|
RESUMEN DE LA FERIA DEL CAFÉ-2012 DE MANIZALES, COLOMBIA:
|
|
Con la
intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de
algunas ferias importantes sudamericanas de la temporada invernal 2011-12, resumo en esta sección lo más relevante
sucedido en los abonos de esas ferias.
Mi método es
simple, primero hago algunos comentarios sobre el abono de la feria.
Luego, añado la lista de los carteles
mostrando los resultados de toros y toreros en forma de escuetas reseñas,
basadas en los datos que aparecen en la prensa cibernética, y sigo con unas conclusiones cuantitativas.
Continuo haciendo unos comentarios con énfasis en los diestros que han sobresalido en sus actuaciones en los festejos de esas ferias, y sobre el ganado lidiado. Y si las instituciones locales conceden premios por lo mejor efectuado en la feria, concluyo el resumen anotando los nombres de los ganadores de esos trofeos. En cambio, en estos resúmenes, excepto cuando los festejos han sido televisados, en lo posible no haré evaluaciones cualitativas basadas en mis opiniones personales, por no haber sido testigo de los acontecimientos.
Sobre la
Feria del Café de Manizales, y el abono para el 2012
La Feria del Café de Manizales sigue
inmediatamente a la de Cali, este año más que nunca, pues la feria caleña
concluyó el Día de Año Nuevo, y la de Medellín se inició al día siguiente. Es
una de las ferias taurinas más antiguas de Colombia, pues este año se celebró la 57ª versión del evento. Durante una semana esta feria ofrece un buen
programa de festejos, generalmente, con carteles
bien rematados, incluyendo
cada año la participación de varias figuras del toreo. La ciudad cuenta con una
monumental plaza de toros, que ya cumplió 60 años de existencia. Tiene un aforo
de algo más de 16.000 espectadores
La edición 2012 de la feria se realizó durante
la semana del 2 al 8 de enero, y se compuso de
tres corridas de toros, una mixta, una de rejones, una novillada y un festival,
en total siete festejos. Se inició el lunes 2 con la novillada y se cerró el
domingo 8 con una corrida de toros. El programa estaba integrado por un elenco
internacional ya que en la feria
participaron un rejoneador y cinco diestros
españoles, un rejoneador y cuatro matadores colombianos, un
diestro francés, y un rejoneador portugués. La base del abono la
formaban el rejoneador Hermoso de Mendoza y los diestros El Juli, Castella, El Cid y Bolívar. También, tenía aliciente la
vuelta a Manizales de Juan Mora, el máximo triunfador de la feria
anterior, y el debut de David Mora, una de las revelaciones de la pasada temporada europea.
Lunes 2 de enero. 1ª de Feria, novillada. Novillos Cerro Bermejo (manejables, los mejores el 5º y el 6º) para Camilo Pinilla (silencio en el único que mató; pasó conmocionado a la enfermería), Juan Duque (ovación tras aviso; pitos tras dos avisos, en el que mató por Pinilla; aviso) y Juan Viriato (saludos; saludos tras aviso). Entrada: ½.
Martes 3 de enero. 2ª de Feria. Toros Las Ventas (bien presentados y en
conjunto de mal juego) para Ramsés (palmas; silencio), Daniel Luque (palmas;
saludos) y José Arcila (silencio; palmas). Entrada: ½.
Miércoles 4 de enero. 3ª
de Feria, corrida, de rejones. Toros Dosgutiérrez z (bien
presentados y de buen juego) para
Antonio Ribeiro Télles (ovación; silencio), Pablo Hermoso de Mendoza
(oreja; dos orejas; salida a hombros) y Willi Rodríguez (oreja; ovación, el
6º toro rematado por el sobresaliente
que escuchó un aviso, palmas). Entrada: ¾.
Jueves 5 de enero. 4ª
de Feria. Toros
Ernesto
Gutiérrez (desiguales de juego y presentación; el 1º noble, el 2º y el
4º manejables, el 3º y 5º mansearon, y el mejor el bravo y noble 6º, al que se
premió con vuelta al ruedo) para El Cid (oreja; oreja; salida a hombros),
Sebastián Castella (saludo tras petición; saludos) y Luis Bolívar (silencio
tras aviso; dos orejas; salida a hombros). Entrada:
¾.
