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RESUMEN DE LA FERIA DE SAN
ISIDRO-2011 DE
MADRID, ESPAÑA: |
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Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los
resultados de algunas ferias de la temporada taurina europea del 2011, resumo
lo más relevante sucedido en el abono de esas ferias.
Mi método es simple, primero hago algunos
comentarios generales sobre el abono de la feria. Luego, añado una lista con
los carteles, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña,
según los datos obtenidos de la prensa que aparecen en el Internet. A
continuación menciono cualquier acontecimiento o dato importante relacionado
con el abono ferial y el resultado económico, basado en la asistencia de
público a la plaza. Finalmente, comento algo más detenidamente sobre los
diestros que han conseguido sobresalir en sus actuaciones y, además, en un
anexo informo sobre los premios que pudieran haber sido concedidos a los
triunfadores de la feria por las instituciones locales.
Advierto que trato de
moderar mis opiniones particulares sobre las actuaciones de los toreros, ya que
estos resúmenes están basados en la información difundida por los medios de
comunicación. Sin embargo, las muchas imágenes, videos, e incluso de
retrasmisiones televisivas de corridas, que ahora pueden verse en las pantallas
de la televisión y del ordenador, me ayudan tremendamente para escribir con más apreciación
los resúmenes de las ferias.
La feria de San Isidro de
Madrid, desde su fundación en el año 1947, ha sido el ciclo ferial de más
prestigio en el mundo taurino. Al
principio constaba de media docena de corridas de toros y sus carteles incluían
todas las grandes figuras del momento, y conforme el número de festejos fue
creciendo, se comenzó a dar cabida a
toreros de menos fuste, pero aun así bastantes carteles estaban formados por
figuras o incluía algunas de ellas, y actuaban en dos o tres corridas, haciendo
que el programa en conjunto fuera aun
muy atractivo.
Ahora
bien, desde que se instituyó la Feria del Aniversario en la
temporada del 2006, que comienza un par de días después de la San Isidro, en
conjunto los carteles de San Isidro comenzaron
a ser bastante menos interesantes. Esto fue consecuencia de que los
toreros vanguardistas decidieron formar parte de los abonos de ambas ferias,
aunque sin aumentar el número total de
sus presentaciones, ya que no deseaban confrontar en demasía a la exigente
afición madrileña. Por consiguiente, recientemente los carteles de la Feria de
San Isidro han sido más abiertos y menos rematados, apareciendo en ellos menos
figuras y muchos más toreros de segunda o menor categoría, mientras que en el
del Aniversario, al constar de menos festejos los carteles continuaban siendo
muy rematados.
En cambio, afortunadamente, en esta edición de las ferias primaverales
ha habido un cambio muy positivo para acentuar la categoría de la Feria de San
Isidro, pues la empresa ha presentado un excelente programa de esa
tradicional feria, en el cual las
figuras se han anunciando en dos o tres corridas del ciclo, mientras que no han
entrado en ningunos de los festejos de la moderna Feria del Aniversario,
excepto en la Corrida de la Beneficencia, que se intercala en ese ciclo.
La edición del año 2011 de la Feria de San Isidro de Madrid, que
como siempre
tiene por teatro la Plaza de Toros
Monumental de las Ventas, comenzó el martes 10 de mayo, dos días después de
completarse la Feria de Abril en Sevilla, y concluyó el jueves 2 de junio. Durante esas fechas se celebraron 19
corridas de toros--- incluyendo la Corrida de la Prensa---tres novilladas y dos corridas de rejoneo, o sea un total de 24
festejos.
Los 57 puestos de 19 corridas de toros fueron cubiertos por 38
matadores, de los cuales Uceda Leal, El Cid, Perera, Castella, Manzanares y
Talavante actuaron en tres tardes; e hicieron doblete Juan Bautista, César Jiménez, Morenito de
Aranda, Miguel Tendero, Daniel Luque, Alberto Aguilar, Iván Fandiño y Arturo Saldívar ,
estos dos últimos sustituyendo en una corrida a curro Díaz, El resto de los espadas, incluyendo a Morante de la
Puebla, El Juli, El Fandi y Cayetano, hicieron el
paseíllo solo una tarde. De las figuras
solamente Enrique Ponce estuvo ausente. En las novilladas únicamente Víctor
Barrio hizo doblete, mientras que en los festejos de rejones ningún rejoneador
repitió. En esta edición de la feria hubo una notable representación mexicana,
ya que actuaron los matadores Ignacio Garibay, Arturo Saldívar y Joselito
Adame, estos dos últimos confirmando la alternativa, y también torearon los
novilleros Diego Silveti y Sergio Flores.
Continuaré este resumen primero anotando los carteles de los 24
festejos con los resultados en forma de breves reseñas, según se informó en la
prensa. Luego haré algunos comentarios de carácter cuantitativo, y concluiré
este artículo diciendo algo más específico sobre las actuaciones de los toreros
triunfadores y de algunos otros más que por diferentes circunstancias merezcan
mencionarse. Estos comentarios reflejan mis opiniones de lo que he visto en las
corridas televisadas más mi interpretación de lo publicado en la prensa
cibernética. Además añadiré un apéndice anotando los ganadores de los diferentes
premios otorgados por algunas instituciones locales.
Martes 10 de mayo. 1ª de San Isidro. Toros de
Valdefresno (manejables pero descastados, flojos y rajados) para Juan Bautista
(silencio tras aviso; silencio), Matías Tejela (silencio; ovación tras
petición) y Daniel Luque (saludos; silencio). Entrada: casi lleno.
Miércoles 11 de mayo. 2ª de San Isidro. Toros de
Vellosino (cinqueños con trapio, en general desastados aunque manejables,
excepto el 3º que tuvo con dificultades para la lidia; destacaron los nobles 1º
y 2º, aunque blandearon ambos) para Uceda
Leal (silencio; silencio), Miguel Abellán (silencio; silencio) y Rubén Pinar (silencio; saludos tras
aviso). Entrada: casi lleno.
Jueves
12 de mayo. 3ª de San Isidro. Toros de José Escolar (gran
esencia y trapio; encastados pero con dificultades y peligro en el último
tercio) para Rafaelillo (pitos; bronca), Robleño (palmas; palmas) y Alberto
Aguilar (silencio; silencio). Al terminar el paseíllo se guardó un minuto de
silencio por las víctimas del terremoto ocurrido el miércoles en Lorca
(Murcia). Entrada: lleno.
Viernes 13 de mayo.4ª de San Isidro. Toros de
Juan Pedro Domecq (bien presentados y manejables en conjunto; bravo y noble el
4º, de buen juego el 2º, 3º y 5º y con complicaciones el 1º y el 6º) para Uceda Leal (silencio; oreja), Juan Bautista (silencio; pitos) y Morenito de Aranda (silencio tras
aviso; silencio tras aviso). Entrada: lleno.
Sábado 14 de mayo. 5ª de San Isidro Toros de
El Montecillo (bien presentados; sobresalieron los nobles y bravos 1º y 2º, presentaron dificultades el 5º y 6º, y los
otros dos mansearon) para
Uceda Leal, sustituyendo a Leandro (saludos
tras petición; silencio), Iván Fandiño, sustituyendo a Curro Díaz (oreja; saludos tras leve petición) y Miguel Tendero (silencio; silencio). Entrada: ¾.
Domingo 15 de mayo. 6ª de San Isidro. Toros de
Núñez del Cuvillo (de irregular presentación y juego; faltos de trapio, presencia y casta, en general, excepto el 1º
y el 4º que tenían más presencia; impresentables para Madrid el 2º y el 3º)
para Morante de la Puebla (silencio; y división de opiniones tras aviso),
Alejandro Talavante (silencio en ambos) y Arturo
Saldívar, que confirmaba la alternativa, (saludos tras leve petición; saludos). Entrada: lleno de “no hay
billetes”.
Lunes 16 de mayo. 7ª de San Isidro, novillada. Novillos de Flor de Jara
(bien presentados, en general encastados pero duros y con peligro; bueno y noble
el 7º y manejable el 1º) para Manuel
Larios (silencio; silencio; ovación en el que mató por
Jiménez), Jiménez Fortes (saludos, permaneció en el ruedo tras ser herido) y
Víctor Barrio (ovación; vuelta tras petición). Entrada: ¾.
