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MEDITANDO SOBRE LA FERIA DE ABRIL DE SEVILLA DEL 2010,
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LA FERIA DE ABRIL DE SEVILLA
Después de los toreros ya haber calentado
motores en las tempranas ferias de Vistalaegre de Madrid, Olivenza, Castellón y
Arles, Sevilla y Madrid son los lugares ideales durante sus ferias primaverales
para ver lo que los diestros vanguardistas y aspirantes a serlo tienen que
ofrecer al aficionado en la naciente
temporada europea. En Sevilla en la Maestranza se espera que los toreros se
entreguen y den sin remilgos todo lo mejor que tengan en su arsenal torero. Los
buenos resultados para los que están en la pura cima se reflejan casi
exclusivamente en su ego e historial taurino, para otros significa la
reivindicación de su valía, y para los más los triunfos en ese ruedo maestrante
son determinantes para la trayectoria que puedan seguir durante el resto de la
temporada. Esta es una de las razones por la que anualmente durante la feria ocupo un incomodo asiento en un
tendido de la majestuosa Maestranza, y ahora unos días después de esa gran
experiencia cómodamente en casa rememoro
y transcribo algunos de los recuerdos de esa experiencia taurina.
Los
carteles
La tradicional corrida de
toros del Domingo de Resurrección, que abre la temporada taurina en la Plaza de
Toros de la Maestranza, no es parte integral del ciclo ferial, pero para los
efectos es parte de esa feria y en ella generalmente actúan tres de los
diestros triunfadores en las ferias pasadas y que también son bases del
programa taurino de la feria.
El ciclo de la Feria de
Abril de Sevilla estuvo compuesto por quince corridas de toros, dos de rejones
y una novillada que se dieron entre el 9 y 25 de abril. Cinco matadores fueron
la fundación de los carteles de la feria, incluyendo el Domingo de Resurrección: “Morante de la Puebla”,
Manzanares, Miguel Ángel Perera, “El Cid” y Daniel Luque que actuaron en tres
corridas y también “El Juli”, Sebastián Castella, Alejandro Talavante que
lidiaron dos corridas y Enrique Ponce que solo hizo el paseillo una tarde. De
interés especial era la presentación en la Maestranza como matador de toros de
Cayetano y del diestro mexicano Arturo Macías, y la vuelta de Rubén Pinar
después del éxito en la corrida del Día de la Raza del pasado año.
También, debutaban en la Maestranza como matadores, Diego Urdiales, Iván Fandiño, Miguel Tendero y Miguel Ángel
Delgado.
En el capítulo ganadero, en
las corridas de toros se lidiaron tres encierros de las clásicas ganaderías
clasificadas como duras, Miura, Palha y Victorino Martín, más tres de hierros
que generalmente las figuras evitan, Conde la Maza, José Luis Pereda y “El Torreón”. En el resto de los festejos
se corrieron toros de los hierros
comerciales, la mayoría con encastes Domecq.
El principio: la clásica
corrida del Domingo de Resurrección en
la Maestranza
El Domingo de Resurrección en la Maestranza se abrió la temporada
taurina con una corrida con un cartel de lujo, compuesto por el artista
sevillano “Morante de la Puebla”, el elegante alicantino José María Manzanares
y el gran maestro pacense Miguel Angel Perera, lidiando un endeble encierro de
Daniel Ruíz.
Nada más salir el primer ejemplar,
Morante le plasmó unas lentas verónicas, las que no pudo rematar debidamente, por el inválido animal derrumbarse a sus pies. La
fuerte y merecida protesta obligó al presidente a retirar al enclenque ejemplar. Aunque permanecieron en el ruedo,
el primero bis, el segundo y el tercero no superaron mucho en potencia bovina
al
desechado hermano. Con tal material ninguno de los tres maestros tuvo
opciones para hacer labores que en conjunto merezcan reportarse. Solo algunos
detalles toreros y la decisión para agradar pueden apuntárseles a los espadas.
