MEDITANDO SOBRE LA FERIA DE ABRIL DE SEVILLA DEL 2010,
             EN DONDE “EL JULI” Y MANZANARES RELUMBRARON
                             por Mario Carrión. Abril 30, 2010

     

    LA FERIA DE ABRIL DE SEVILLA

    Después de los toreros ya haber calentado motores en las tempranas ferias de Vistalaegre de Madrid, Olivenza, Castellón y Arles, Sevilla y Madrid son los lugares ideales durante sus ferias primaverales para ver lo que los diestros vanguardistas y aspirantes a serlo tienen que ofrecer al aficionado en  la naciente temporada europea. En Sevilla en la Maestranza se espera que los toreros se entreguen y den sin remilgos todo lo mejor que tengan en su arsenal torero. Los buenos resultados para los que están en la pura cima se reflejan casi exclusivamente en su ego e historial taurino, para otros significa la reivindicación de su valía, y para los más los triunfos en ese ruedo maestrante son determinantes para la trayectoria que puedan seguir durante el resto de la temporada. Esta es una de las razones por la que  anualmente durante la feria ocupo un incomodo asiento en un tendido de la majestuosa Maestranza, y ahora unos días después de esa gran experiencia cómodamente en casa rememoro  y transcribo algunos de los recuerdos de esa experiencia taurina. 

    Los carteles

    La tradicional corrida de toros del Domingo de Resurrección, que abre la temporada taurina en la Plaza de Toros de la Maestranza, no es parte integral del ciclo ferial, pero para los efectos es parte de esa feria y en ella generalmente actúan tres de los diestros triunfadores en las ferias pasadas y que también son bases del programa taurino de la feria.

    El ciclo de la Feria de Abril de Sevilla estuvo compuesto por quince corridas de toros, dos de rejones y una novillada que se dieron entre el 9 y 25 de abril. Cinco matadores fueron la fundación de los carteles de la feria, incluyendo el Domingo de Resurrección: “Morante de la Puebla”, Manzanares, Miguel Ángel Perera, “El Cid” y Daniel Luque que actuaron en tres corridas y también “El Juli”, Sebastián Castella, Alejandro Talavante que lidiaron dos corridas y Enrique Ponce que solo hizo el paseillo una tarde. De interés especial era la presentación en la Maestranza como matador de toros de Cayetano y del diestro mexicano Arturo Macías, y la vuelta de Rubén Pinar después del éxito en la corrida del Día de la Raza del pasado año. También, debutaban en la Maestranza como matadores, Diego Urdiales,  Iván Fandiño, Miguel Tendero y Miguel Ángel Delgado.

    En el capítulo ganadero, en las corridas de toros se lidiaron tres encierros de las clásicas ganaderías clasificadas como duras, Miura, Palha y Victorino Martín, más tres de hierros que generalmente las figuras evitan, Conde la Maza, José Luis Pereda  y “El Torreón”. En el resto de los festejos se corrieron toros de los hierros  comerciales, la mayoría con encastes Domecq.

    El principio: la clásica corrida del  Domingo de Resurrección en la Maestranza

    El Domingo de Resurrección en la Maestranza se abrió la temporada taurina con una corrida con un cartel de lujo, compuesto por el artista sevillano “Morante de la Puebla”, el elegante alicantino José María Manzanares y el gran maestro pacense Miguel Angel Perera, lidiando un endeble encierro de Daniel Ruíz.

    Nada más salir el primer ejemplar,  Morante le plasmó unas lentas verónicas, las que no  pudo rematar debidamente, por el  inválido animal derrumbarse a sus pies. La fuerte y merecida protesta obligó al presidente a retirar al enclenque  ejemplar. Aunque permanecieron en el ruedo, el primero bis, el segundo y el tercero no superaron mucho en potencia bovina al desechado hermano. Con tal material ninguno de los tres maestros tuvo opciones para hacer labores que en conjunto merezcan reportarse. Solo algunos detalles toreros y la decisión para agradar pueden apuntárseles a los espadas.

    El aburrimiento y algo de desilusión comenzaba a sentirse en los tendidos, pero entonces salió el cuarto astado, que aunque no era un dechado de fortaleza, tuvo la suficiente energía para mantenerse en pie y permitir que Morante tuviera la ocasión, no solamente para crear ese arte que siempre lo catalogamos como divino y con otros altisonantes adjetivos que denotan calidad creadora, sino también para mostrar una técnica y una decisión que  forman últimamente partes del bagaje taurino de este arista. Era un gusto ver como le daba sitio al animal, para poco a poco, buscándole las cosquillas, meterlo en la muleta, dándole sutiles toques, para luego correrle la mano y llevar al toro más largo que ese vago animal quería. No hay que añadir que el temple, la hondura y la alegría de su hacer estuvieron presentes, pero eso es lo natural en el de la Puebla. Una estocada desprendida le evitó que se le otorgara una  segunda oreja que el público pedía, después que se le concediera la primera. Buen preludio de su feria.

    Manzanares, el torero que Sevilla ha adoptado, no se quiso quedar atrás, y con el noble quinto, pero también falto de transmisión, hizo que olvidásemos la sosería de animal, al  ejecutarle, con empaque y elegancia, dos series de naturales y otras tantas de derechazos, más unos bellos trincherazos. Si hubo un pero es que de tanto ajustarse en los remates, salió acuchado en varías ocasiones. Dando el pecho y suavemente adelantando la pierna y bajando la muleta hizo la suerte del volapié como mandan los cánones. Una oreja fue suya, pero no la segunda que se pedía, pues justamente  el presidente consideró que a la faena le faltó rotundez y que la espada cayó algo desprendida. O sea, que con el cuarto y el quinto toro, tanto el de la Puebla como el de Alicante salvaron una tarde que cinco de los toros de Ruiz con su endeblez quisieron obscurecer, y que un sexto con su mansedumbre no permitió que Perera se uniera en triunfo a sus compañeros.