Viernes 6 de enero. 5ª
de Feria, festival nocturno. Novillos de La
Carolina (de juego variado, el mejor el
4º repetidor y noble, manejables el 1º y 2º, y
complicados el 3º, el 5º y el 6º) para Juan Mora (saludos), El Juli (oreja), El Cid
(saludos tras petición), Castella (dos
orejas; salida a hombros), Guerrita Chico (silencio ) y Andrés de los Rios
(ovación). Entrada: ¾.
Sábado 7 de enero. 6ª de Feria, corrida mixta.
Toros de Juan Bernardo Caicedo (muy bien presentados y
de
juego variado; el 6º astado se
lesionó y se lidió un complicado y manso ejemplar de
Dosgutiérrez) ) para Sebastián Vargas (palmas; ovación), David Mora (vuelta al
ruedo; oreja) y el rejoneador Hermoso de Mendoza (oreja; palmas). Entrada: ¾.
Domingo 8 de enero. 7ª de Feria. Toros de Ernesto Gutiérrez
(terciados, nobles y repetidores; el 6º indultado) para Juan Mora (oreja;
ovación), El Juli (dos orejas; oreja; salida a hombros) y Luis Bolívar (dos
orejas; dos orejas simbólicas; salida a hombros). Entrada: ¾.
Según los datos en las reseñas, en los festejos mayores los matadores
de toros cortaron 13 orejas, que se las distribuyeron de esta manera: Bolívar,
seis (dos simbólicas); El Juli, tres; El Cid, dos; más Juan Mora y David Mora,
una. Por otro lado los rejoneadores cortaron cinco trofeos, Hermoso de Mendoza,
cuatro, y Willi Rodríguez, uno. En el festival
Castella obtuvo dos apéndices, y
uno El
Juli, mientras que n la novillada los tres toreros
se
fueron de vacío. En total en los siete festejos se concedieron 21 trofeos. También un
rejoneador y cuatro matadores salieron a hombros: Bolívar, dos veces; y Hermoso
de Mendoza, El Juli, El Cid, y Castella ( este en el festival) una vez.
Con respecto a la asistencia a la plaza por las reseñas se deduce que
la plaza no se llenó en ninguno en los siete festejos, y que se cubrió en tres
cuartas partes del aforo en el festival y en las corridas de los días 4, 5, 7 y
8, y que hubo alrededor de media plaza
cubierta en la novillada y en la corrida del día 3.
Del ganado lidiado
sobresalieron sobremanera los
encastados y noble encierros de Dosgutiérrez, lidiado en la corrida de
rejones, y los dos encierros de Ernesto
Gutiérrez. En el de la corrida del jueves salieron cuatro nobles, manejables y
bien presentados astados, y a uno de ellos de ellos se le dio una vuelta al
ruedo; mientras que en el lote más terciado que se lidió en el último festejo, todos fueron más o
menos encastados, pero muy nobles y repetidores, siendo el mejor el sexto, que
fue indultado. En lo negativo, dejó mucho que desear
el lote de Las Ventas que, en conjunto, sus toros carecieron de casta y fuerza.
También, cinco de los utreros del hierro de la
Carolina, lidiados en el festival, ofrecieron dificultades a sus
lidiadores.
Ahora, paso primero a comentar sobre los hechos más relevantes
sucedidos en los cinco festejos mayores, y concluiré anotando sucintamente lo
sucedido en la novillada y en el festival.
Los festejos mayores
El
martes 3 se celebró la primera corrida de toros en una tarde lluviosa, en la
cual los toros de Las Ventas estropearon el festejo,
aun más que el agua, que inundando el ruedo, caía durante la lidia de los tres
primeros astados. Los toros fueron sosos, mansos y faltos de transmisión, y con
cuatro de ellos los espadas
colombianos Ramsés y José Arcila estuvieron voluntariosos con capote y muleta, y mal
con la espada y el descabello. Arcila llegó a oír dos avisos en el quinto.