El aburrimiento y algo de desilusión comenzaba a sentirse en los
tendidos, pero entonces salió el cuarto astado, que aunque no era un dechado de
fortaleza, tuvo la suficiente energía para mantenerse en pie y permitir que
Morante tuviera la ocasión, no solamente para crear ese arte que siempre lo
catalogamos como divino y con otros altisonantes adjetivos que denotan calidad
creadora, sino también para mostrar una técnica y una decisión que forman últimamente partes del bagaje taurino
de este arista. Era un gusto ver como le daba sitio al animal, para poco a
poco, buscándole las cosquillas, meterlo en la muleta, dándole sutiles toques,
para luego correrle la mano y llevar al toro más largo que ese vago animal
quería. No hay que añadir que el temple, la hondura y la alegría de su hacer
estuvieron presentes, pero eso es lo natural en el de la Puebla. Una estocada
desprendida le evitó que se le otorgara una
segunda oreja que el público pedía, después que se le concediera la
primera. Buen preludio de su feria.
Manzanares, el torero que Sevilla ha adoptado, no se
quiso quedar atrás, y con el noble quinto, pero también falto de transmisión,
hizo que olvidásemos la sosería de animal, al
ejecutarle, con empaque y elegancia, dos series de naturales y otras
tantas de derechazos, más unos bellos trincherazos. Si hubo un pero es que de
tanto ajustarse en los remates, salió acuchado en varías ocasiones. Dando el
pecho y suavemente adelantando la pierna y bajando la muleta hizo la suerte del
volapié como mandan los cánones. Una oreja fue suya, pero no la segunda que se
pedía, pues justamente el presidente
consideró que a la faena le faltó rotundez y que la espada cayó algo
desprendida. O sea, que con el cuarto y el quinto toro, tanto el de la Puebla
como el de Alicante salvaron una tarde que cinco de los toros de Ruiz con su
endeblez quisieron obscurecer, y que un sexto con su mansedumbre no permitió
que Perera se uniera en triunfo a sus compañeros.
De
Perera, no obstante, puede decirse que buscó el lucimiento con firmeza y decisión. De su
hacer queda el recuerdo de un gran quite por gaoneras que motivó una fuerte ovación.
La
novillada y las dos corridas de rejones
Raramente en un festejo hay que resaltar al ganadero
más que a los toreros, pero este fue en el caso en la novillada de feria, en la
cual el maestro “Espartaco” envió un encierro del cual al menos tres novillos
deberían haber sido arrastrados faltándoles alguna oreja. Fue notable la
bravura y la nobleza del cuarto utrero que le tocó en suerte a Luis
Miguel Casares. El joven torero le pegó docenas de pases sin ton ni son
a un noble animal que no se cansaba de embestir como si fuera un carretón hasta
segundos antes de ser arrastrado. Tampoco Esaú Fernández aprovechó
el buen tercer novillo, aunque mejoró su actuación con el más problemático
sexto novillo. En cambio, se libró de la quema Cristian Escribano, dando pruebas de sus
buenas formas toreando al segundo novillo. Ejecutó buenas series de pases con
ambas manos, toreando con sentimiento, clase y temple, y ya tenía un trofeo en
sus manos cuando una estocada baja hizo que el premio se redujera a una vuelta
al ruedo tras una petición minoritaria. Con el quinto, un novillo con
dificultades, estuvo voluntarioso, y de nuevo dio algunas muestras de su saber
hacer, pero otra vez no estuvo fino con la espada, oyendo dos avisos. Fue
ovacionado
En la primera corrida de rejones, con un encierro
descastado de Fermín Bohórquez,
el triunfador del festejo fue Diego
Ventura, al desorejar por partida doble a sus toros y salir a hombros
por la Puerta del Príncipe. Su labor más completa la logró con el segundo toro
de la tarde, poniendo de su parte la alegría que lel faltaba al cornúpeta.
Conjugó el clásico toreo a caballo con los arriesgados adornos que forman parte
de su más exhibicionista expresión del arte del rejoneo, como el ‘mordisco’ del
caballo al toro y el teléfono. Sus compañeros
Pablo Hermoso de Mendoza
y Fermín Bohórquez hubieran podido obtener algún trofeo, pero
ninguno acertó a la primera con los rejones de muerte.
En la corrida matinal de rejones del domingo 25 hubo un claro triunfador, su
nombre es Leonardo Hernández. Desorejó por partida doble a un astado de Murube que terminó por
rajarse, y al que el caballero,
haciendo gala de la magistral doma de sus caballos, lo exprimió
hasta liquidarlo de un rejonazo. También Andy Cartagena obtuvo un trofeo
y Joao Moura hijo dio una vuelta al
ruedo tras una petición de oreja después de que lograra componer una muy
clásica y sólida actuación.
