cumbre del rejoneo,
compitiendo con el maestro Hermoso de Mendoza. El jienense Montes, quien
conmemoraba el décimo año de su alternativa, encandiló a sus paisanos con su
decisión y rejoneo emotivo. De toda su labor sobresalieron su personal
ejecución de la suerte de recibir al astado a portagayola con la garrocha, la
colocación de las banderillas cortas y su afectividad con los rejones de
muerte. El ya veterano Cartagena rejoneó con maestría y elegancia al
cuarto toro, desorejándolo por partida doble. También hubiera desorejado al
toro que abrió plaza pero, después de tener una actuación lucida, falló con el
rejón de muerte.
El jueves “El Sombrerero”, Alberto
Lamelas y José Carlos Venegas lidiaron una novillada de los Herederos de Flores Albarrán que dio un juego variado. De
los tres novilleros, únicamente el local Alberto Lamelas salió de la plaza
triunfante, gracias a su total entrega, su determinación y valor más con el
contar del favor de sus paisanos. El jienense le cortó una oreja tanto a su
primero, un utrero noble y manejable, como a su segundo, un animal con genio y
peligro. Su decisión se hizo presente en todos los tercios, con el capote en
las largas cambiadas, con las banderillas en un par con los palos cortos y con
la muleta con un arrimarse continuo. “El Sombrerero” también estuvo decidido y
tuvo momentos lucidos, pero sus desaciertos con los aceros promovieron que los
resultados solo fueran de silencio en su primer novillo y de ovación en su
segundo. Por otra parte, Venegas no tuvo muchas opciones para el lucimiento con
el peor lote del encierro, pero tampoco él se acopló al material que tenía a
mano. Fue silenciado al rematar a sus novillos.
Al día
siguiente en la segunda corrida de toros del ciclo, César Jiménez fue el primer
matador que abrió la Puerta Grande. Al espada madrileño le tocó en suerte el
mejor toro del desigual encierro de Montalvo, animal cuyos restos se premiaron
con una vuelta al ruedo. César toreó con gran temple y ligazón, en una faena en
la que las series con la mano izquierda fueron las mejores logradas. Mató de un
excelente volapié que hizo rodar al animal. El fino y elegante diestro, quien
esta temporada ha estado resurgiendo de su propias cenizas, dio una vuelta al
ruedo, llevando en las manos dos merecidas orejas. Su
segundo toro, soso, corto
y tardo en las arrancadas, no le permitió redondear la tarde, pero ello no fue
obstáculo para que traspasara a hombros el umbral de la Puerta Grande. Curro Díaz, el torero de Linares, también paseó otra
oreja. Esta se la cortó a un astado manejable, pero falto de fuerza, que dobló
las manos en varias ocasiones, por lo que el torero, sin atosigar al toro, basó
la faena principalmente en detalles pintureros y toreros más que en una faena
redonda. Mató de una buena estocada y se ganó un apéndice. Curro también dio algunas
muestras de su artística torería con otro poco agresivo animal, y poco más pudo
hacer. Al tercer toro de la
tarde Daniel Luque le bordó unas excelentes verónicas, llevando al toro toreado
con la cintura y muñecas, y también relució con la muleta, haciéndole un básico
toreo hondo y artístico, complementándolo con adornos sevillanos. Su inspirado
hacer le hubiera valido algún trofeo, pero este se esfumó con los varios
pinchazos que dio antes de terminar con el toro. Con el rajado y cobarde animal
que cerró el festejo Daniel no tuvo oportunidad de interpretar su fino
toreo.
Los carteles más atractivos, que incluían a las
figuras, fueron los de las dos últimas corridas de la feria, pero aún así el
público no respondió, pues en el festejo del sábado, con Ponce “El Cid” y Castella en el cartel, la plaza se cubrió a
medias, y en la corrida que cerraba la
feria, con “El Juli”, “El
Fandi" y Talavante,
se cubrieron solamente tres cuartas partes del aforo. Lástima que más
espectadores no atendieran a la plaza ese fin de semana, ya que los resultados
artísticos de los dos festejos fueron muy superiores a los económicos, ya que
cinco de los seis diestros obtuvieron trofeos y tres de ellos abrieron la
Puerta Grande.
El sábado se lidió un encierro mixto, compuesto por toros
de tres diferentes ganaderías, “El Cotillo”, Hermanos Tornay y Hermanos
Collado Ruiz, que fueron manejables pero, en general, sosos y escasos de casta.
Ponce, estuvo en maestro y decidido, siempre dando a sus toros la lidia
apropiada y sacando muletazos sueltos bien conseguidos. Fue ovacionado tras
matar a sus toros. Por otro lado, “El Cid” no se esforzó en sacar faena al problemático
segundo astado de la tarde. En
cambio, aprovechó las mejores condiciones del
quinto para torearlo con profundidad y completar una sentida faena. El premio
pudiera haber sido doble, pero tuvo que conformarse con una oreja por matar de
una manera defectuosa. Por el contrario, Castella, con dos manejables astados,
redondeó la tarde, al cortarle una oreja a cada toro de su lote. Sus faenas
transcurrieron bajo la lluvia que caía desde el momento de salir su primer
toro. Se lució con el capote y sus trasteos muleteriles fueron basados en la
quietud, el temple y la ligazón, y al estar certero con la tizona, se aseguró
los trofeos. El diestro se sobrepuso al mal estado de piso que empeoraba según
trascurría el festejo. Abrió la Puerta Grande.
El domingo 19
terminó la feria con la bonita imagen de los diestros “El Fandi” y Alejandro
Talavante saliendo por la Puerta Grande. Era una pena que esa imagen no
incluyera a “El Juli”, debido a que injustamente el presidente le había negado
la segunda oreja que el público fuertemente pedía. En el festejo se ha visto un
Talavante inspirado con la muleta. Su faena al tercer toro fue digna de un gran
torero, pues con valor y quietud, toreó a cámara lenta, ligando los pases sin
perder pasos. El toreo de mano izquierda tuvo excelencia y concluyó su hacer
metido entre los pitones para exprimir los últimos pases. Desorejó por partida
doble al buen toro de Juan Pedro Domecq,

a pesar de matar de pinchazo, estocada y
descabello.
También tuvo muy buenos momentos en el sexto, aunque sin cuajarle faena, pero
con la espada se vio al Talavante de siempre, al matar de cinco pinchazos, media estocada y una estocada. “El Fandi”, como es su norma, dio espectáculo con capote, banderillas y muleta y
metiéndose al público en el bolsillo. Con el percal dio largas cambiadas,
buenas verónicas, quites galleando y por chicuelitas y otros más. Sus tercios
de banderillas arrebataron al público y con la muleta estuvo variado. Al su
primero lo despachó de un pinchazo y estocada, y le dieron las orejas, y a su
segundo lo mató de un feo bajonazo, por lo que no hubo trofeo. “El Juli” con su primero
estuvo seguro y valiente, pero su hacer no tuvo mayor respuesta. Con el cuarto,
un animal con dificultades, el madrileño magistralmente le sacó la faena que no
parecía tener, y al matar de un estoconazo, el presidente le concedió una oreja
y le negó la segunda que el respetable pedía. El encierro de Juan Pedro Domecq, remendado con dos toros de
“Parladé”, fue noble y manejable, excepto por el cuarto toro.
![]()