Martes 17 de mayo. 8ª de San Isidro: Toros de El Ventorrillo (bien
presentados de juego variado; el mejo el bravo y noble 3º; el 1º con
dificultades y resto manejable pero descastado) para El Cid (pitos; silencio),
Perera (silencio tras aviso; silencio) y Talavante (dos orejas; silencio; salida por la Puerta Grande).
Entrada: lleno.
Miércoles 18 de mayo. 9ª de San Isidro Toros uno
de Ortigao Costa, 1º,
cuatro de Núñez del Cuvillo y
un sombrero, el 5º, de Carmen Segovia (mal presentados y descastados y sosos, excepto el 4º y
6º que fueron más manejables) para El Juli (silencio; oreja), Castella (palmas;
silencio tras aviso) y Manzanares (ovación
tras
aviso; dos orejas; salida a hombros por la Puerta
Grande). Entrada: lleno de “no hay
billetes”.
Jueves 19 de mayo. 10ª de San Isidro.
Encierro remendado, cuatro toros de Puerto de San Lorenzo, un
sobrero de Salvador Domecq, 3º
bis, y otro de
Carmen Segovia, el 5º (de presencia variada, en general descastados y sosos de juego; los mejores el
manejable 1º y el noble y encastado 4º)
para El Cid (silencio; oreja), Perera (saludos tras aviso; ovación tras aviso) y Luque (silencio; silencio). Entrada: lleno.
Viernes 20 de mayo. 11ª de San Isidro.
El encierro de Garcigrande fue rechazado y sustituido por seis toros de Juan Pedro Domecq, cuatro con el
hierro de Parladé y
dos, 4º y 5º, con el Juan Pedro (Escasos de trapio, faltos de fuerza y
descastados en general; manejables el 4º y el 5º; el 6º rajado al principio y
cambió a mejor a mediado de faena) para Castella (silencio; oreja tras aviso),
Manzanares (ovación; oreja tras aviso) y Talavante (silencio; vuelta tras dos
avisos). Destacó la cuadrilla completa de Manzanares.
Entrada: lleno de “no hay billetes”.
Sábado
21 de mayo.12ª de San Isidro, corrida de rejones. Toros de
Carmen Lorenzo Carmen
Lorenzo y
uno San Pelayo, el 4ª (de juego desigual) para Fermín
Bohórquez (silencio; ovación), Pablo
Hermoso (ovación; saludos) y Diego Ventura (oreja; oreja; salida a hombros). Entrada: lleno.
Domingo 22 de mayo. 13ª de San Isidro: Un toro de Nazario
Ibáñez,1º, un sobrero de Los Chospes, el 2º, y cuatro
de
Partido de Resina (serios, descastados y de mal juego en conjunto, el 1º y el
2º los más manejables) para Ignacio Garibay (silencio
tras aviso; ovación; herido), Serafín Marín (vuelta
tras petición; ovación) y Sergio Aguilar (silencio;
silencio). Entrada: lleno.
Lunes 23 de mayo. 14ª de San Isidro, novillada. Novillos de Montealto (bien presentados y descastados, en conjunto; el más manejable el 3º aunque con poco fondo) para Thomas Duffau (saludos tras aviso; ovación), Sergio Flores (saludos tras petición; palmas) y López Simón (saludos; silencio). Entrada: ¾.
Martes 24 de mayo. 15ª de San Isidro Toros El Torreón, sustituyendo al rechazado encierro de Román Sorando, y un sobrero de Carmen Segovia, el 2º bis, (serios y muy bien presentados, pero descastados y deslucidos; el 4º el más manejable y el 6º manso con peligro) para Juan Mora (silencio; saludos), José María Manzanares (silencio; aplausos) y Cayetano (silencio en ambos). Entrada: lleno de “no hay billetes.Miércoles 25 de mayo. 16ª
de San Isidro, Corrida de la Prensa. Toros de Alcurrucén
(serios y bien presentados; los mejores el noble y manejable 1º y el muy bravo
y repetidor 2º; los otros cuatro ofrecieron dificultades a los lidiadores) para
Castella (oreja tras aviso; silencio tras aviso), Perera (silencio; silencio)
Joselito Adame, confirmación de alternativa (saludos; palmas). Asistió el Rey
Juan Carlos al que los tres espadas le brindaron un toro. Entrada: lleno.
Jueves 26 de mayo. 17ª de San Isidro. Toros de El
Cortijillo (faltos de presencia, fondo y clase, con la excepción del 2º que fue
noble y repetidor en el último tercio) para Diego Urdiales (silencio; silencio
tras aviso ), Morenito (ovación tras aviso; silencio) y Miguel Tendero
(silencio; silencio). Entrada: casi lleno.
Viernes 27 de mayo. 18ª
de San Isidro. Toros de Las Ramblas, 2º, 3º, 5º y
6º, y un
sobrero de José Vázquez, el
1º bis más otro de José Luis Iniesta,
el 4º bis, se devolvieron otros dos astados antes de que se
lidiara este sobrero (feo de hechuras, mansos y deslucidos en mayor o meno
grado; los más manejables el 4º y el 5º, aunque tuvieron poco fondo y fuerza)
para El
Cid (ovación; silencio), El Fandi (silencio;
ovación) y Arturo Saldívar, que sustituía a Curro Díaz (saludos; silencio tras
aviso). Entrada: casi lleno
Sábado 28 de mayo. 19ª
de San Isidro. Toros de Luis Terrón (complicados y broncos, excepto
el 6º que fue manejable) para Sergio Galán (silencio
tras fuerte petición; vuelta tras petición), Moura Caetano (ovación; ovación) y Leonardo
Hernández (oreja; dos orejas; salida a hombros por la
Puerta Grande). Incidencias: tres caballos fueron heridos. Entrada: lleno.
Domingo 29 de mayo. 20ª de San
Isidro. Cinco toros de Samuel Flores, el 3º con el hierro
de Manuela Agustina López Flores, y un
sombrero de Los
Chospes, el 5º bis, (feos de tipo, mansos de solemnidad
y con muchas dificultades para su lidia; el más manejable el 3º) para Juan José Padilla (pitos en ambos), Antonio Ferrera (silencio; silencio
tras aviso) y César
Jiménez (ovación; silencio). Entrada: lleno.
Lunes 30 de mayo. 21ª
de San Isidro, novillada. Novillos de El Ventorrillo (bien presentados, pero mansos y
descastados de juego, excepto el 6º que fue manejable) para Diego
Silveti (ovación;
silencio tras dos avisos), Víctor Barrio (saludos tras petición minoritaria;
silencio tras aviso) y Rafael Cerro (saludos tras aviso; silencio tras aviso). Entrada:
¾.
Martes 31 de mayo. 22ª de San Isidro Toros de
Peñajara (serios pero desiguales de hechuras, y de juego
deslucido y con complicaciones; excepto el 2º que fue bravo, noble y repetidor,
y el sobrero de Carmen Segovia, 5º, que fue
manejable) para Eugenio de Mora (silencio en ambo), César Jiménez (oreja; oreja; salidas por la Puerta
Grande) y Javier Cortés (silencio; silencio). Entrada:
lleno
Miércoles 1 de junio. 23ª
de San Isidro Toros de Palha, un
sobrero de Carmen Segovia, 2º bis, y otro de Aurelio Hernando, 6º bis, (descastados y con
complicaciones en general, excepto el manejable 6º) para Luis Bolívar (silencio tras aviso;
silencio), Salvador Cortés (silencio tras aviso y pitos
tras aviso) y David Mora (silencio; ovación). Entrada: lleno.
La feria en números
Analizando las reseñas vemos que el resultado económico, según muestra
la asistencia de público, ha sido excelente, pues la plaza se llenó, o casi se llenó, en todos los festejos,
excepto en las tres novilladas y en la corrida del día 14 cuando se cubrieron
tres cuartas partes del aforo. De los llenos se puso el cartel de “no hay
billetes” en las corridas de toros de los 15,18, 20 y 24.
También,
vemos que al completarse las 114 faenas ejecutadas por los matadores de toros,
estas fueron evaluadas de la siguiente manera: 10 con broncas, pitos o división
de opiniones; 66 con silencios; 24 con ovaciones o saludos; 3 con vuelta
al ruedo sin oreja; 10 con una oreja y 2 con un doble trofeo. Tres diestros
salieron a hombros por la Puerta Grande.