Los
tres diestros del cartel del Domingo de Resurrección en las corridas de feria
Los
tres diestros que inauguraron el abono actuaron en dos corridas más del
programa de feria.
José María Manzanares ha sido uno de los dos grandes triunfadores de la
feria, el otro fue “El Juli”. Este joven alicantino, después del apéndice
obtenido el Domingo de Resurrección, en sus dos actuaciones en las corridas de los días 18 y 20 de abril cortó tres orejas más, que pudieran haber
sido cinco, si la espada, de la que es un as, no le hubiera fallado en un
momento crucial. Si la
actuación de
José Mari fue buena en la tarde del Domingo de Resurrección, muy superior fue
la que tuvo en su primera corrida de feria, y sensacional la de dos días
después cuando con una oreja en la mano dijo “hasta septiembre” a la afición.
En la corrida del 18 lidió dos toros de “El Pilar”, manejable el tercero y
noble y encastado el sexto. A ambos los lidió con tal brillantez que faltan
términos laudatorios taurinos para ensalzar lo que se vio. Conformémonos con
usar palabras como torería, empaque, prestancia, elegancia, gusto, ligazón,
mando, firmeza, conocimiento, temple, lentitud o ajuste para referirnos a las
dos faenas que cuajó el alicantino. Ahora bien, por pinchar antes de cobrar la
estocada, perdió un apéndice de su primero, y por pinchar una vez a su segundo,
el presidente le negó la segunda oreja después de concederle una. Lástima, la
Puerta del Príncipe se le quedó cerrada. En su última tarde, encelando a un flojo y descastado astado de
“Torrealta”, consiguió obtener otro trofeo, que fue el premio a una faena que fue
de menos a más, pero que esta vez la consumó hundiendo la espada hasta la
empuñadura. Pero fue con el peligroso quinto cuando Manzanares mostró a Sevilla
una faceta de su toreo, la de ser un valiente e inteligente lidiador, al
completar una muy meritoria faena a un animal que estaba más interesado en sus
carnes que en los vuelos del capote o
la muleta. A pesar de estar con ese toro en plan de guerrillero, tuvo tiempo
para, después de meterlo en el canasto, embellecer su lidia con toreo del
bueno. A pesar de cobrar una buena
estocada el toro tardó en doblar, y ya en suelo hirió en la cara al
banderillero Luis Blázquez, al este
intentar dar la puntilla. Estas demoras influyeron para que el espada
paseara solamente una oreja. Que importa eso, si ya con esa inteligente faena el
elegante artista se ha ganado en
Sevilla el título de ‘consumado valiente lidiador’.
Morante pisó de nuevo el
ruedo maestrante las tardes del 17 y del 19.
La primera tarde se enfrentó con
dos problemáticos toros cinqueños del manso y complicado encierro de Gavira. Con su
primero no se complicó la vida y sin más abrevio, y con el segundo estuvo algo
más voluntarioso, sacándole algunos buenos pases, y al matar a ambos fue silenciado. En su última apariencia en la feria, el diestro de la
Puebla no lidió ningún toro de su lote del descastado encierro de “Jandilla”,
ya que ambos fueron devueltos al corral. El segundo de la tarde por partirse un
pitón, y el quinto por falta de presencia y fuerzas. Los sobreros eran dos
regalos, uno tan apagado y soso que
hizo el lucimiento una quimera. En cambio, el maestro se lució con unas
inspiradas verónicas, y con la muleta le arrancó al rezagado animal algunos pases sueltos con su depurado
estilo, pero en conjunto no hubo manera
de calentar el ambiente, y su hacer fue silenciado. Se le iba la tarde, cuando
el segundo sobrero, con el hierro de Javier Molina, manso y con muchas
dificultades, saltó al ruedo, se pensaba que Morante, con plena justificación,
le espantaría las moscas y diría “hasta septiembre paisanos”. No fue así,
pues el artista mostró su menos evidente faceta de valiente lidiador, y
pelándose con el áspero bicho, se las
avió para hacerle una faena en la que se mezclaron bellas series de derechazos
y naturales con pases forzados, y algún que otro enganchón, cuando el animal le
buscaba para herirlo. No faltaron los toques artísticos de unos pases de la
firma y otros de adornos. Lástima que un pinchazo hondo del que toro dobló,
impidió que el presidente justamente no le concediera la oreja que el público
pedía. El torero disgustado no quiso dar una de esas vueltas al ruedo que hubiera tenido tanto valor como un apéndice.