    De Perera, no obstante, puede decirse que buscó el lucimiento con  firmeza y decisión. De su hacer queda el recuerdo de un gran quite por gaoneras que motivó una fuerte  ovación.

    La novillada y las dos corridas de rejones

    Raramente en un festejo hay que resaltar al ganadero más que a los toreros, pero este fue en el caso en la novillada de feria, en la cual el maestro “Espartaco” envió un encierro del cual al menos tres novillos deberían haber sido arrastrados faltándoles alguna oreja. Fue notable la bravura y la nobleza del cuarto utrero que le tocó en suerte  a Luis  Miguel Casares. El joven torero le pegó docenas de pases sin ton ni son a un noble animal que no se cansaba de embestir como si fuera un carretón hasta segundos antes de ser arrastrado. Tampoco Esaú Fernández  aprovechó el buen tercer novillo, aunque mejoró su actuación con el más problemático sexto novillo. En cambio, se libró de la quema Cristian Escribano, dando pruebas de sus buenas formas toreando al segundo novillo. Ejecutó buenas series de pases con ambas manos, toreando con sentimiento, clase y temple, y ya tenía un trofeo en sus manos cuando una estocada baja hizo que el premio se redujera a una vuelta al ruedo tras una petición minoritaria. Con el quinto, un novillo con dificultades, estuvo voluntarioso, y de nuevo dio algunas muestras de su saber hacer, pero otra vez no estuvo fino con la espada, oyendo dos avisos. Fue ovacionado

    En la primera corrida de rejones, con un encierro descastado de Fermín Bohórquez, el triunfador del festejo fue Diego Ventura, al desorejar por partida doble a sus toros y salir a hombros por la Puerta del Príncipe. Su labor más completa la logró con el segundo toro de la tarde, poniendo de su parte la alegría que lel faltaba al cornúpeta. Conjugó el clásico toreo a caballo con los arriesgados adornos que forman parte de su más exhibicionista expresión del arte del rejoneo, como el ‘mordisco’ del caballo al toro y el teléfono. Sus compañeros  Pablo Hermoso de Mendoza y  Fermín Bohórquez hubieran podido obtener algún trofeo, pero ninguno acertó a la primera con los rejones de muerte.

    En la corrida matinal de rejones del  domingo 25 hubo un claro triunfador, su nombre es Leonardo Hernández. Desorejó por partida doble  a un astado de Murube que terminó por rajarse, y al que el caballero,  haciendo gala de la magistral doma de sus caballos,  lo exprimió  hasta liquidarlo de un rejonazo. También Andy Cartagena obtuvo un trofeo y Joao Moura hijo  dio una vuelta al ruedo tras una petición de oreja después de que lograra componer una muy clásica y sólida actuación.

    Los tres diestros del cartel del Domingo de Resurrección en las corridas de feria

    Los tres diestros que inauguraron el abono actuaron en dos corridas más del programa de feria.

    José María Manzanares ha sido uno de los dos grandes triunfadores de la feria, el otro fue “El Juli”. Este joven alicantino, después del apéndice obtenido el Domingo de Resurrección, en sus dos  actuaciones en las corridas de los días 18 y 20 de abril cortó tres orejas más, que pudieran haber sido cinco, si la espada, de la que es un as, no le hubiera fallado en un momento crucial. Si  la actuación de José Mari fue buena en la tarde del Domingo de Resurrección, muy superior fue la que tuvo en su primera corrida de feria, y sensacional la de dos días después cuando con una oreja en la mano dijo “hasta septiembre” a la afición. En la corrida del 18 lidió dos toros de “El Pilar”, manejable el tercero y noble y encastado el sexto. A ambos los lidió con tal brillantez que faltan términos laudatorios taurinos para ensalzar lo que se vio. Conformémonos con usar palabras como torería, empaque, prestancia, elegancia, gusto, ligazón, mando, firmeza, conocimiento, temple, lentitud o ajuste para referirnos a las dos faenas que cuajó el alicantino. Ahora bien, por pinchar antes de cobrar la estocada, perdió un apéndice de su primero, y por pinchar una vez a su segundo, el presidente le negó la segunda oreja después de concederle una. Lástima, la Puerta del Príncipe se le quedó cerrada. En su última tarde,  encelando a un flojo y descastado astado de “Torrealta”, consiguió obtener otro trofeo, que fue el premio a una faena que fue de menos a más, pero que esta vez la consumó hundiendo la espada hasta la empuñadura. Pero fue con el peligroso quinto cuando Manzanares mostró a Sevilla una faceta de su toreo, la de ser un valiente e inteligente lidiador, al completar una muy meritoria faena a un animal que estaba más interesado en sus carnes que en  los vuelos del capote o la muleta. A pesar de estar con ese toro en plan de guerrillero, tuvo tiempo para, después de meterlo en el canasto, embellecer su lidia con toreo del bueno. A pesar de cobrar una buena  estocada el toro tardó en doblar, y ya en suelo hirió en la cara al banderillero Luis Blázquez, al este  intentar dar la puntilla. Estas demoras influyeron para que el espada paseara solamente una oreja. Que importa eso, si ya con esa inteligente faena el elegante artista se ha ganado  en Sevilla el título de ‘consumado valiente lidiador’.  