Sobre el ganado bravo
Sobre los encierros que se han lidiado en esta feria
de San Isidro habría mucho que comentar, y bastante de ello negativo, pero como
en este resumen me falta tiempo para analizar con detalles la variedad y
calidad de tantos toros que se corrieron en esta feria, solo haré un par de
observaciones generales. No obstante, más adelante en los comentarios sobre los
matadores, novilleros y rejoneadores me referiré más detalladamente a la
calidad de los toros lidiados por ellos.
Que
un toro muestre bravura, nobleza y otras
condiciones ideales para su lidia es
difícil de prever, pero escoger toros que se ajusten a las exigencias de una
afición como la madrileña debería ser más sencillo. Aparentemente no, pues ha
menudo se trajo a la plaza un ganado no apto para Madrid. Por lo tanto, en los
reconocimientos las autoridades rechazaron los encierros de Garcigrande y el
del Román Sorando y obligaron a que varios otros encierros tuvieran que ser
remendados con toros de otros hierros para que el lote pasara. Ejemplos, la
segunda corrida de Núñez del Cuvillo y la del Puerto de San Lorenzo. Además, de
los encierros que pasaron, fue necesario en demasiadas ocasiones lidiar algunos
sobreros por ser protestados por el público los toros titulares por
defectuosos, débiles o falta de trapío. Un caso extremo fue lo sucedido en la
corrida de Las Ramblas en la que se necesitó que salieran al ruedo hasta cuatro
sobreros para satisfacer a los espectadores.
Otro aspecto preocupante ha sido que, tanto en las
corridas duras como en las comerciales,
la mansedumbre, la pasividad y la falta de movilidad de muchos de los
ejemplares, y sobre todo la falta de fondo han sido evidentes. Este último
aspecto ha causado que algunos toros con aparente bravura y nobleza se rajaran
durante, o en la última parte, de una buena faena.
En
las corridas de toros, los matadores de toros en conjunto cortaron 14 orejas,
repartidas como sigue: José Maria
Manzanares tres y Alejandro Talavante y
César Jiménez dos y los tres abrieron la Puerta Grande; también Sebastián
Castella e Iván Fandiño obtuvieron dos apéndices, pero no en una misma tarde; y El Juli, Uceda Leal y El Cid, cortaron una cada uno. Nótese que
figuras como Morante de la Puebla, Perera, Cayetano y El Fandi pasaron sin
brillantez por las Ventas en San Isidro. Ahora comentemos primero sobre como
fueron las actuaciones de los diestros que obtuvieron trofeos en el ciclo
ferial y luego sobre algunos que sin puntuar tuvieron actuaciones destacadas.
Los resultados de los diestros no mencionados pueden verse arriba las reseñas
de los festejos.
Manzanares en la temporada pasada
estuvo anunciado en Madrid en varias corridas pero, por no estar repuesto de
unas lesiones, no pudo actuar y mostrar
su gran dimensión torera, por lo que, ansioso para hacerlo, no ha dudado en
anunciarse en tres tardes en este San Isidro.
No hubiera sido necesario tres tardes para que Madrid reconociera la
excelencia del alicantino, pues el miércoles 18 de
mayo en su primera corrida
ya se ganó la admiración del
exigente público madrileño. Lo acompañaba en el cartel El Juli, y Castella para lidiar un remendado
y descastado encierro de Núñez del Cuvillo. Con el deslucido y de poca
presencia tercer astado, Manzanares, aunque muy molestado por el viento, con
firmeza y paciencia intento redondear una faena a un animal que con sosería se
paraba y salía suelto de las suertes. Le dio sitio, lo sobó, lo templó y lo
mandó, pero no había manera de ligar series de derechazos o naturales. Lo mejor
de su labor fue la gran estocada con que despachó al deslucido animal. Salió al
tercio a saludar.
Lo grande
se vio con el último de la tarde, un noble y bravo toro que humillaba con
clase, pero al que había que lidiarlo con inteligencia. Lo recibió con clásicos
lances combinados con otros por
delantares, rematados con una artística larga. Con la muleta José Maria
hizo un magistral toreo, dominando al toro, no con castigo, sino con un poderío
disfrazado de templanza. Ligó series de suaves
derechazos y naturales completados con originales combinaciones de
inspirados remates, como pases de
pechos, trincherazos y cambios de manos. Cada pase duraba una eternidad,
haciendo que los pitones parecieran parte integral de la pañosa, aunque ni la
rozaban debido al buen juego de la muñeca del torero. Todo lo hacia con una
firmeza, elegancia y majestad y un
gusto fuera de serie. En El MUNDO Zabala de la Serna relata así la magistral
faena del diestro:
Pero llega el sexto, otra vez bajo la
lluvia. Es muy astifino, levantado: el único de Cuvillo que nadie protesta de
salida. Coge al caballo por las manos y derriba al piquero Chocolate, que ha de
pasar a la enfermería, por la gran costalada. El toro tiene mucho que torear
pero se mueve, más largo. Lo templa primero por la derecha, alarga la embestida
hasta conseguir un círculo completo. Sale de un momento de apuro con un garboso
molinete. Los naturales tienen lo que su nombre indica: naturalidad. Le da
pausas pero el toro se queda. En un cambio de mano, el toro lo entrampilla con
mucho riesgo, le rompe la taleguilla. La gente acaba de entrar en la faena: no
ha sido sólo de estética sino también de mando y valor. Como debe ser. Y lo
abrocha todo con una fenomenal estocada en la suerte de recibir: en lo alto,
atracándose de toro. Visto en directo, parece perfecta. El entusiasmo se
desborda: dos orejas y salida a hombros verdaderamente clamorosa.
Manzanares
volvió a hacer el paseíllo con
Castella y Talavante el viernes 20,
pero no para lidiar el encierro anunciado de Garcigrande, que había sido
rechazado en el reconocimiento, sino un
encierro compuesto con cuatro astados de Parladé
y dos de Juan Pedro Domecq.
El
público, molesto por tantos cambios y con la pobre presentación de los dos
toros primeros, estuvo frío con Manzanares desde que al lancear a su
primero el toro dobló las manos. No obstante
el alicantino con la muleta acalló las protestas intentando con firmeza y
determinación ligar faena. Con habilidad enceló al débil cornúpeta en la muleta
y para luego ligarle cortas tandas de derechazos, aunque con algunos tiempos
muertos, necesarios por la falta de repetición del soso astado. Con la
izquierda, al toro rajarse, la faena bajó en intensidad y sabiamente el torero
puso punto final a su hacer, ejecutando un estoconazo un punto caído, pero que
hizo que el toro rodara sin puntilla. Aplausos.
Al quinto, un juanpedro que tenia más presencia y
movilidad que su primero, aunque no estaba sobrado de fuerza, lo recibió con
una bellas clásicas verónicas, las últimas por delantares. En el último tercio,
el joven maestro enseñó a ir largo al toro al llevarlo cosido a los vuelos de
la muleta. Ahora su clásico y elegante toreo relució, especialmente en dos
tandas de ajustados naturales bajando la mano y alargando los pases para, dejándole la muleta en el hocico ligar otro pase, hasta rematar la serie con
un gran pase de pecho, después de un cambio de mano. Con la derecha las tandas
no fueron tan limpias, pues a veces el toro se quedaba corto derrotando al
engaño, aunque en conjunto las tandas derechistas también relucieron. El
estoconazo fue perfecto para así asegurar la oreja. Hay que destacar la
contribución al triunfo del maestro a la perfecta lidia de su singular
cuadrilla, como el mismo Manzanares reconoció.
Cuatro días después Manzanares dijo adiós a San
Isidro y no lo pudo hacer de la manera triunfal que hubiera querido, pues le
tocó enfrentarse con dos toros infumables. El festejo tenía historia, pues
estaba anunciado que se le lidiaría un encierro de Román Sorando pero,
al no ser aprobado por la autoridad, fue sustituido por toros de El Torreón. Estos astados eran muy serios y
tenían muy buenas fachas con la que ocultaban una preocurante falta de bravura y
dificultad para su lidia. Los más manejables fueron el 3º y el 4º y ninguno les
tocó al alicantino. El primero de Manzanares fue devuelto al corral por doblar
las manos varias veces, y el sobrero de Carmen Segovia, aunque no se cayó, tuvo quizás peor condición que el devuelto. El
quinto tampoco facilitó su lidia. No quedó de parte del alicantino el poner en
efecto sus vastos conocimientos lidiadores para lograr completar algo parecido
a una faena, pero lo más que consiguió fue dar pases sueltos de calidad. Ahora
bien, brilló como el as de espadas que es, al cobrar dos espadazos tan
afectivos como bien ejecutados, que hicieron que sus contrincantes rodaran
sin puntilla. Sus compañeros Juan Mora
y Cayetano en sus únicas actuaciones en la feria tampoco encontraron el
material apropiado para el triunfo.