La ovación para el espada al retirarse al callejón y al abandonar la plaza fue
muy sonora. A pesar que el de la Puebla
solamente ha cortado un trofeo en tres corridas, Sevilla sigue enamorada de su
torero.
Perera
toreó en los festejos de los días 16 y 23 y, al igual que su actuación en la
corrida que abrió el abono, tampoco halló el triunfo en esas dos
presentaciones. En la tarde del 16, en
la que “El Juli” abrió la Puerta del Príncipe, lidió dos toros manejables, pero
de poca transmisión, de “El Ventorrillo”, y estuvo fácil con ellos, aunque toreando sin ajustarse en demasía y sin
acoplarse a ninguno de los dos. Fue silenciado al rematar a sus toros, Esto
desilusionó a los espectadores que esperaban del extremeño una mayor entrega como respuesta al triunfo del madrileño. En su despedida de la
feria, en el mano a mano con Luque, el resultado fue aun más negativo, pues no
halló respuestas para resolver los problemas que le presentaron sus tres
astados del descastado encierro de “Fuente Ymbro”. El público juzgó al extremeño con silencio, ovación y
pitos, respectivamente, al retirarse este al burladero después de matar
a sus tres toros, y también despidió al maestro con protestas. Es difícil de
definir como fue el paso por Sevilla de Perera, pues a esta gran figura, quien
se caracteriza por ser un encastado y ambicioso torero, se le ha visto con un
conformismo y una falta de recursos que no son comunes en él. Ha dado la
impresión de que algunos de sus toros tenían algo bueno dentro, que él no se
los sacó antes de terminar con ellos. Esto habrá sido un bache temporal del que
Perera pronto saldrá.
Los
sevillanos “El Cid” y Daniel Luque han
sido los únicos espadas que, sin formar parte del cartel estrella del Domingo
de Resurrección, han actuado tres tardes en el programa ferial. Ninguno de los dos
ha reverdecido sus laureles en esta primera feria sevillana de la década, el de
Salteras, por segundo año, no pudo recuperar el privilegio de ser considerado
como ‘torero de Sevilla’, y el de Gines
sin ser capaz de reafirmar con otros triunfos los que tuvo en la Maestranza la
pasada temporada.
“El Cid” actuó en los festejos de los días
15, 18 y 21. En la corrida del 15, otra
vez más en Sevilla se enfrentó con los ‘victorinos’. Ahora bien, el encierro
tuvo tantas dificultades que ni él, a quien se considera ser especialista de
este ganado, ni Antonio Ferrera ni
César Jiménez dieron motivos para que se les aplaudiera con mucha fuerza por lo que hacían en el ruedo,
excepto por los espectaculares tercios de banderillas que ejecutó Ferrera,
especialmente en el cuarto toro. “El Cid”, atípicamente, después de dar
unos pases de
tanteo, cortó por lo sano y abrevió su hacer, disgustando a la parroquia que le
pitó al completar sus intervenciones y al dejar la plaza. En segunda
presentación el domingo
18, los resultados no fueron mejores al lidiar un manejable y soso lote del
encierro de “El Pilar”. También abandonó la plaza oyendo muestras
de descontento de esos espectadores que con tanto calor lo habían despedido en
tantas ocasiones. Y llegó la tarde del adiós a la feria, cuando hubo un
conato de reconciliación con sus paisanos. En esa corrida se corrieron
complicados toros del “Puerto de San Lorenzo” y “Ventana del Puerto” y el de
Salteras compartió cartel con Ponce.
A “El Cid” se le iba la feria, pues en el segundo toro tampoco estuvo a la
altura de las circunstancias, pero entonces salió el quinto, el único toro
potable del encierro, y con ese animal se vio un torero con más entusiasmo y
recursos dispuesto a recuperar el terreno perdido. Brindó la faena a su padre
que se hallaba en el callejón. El toro tenía casta y movilidad y había que
poderle, y con ánimo, valentía y dominio el hombre se impuso al animal. La faena
se compuso de algunas buenas series con ambas manos, pero no la redondeó, pues
hubieron baches durante los cuales el temple estuvo ausente en el hacer. Mató
de un estoconazo caído de efecto fulminante, y el público con obvio afecto
pidió la oreja que el presidente denegó.
En una vuelta al ruedo emotiva el torero sonriente disfrutó con el
aplauso cariñoso de un público que en las dos tardes anteriores le había
pitado.