Ambos diestros fueron aplaudidos al deshacerse de un toro y silenciados al matar el otro. Sin
conseguir un éxito significativo, el
sevillano Daniel Luque, con un lote algo
mejor, ejecutó lo más notable de la tarde, especialmente en su actuación con el
quinto toro. Lo toreó con entusiasmo y entrega pero, a veces, haciendo un toreo
algo acelerado por el ansia de buscar el éxito. Tampoco, como sus compañeros,
estuvo fácil con los aceros. Oyó un aviso al terminar con el quinto con dos pinchazos y tres
descabellos. En total un largo y grisáceo
festejo como la tarde, que durante casi tres horas de duración entusiasmó poco
al público que cubría la mitad del aforo de la plaza.
El miércoles 4 en el festejo de
rejones el maduro jinete portugués Antonio Ribeiro y el joven colombiano Willi Rodríguez acompañaron en el cartel al
fenómeno del rejoneo Pablo Hermoso de Mendoza, para lidiar un magnífico
encierro de Dosgutiérrez, del que cinco de los toros, por sus buenas
cualidades parecían haber sido paridos
para ser lidiados en festejos de rejones. El tercer ejemplar fue premiado con
una vuelta al ruedo. En este festejo Hermoso de Mendoza continuó en
Manizales triunfando como hace unos días acababa de hacer en Cali. Esta tarde
sumó tres trofeos, pero más importante que el corte de orejas fue la excepcional manera como las
consiguió. En el diario PATRIA se resumen con pocas palabras lo bien hecho en
el ruedo por el caballero estellés:
Pablo
Hermoso de Mendoza, vino, triunfó y conquistó tres orejas a ley...llegó precedido de una estela de éxitos en España, México y Cali.
Demostró porque es la primera figura del rejoneo actualmente. A su primero, Pirata, le puso dos rejones de castigo
arriba. Dos banderillas al quiebro. Lidia y quites con el
caballo. Tres banderillas de lujo buenas. Una banderilla corta muy bien. Hizo
la suerte del teléfono con solvencia. De los dos rejones de muerte uno bien
preparado y definitivo. Una merecida oreja. Con su segundo, Violín, fue
superior en este toro tanto por el manejo de sus jacas como por la precisión de
sus rejones y banderillas. Un gran temple durante la lidia, haciendo gala de
una gran maestría que llevó a hacer quiebros en unos momentos de lidia y en
otros hacía girar el caballo con belleza en la cara del toro. Excelentes
banderillas cortas. Un rejón de muerte
efectivo. Con su alegría contagia al público. Dos orejas que le valieron la
salida en hombros.
El colombiano Willi Rodríguez obtuvo otro trofeo de mérito, pues aun
con su poca experiencia, no se arredró actuando junto a dos veteranos maestros
del rejoneo. El trofeo lo obtuvo lidiando al tercer toro. Lo rejoneó con
espectacularidad, haciendo gala de la buena doma de sus cabalgaduras. Al matar
efectivamente le concedieron una oreja del bravo animal. En cambio no redondeó
la tarde con el sexto, al fallar con los rejones de muerte, y el sobresaliente
tener que rematar al astado, después de sonar dos avisos. Por otro lado,
Ribeiro Telles, que debutaba en Manizales, dejó una buena impresión como un sobrio y majestuoso maestro del arte del
rejoneo, pero sus actuaciones no tuvieron la necesaria repercusión en los tendidos para que se premiaran con trofeos.