Esta despedida sin brillo de la feria no quita el
que Madrid haya degustado al máximo del excepcional toreo de Manzanares en sus
otras dos actuaciones y que lo premiara con tres orejas y una salida triunfal por la Puerta Grande... la que no
será la última.
Alejandro Talavante abre la Puerta Grande
Talavante, desde que dio un salto de modesto novillero
a
figura del toreo en una temporada, para seguir triunfando la
siguiente. En cambio, durante sus últimas
campañas, bien por su mal uso de la espada o por las irregularidades en
sus actuaciones, ha desaprovechado
múltiples oportunidades para consolidarse como figura. A pesar de ello, le han
seguido dando más ocasiones. Una prueba es que sin haber tenido últimamente
notables actuaciones en Madrid, por ser su apoderado uno de los empresarios de
las Ventas, el extremeño entró en tres selectas corridas de este ciclo isidril.
En su primera tarde, el día 15 de mayo, tuvo voluntariosas
actuaciones, con altos y bajos, con dos descastados y sosos ejemplares del mal
encierro Núñez de Cuvillo. Las dos faenas fueron silenciadas por no rematarlas
bien con los aceros. Pero estar simplemente bien, no era suficiente para el
extremeño, pues para seguir justificando su alta posición necesitaba un triunfo
grande en Madrid y tener más regularidad en sus actuaciones en otras plazas
importantes. Para lo primero no tuvo que esperar mucho, pues dos días después
tuvo un sonado triunfo, cortando dos orejas a un bravo, noble y repetidor
astado de El Ventorrillo, por lo que abrió la Puerta a Grande. Ahora, ya está
en camino para lograr la segunda meta.
El toro era bueno pero el faenón de Alejandro fue superior. Valor
seco, firmeza, mando, templaza y ligazón fueron el clásico tono de una labor
complementada con varios originales pases de adornos que dieron un brochazo
alegre a lo hecho. Remató al noble astado con una estocada al encuentro. El
erudito crítico de ABC Andrés Amorós describió elogiosamente la faena que causó
el triunfo del diestro:
El tercer
toro..., derriba aparatosamente al picador...Se queda casi sin picar. En la
muleta, no para de embestir. En el centro del ruedo, Talavante se queda muy
quieto, vertical: primero, con sus maneras habituales, un poco desgalichadas,
pero le va cogiendo el punto del temple. Surgen naturales buenos, de trazo largo.
Con el cambio de mano, la gente brama. Intercala un pase cambiado a lo
mexicano. Se suceden naturales francamente buenos y de pecho, lentísimos,
aguantando mucho y templando de verdad. Sufre un desarme en las bernardinas
pero vuelve a subir la emoción con los últimos muletazos. La faena no solamente
ha tenido la habitual quietud; también, temple, ritmo y emoción. Acierta esta
vez con la espada: estocada a un tiempo, petición unánime de las dos orejas,
que no duda el presidente en conceder. También piden, sin éxito, la vuelta al
ruedo para el toro.
Talavante recibe al sexto, un serio animal de 620 kilos con más
apariencia que fondo, dispuesto a repetir el triunfo. Le hace buen quite
interpretando unas verónicas por delantares, rematadas con una armoniosa larga.
Brinda al público y comienza la faena con firmes doblones, seguidos por unas
cortas series de naturales. El toro dura poco, se torna soso e incierto y, a
pesar del esfuerzo del joven torero, la faena baja de tono. Mata de una
estocada tendida y un tercer golpe de descabello. Hay aplausos.
cambios en los reconocimientos y por la
falta de trapío de los tres primeros toros, parecían estar desinteresados de lo
que sucedía en el ruedo. Talavante estuvo firme y dispuesto con el tercer toro,
un endeble y descastado Parladé. La faena no levantó vuelo, sobresaliendo
algunos pases sueltos. Mató de una estocada atravesada y oyó silencio. En
cambio, en el sexto toro el extremeño volvió a entusiasmar a un público que
ansiaba verlo triunfar de nuevo. Le tocó un extraño astado que al principio
tenía dificultades, se quedaba corto, embestía a borbotones y buscaba al
torero. Entonces, cuando menos se
esperaba, empezó a humillar y a embestir con casta, siguiendo los vuelos de la
templada muleta. La faena de Alejandro tuvo dos fases, la primera parte
elogiable por la voluntad y la firmeza del torero, que se frustraba al no poder
redondear largas series completas de pases. Ahora bien, cuando parecía que iba a ir por la espada,
el extremeño continuó la faena ligando dos largas series de interminables y
hondos naturales con tal clase, gusto y empaque que puso al público de pie
aclamándolo. Talavante concluyó su labor con unas ajustadísimas manoletinas,
siendo volteado de una manera espectacular al dar una de ellas. Se levantó
ileso para continuar dando otras más. Suena un aviso, va por la espada, y
cuando ya se presentía que iba a cortar otro trofeo, mete la pata matando
mientras suena un segundo aviso. Naturalmente, no hay trofeo pero sí una
aclamada y cariñosa vuelta al ruedo de un torero que de nuevo ha recuperado la
estima de la afición que hace unos años lo puso en circulación.
César Jiménez
abre la Puerta Grande por cuarta vez
El buen espada madrileño César Jiménez durante
varios años de la década pasada, se encontraba entre los diestros
vanguardistas, pero poco a poco su cartel decayó. No obstante, en las recientes
temporadas, con tesón y maestría ha
estado tratando de volver a ser el torero de ferias que era, por lo que para
conseguirlo no ha tenido reservas en anunciarse en carteles modestos, a veces
con encierros duros. Este ha sido su caso en este San isidro en donde ha actuado
en dos festejos con esta clase de ganado, el primero el domingo 29 de mayo con
un encierro de Samuel
Flores, y dos días después con toros de Peñajara.
El encierro de Samuel Flores, con su correspondiente remiendo y sobrero,
presentó bastantes dificultades a los veteranos Juan José Padilla y Antonio Ferrera. El jerezano estuvo
desdibujado y fue pitado en ambos toros, mientras que el extremeño tuvo buenos
momentos, especialmente banderilleando a su segundo toro. No obstante, fue
silenciado al completar sus intervenciones. Por otro lado Jiménez salió mejor
parado al lidiar al más manejable toro del encierro, el tercero que llevaba el
hierro Manuela Agustina López Flores. El astado duró poco, pero mientras
embestía decentemente el fino diestro
madrileño estuvo muy firme y decidido con
él, consiguiendo ligarle unas series cortas por ambos lados. Los pases eran
ejecutados, con mando, temple y clase, pero sin demasiado ajuste. Mató de
pinchazo y media atravesada. Fue fuertemente ovacionado. En cambio el sexto de
Samuel Flores no le dio opciones y, al igual que Ferrera, también fue
silenciado. Como se dice en el argot taurino, Jiménez estuvo digno.
Ahora
bien, para un torero en su situación “estar digno” o “cumplir” significa poco:
se necesita tener un triunfo sonado. Y eso lo obtuvo en la tarde de su
repetición, cuando el destino lo eligió para hacer que le tocara un gran toro,
el único bravo del serio, descastado y peligroso encierro de Peñajara, y el
manejable y noble sobrero de Carmen Segovia, y a ambos
les cortó una oreja.
Un
pequeño sector de la plaza y algunos críticos, con una desmedida exigencia que
contrasta con la complacencia con que se han aceptado trofeos concedidos a
otros toreros por faenas de igual o menos mérito, han criticado la concesión de
la segunda oreja y, por consiguiente, la salida a hombros del maestro Jiménez.