Daniel
Luque venia a Sevilla en plan de figura, a
tres corridas selectas y traía el
bagaje de su falta de éxito en su encerrona en las Ventas el Domingo de
Resurrección. Actuó en las corridas de los días 17,
20 y 23. El joven diestro de Gerena tuvo pocas opciones en
la primera y segunda tarde de recuperar el sitio
que había perdido en Madrid pues, ni los dos mansos y sosos toros de Gavira ni
su descastado y endeble lote del encierro de “Torrealta” le dieron opciones y él
tampoco las buscó con determinación. Su falta de éxito la segunda tarde fue más
obvio pues “El Juli” y José María Manzanares bordaron el
toreo y cada uno cortó dos apéndices. Le quedaba para desquitarse el brillar en el
mano a mano con Perera, pero no sucedió así pues, tanto él como el extremeño
decepcionaron esa tarde. No es la falta de obtener trofeos lo que ha
sorprendido de Daniel, sino más bien el habérsele visto actuar sin la pasión,
la determinación, ni los recursos para
buscar el triunfo, cualidades que las ostentaba la temporada anterior. En resumen, tanto en
Sevilla como en Madrid el joven Luque ha dejado pasar las oportunidades
para inmediatamente escalar los escalones que le faltaban para convertirse en
una figura del toreo. Esperemos que se
reencuentre pronto consigo mismo.
Diestros con dos corrida: “El Juli”, Castella y
Talavante
“El Juli”,
en solo dos corridas, ha sido el máximo triunfador de la feria, tanto para los aficionados como para
las varias
organizaciones que seleccionan uno. Obtuvo cinco orejas, construyó
faenas que rayaron en la perfección y al fin abrió la Puerta del Príncipe
después de obtener muchos triunfos en la feria abrileña durante una década.
Actuó y brilló en los dos festejos que se dieron los días 16 y 20. Sus
actuaciones fueron todas superiores, sin embargo, las faenas construidas al
noble toro primero del encierro de “El Ventorrillo” y al encastado y repetidor ejemplar
de “Torrealta”,
que salió en cuarto lugar la tarde del martes 20, fueron tan ideales que con
videos de ellas se pudieran dar lecciones de cómo torear con prestancia, clase
y maestría a los toros bravos. Ambas
faenas fueron obras de un clásico super-maestro que maneja el capote y la
muleta con la inspiración de un artista, el conocimiento de un sabio y la
técnica de un ingeniero. Con el capote sobresalía la suavidad de las verónicas
y la variedad de los quites; y con la muleta, siempre planchada, bien con la
mano derecha o la izquierda, la arrastrada por el albero como si lo estuviera
barriendo, y con ella parecía que hipnotizaba a los toros para que, sin
protestar, colaboraran con el madrileño para que los derechazos, naturales, de
pecho y cambiados, más otros pases complementarios fueran armónicos, y cada uno
ocupara una planeada parte de un todo. No había un enganchón, una colocación
casual o un traspié que rompiera la sublime impresión de belleza que creaba. Y
para terminar las abras, las firmaba con bien colocadas y ejecutadas estocadas.
Fue incomprensible que el presidente le negara al diestro la segunda oreja al
matar al primer ‘ventorrillo’, como fácilmente se entiende como el frustrado
público por unos minutos abucheaba con fuerza a la autoridad por su caprichosa
acción mientras que, por el contrario, el público desagraviaba al torero,
haciéndole dar dos vueltas al ruedo y saludar varías veces en el centro del redondel. Sevilla tuvo la
suerte a ver un maestro en su cumbre.
Castella
hizo su primer paseíllo el día 16 lidiando
dos toros de “El Ventorrillo”. Su lote era soso y tenía escasas fuerzas, y el
maestro no estuvo ni bien ni mal con ellos. Como se dice en argot taurino,
simplemente cumplió y el público lo juzgó con silencios al terminar sus faenas.
El de Beziers tuvo que esperar dos días más para salvar su feria cortando un
solitario trofeo. Esa tarde se enfrentó a toros de “El Pilar”, y con el primero,
un animal manejable pero sin fondo, el torero poco remarcable pudo efectuar y
otra vez el silencio fue la respuesta del respetable. Sin embargo, el quinto
fue un bravo mastodonte de más de 600 quilos, pero que embestía con nobleza, lo
que permitió al francés, haciendo gala de su firme tauromaquia, decir adiós
recorriendo el redondel con un trofeo en la mano. Con el capote lanceó con soltura y con la muleta comenzó en el
centro del anillo, dando tres escalofriantes cambiados con una firmeza
impresionante. Continuó toreando con una tranquilidad y entrega pasmosa.