Si en el festejo de rejones Hermoso de Mendoza fue
el gran triunfador, en la corrida del día siguiente fue el turno para triunfar
de El Cid y de Luis
Bolívar que, sobreponiéndose a las dificultases de torear
en un ruedo enlodado, dieron una buena tarde de toros. El español cortó una
oreja a cada toro de su lote y el colombiano desorejó por partida doble al
sexto burel, y ambos dejaron atrás el mojado redondel saliendo triunfalmente
por la Puerta Grande, mientras que Sebastián Castella, que completaba el
cartel, se iba andando. No por no haber
hecho esfuerzos para acompañarlos en la salida a hombros, sino por haber
perdido trofeos al pinchar a su primer astado, después de hacerle una valerosa
faena, y por no haberle sacado partido a su complicado segundo. El encierro era de Ernesto Gutiérrez
y sus
pupilos fueron manejables, pero algo faltos de casta, excepto por el encastado sexto, lidiado por Bolívar, al que se le
dio un vuelta al ruedo.
De la
actuación de diestro español esto informa Rodrigo Urrego en EFE:
El
Cid puso el listón muy alto, apenas con el que abrió plaza. Fue noble y con
calidad, especialmente por el pitón izquierdo, virtudes que permitieron que el
sevillano se expresara como mejor sabe, con el toreo al natural. Sin ningún
tipo de probaturas...toreó con una cadencia admirable. A tal punto que las
series fueron arrebatadas y las culminaba con alardes muy toreros y valerosos.
Pese a un pinchazo en lo alto, el público reclamó las dos orejas. La
presidencia consideró que un solo premio era el trofeo suficiente. El cuarto de
la tarde también era un toro bonachón que carecía de malas ideas. Fue muy poco
castigado en varas, y aún así no soportó con suficiencia la lidia que le
propuso El Cid. Por eso, el coletudo tuvo que poner más de la cuenta para
emocionar al público, y en esta faena recurrió a un toreo de menor
profundidad..También pinchó en el primer intento, pero la presidencia también
dejó asomar un pañuelo blanco.
Y de los logros del matador
colombiano, así se expresó Alberto
Lopera en Mundotoro.com:
Grandiosa la actuación de Luis
Bolívar en el cierre del festejo. Poco, casi nada, le sirvió su primero al que
despachó en forma pronta y sin fatigas. Para fortuna suya y de sus miles de
seguidores, cerró la tarde un magnífico ejemplar con raza, temple y
temperamento. Ideal para la forma de torear del colombiano, quien lo entendió
desde el comienzo en lances de capa primorosos. La faena de muleta fue precisa,
completa y acompañada por la música. Series con ambas manos de gran factura y
un perfecto volapié de remate. Las dos orejas pedidas por la plaza entera
valieron para acompañar a El Cid en volandas por la Puerta Grande.
Después de su excepcional
actuación en el festejo de rejones, se anticipaba la repetición del rejoneador
Pablo Hermoso en la penúltima corrida del ciclo y, aunque no decepcionó, en su
actuación no consiguió un rotundo éxito como el que obtuvo en la corrida de
rejones. Sus mejores momentos los
ejecutó lidiando al tercer toro del complicado encierro de Juan Bernardo Caicedo, con el que pudo dar su dimensión de grandioso
jinete, que ya bien conocía el público
de Manizales. Oyó fuertes aplausos durante su voluntariosa labor, especialmente
con lo hecho a lomos de su caballo estrella Chenel, y al matar de un rejonazo,
después de un pinchazo, paseó un trofeo.
Con el complicado sobrero de Dosgutiérrez que sustituyó al lesionado toro titular, Pablo
intentó el lucimiento sin conseguirlo, pues faltaba emoción a su voluntariosa
labor con el remiso animal. Hubo silencio en los tendidos al deshacerse del
toro.
De todas maneras ese silencio no borra la algarabía que se había oído en
los tendidos durante sus intervenciones en los otros tres astados, con los que
triunfó en la feria. Completaban el cartel el veterano matador colombiano Sebastián Vargas y el notable diestro español David Mora que tuvieron
que vérsela con cuatro astados de Bernardo Caicedo que les dificultaron sus
actuaciones. El colombiano cumplió, siendo lo más brillante de su presentación
los siete buenos pares de banderillas que colocó, y la técnica de como lidió a
sus astados. Fue ovacionado al retirarse al callejón al terminar sus faenas.