En cambio, parece más justo el juicio que Baberito expuso en Hoy.es:
El segundo de corrida, del mismo hierro de Peñajara,
vino a ser, en calidades y estilo, uno de los tres mejores de la feria...Tomó
engaños por los vuelos, no fue de nota en el caballo pero salió del peto
metiendo la cara y por abajo y, pese a amagar con dos escarbaduras y a dolerse
en banderillas, estuvo el toro listo. César Jiménez, encajado ya en el saludo
de capa, quedó comprometido con un brindis al público. Cumplió con el
compromiso: no se le fue el toro, lo lució, le dio sitio y aire, lo dejó
encuadernadito. La faena tuvo unidad de terrenos y tensión creciente. Segura
desde el arranque, de clásicas medidas, de despaciosa composición, firme sin
fisuras, aciertos en toques y enganches sin un solo renuncio. Una oreja...El
sobrero, de Carmen Segovia, no humilló. A César Jiménez le tocó a él poner más
que el toro. El manejo fue notable. Breve y en terrenos abrigados, la faena
tuvo unidad y criterio de buen torero. Una estocada sin puntilla. Y la oreja
que abría la puerta grande.
Castella se va de San Isidro con dos orejas en su haber
Castella actuó
en las corridas 9ª, 11ª y 16ª del ciclo y a dos de sus toros le cortó una
oreja, en uno fue ovacionado y en tres silenciado. Terminó San Isidro
manteniendo el buen cartel que tenia en Madrid gracias especialmente a la buena faena
que le ejecutó al bravo y repetidor toro de Alcurrucén, que salió en
segundo lugar en la Corrida de la Prensa.
En
su primera
corrida, con el primero de su lote, un descastado astado de Núñez del Cuvillo, y con el quinto, un sobrero de Carmen Segovia, soso y parado, como es la norma del
diestro francés, dio la cara y, aunque molestado por el viento, con valor y
tesonería intentó sacarles faenas. Pero, debido a la falta de trapío y pasividad de esos animales, el público no apreció
el esfuerzo del galo. En conjunto, la actuación de Sebastián esa tarde dejó
poco recuerdo.
No tuvo que esperar mucho para desquitarse, pues dos días después Castella
cortó su primera oreja en la feria. Esta actuación levantó el festejo, pues la
tarde iba cuesta abajo, con los aficionados mosqueados por haberse sustituido
el encierro de Garcigrande por toros de Juan Pedro
Domecq, cuyos tres primeros ejemplares carecieron de
trapio y casta. Con esos tres poco de interés consiguieron hacer ni el mismo Castella
ni sus compañeros de cartel Manzanares
y Talavante.
Entonces salió el cuarto con mejor presencia, un serio juanpedro con
nobleza aunque no sobrado de fuerza. Después de hacer un buen quite con lances a pies juntos, Sebastián comenzó
la faena de muleta con ajustados
estatuarios más un atrevido cambio por la espalda, sin siquiera mover un
músculo. Se sucedieron unas templados y
largos derechazos y una buena tanda con la izquierda. Entonces la faena bajó
algo de tono al toro perder ímpetu, pero recobró interés con el arrimón final
dando medios pases entre los pitones, antes de poner punto final con un
estoconazo sin puntilla. Se le concedió una oreja, que fue protestada por
algunos aficionados en la vuelta al ruedo, y también fue catalogada como generosa
por una mayoría de los críticos.
La critica fue más positiva juzgando el valor de la oreja que le cortó Castella al gran toro Alcurrucén, que salió en segundo lugar en la Corrida de la Prensa, aunque los elogios los tuvo
que compartir con los dedicados a la bravura del astado. Esa faena la brindó al
Rey Juan Carlos, presente en una barrera. En este festejo el mexicano Joselito
Adame confirmó su alternativa, teniendo una actuación lucida, mientras que
Perera, que actuaba de testigo, en esta su tercera y última tarde, con dos
dificultosos cornúpetas, no tuvo ocasión de destacar, yéndose de Las Ventas sin
haber triunfado en ninguna de sus presentaciones.
Un ejemplo de
cómo se juzgó esta faena de Castella, la tenemos en la crónica de Andrés Amorós
en ABC:
Iván
Fandiño: dos orejas y deja un sabor a
torero de clase
En
la cuarta corrida del ciclo con toros de la
ganadería de Montecillo. Fandiño, que sustituía a Curro Díaz, le cortó
una oreja al segundo toro y estuvo a punto de cortarle otra al quinto
Su primer toro era un animal noble, pero con poco fondo.
Sin probaturas, Iván comenzó la faena en los medios toreando con la mano
izquierda y, con los pies clavados en la arena, ejecutó tres series cortas de
templados y largos naturales, rematados con ajustados pases de pecho. Con el
toro ya más parado, ejecutó un par de
series de elegantes derechazos, rematados con trincherazos. Cobró una buena
estocada y lució una oreja en su mano en la triunfal vuelta al ruedo. Con la
misma clase, pero con algo menos de ligazón, completó la faena al quinto
astado, el que se avispaba conforme avanzaba la faena. Entonces, Iván tuvo que echar mano a su seco valor
para continuar toreando con lucimiento. Tras haber calentado el ambiente con
unas ajustadísimas bernardinas, puso punto final a su torera labor con una bien
ejecutada estocada que cayó un pelo desprendida. Hubo una fuerte petición de
oreja, la que el presidente ignoró por considerar que la colocación de la
espada no la merecía.
Aparte
de la oreja de ley conseguida, más la fuerte
petición no atendida, lo más relevante
ha sido que Fandiño, por segunda vez en mayo, ha confirmado en Madrid su gran
dimensión torera. Pero si esto no fuera suficiente, una vez más en la última corrida del serial el 2 de junio, en la
que estaba originalmente anunciado, Fandiño con toros muy serios, encastados y
con las compliaciones del toro bravío, confirmaría, por medio de su capote,
muleta y espada, que no es solamente un torero de clase sino que también posee
la maestría y valor necesarios para enfrentarse a toros tan impresionantes como
los de los Herederos de Cuadri lidiados
esa tarde.
El duro encierro estaba muy bien presentado y los cuatro
astados lidiados por El Fundi y Alberto Aguilar
desarrollaron mucho sentido y peligro. Con su lote el Fundi no se
molestó en intentar sacar algún partido y cortó las dos faenas por lo sano, lo
que el público le reprochó con pitos y
protestas. Por otro lado, el joven Aguilar, más necesitado de un triunfo, se
jugó el pellejo en vano y, en el intento de cumplir, fue arrollado en varias
ocasiones y dos veces volteado de mala manera, aunque por fortuna salió ileso,
pero maltrecho. El público apreció su esfuerzo y al matar a su primero le hizo
saludar en el tercio, y al deshacerse del último toro lidiado en la feria, le
guardó un respetuoso silencio.
El torero vasco salvó la tarde con dos magistrales
faenas, una a un toro, el segundo, con complicaciones pero más manejable que
los de sus compañeros, y la otra, al
quinto, el único astado del encierro que fue bravo con nobleza.
Al primero de salida lo bregó en plan de maestro,
para poderle y asentarlo y llevarlo al caballo encelado en los vuelos del
capote. Esto no se ve a menudo, pues pocos toros embisten con una codicia
bravía de salida. La faena la comenzó toreando con la derecha, y por ese lado
hizo lo mejor de su labor, pues por el lado izquierdo comenzó el toro a
quedarse corto, por lo que los naturales tuvieron menos ligazón y limpieza.
Cobró una buena estocada pero, al animal tardar en doblar, la petición fue
ignorada por el presidente. Dio una vuelta al ruedo de peso. Al quinto, el
mejor del encierro, bravo pero con temperamento, lo saludó con unas templadas
verónicas y le hizo un bonito quite por chicuelinas. La faena de muleta fue más
ligada y las tandas más largas que las de la anterior, pues el toro era más
repetidor. Su hacer bajó algo de tono al dar unos naturales, pues a causa del
viento hubo un par de enganchotes. La intensidad volvió a subir al finalizarla
con unas ajustadísimas manoletinas. Una bien ejecutada estocada aseguró el
trofeo.
El
Juli corta una oreja en su única tarde
en San isidro
El figurón El Juli se ha conformado, como Morante, con solo entrar en
una corrida de la feria y, al igual que el sevillano, no volver a las Ventas hasta junio en la Corrida de la
Beneficencia. Compartió cartel con Castella y
Manzanares. Esta era la tarde del miércoles 18, la del gran triunfo del
alicantino, y también la tarde cuando del mal presentado encierro de Núñez del Cuvillo solo se
lidiaron cuatro toros. Al madrileño le tocó lidiar el primer astado, un remiendo
de Ortigao Costa, descastado y falto de fondo, y a un manejable toro, el cuarto, del ganadero
titular.