    Morante pisó de nuevo el ruedo maestrante las tardes del 17 y del 19.  La primera tarde se enfrentó con dos problemáticos toros cinqueños del manso y complicado encierro de Gavira. Con su primero no se complicó la vida y sin más abrevio, y con el segundo estuvo algo más voluntarioso, sacándole algunos buenos pases,  y al matar a ambos fue silenciado. En su última apariencia en la feria, el diestro de la Puebla no lidió ningún toro de su lote del descastado encierro de “Jandilla”, ya que ambos fueron devueltos al corral. El segundo de la tarde por partirse un pitón, y el quinto por falta de presencia y fuerzas. Los sobreros eran dos regalos, uno tan  apagado y soso que hizo el lucimiento una quimera. En cambio, el maestro se lució con unas inspiradas verónicas, y con la muleta le arrancó al rezagado animal  algunos pases sueltos con su depurado estilo,  pero en conjunto no hubo manera de calentar el ambiente, y su hacer fue silenciado. Se le iba la tarde, cuando el segundo sobrero, con el hierro de Javier Molina, manso y con muchas dificultades, saltó al ruedo, se pensaba que Morante, con plena justificación, le  espantaría las moscas y diría  “hasta septiembre paisanos”. No fue así, pues el artista mostró su menos evidente faceta de valiente lidiador, y pelándose con el áspero bicho,  se las avió para hacerle una faena en la que se mezclaron bellas series de derechazos y naturales con pases forzados, y algún que otro enganchón, cuando el animal le buscaba para herirlo. No faltaron los toques artísticos de unos pases de la firma y otros de adornos. Lástima que un pinchazo hondo del que toro dobló, impidió que el presidente justamente no le concediera la oreja que el público pedía. El torero disgustado no quiso dar una de esas vueltas al ruedo que  hubiera tenido tanto valor como un apéndice. La ovación para el espada al retirarse al callejón y al abandonar la plaza fue muy sonora.  A pesar que el de la Puebla solamente ha cortado un trofeo en tres corridas, Sevilla sigue enamorada de su torero.

    Perera toreó en los festejos de los días 16 y 23 y, al igual que su actuación en la corrida que abrió el abono, tampoco halló el triunfo en esas dos presentaciones. En  la tarde del 16, en la que “El Juli” abrió la Puerta del Príncipe, lidió dos toros manejables, pero de poca transmisión, de “El Ventorrillo”, y estuvo fácil con ellos, aunque  toreando sin ajustarse en demasía y sin acoplarse a ninguno de los dos. Fue silenciado al rematar a sus toros, Esto desilusionó a los espectadores que esperaban del extremeño una  mayor entrega  como respuesta al triunfo del madrileño. En su despedida de la feria, en el mano a mano con Luque, el resultado fue aun más negativo, pues no halló respuestas para resolver los problemas que le presentaron sus tres astados del descastado encierro de “Fuente Ymbro”.  El público juzgó al extremeño con silencio,  ovación y  pitos, respectivamente, al retirarse este al burladero después de matar a sus tres toros, y también despidió al maestro con protestas. Es difícil de definir como fue el paso por Sevilla de Perera, pues a esta gran figura, quien se caracteriza por ser un encastado y ambicioso torero, se le ha visto con un conformismo y una falta de recursos que no son comunes en él. Ha dado la impresión de que algunos de sus toros tenían algo bueno dentro, que él no se los sacó antes de terminar con ellos. Esto habrá sido un bache temporal del que Perera pronto saldrá.

    “El Cid”  y Daniel Luque también estuvieron presentes en tres corridas de feria

    Los sevillanos  “El Cid” y Daniel Luque han sido los únicos espadas que, sin formar parte del cartel estrella del Domingo de Resurrección, han actuado tres tardes en el programa ferial. Ninguno de los dos ha reverdecido sus laureles en esta primera feria sevillana de la década, el de Salteras, por segundo año, no pudo recuperar el privilegio de ser considerado como  ‘torero de Sevilla’, y el de Gines sin ser capaz de reafirmar con otros triunfos los que tuvo en la Maestranza la pasada temporada.

     “El Cid” actuó en los festejos de los días 15, 18 y 21. En la corrida del 15,  otra vez más en Sevilla se enfrentó con los ‘victorinos’. Ahora bien, el encierro tuvo tantas dificultades que ni él, a quien se considera ser especialista de este ganado, ni  Antonio Ferrera ni César Jiménez  dieron motivos  para que se les aplaudiera con mucha  fuerza por lo que hacían en el ruedo, excepto por los espectaculares tercios de banderillas que ejecutó Ferrera, especialmente en el cuarto toro. “El Cid”, atípicamente, después de dar unos pases de tanteo, cortó por lo sano y abrevió su hacer, disgustando a la parroquia que le pitó al completar sus intervenciones y al dejar la plaza. En segunda presentación el domingo 18, los resultados no fueron mejores al lidiar un manejable y soso lote del encierro de “El Pilar”. También abandonó la plaza oyendo muestras de descontento de esos espectadores que con tanto calor lo habían despedido en tantas ocasiones. Y llegó la tarde del adiós a la feria, cuando hubo un conato de reconciliación con sus paisanos. En esa corrida se corrieron complicados toros del “Puerto de San Lorenzo” y “Ventana del Puerto” y el de Salteras compartió cartel con Ponce. A “El Cid” se le iba la feria, pues en el segundo toro tampoco estuvo a la altura de las circunstancias, pero entonces salió el quinto, el único toro potable del encierro, y con ese animal se vio un torero con más entusiasmo y recursos dispuesto a recuperar el terreno perdido. Brindó la faena a su padre que se hallaba en el callejón. El toro tenía casta y movilidad y había que poderle, y con ánimo, valentía y dominio el hombre se impuso al animal. La faena se compuso de algunas buenas series con ambas manos, pero no la redondeó, pues hubieron baches durante los cuales el temple estuvo ausente en el hacer. Mató de un estoconazo caído de efecto fulminante, y el público con obvio afecto pidió la oreja que el presidente denegó.  En una vuelta al ruedo emotiva el torero sonriente disfrutó con el aplauso cariñoso de un público que en las dos tardes anteriores le había pitado.