Por otro lado, a David Mora, como en Calí, tampoco le acompañó la suerte en Manizales, pues ninguno de los toros de
Bernardo Caicedo le embistieron para torear con la clase y majestuosidad que el
posee. Ahora bien, él les embistió a sus contrincantes con la casta que a ellos
les faltaba. Completó dos faenas basadas en la decisión, el valor y su
habilidad lidiadora. Solamente fue posible mostrar su gran clase en una porción
de su faena al quinto astado, al que le cuajó un par de series de templados
muletazos. Cobró un excelente volapié al completar esa faena, que contribuyó a
que le concedieran una oreja, dándole la
ocasión para dar una vuelta al ruedo,
oyendo los gritos de
¨torero, torero¨. También fue premiado con otra vuelta en el primero de su
lote.
El final de la edición 2012
de la Feria del Café no pudiera haber tenido un más resplandeciente broche de
oro que el que los diestros Juan Mora, El Juli, y Luis Bolívar, más la buena
raza de los toros de Ernesto Gutiérrez Arango, como joyeros privilegiados,
crearon en el ruedo de la plaza de Manizales. En total, los tres diestros
sumaron ocho orejas, una Mora, tres El Juli y cuatro Bolívar, y el ganadero vio
como sus toros embestían con nobleza y clase y como se le perdonaba la vida al
toro que pegó el cerrojazo a la feria. Y todo esto tiene mayor relevancia si
se considera que estos triunfos se obtuvieron en un encharcado arenal y a veces
toreando bajo la lluvia. En este resultado ideal de lo que debiera ser una
buena corrida solo se echó de menos que los tres primeros toros del encierro
debieran haber tenido mejor presencia y trapío.
Jua
n
Mora recibió la primera ovación de la tarde nada más pisar el ruedo, al público
recordar que el espada extremeño había sido el máximo triunfador de la feria
anterior. El veterano maestro en su
lote, tanto con el capote como con la muleta, hizo gala de su magistral
torería, interpretando un toreo medido, y sintiéndose y gustándose, sin buscar
el aplauso con sensiblerías. Mató bien al primer toro y cortó la primera oreja
de esa tarde. La faena al cuarto fue aun más meritoria, al completarla en un barrizal, tratando de
no resbalar y caerse. Falló con la espada, lo que le impidió acompañar a
sus compañeros en la salida triunfal.
Usaré las palabras
prestadas de críticos que presenciaron el festejo, para referirme a los brillantes logros de El Juli y Bolívar. Así
describe Alberto Lopera en Mundotoro.com los éxitos del diestro
madrileño en esa gran corrida:
Arrollador,
simplemente arrollador
en toda la extensión de la palabra anduvo Julián López 'El Juli' en toda
la corrida. Variadísimo con el capote en lances magníficos y largamente
ovacionados en medio del aguacero. Sus faenas fueron dos tratados de la mejor
tauromaquia, y perfectamente rematada en el primero, que por cierto le prendió
peligrosamente sin consecuencias, con impresionante volapié recompensado con
las dos orejas de su noble oponente. Lástima de los dos pinchazos en su
segundo, de lo contrario otras dos hubiese paseado. Fue tanta la intensidad y
emoción que al unísono se le pidió el trofeo que el Usía en buena hora
concedió.
Y los triunfos del caleño Bolívar se reportaron en EFE con este párrafo, que lo cito aquí para poner un punto final a estos comentarios sobre los festejos mayores:
Allí, ante
uno de los toros chicos de la corrida,
porque los tres primeros eran unos jovencitos noblotes, dio una lidia limpia y
contundente que le valió dos orejas. Pero lo del sexto fue otro cantar. Aunque
el toro no auspiciaba una apoteosis, el colombiano lo recibió en la muleta con
los efectos de los pases cambiados por la espalda... Luego, el toreo en redondo
tuvo calidad, no solo por el pitón derecho, más aún por el izquierdo, donde
Bolívar dio una nueva muestra de la clase de ese toreo con el que viene
sorprendiendo desde su triunfal feria de Cali. "Tablante", el toro de
Ernesto Gutiérrez, cambió gracias a esa lidia ejemplar. Y cambió tanto que se
fue a más y obtuvo el premio del indulto, más que todo labrado por un torero
que supo ajustarse y recetar todas las suertes en su momento y con buen trazo.