El Juli
recibió al de Ortigao Costa de una manera sensacional con templadas verónicas rematadas con
una ajustada media. Se oyeron fuertes aplausos, que no se repitieron a menudo,
pues al toro flaquear en varas, el público le restó importancia a lo que luego logró hacer el maestro, al que tanto
le exigen sus paisanos. El Juli estuvo firme, sin dar su brazo a torcer,
intentando algún lucimiento, pero la pasividad del animal le restaba emoción a lo que se le hiciera. Mató de pinchazo y estocada y hubo silencio
para el torero y algunas protestas para el toro.
El Cid
primero enfada y después satisface al público
El Cid fue otro de los seis diestros que actuó en tres festejos. Hizo su primer paseíllo el
martes 17, junto a Perera y Talavante, para lidiar un descastado encierro de El
Ventorrillo, del cual salió un toro que fue extraordinario, al que Talavante le
cortó las orejas, mientras que Perera, con un mal lote fue silenciado. En
cambio, el diestro de Salteras, con un toro con dificultades y otro manejable,
tuvo una actuación muy por debajo de lo que él es capaz, y ese público que
siempre lo ha apoyado, estuvo severo con él, pitándole fuerte en su
primero, guardándole silencio en su segundo y despidiéndolo con fuertes protestas.
Antes
del paseíllo para actuar dos días después en la décima corrida del abono, el
mismo maestro, con un gesto triste en su cara declaró que lo había pasado mal
pensando en su recién pasada experiencia en Las Ventas. Pues bien, ese malestar
no le duraría por
mucho tiempo, pues en este festejo él sería el salvador de la
tarde, al cortarle una oreja al encastado cuarto toro, el único potable del
remendado y pobre encierro de El Puerto de San Lorenzo. Por otro lado, Perera estuvo muy
valiente, llegando a ser volteado espectacularmente. Salió ileso del incidente por puro milagro, pero
con el traje destrozado. Fue aplaudido fuertemente. Por otro lado, Daniel
Luque, en su despedida de la feria, pasó por el ruedo sin pena ni gloria. El
largo y tedioso festejo duró dos horas y media, pues salieron al ruedo hasta ocho toros.
El
Cid venia decidido y dispuesto a mejorar su actuación anterior, pero vio
frustrado sus deseos con su primer toro, un animal noble y manejable pero con la
fuerza demasiado justa par dar emoción a su buen hacer. Le ejecutó series con
poco ligue por ambos lados, cuidando al animal a base de mando y temple. Ahora
bien la cosa no transmitía, y encima falló con los aceros. Hubo silencio. En
cambio, con el cuarto cambió radicalmente el panorama, pues el animal, aunque en los primeros tercios
mostró estar también justo de fuerza, en el último tercio embistió con codicia
repetidamente a la muleta. Y ahí se vio torear al rey del natural. Citó dando
el pecho, embarcó al repetidor animal en los vuelos de la muleta, lo templó y
llevó largo, una vez y otra en vez en tandas de cinco o seis hondos naturales.
También hubo tanto clásicos remates como pases de pecho por ambos lados, como
alegres adornos tales como molinetes y desplantes. Mató de un pinchazo y
estocada y paseó una bien ganada oreja.
Le
quedaba la despedida de la feria en la corrida del viernes 27, y desde que hizo
el paseíllo se le notaba al diestro de Salteras tener aptitud optimista para
irse de San Isidro con algún otro trofeo. Sin embargo, no hubo manera para
triunfar ni para él ni para El Fandi, que hacia su única presentación en la
feria, ni tampoco para Arturo Saldívar, que sustituía a Curro Díaz. La causa
del descalabro del festejo no puede achacarse a la falta de voluntad de ninguno
de los tres espadas, sino a la bajísima
calidad de los toros que salieron al ruedo, tanto la de los titulares de las Ramblas
como como la del remiendo y de los dos sobreros lidiados.
Useda
Leal obtiene un trofeo y se gana una repetición
Useda
Leal fue el primer espada en obtener un trofeo, y lo hizo en la cuarta
corrida del ciclo, al cortarle una oreja al 22ª toro que se lidiaba en la
feria. Actuó en las corridas 2ª, 4ª y
5ª.
En su
primera aparición compartió el cartel con Abellán y Pinar, lidiando un serio, pero descastado y soso encierro de
El Vellosino, cuyos astados dieron a los diestros pocas
oportunidades para el triunfo. No obstante, el veterano maestro, antes de
deshacerse efectivamente de su lote, estuvo fácil y firme con sus toros,
sacándoles algunas aceptables series de pases con ambas manos, pero sin dar ese
paso extra necesario para calentar al público. Fue silenciado como lo fueron Abellán en el
primero y Pinar en el tercero.
Useda Leal repitió dos días después para con Juan Bautista
y Morenito de Aranda lidiar un manejable
y bien presentado encierro de los
hijos del recién fallecido ganadero Juan Pedro Domecq. Bautista, en su segunda
y última actuación, desaprovechó un buen lote, siendo silenciado en su primero
y pitado en el su segundo, mientras que Morenito, aunque estuvo decidido con toros
de peores condiciones que los del diestro francés, también oyó silencios.
Parecía que el silencio iba ser la tónica de la tarde, pues
el madrileño con su primero, uno de los dos juanpedros que tuvieron
complicaciones, estuvo fácil sin complicarse la vida. Mató ejecutando la suerte
con ortodoxia sin embargo el premio fue el silencio. Ahora bien, salió en
cuarto lugar el bravo y noble cinqueño, y la situación cambió radicalmente para
bien. El veterano diestro lo recibió con clásicas y acompasadas verónicas que
causaron los primeros fuertes aplausos, los que se repitieron en el quite
también lanceando. Y con la muleta y la espada el lucimiento fue aun mayor,
como dice Andrés Aforos en ABC:
Suelen decir los profesionales que, en las corridas de Juan Pedro, por
malas que salgan, embisten uno o dos toros. Hoy, Uceda Leal sabe aprovechar al
cuarto, que sale dormido de varas, va y viene sin codicia. (Gran par de
Antoñares). Brinda al público el que iba a ser su último toro de la Feria, que
embiste como un carretón. Adelanta la muleta y conduce bien la embestida, en
derechazos de mano baja; luego da, a un toro ya claudicante, naturales muy
suaves y más derechazos a cámara lenta. Gran estocada y oreja.
Este
trofeo le sirvió para al día siguiente sustituir a Leandro, herido el día
anterior en Valladolid. Llovía a
cántaros, pero con el madrileño, Iván
Fandiño y Miguel Tendero, dispuestos a medirse con los toros de la ganadería de Montecillo, no objetaron a hacer el
paseíllo.
Al primer toro Useda Leal construyó una faena similar a la del día anterior, templando al buen astado y ligándole clásicos muletazos, a pesar de que la mojada muleta pesaba una tonelada, para luego, perfilándose en corto, adelantando suavemente la pierna y volcándose sobre el morrillo, cobrar una estocada mortal de necesidad. Hubo una minoritaria petición de oreja que el presidente, agarrándose al reglamento, ignoró. Pero era obvio que el trofeo hubiera sido merecido, pues como los aficionados iban a sacar los pañuelos cuando se agarraban a los paraguas con ambas manos para protegerse del aguazón. El diestro salió al tercio a saludar. Luego, al cuarto, un animal que tuvo peores condiciones que el primero, el espada solo pudo lidiarlo con maestría pero sin mayor lucimiento. Fue despedido con una gran ovación. Tendero no tuvo suerte con su lote y estuvo voluntarioso con ellos, buscando el lucimiento. Fue silenciado. De Fandiño ya se ha comentsdo cual fue su exitosa actuación.
Matadores
destacados sin cortar apéndices
Aparte
de los diestros ya nombrados, sin obtener trofeos destacaron Alberto Saldívar,
Joselito Adame Ignacio
Garibay y Serafín Marín.