    Daniel Luque venia a Sevilla en plan de figura, a tres corridas selectas y traía  el bagaje de su falta de éxito en su encerrona en las Ventas el Domingo de Resurrección. Actuó en las corridas de los días 17, 20 y 23. El joven diestro de Gerena  tuvo pocas opciones en la  primera y segunda tarde de recuperar el sitio que había perdido en Madrid pues, ni los dos mansos y sosos toros de Gavira ni su descastado y endeble lote del encierro de “Torrealta” le dieron opciones y él tampoco las buscó con determinación. Su falta de éxito la segunda tarde fue más obvio pues “El Juli” y José María Manzanares bordaron el toreo y cada uno cortó dos apéndices.  Le quedaba para desquitarse el brillar en el mano a mano con Perera, pero no sucedió así pues, tanto él como el extremeño decepcionaron esa tarde. No es la falta de obtener trofeos lo que ha sorprendido de Daniel, sino más bien el habérsele visto actuar sin la pasión, la determinación, ni los recursos para  buscar el triunfo, cualidades que las ostentaba la  temporada anterior. En resumen,  tanto en  Sevilla como en Madrid el joven Luque ha dejado pasar las oportunidades para inmediatamente escalar los escalones que le faltaban para convertirse en una figura del toreo.  Esperemos que se reencuentre pronto consigo mismo.

    Diestros con dos corrida: “El Juli”, Castella y Talavante

     “El Juli”, en solo dos corridas, ha sido el máximo triunfador de la  feria, tanto para los aficionados como para las varias organizaciones que seleccionan uno. Obtuvo cinco orejas, construyó faenas que rayaron en la perfección y al fin abrió la Puerta del Príncipe después de obtener muchos triunfos en la feria abrileña durante una  década.  Actuó y brilló en los dos festejos que se dieron los días 16 y 20. Sus actuaciones fueron todas superiores, sin embargo, las faenas construidas al noble toro primero del encierro de “El Ventorrillo” y al encastado y repetidor ejemplar de “Torrealta”, que salió en cuarto lugar la tarde del martes 20, fueron tan ideales que con videos de ellas se pudieran dar lecciones de cómo torear con prestancia, clase y maestría a los toros bravos.  Ambas faenas fueron obras de un clásico super-maestro que maneja el capote y la muleta con la inspiración de un artista, el conocimiento de un sabio y la técnica de un ingeniero. Con el capote sobresalía la suavidad de las verónicas y la variedad de los quites; y con la muleta, siempre planchada, bien con la mano derecha o la izquierda, la arrastrada por el albero como si lo estuviera barriendo, y con ella parecía que hipnotizaba a los toros para que, sin protestar, colaboraran con el madrileño para que los derechazos, naturales, de pecho y cambiados, más otros pases complementarios fueran armónicos, y cada uno ocupara una planeada parte de un todo. No había un enganchón, una colocación casual o un traspié que rompiera la sublime impresión de belleza que creaba. Y para terminar las abras, las firmaba con bien colocadas y ejecutadas estocadas. Fue incomprensible que el presidente le negara al diestro la segunda oreja al matar al primer ‘ventorrillo’, como fácilmente se entiende como el frustrado público por unos minutos abucheaba con fuerza a la autoridad por su caprichosa acción mientras que, por el contrario, el público desagraviaba al torero, haciéndole dar dos vueltas al ruedo y saludar varías veces  en el centro del redondel. Sevilla tuvo la suerte a ver un maestro en su cumbre.   

      Castella hizo su primer paseíllo el día 16 lidiando dos toros de “El Ventorrillo”. Su lote era soso y tenía escasas fuerzas, y el maestro no estuvo ni bien ni mal con ellos. Como se dice en argot taurino, simplemente cumplió y el público lo juzgó con silencios al terminar sus faenas. El de Beziers tuvo que esperar dos días más para salvar su feria cortando un solitario trofeo. Esa tarde se enfrentó a toros de “El Pilar”, y con el primero, un animal manejable pero sin fondo, el torero poco remarcable pudo efectuar y otra vez el silencio fue la respuesta del respetable. Sin embargo, el quinto fue un bravo mastodonte de más de 600 quilos, pero que embestía con nobleza, lo que permitió al francés, haciendo gala de su firme tauromaquia, decir adiós recorriendo el redondel con un trofeo en la mano.  Con el capote lanceó con soltura y con la muleta comenzó en el centro del anillo, dando tres escalofriantes cambiados con una firmeza impresionante. Continuó toreando con una tranquilidad y entrega pasmosa. Primero, se lució con el toreo clásico y tradicional, ligando pases en los que relucía el temple y el mando. Luego, cuando el toro comenzó a poner los freno,  Sebastián recurrió a ese toreo de cercanía, que menos gusta en Sevilla, aunque en su caso se aprecia por el torero ponerse entre los pitones con la tranquilidad del que se toma un refresco sentado en un sillón en casa.  Mató bien y rápido y al doblar el toro el alguacilillo le entregó una merecida oreja. 