Dos orejas simbólicas y un público que vivió la faena de pie, vibrando, y
aclamando al torero colombiano como si fuera su mayor ídolo.
La novillada y el festival
De la novillada que abrió e
ciclo el 2 de enero hay poco que anotar, pues, los novilleros colombianos
Camilo Pinilla, Juan Duque y Juan Viriato no
aprovecharon debidamente las buenas cualidades de varios manejables utreros del encierro de Cerro Bermejo. De los
tres jóvenes toreros, Viriato fue el que más cerca estuvo de un triunfo, al
enfrentarse al mejor novillo del encierro. Lo toreó con destellos de clase,
sobresaliendo al torear de muleta con
la mano izquierda. Se empezó a pedir un indulto, y el novel torero alargó en
demasía la faena, y cuando justamente no
se concedió, estropeó con la espada lo aceptable hecho con la muleta. El premio
para el torero se quedó en fuertes aplausos, los que Viriato agradeció en el
tercio, y para el animal hubo una vuelta al ruedo. Juan Duque, que debutaba en
Manizales, no se acopló con su lote y encima mató mal a sus dos novillos,
oyendo un aviso en su primero y dos en su segundo, más otro en el novillo que
mató por el torero lesionado. Peor le fue a Juan Duque que fue silenciado en el
único astado que mató, un animal casi
inválido, y su segundo lo volteó cuando daba unos pases en redondo. Cayó inerte
en la arena y tuvo que ser llevado a la enfermería. Afortunadamente parece que
la lesión no tuvo mayor consecuencia.
El tradicional festival dado en honor de la
Virgen de la Macarena y en beneficio del Hospital Infantil de la Cruz Roja se dio el viernes 6 por la noche.
Dio comienzo con una procesión de la Virgen
Macarena por el ruedo, después de haber
recorrido las calles de la ciudad.
A la imagen la acompañaban las autoridades
locales y los toreros que
componían el cartel, mientras que los asistentes en los tendidos alumbraban la
escena con farolillos encendidos en las manos.
Se lidió un complicado encierro de
La Carolina, del que solamente el cuarto novillo fue manejable. Este
cayó en manos de Sebastián Castella que, después de encelarlo y amoldarlo con la
muleta, le ejecutó una faena lucida, en la que brilló el toreo derechista,
compuesto por muy ligados y templados pases en redondo. Cuando el animal se
vino a menos Castella continuó con un insistente toreo de cercanías, pasándose
un poco de faena. Mató bien y paseó un doble trofeo. El francés fue el único
espada que esa noche abandonó la plaza en hombros. Antes, el Juli le había
cortado una oreja al segundo novillo, un utrero que no humillaba y se quedaba
corto. El madrileño se ganó las primeras palmas toreando elegantemente por
verónicas y haciendo un inspirado quite
por chicuelinas con recortes airosos. Con la muleta ejecutó una emocionante
faena a base de entrega y técnica. La remató con un pinchazo y estocada. Juan
Mora y Manuel Jesús «El Cid» estuvieron muy por encima de sus novillos,
consiguiendo ganarse a pulso las ovaciones del público. Tal vez, hubieran
puntuado, pero ambos fallaron con los aceros. El premio se redujo a una salida
al tercio a agradecer las ovaciones de los aficionados. La mala suerte acompañó
a Guerrita Chico y Andrés de los Río, ya que a ambos les tocó enfrentarse con
los utreros de peores condiciones que se lidiaron esa noche. Guerrita fue
silenciado y Andrés ovacionado. La mala fortuna fue aun más agravante, si se
considera que estos dos toreros colombianos contaban esa noche con
la única oportunidad en la feria para probar su valía.
Finalizo este resumen anotando los nombres de
los recipientes de los premios oficiales del abono ferial:
Fotos de archivo y carteles por Pedro Escacena.