Para confirmar su alternativa Arturo Saldívar hizo
el paseíllo entre Morante y Talavante
para lidiar toros de la prestigiosa ganadería de Núñez del Cuvillo. Arturo no solamente la confirmó sino que también
mostró que tiene la decisión, el valor y otras cualidades para ser figura del
toreo. El esperado festejo, excepto por
la actuación del mexicano fue decepcionante, y el público protestó tanto la
pobre presentación y juego de los nuñezcuvillos como la desangelada actuación
de Morante, y también silenció
la voluntariosa actuación de Talavante. El
toricantano fue el que sobresalió esa tarde al jugarse el pellejo para
completar dos emotivas faenas a toros de poca hondura en sus embestidas y de
poca duración. Fue aclamado en una salida al tercio al rematar a sus toros y
hubo petición de oreja en el sexto. A ambos los mató de dos pinchazos y
estocada. Esta buena actuación le hizo entrar en el cartel de
la corrida del viernes 27 sustituyendo a Curro Díaz, y lo que pudiera
considerarse como un premio fue una difícil prueba, ya que el encierro de Las
Ramblas, incluyendo su lote y los
correspondientes sobreros, fue uno de los peores del ciclo. No obstante el
joven mexicano salió de la prueba sin perder un ápice del aprecio del público
que se había ganado a pulso en su confirmación. Estuvo valiente durante todo el
festejo, pero no con un valor loco, sino siendo consciente de lo que hacia. Se
lució con el capote haciendo quites variados a sus toros y en los de El Fandi,
que eran los que les correspondían. Con la muleta, abrió las dos faenas con
derechazos de rodillas en los medios, para después intentar por todo los medios
la imposibilidad de ligar faena. Su primero era descastado y tenía irregulares
embestidas, y a este lo mató de una estocada, siendo premiado con una salida al
tercio a saludar. Su segundo era un serio pavo con más de 600 kilos que
embestía sin humillar, sin seguir el engaño y buscando lo que se dejaba detrás,
y con este Saldívar tuvo un obvio fallo al deshacerse de él con una irregular
estocada después de pinchar cuatro veces. Fue silenciado.
Joselito
Adame confirmó la alternativa de manos de Castella con Perera de testigo en la
Corrida de la Prensa. Lidiaron serios toros de Alcurrucén. El encierro manseó y
en conjunto presentó dificultes a los diestros, excepto el primero, el de la
confirmación de Adame, y el segundo el del padrino, que fueron nobles y
manejables.
El toricantano inició su labor con unos
estimables lances de recibo y luego hizo un quite por ceñidas chicuelinas. Después de la ceremonia, Joselito brindó al Rey Juan Carlos y, sin más
preámbulos, se fue al centro del ruedo para iniciar el último tercio con unos
ajustadísimos estatuarios. Fue apretado y perdió la muleta, la que recuperó sin
la espada de ayuda, por lo que ejecutó primero una serie de naturales con la
mano derecha, sin la ayuda, y otra serie con la mano de la verdad. Continuó la
faena con la derecha toreando con menos temple, pero con la misma decisión, lo
que disminuyó algo la intensidad de su hacer. La faena recuperó altura con unas
bernarditas, más un gran pase de pecho. Tal vez hubiera habido un premio auricular, pero un estoconazo
atravesado con salida del acero más un golpe de descabello, hicieron que
tuviera que conformarse con unos fuertes aplausos, los que agradeció desde los
medios. Al sexto, un toro feo, manso y con dificultades, el mexicano le sacó
partido usando valientemente sus recursos
toreros. Terminó con un arrimón, y al matar de una estocada corta, fue
ovacionado tras una leve petición. Fue despedido con una fuerte ovación al
abandonar el ruedo. Adame ha dejado una buena impresión en Madrid.
Ignacio Garibay abrió el 13º festejo de San isidro, alternando con Serafín Marín y Sergio
Aguilar, para enfrentarse con un encierro de Partido de Resina uno de los pocos
hierros considerado duros lidiados en la feria. Solo se corrieron cuatro
regalos de ese descastado encierro, y el mexicano solo lidió uno de ellos, el
mastodonte cuarto de 672 kilos, pues su primero fue retirado, y de sobrero
salió un astado de Nazario Ibáñez. Este y el
segundo astado fueron los dos ejemplares medios manejables del peligroso
encierro. Ignacio tuvo momentos buenos
con el sobrero, un astado cinqueño manejable pero escaso de fuerza, lo que le
quitó emoción a la labor del azteca. Lo
recibió con estatuarios en los medios, y al salir de uno de estos el toro se
cayó. Continuó sereno y firme con la derecha, logrando completar un par de
tandas con temple y hondura. Con la izquierda hubo falta de ligue. Remató al animal
de un pinchazo y una estocada caída, que motivaron que solo hubiera
silencio al doblar el toro. Garibay venía a por más, y no se amilanó con el
monstruo mencionado. En varas el toro balbuceó las tablas huyendo, y en varas
recibió seis picotazos. Brindó al maestro César Rincón y, con calma, se llevó
al toro a los medios. Allí Intentó torear por la derecha y, al ejecutar un
derechazo, fue alcanzado y lanzado a gran altura y luego en la arena el toro se
cebó con el diestro. Obviamente herido y disminuido de fuerza, Garibay se
mantuvo en el ruedo intentando lucimiento, hasta mandar al toro a mejor vida
con media estocada baja y varios descabellos. Hubo una emocionante petición
minoritaria de oreja. Acompañado por aplausos pasó por sus pies a la enfermería
en donde, después de operarlo, el doctor Máximo García Padrós emitió este parte
facultativo:
Ignacio Garibay fue
atendido en la enfermería de una herida por asta de toro en el tercio medio del
muslo derecho de 25 centímetros que causa destrozos en músculos tensor, vasto y
recto, salida tercio superior. Pronóstico grave.
lidió
esa tarde, y con el quinto, un manso con mucho peligro que calamocheaba, se
quedaba cortó y buscaba las carnes toreras. Al de Los Chospes lo recibió con
templadas verónicas. Con la pañosa lo llevó al centro del ruedo, en donde le
ligó dos tandas de derechazos que fueron
fuertemente aplaudidas. Continuó con la derecha, ya con menos ligue,
pues el toro cambió a peor, habiendo algunos enganchones. Algo similar sucedió
en las tandas con la izquierda, pues el toro ya se defendía. Dio unas ajustadas
manoletinas, y entró a matar volcándose sobre el morrillo. Fue prendido, pero
con verdadera suerte el pitón no le penetró en el pecho, aunque sí se llevó
jirones de la blanca camisa. Hubo una fuerte petición de oreja, que
incomprensiblemente el presidente no concedió, pues aunque sí es verdad que la
faena no fue redonda, el veterano maestro estuvo muy por encima de su oponente,
y en este caso solo la estocada la merecía. Dio una aclamada vuelta al ruedo.
Con el quinto de Partido de Resina, que manseó y tuvo peligro, como sus otros
hermanos lidiados esa tarde, Serafín necesitó toda la maestría que ha adquirido
lidiando esta clase de animales, para estar firme con él y, sin angustia,
matarlo de pinchazo, estocada y dos descabellos, después de oír un aviso. Fue ovacionado. Los novilleros destacados
En
las tres novilladas ninguno de los ocho novilleros obtuvo un trofeo, aunque
varios han tenido actuaciones relevantes con novillos con diversos grados de
dificultades. El factor común que han compartido estos principiantes ha sido el que, conscientemente, cuando
ellos han considerado que no ha había material
para hacer la faena soñada, se han jugado el pellejo para dejar
constancia que quieren ser gente en el toreo. O sea que estuvieron como
novilleros hambrientos, no como satisfechos maestros.
En la
primera novillada dejaron muy buen ambiente Víctor
Barrio y Saúl Jiménez Fortes, este a cambio
de una cornada. Se lidió una novillada muy dura de Flor de Jara, con cuatro encastados utreros
que tenían genio y agresividad y que pusieron en constantes peligro a los
jóvenes toreros. Jiménez Fortes brilló con
unas clásicas verónicas, dadas con enjundia y temple, a un novillo que ya de
salida comenzaba a asustar por sus malas intenciones. La faena de muleta fue de
un susto continuo. No obstante, el joven torero persistía en hacer las cosas
bien, aunque se escapaba de los hachazos del novillo por puro milagro. En uno
de los pases fue volteado y herido. Permaneció en el ruedo, persistiendo en
hacer faena, hasta deshacerse de la alimaña. Saludó desde el tercio antes de retirarse a la enfermería.
El doctor Máximo García Padrós emitió este parte facultativo:
Durante la lidia del tercero ha ingresado en esta enfermería el
novillero Saúl Jiménez Fortes con herida por asta de toro en tercio medio cara
externa de muslo derecho, con una trayectoria ascendente de 20 cms. que causa
destrozos en los músculos tensor de la fascia lata y vasto externo. Pronóstico
menos grave que le impide continuar la lidia. Es intervenido en la enfermería
de la plaza y se le traslada a la Clínica La Fraternidad.