    Alejandro Talavante actuó las tardes del 17 y del 21. En el primer festejo, del mansísimo encierro de Gavira, solamente salió un ejemplar que, sin ser un modelo de bravura, embistió con nobleza. Le tocó al extremeño, y este lo toreó con clase, seguridad, dominio y temple. Ejecutó un par de series de derechazos y naturales, enganchando al animal con los vuelos de la muleta, y jugando bien las muñecas para  llevarlo largo, mientras que con elegancia componía la figura. Emocionó con unos circulares, con un artístico cambio de mano y con unos trincherazos finales. Parecía un torero diferente al del año anterior, había ganado en técnica, pero al mismo tiempo toreaba con un estilo menos impactante por su nueva facilidad y falta de ajuste. La técnica le sirvió para lidiar al manso quinto, y para sacarle algunos pases bien logrados. Sin embargo, en lo que no había cambiado el diestro era en el uso de las espadas, ya que todavía no coge el sitio, pinchando demasiado, lo que le hace perder trofeos. El público le hizo salir al tercio al terminar sus actuaciones.

    Sobre algunos diestros que solo actuaron en una corrida

    El resto de los componentes de los carteles solamente actuaron en un festejo y de todos ellos, bien fueran figuras, toreros mediáticos, los de las duras o los de las oportunidades, solamente el joven diestro sevillano Oliva Soto salió de la Maestranza con una oreja a su haber. Por otro lado, Diego Urdiales y Rubén Pinar sin puntuar dieron una vuelta al ruedo. A continuación comentare brevemente sobre estos tres diestros más de varios más que, sin triunfar por una razón u otra se han hecho notar como los que fueron heridos o los bravos que cerraron la feria encerrándose con ‘miuras’.

    A Oliva Soto la empresa le dio una oportunidad para torear en la feria. Pero vaya oportunidad, pues teniendo poca experiencia, ya que solamente había actuado en una corrida durante la temporada pasada, entró en el festejo del lunes 12,  en el que se lidiaban los siempre exigentes astados de El Conde de la Maza, y con la añadida morbosidad de que un novillo con ese mismo hierro, y en la misma plaza, dieciocho años antes había dado muerte a su tío, el banderillero Ramón Soto Vargas. Eran condiciones reales y síquicas para el fracaso. Sin embargo el novato torero de Camas sorprendió toreando con mucho valor, decisión, empaque y buenas maneras a dos serios y bravos ejemplares, que se movían y transmitían dando emoción a lo que hacia el joven. Era el mejor lote del complicado encierro condeso. Al su primero le cortó una oreja, que pudieran haber sido dos si no hubiera pinchado antes de cobrar una estocada. A su segundo, después de completar otra aun mejor faena lo pinchó varias veces antes de propinarle una estocada caída. Los posibles trofeos se quedaron en una cariñosa pero merecida vuelta al ruedo. Brindó ese toro a la memoria de su tío. Soto se merece verdaderas oportunidades para pulir algunas lógicas fallas, pues condiciones tiene de sobra para ser un buen torero.

    En esa misma tarde el maduro Diego Urdiales, experto en lidiar corridas duras, hizo su presentación en la Maestranza, lidiando dos ‘condesos’ de peores condiciones que los de Soto. Los toreó con mucha firmeza y conocimiento, y los toreó con presteza y valentía, mostrando tener un sobrio y clásico estilo, basado en el toreo esencial. Estuvo muy por encima de  sus toros. Ahora bien, por fallar con la espada en el primero se silenció su primera faena; y al incierto cuarto le ejecutó una interesante labor, a base de consentirlo y jugarse el pellejo. Al matar pronto fue premiado con una vuelta al ruedo. El diestro riojano, sin triunfar a lo grande, ha dejado la impresión de ser un buen torero y  no extrañaría que haga de nuevo el paseo en la Maestranza.

    En la  ‘corrida de farolillos’, celebrada el jueves, 22, fue el turno de  Rubén Pinar de mostrar a Sevilla que su triunfo en el pasado octubre no fue una casualidad. Venía para cortar orejas, y estuvo a punto de hacerlo, al lograr hacer una buena faena al tercer astado de la tarde, uno de los tres más manejables ejemplares del descastado encierro de  “Alcurrucén”. Metió al toro en la muleta con un buen sentido de la lidia para a continuación ligar con templanza unos derechazos largos y ajustados, que motivaron a la remolona banda a echar a tocar un pasodoble, y bajo sus sones el albaceteño siguió luciéndose con unas series con la mano de la verdad,  para terminar con circulares en el último tramo de su labor. Colocó una buena estocada, pero al toro tardar en doblar, echó mano del descabello para usarlo hasta siete veces antes de enviar al otro mundo al noble animal. Aun así dio una aclamada vuelta al ruedo. También tuvo momentos lucidos con el complicado sexto y al matarlo pronto fue fuertemente aplaudido.