Primero, se lució con el toreo clásico y tradicional, ligando pases en los que
relucía el temple y el mando. Luego, cuando el toro comenzó a poner los
freno, Sebastián recurrió a ese toreo
de cercanía, que menos gusta en Sevilla, aunque en su caso se aprecia por el
torero ponerse entre los pitones con la tranquilidad del que se toma un refresco
sentado en un sillón en casa. Mató bien
y rápido y al doblar el toro el alguacilillo le entregó una merecida
oreja.
Alejandro Talavante actuó las
tardes del 17 y del 21. En el primer festejo, del mansísimo encierro de Gavira, solamente
salió un ejemplar que, sin ser un modelo de bravura, embistió con nobleza. Le
tocó al extremeño, y este lo toreó con clase, seguridad, dominio y temple.
Ejecutó un par de series de derechazos y naturales, enganchando al animal con
los vuelos de la muleta, y jugando bien las muñecas para llevarlo largo, mientras que con elegancia
componía la figura. Emocionó con unos circulares, con un artístico cambio de
mano y con unos trincherazos finales. Parecía un torero diferente al del año
anterior, había ganado en técnica, pero al mismo tiempo toreaba con un estilo
menos impactante por su nueva facilidad y falta de ajuste. La técnica le sirvió
para lidiar al manso quinto, y para sacarle algunos pases bien logrados. Sin
embargo, en lo que no había cambiado el diestro era en el uso de las espadas,
ya que todavía no coge el sitio, pinchando demasiado, lo que le hace perder
trofeos. El público le hizo salir al tercio al terminar sus actuaciones.
Sobre algunos diestros que solo actuaron en una
corrida
El resto de los componentes de los carteles
solamente actuaron en un festejo y de todos ellos, bien fueran figuras, toreros
mediáticos, los de las duras o los de las oportunidades, solamente el joven
diestro sevillano Oliva Soto salió
de la Maestranza con una oreja a su haber. Por otro lado, Diego Urdiales y
Rubén Pinar sin puntuar dieron una vuelta al ruedo. A continuación comentare
brevemente sobre estos tres diestros más de varios más que, sin triunfar por
una razón u otra se han hecho notar como los que fueron heridos o los bravos
que cerraron la feria encerrándose con ‘miuras’.
A Oliva
Soto
la empresa le dio una oportunidad para torear en la feria. Pero vaya
oportunidad, pues teniendo poca experiencia, ya que solamente había actuado en
una corrida durante la temporada pasada, entró en el festejo del lunes 12, en el que se lidiaban los siempre exigentes
astados de El Conde de la Maza, y con la añadida morbosidad
de que un novillo con ese mismo hierro, y en la misma plaza, dieciocho años antes había dado muerte a su
tío, el banderillero Ramón Soto Vargas. Eran condiciones reales y síquicas para
el fracaso. Sin embargo el novato torero de Camas sorprendió toreando con mucho
valor, decisión, empaque y buenas maneras a dos serios y bravos ejemplares, que
se movían y transmitían dando emoción a lo que hacia el joven. Era el mejor
lote del complicado encierro condeso. Al su primero le cortó una oreja, que
pudieran haber sido dos si no hubiera pinchado antes de cobrar una estocada. A
su segundo, después de completar otra aun mejor faena lo pinchó varias veces
antes de propinarle una estocada caída. Los posibles trofeos se quedaron en una
cariñosa pero merecida vuelta al ruedo. Brindó ese toro a la memoria de su tío.
Soto se merece verdaderas oportunidades para pulir algunas lógicas fallas, pues
condiciones tiene de sobra para ser un buen torero.
En
esa
misma tarde el maduro Diego Urdiales, experto en lidiar corridas duras, hizo su
presentación en la Maestranza, lidiando dos ‘condesos’ de peores condiciones
que los de Soto. Los toreó con mucha firmeza y conocimiento, y los toreó con
presteza y valentía, mostrando tener un sobrio y clásico estilo, basado en el
toreo esencial. Estuvo muy por encima de
sus toros. Ahora bien, por fallar con la espada en el primero se
silenció su primera faena; y al incierto cuarto le ejecutó una interesante
labor, a base de consentirlo y jugarse el pellejo. Al matar pronto fue premiado
con una vuelta al ruedo. El diestro riojano, sin triunfar a lo grande, ha
dejado la impresión de ser un buen torero y
no extrañaría que haga de nuevo el paseo en la Maestranza.