Víctor Barrio no se amilanó viendo fluir la
sangre de la pierna de su compañero y recibió al tercer novillo con unas tafalleras,
para luego con la muleta realizar una faena vibrante. La comenzó en el centro de ruedo,
jugándose el todo por el todo, pues el listo animal lo buscaba para herirle a
la salida de cada muletazo. Se libró de un percance por suerte. Falló con la
espada, no obstante salió al tercio a saludar. La faena al quinto la completó
con la misma intensidad, pero con algo más de brillantez, pues logró ligar
algunas series de pases con temple y personalidad. Al matar de una estocada
caída hubo una petición minoritaria que resultó, al no ser concedida, en solo
una vuelta al ruedo. En su repetición
en la última novillada del ciclo había expectación por volver a ver a Barrio.
Se enfrentó con dos complicados y serios novillos de El Ventorrillo, y en su primero, toreando
con gran valor y determinación, estuvo a punto de obtener un trofeo. Recibió al
astado a portagayola con una larga cambiada, y con la muleta comenzó su faena con
dos cambiados por la espalda en los medios. A continuación, aparte de un par de
series de derechazos, dados con temple y mando, hubo lugar para poco más, pues
el novillo se vino abajo. Al completar su irregular labor con una estocada sin
puntilla, hubo una ligera petición de oreja. En cambio, con el descastado y
débil segundo novillo no estuvo al mismo nivel, aunque sí con igual decisión y,
al rematarlo de cinco pinchazos y dos descabellos, oyó silencio tras un aviso.
En
la segunda novillada, con un despliegue de valor y decisión fuera de lo común,
el novillero mexicano Sergio Flores se metió al público en el bolsillo, aunque
no al presidente, quien le negó una oreja merecida. Dominado por la ira del
momento
hizo mal en negarse a dar la vuelta al ruedo sin el apéndice, pero en
el tercio oyó una atronadora ovación, seguida por abucheos al exigente
presidente. En ese novillo y en su segundo, ambos mansos y dificultosos, como
el resto de los hermanos que llevaban el hierro de Montealto, que no permitían
el lucimiento, el manito se impuso para hacer de todo y con gusto. Con el
capote lanceó con prestancia y temple e hizo quites variados a sus cornúpetas y
en los que les correspondían; con la muleta dio tanto pases cambiados por la
espalda en los medios, bernadinas y otros
adornos como buenos derechazos, naturales y de pecho; y con la espada se
deshizo de su primero con una estocada en la cruz, y de su segundo de una
estocada desprendida tras un pinchazo. Ahora bien, las faenas no resultaron
redondas debido a las limitaciones de sus novillos. En el mismo festejo, López
Simón también estuvo valiente, comenzando sus faenas de rodillas en el centro
del ruedo, para luego tener momentos lucidos, aunque con un toreo algo
amanerado. Por otro lado, el maduro novillero francés Thomas Duffau, quien
pronto tomará la alternativa, estuvo decidido y en maestro pero, en conjunto,
algo frío.
En
la última novillada también se lidió un serio pero muy descastado encierro de
El
Ventorrillo, que tampoco era apto para novilleros que ansían triunfar en Las
Ventas. Por consiguiente no lo hicieron Víctor Barrio, como ya se apuntó, ni el
valiente mexicano Diego Silveti, que se presentaba en Las Ventas, ni tampoco
Rafael Cerro. Sin embargo, Cerro, quien se debutaba en Las Ventas cuando solamente
llevaba toreadas tres novilladas picadas, tuvo la suerte de lidiar el sexto
toro, el único de El Ventorrillo que se dejó a medias, dando al joven ocasiones
de dar algunas muestras de su toreo de clase y de pellizcos con capote y
muleta. El joven principiante es un discípulo de Ortega Cano y a este le brindó
la muerte del novillo de su debut en Las Ventas. Su maestro había tenido un accidente de tráfico y se encontraba, todavía inconsciente,
gravemente herido en un hospital sevillano.
Los rejoneadores triunfantes: Ventura y Hernández
En las dos corridas de rejones celebradas los sábados 21 y 28 de mayo
hubo dos claros triunfadores, Diego Ventura y Leonardo Hernández. En el primer
festejo Diego cortó una oreja a cada toro de su lote, y en el último Leonardo
cortó una al primer toro y desorejó por
partida doble a su segundo. Ambos jinetes abrieron la Puerta Grande.
Para el primer festejo existía
mucha expectación pues se ha creado un ambiente de competición entre el maestro
Pablo Hermoso de Mendoza, que lleva
siendo por muchos años el rey del rejoneo,
y el arrebatador y vibrante caballero Diego Ventura, que no oculta que
aspira a destronarlo, o al menos a compartir el trono con el veterano rejoneador.
En
esta confrontación de Hermoso-Ventura, con Fermín Bohórquez desarrollando un papel más
pasivo, Ventura se llevó la mejor parte. Cortó los dos únicos trofeos
concedidos en el festejo, una oreja al tercer astado y la otra al que cerró
plaza. Con caballos como Morante, Nazari, Distinto,
Chenel, Sueste y otros de su
excepcional cuadra, hizo maravillas poniendo en todo lo alto rejones de
castigo, banderiíllas largas y cortas, y lidiando y templando con los cuerpos
de los caballos como si estos fueran los capotes o muletas de los toreros a
pie. Su labor a su primero fue más completa y artística pues el toro tenía
nobleza y movilidad, mientras que con el regordío sexto, que se movía poco, la
labor fue más elaborada. A ambos toros los remató con un rejón de muerte. Por
otro lado, Hermoso hubiera podido cortar una oreja al segundo ejemplar, al lograr completarle una lucida y magistral
exhibición del arte del rejoneo, pero no lo consiguió por pinchar dos veces
antes de acabar con la vida del animal. Se lidió un encierro Carmen Lorenzo, con
dos astados con movilidad, el 2º y el 3º, dos manejables, el 1º y el 4º, y dos
que se rajaron pronto, el 5º y el 6º.
La corrida del sábado siguiente comenzó con
algo nunca
visto ni siquiera en una plaza pueblerina, ya que Sergio Galán,
después de una gran actuación fue merecedor de al menos un trofeo, y el público
lo pidió con mucha fuerza. Ahora bien, al presidente no concederla los
espectadores protestaron su decisión, y entones sucedió lo impensable, ese
mismo público silenció al jinete, en vez de aplaudirlo y obligarlo a dar una
vuelta al ruedo como agravio. Increíble, pues las reseñas que aparecieron en la
prensa decían “silencio tras fuerte petición”. De nuevo el presidente no le
concedió la
oreja del cuarto toro, pero al menos esta vez se premió la muy buena actuación
de Sergio con una vuelta al ruedo. Otras cosas verdaderamente desagradables que
sucedieron en el festejo fueron culpables los rejoneadores y las complicaciones
del encierro de Luis Terrón, pues tanto
Moura Caetano como Hernández, con el deseo de agradar, expusieron
demasiado a sus cabalgaduras, con las consecuencias que dos caballos del
portugués y uno del español fueron heridos
o lesionados.
Leonardo
se repuso de ver su caballo herido y le cortó una oreja ase tercer toro que
duro poco y tuvo poca transmisión, pero el verdadero triunfo lo obtuvo en el
sexto, como narra Sixto Naranjo en Coper.es:
Premios
Terminada la Feria de San Isidro
2011 se anunciaron los ganadores de los premios “Taurodelta” de la empresa que regenta
la Plaza de Toros de Las Ventas y esto son los ganadores de los trofeos:
“Triunfador de la feria”: José María Manzanares;
“Mejor Faena”: Alejandro
Talavante;
“Matador Revelación”: Iván
Fandiño
“Mejor Estocada”: José María
Manzanares;
“Mejor Novillero”: Sergio Flores ;
“Mejor Rejoneador”: Leonardo
Hernández;
“Mejor
Picador”: Luciano
Briceño ;
“Mejor
Brega de Subalterno": Curro
Javier;
“Mejor
Par de Banderillas: Jesús
Arruga ;
“Mejor
Ganadería”: Juan Pedro Domecq
; y
*Carteles por Pedro Escacena y fotos archivo.
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