    De las figuras que protagonizaron la feria solo una tarde ni Ponce ni  Cayetano triunfaron. Cayetano  hizo su primer paseíllo en el ruedo maestrante como matador de toros en la corrida del día 19. Lidió dos toros “Jandilla” que eran terciados, flojos y descastados. Con la muleta, con ambos estuvo aseado, toreando con facilidad y con cierta elegancia, pero sin mucha justeza y sin continuidad en sus faenas. Lo más notable que hizo fue con el capote, unas templadas verónicas de saludo, y con la espada, la buena estocada que dando el pecho le recetó al tercero. Al doblar ese  animal, el diestro salió al tercio a agradecer los nutridos aplausos. Por el contrario solo oyó silencio al terminar su actuación con el sexto. En cambio, el maestro de Chiva tuvo una gris actuación en la tarde del  miércoles 21, al enfrentarse a dos difíciles sobreros, el primero de la ganadería titular de “El Puerto de San Lorenzo” y el sexto, un verdadero marrajo de “La Plata”. Era extraño ver al valenciano, un hombre con mil recursos, desanimado en su hacer y perdiendo los papeles al matar al sexto de cinco pinchazos y descabello. Al arrastrarse ese toro escuchó división de opiniones y un respetuoso silencio en el primero.

    Antes de referirme a los toreros que regaron su sangre en el albero sevillano,  es necesario mencionar la gran gesta que hizo el diestro  sevillano Antonio Barrera, quien tuvo la entereza de hacer el paseíllo la tarde del miércoles 14 mientras su padre yacía inerte en una funeraria. Había fallecido esa noche a la edad de 71años. Se guardó un minuto de silencio al completarse el paseíllo y la plaza luego irrumpió en un prolongado aplauso para animar al torero.  Los que no sintieron pena por el diestro fueron los dos toros que les tocaron en suerte, el primero de “El Torreón” y el cuarto un descastado y peligroso toro del Conde de la Maza. Estuvo en maestro y fácil, pero lejos del triunfo. Saludó en el tercio al rematar el primero y fue silenciado al matar al cuarto. Antonio desde aquí te acompañamos en tu sentimiento, tal como lo hizo cada espectador presente en la  Maestranza, los que al mismo tiempo admiraban tu profundo sentido de responsabilidad.

    Toreros heridos

    A dos matadores y un banderillero les ha tocado la cruz de la moneda, pues en Sevilla pagaron con sangre el honor de ser torero.

     La cornada más grave la recibió la gran figura mexicana Arturo Macías quien, a pesar se su alta posición en el toreo mexicano, se presentó en la Maestranza el 13 de abril con los temibles Palha. De los cuales solo mató el primero de su lote, pues fue cogido por su segundo cuando comenzaba a subir el nivel de su buena faena. Fue herido gravemente y operado en la enfermería de la plaza en donde fue emitido este parte médico:  

      ...una cornada en la cara interna, tercio medio del muslo derecho, que atraviesa el sartorio y el vasto interno, llegando hasta la parte posterior del fémur en una extensión de 20 centímetros. Presenta otra trayectoria hacia arriba y hacia fuera de diez centímetros de extensión, sin lesionar paquete vascular. Pronóstico grave.

    El otro matador que fue asistido en la enfermería fue el joven Miguel Ángel Delgado que se confió con el quinto toro de “La Dehesilla” y, al perderle la cara, fue enganchado y calado. La herida fue evaluada así por el Dr. Ramón Vila:

      Cornada en la cara interna del muslo derecho con una extensión de doce centímetros que atraviesa el cuádriceps, con una extensión ascendente sin afectar a órganos importantes. Pronóstico menos grave.

    Y finalmente la cornada del banderillero Luis Blázquez fue también calificada como menos grave, sin embargo fue la más espectacular, ya que al intentar apuntillar a un toro de Manzanares, el animal pegó un rápido derrote y le introdujo el pitón por la mejilla, por donde sangraba profusamente. Afortunadamente la gravedad fue menor de lo que se temía, como muestra el parte facultativo:

      Luis Blázquez sufrió una cornada en el borde mandibular izquierdo con trayectoria ascendente de 8 centímetros con rotura de la aponeurosis y fibras del masetero, contundiendo sin herir la glándula parótida y formando una herida en scalp con dos colgajos. Bajo anestesia general y drenaje aspirativo.

    Fin de feria: ‘la miurada’

    El domingo 25 de abril hubo una doble dosis torera. Por la mañana se dio  el festejo de rejones, a la que ya nos referimos anteriormente, y por la tarde se cerró la feria con la clásica corrida de “los miuras”. En ella  los maduros maestros. “El Fundi”, Padilla y “Rafaelillo” derrocharon voluntad, valor  y habilidad lidiadora para confrontar  los siempre complicados astados de esa ganadería legendaria. Los tres mantuvieron al aficionado interesado en todo momento en lo que sucedía en el ruedo que era de más o menos calidad pero siempre meritorio. Sin embargo, fue  Rafael Rubio “Rafaelillo” él que estuvo más cerca de puntuar. A sus dos toros los recibió con largas afaroladas, para luego continuar lanceado con valentía y buen estilo. Con su primer ‘miura’, librándose de hachazos y  cabezazos, logró lucirse, ejecutando algunos pases de gran mérito,  a veces con los pitones rozándole la yugular. Lo mató mal, y aun peor  terminó con  la vida del sexto, librándose de oír el tercer aviso de milagro. Aun así, a ese animal, el que era el más manejable del encierro, pudo darle algunas ajustadas y más templadas series de pases que fueron fuertemente aplaudidas. El público hizo salir al tercio al diminuto pero aguerrido diestro para darle una fuerte ovación. El murciano con decisión y gallardía se ganó al público sevillano que sin duda en el futuro lo volverá a ver en  la Maestranza, ya que se ha ganado la repetición.