En la
‘corrida de farolillos’, celebrada el jueves, 22, fue el turno
de Rubén Pinar de mostrar a Sevilla que
su triunfo en el pasado octubre no fue una casualidad. Venía para cortar
orejas, y estuvo a punto de hacerlo, al lograr hacer una buena faena al tercer
astado de la tarde, uno de los tres más manejables ejemplares del descastado
encierro de “Alcurrucén”. Metió al toro
en la muleta con un buen sentido de la lidia para a continuación ligar con
templanza unos derechazos largos y ajustados, que motivaron a la remolona banda
a echar a tocar un pasodoble, y bajo sus sones el albaceteño siguió luciéndose
con unas series con la mano de la verdad,
para terminar con circulares en el último tramo de su labor. Colocó una
buena estocada, pero al toro tardar en doblar, echó mano del descabello para
usarlo hasta siete veces antes de enviar al otro mundo al noble animal. Aun así
dio una aclamada vuelta al ruedo. También tuvo momentos lucidos con el
complicado sexto y al matarlo pronto fue fuertemente aplaudido.
De las figuras que protagonizaron
la feria solo una tarde ni Ponce ni
Cayetano triunfaron. Cayetano
hizo su primer paseíllo en el ruedo maestrante
como matador de toros en
la corrida del día 19. Lidió dos toros “Jandilla” que eran terciados, flojos y
descastados. Con la muleta, con ambos estuvo aseado, toreando con facilidad y
con cierta elegancia, pero sin mucha justeza y sin continuidad en sus faenas.
Lo más notable que hizo fue con el capote, unas templadas verónicas de saludo,
y con la espada, la buena estocada que dando el pecho le recetó al tercero. Al
doblar ese animal, el diestro salió al
tercio a agradecer los nutridos aplausos. Por el contrario solo oyó silencio al
terminar su actuación con el sexto. En cambio, el maestro de Chiva tuvo una
gris actuación en la tarde del
miércoles 21, al enfrentarse a dos difíciles sobreros, el primero de la
ganadería titular de “El Puerto de San Lorenzo” y el sexto, un verdadero
marrajo de “La Plata”. Era extraño ver al valenciano, un hombre con mil
recursos, desanimado en su hacer y perdiendo los papeles al matar al sexto de
cinco pinchazos y descabello. Al arrastrarse ese toro escuchó división de
opiniones y un respetuoso silencio en el primero.
Antes
de referirme a los toreros
que regaron su sangre en el albero sevillano,
es necesario mencionar la gran gesta que hizo el diestro sevillano Antonio
Barrera, quien tuvo la entereza de hacer el paseíllo la tarde del miércoles 14
mientras su padre yacía inerte en una funeraria. Había fallecido esa noche a la
edad de 71años. Se guardó un minuto de silencio al completarse el paseíllo y la plaza luego irrumpió en un
prolongado aplauso para animar al torero.
Los que no sintieron pena por el diestro fueron los dos toros que les
tocaron en suerte, el primero de “El
Torreón” y el cuarto un descastado y peligroso toro del Conde de la Maza.
Estuvo en maestro y fácil, pero lejos del triunfo. Saludó en el tercio al
rematar el primero y fue silenciado al matar al cuarto. Antonio desde aquí te
acompañamos en tu sentimiento, tal como lo hizo cada espectador presente en
la Maestranza, los que al mismo tiempo
admiraban tu profundo sentido de responsabilidad.
Toreros heridos
A dos matadores y un banderillero les ha tocado la cruz de la moneda, pues
en Sevilla pagaron con sangre el honor de ser torero.
La
cornada más grave la recibió la gran figura mexicana Arturo Macías quien, a
pesar se su alta posición en el toreo mexicano, se presentó en la Maestranza el
13 de abril con los temibles Palha. De los cuales solo mató el primero de su lote,
pues fue cogido por su segundo cuando comenzaba a subir el nivel de su buena
faena. Fue herido gravemente y operado en la enfermería de la plaza en donde fue emitido este
parte médico:
...una cornada
en la cara interna, tercio medio del muslo derecho, que atraviesa el sartorio y
el vasto interno, llegando hasta la parte posterior del fémur en una extensión
de 20 centímetros. Presenta otra trayectoria hacia arriba y hacia fuera de diez
centímetros de extensión, sin lesionar paquete vascular. Pronóstico grave.