    RESEÑAS

    Para que se pueda apreciar cuales fueron los resultados finales de toreros y toros en todos los festejos,  aquí aparece información en forma de resumidas reseñas:

                                                                                                  

      Domingo de Resurrección, 4 de abril. Toros de Daniel Ruiz (justos de presencia, 1º retirado por caerse, todos faltos de fuerzas especialmente el 1º bis, ,2º y ´3; el 4º y el 5º nobles y manejables; el 6º manso con dificultades) para “Morante de la Puebla” (silencio; oreja y petición de otra), José María Manzanares (aplausos; oreja y petición  de otra) y Miguel Angel Perera (silencio; silencio). Entrada: lleno de “no hay billetes”.

      Viernes 9 de abril. Novillada. Novillos de “Espartaco” (bien presentados, aunque de desparejo de peso; nobles y manejables en general, destacaron  por la calidad el encastado 2º,  y el muy bravo y repetidor 4º, y bajaron algo el corto de embestida 5º y el 6º que buscaba las tablas)  para Luis Miguel Casares (silencio; silencio), Cristian Escribano (vuelta tras petición;  ovación tras dos avisos) y Esaú Fernández (silencio y ovación con saludo). Entrada: ¾.

      Sábado 10 de abril. Cinco toros de José Luis Pereda  y uno de “La Dehesilla”, el   5º, (mansos y manejables en conjunto , destacando el 3º y el 5º, el sexto manso con dificultades) para Salvador Vega  (saludos; silencio),  Miguel Ángel Delgado (saludo;  aplausos, herido) y Miguel Tendero  (saludos tras dos avisos; ovación)  Entrada: menos de ¾.

      Domingo, 11 de abril. Corrida de rejones.  Toros de Fermín Bohórquez (descastados en general) para Fermín Bohórquez (silencio;  silencio), Hermoso de Mendoza (palmas; silencio) y Diego Ventura (dos orejas; dos orejas; salida a hombros por al Puerta del Príncipe) Entrada: lleno.

      Lunes, 12 de abril. Toros de Conde de la Maza (bien presentados y complicados;  los mejores el 2º con movilidad y  transmisión y el  5º encastado y manejable) para Diego Urdiales (silencio tras aviso;  vuelta tras aviso), Oliva Soto (oreja; vuelta) y Antonio Nazaré (silencio; silencio).  Entrada: más de ½.

      Martes, 13 de abril. Toros de Palha (mal presentados, mansos, descastados, broncos y alguno peligroso ) para Serafín Marín (silencio; ovación; y ovación en el que mató por Macia), Arturo Macías ( silencio en el único que mató; herido por el 5º, pasando a la enfermería) y Iván Fandiño (silencio; silencio).  Entrada: más de ½.

      Miércoles, 14 de abril. Toros de “El Torreón” (bien presentados y en conjunto faltos de poder y fuerza; 2º y 3º nobles; el 4º se rompió un pitón y fue devuelto; el sobrero del Conde de la Maza,  difícil y con peligro) para Antonio Barrera (saludos; silencio) y Luis Bolívar (saludos; silencio) y Salvador Cortés (saludos; silencio). Entrada: más de ½. Se guardó un minuto por José Manuel Barrera, padre de Antonio Barrera, fallecido ese mismo día.

      Jueves 15 de Abril. Toros de Victorino Martín (bien presentados, sosos, descastados y con muchas dificultades; el 5ª fue devuelto a corrales por falta de fuerzas, sustituido por otro de la misma ganadería) para Antonio Ferrera (silencio; silencio) , “El Cid” (pitos; pitos) y César Jiménez (ovación; silencio). Entrada: lleno. 

      Viernes, 16 de abril. Llovió durante todo el festejo. Toros de “El Ventorrillo” (manejables en conjunto, los mejores el 1º y el 4º nobleza y encastados; y desentonó el descastado  6º) para “El Juli” (oreja  y fuerte petición de la segunda, dos vueltas y gran bronca al presidente; dos orejas; salida a hombros por la Puerta del Príncipe), Sebastián Castella (silencio; silencio) y Miguel Ángel Perera (silencio; silencio). Entrada: lleno.

      Sábado, 17 de abril. Toros de Gavira  (cinqueños,  serios y feos en apariencias, mansos y deslucidos; el  3º devuelto por flojo, sustituido por uno titular; el segundo fue el más manejable) para “Morante de la Puebla” (silencio; silencio), Alejandro Talavante (saludos; saludos tras aviso) y Daniel Luque (silencio; saludos). Entrada: lleno.

      Domingo, 18 de abril. Toros de “El Pilar” y Moisés Fraile 1º y 3º, ((bien presentados, encastados y nobles, ovacionados en el arrastre; excepto el 1º y el 2º mansos y escasos de fuerzas) para “El Cid” (silencio; pitos),  Sebastián Castella (silencio; oreja) y José María Manzanares (saludos tras aviso; oreja). Entrada: lleno.

       Lunes, 19 de abril. Toros de “Jandilla” y “Vegahermosa” (en conjunto descastados, justos de fuerzas y mal presentados; el 2º retirado por débil y sustituido por un sobrero de “Jandilla”, y el  5º bis de Javier Molina.) para Julio Aparicio (silencio; silencio), ” Morante de la Puebla” (silencio; y saludos tras aviso y petición de oreja) y  Cayetano (saludos; silencio). Entrada: lleno.

      Martes,  20 de abril. Toros de “Torrealta” (1º, 3º y 6º faltos de fuerzas; encastado el 4º, y manso y con peligroso el 5º) para “El Juli” (saludos; dos orejas), José María Manzanares (oreja; oreja) y Daniel Luque (ovación; ovación). Entrada: lleno.

      Miércoles, 21 de abril. Toros del “Puerto de San Lorenzo” y “Ventana del Puerto” (desiguales de presentación y mansos en conjunto; sobresalió el 5º  encastado y repetidor; el 1º bis con dificultades y el sobrero 4º bis de Toros de la Plata manso con peligro) para  Enrique Ponce (silencio; mal matando, división de opiniones tras aviso), “El Cid” (silencio; petición y vuelta) y Alejandro Talavante (saludos; silencio). Entrada: lleno.

      Jueves, 22 de abril. Toros de “Alcurrucén” (de presencia justa, mansos y descastados; destacaron el 1º  y el 3º  que fueron manejables) para Curro Díaz (saludos; ovación),  Matías Tejela (silencio; silencio) y  Rubén Pinar (vuelta; ovación). Entrada: ¾.

      Viernes, 23 de abril. Toros de “Fuente Ymbro” (descastados y de juego variado, el 5º retirado por falta de fuerzas, este y el 3º fueron los mas bravos y manejables) para Miguel Ángel Perera (silencio; ovación; pitos tras aviso) mano a mano con Daniel Luque (silencio; silencio; silencio). Los dos espadas fueron despedidos con algunas protestas. Entrada: lleno.

      Sábado, 24 de abril. Toros de “Torrestrella” (Desiguales de presentación, manejables en general, los mas toreables el  1º,  el 4º, y el l 6º encastados y con transmisión, el 5º retirado por falta de fuerzas, el 5º bis de Toros de la Plata, descastado con peligro) para “El Cordobés” ( silencio; silencio), Rivera Ordóñez (silencio; silencio) y “El Fandi” (saludos; petición y saludos tras aviso). Entrada:  lleno.

      Domingo 25. Corrida de rejones matinalToros de “Murube” (de juego desigual ) para Antonio Domecq (ovación), Rui Fernández (ovación), Andy Cartagena (oreja y petición de otra ), Sergio Galán (ovación); Joao Moura, sustituyendo a Alvaro Montes (vuelta), y Leonardo Hernández(dos orejas y salida a hombros). Entrada: lleno.

      Domingo, 25 de abril. Corrida de la tarde. Toros de Miura (con presencia y de juego variado; difíciles 1º, 2º y 3º aunque escaseaban de fuerzas,  y algo  más manejables el  4º  y el 6º;  el 5º devuelto por cojo, el sobrero del Conde de la Maza, reservón ) para “El Fundi” (silencio; saludos tras aviso), Juan José Padilla (saludos; silencio) y “Rafaelillo” (saludos; saludos tras dos avisos). Entrada: lleno.

    Al echarle una ojeada a las reseñas, se aprecia que a pesar de la llamada crisis la   la asistencia a la plaza ha sido buena. La Maestranza se cubrió completamente en los dos festejos de rejones y en doce corridas de toros, y en la novillada y la corridas del día 10 hubo tres cuartos de plaza cubiertos, mientras que en las corridas de las tardes 12 y 13 los espectadores cubrieron poco más de la mitad del aforo.

    PREMIOS

    Al concluir el ciclo de festejos taurinos de la Feria de Abril los diferentes jurados de las instituciones que otorgan premios reconociendo la excelencia de lo acontecido en el ruedo maestrante anunciaron sus fallos, que son los siguientes:

        Premios de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla:

          - Triunfador de la Feria: a “El Juli”;
          - Mejor Faena: a “
          El Juli”;
          - Mejor Estocada: “
          El Juli”;
          - Mejor Caballero Rejoneador: a
          Diego Ventura;
          - Mejor Subalterno en Banderillas:
          a Luis Mariscal;
          - Mejor Subalterno: a “
          El Boni”;
          - Mejor Picador:
            a Antonio Núñez Alventus;
          - Mejor Ganadería: a ”
          El Pilar” “ El Pilar” de Moisés Fraile; y
          - Mejor Toro: “
          Guajiro”, de la ganadería” El Pilar”, con 584 kilos.

        Premios Puerta del Príncipe,  otorgado por El Corte Inglés

          - Triunfador de la Feria: a “El Juli”;
          - “Trofeo Curro Romero”, por el mejor toreo de capote:
            a “Morante de la Puebla”;
          - Mejor Banderillero: a Luis Mariscal;
          - Mejor Picador:
            a Benito Quinta;
          - Mejor Ganadería: a la ganadería de
          “ El Pilar” de Moisés Fraile;
          - Mejor Rejoneador: a Diego Ventura; y
          - “Trofeo Vicente Zavala”
            por la mejor faena: a José María Manzanares.

        Ganadería Estrella Fundación Cruzcampo

          A la ganadería “El Pilar” de Moisés Fraile.

        Mejor Lección Torera de Aula Taurina

          A José María Manzanares por sus actuaciones en conjunto.

        Detalle para el Recuerdo del Hotel Vincci

          A “ El Juli y a José María Manzanares, ex aequo.

        Trofeo Doctor Vila Arenas

          - Quite Providencial: a Pablo Delgado, por el quite realizado a “Alcalareño” a la salida del par de banderillas al toro Manzanero de la ganadería de El Pilar el 18 de abril
          - Quite Artístico: a “
          El Juli”, por el quite por chicuelinas y navarras realizado al toro Ilusión de la ganadería “El Ventorrillo”, el 16 de abril

       

    Fotos: archivo

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