El otro matador que fue asistido en la enfermería fue el joven Miguel Ángel Delgado que se confió con el quinto toro de “La Dehesilla” y, al perderle la cara, fue enganchado y calado. La herida
fue evaluada así por el Dr. Ramón Vila:
Cornada en la cara interna del muslo derecho con una
extensión de doce centímetros que atraviesa el cuádriceps, con una extensión
ascendente sin afectar a órganos importantes. Pronóstico menos grave.
Y finalmente la cornada del
banderillero Luis
Blázquez fue también calificada como menos grave, sin embargo fue la más
espectacular, ya que al intentar apuntillar a un toro de Manzanares, el animal
pegó un rápido derrote y le introdujo el pitón por la mejilla, por donde
sangraba profusamente. Afortunadamente la gravedad fue menor de lo que se
temía, como muestra el parte facultativo:
Luis
Blázquez sufrió una cornada en el borde mandibular izquierdo con trayectoria
ascendente de 8 centímetros con rotura de la aponeurosis y fibras del masetero,
contundiendo sin herir la glándula parótida y formando una herida en scalp con
dos colgajos. Bajo anestesia general y drenaje aspirativo.
Fin de
feria: ‘la miurada’
El domingo 25 de abril hubo una doble dosis

torera.
Por la mañana se dio el festejo de
rejones, a la que ya nos referimos anteriormente, y por la tarde se cerró la
feria con la clásica corrida de “los miuras”. En ella los maduros maestros. “El Fundi”, Padilla y “Rafaelillo”
derrocharon voluntad, valor y habilidad
lidiadora para confrontar los siempre
complicados astados de esa ganadería legendaria.
Los tres mantuvieron al
aficionado interesado en todo momento en lo que sucedía en el ruedo que era de
más o menos calidad pero siempre meritorio. Sin embargo, fue Rafael Rubio “Rafaelillo” él que estuvo más
cerca de puntuar. A sus dos toros los recibió con largas afaroladas, para luego
continuar lanceado con valentía y buen estilo. Con su primer ‘miura’,
librándose de hachazos y cabezazos,
logró lucirse, ejecutando algunos pases de gran mérito, a veces con los pitones rozándole la
yugular. Lo mató mal, y aun peor
terminó con la vida del sexto,
librándose de oír el tercer aviso de milagro. Aun así, a ese animal, el que era
el más manejable del encierro, pudo darle algunas ajustadas y más templadas
series de pases que fueron fuertemente aplaudidas. El público hizo salir al
tercio al diminuto pero aguerrido diestro para darle una fuerte ovación. El
murciano con decisión y gallardía se ganó al público sevillano que sin duda en
el futuro lo volverá a ver en la
Maestranza, ya que se ha ganado la repetición.
RESEÑAS
Para que se pueda apreciar cuales fueron los resultados finales
de toreros
y toros en todos los festejos, aquí
aparece información en forma de resumidas reseñas:

Domingo de Resurrección, 4 de abril. Toros de Daniel Ruiz (justos de presencia, 1º
retirado por caerse, todos faltos de fuerzas especialmente el 1º bis, ,2º y ´3;
el 4º y el 5º nobles y manejables; el 6º manso con dificultades) para “Morante
de la Puebla” (silencio; oreja y petición de otra), José María Manzanares (aplausos;
oreja y petición de otra) y Miguel
Angel Perera (silencio; silencio). Entrada: lleno de “no hay billetes”.
Viernes 9 de abril. Novillada. Novillos de “Espartaco” (bien
presentados, aunque de desparejo de peso; nobles y manejables en general,
destacaron por la calidad el encastado
2º, y el muy bravo y repetidor 4º, y
bajaron algo el corto de embestida 5º y el 6º que buscaba las tablas) para Luis Miguel Casares (silencio; silencio), Cristian Escribano (vuelta tras petición; ovación tras dos avisos) y Esaú Fernández (silencio y ovación con saludo). Entrada: ¾.
Sábado 10 de abril. Cinco toros de José Luis Pereda y uno de “La
Dehesilla”, el 5º, (mansos y
manejables en conjunto , destacando el 3º y el 5º, el sexto manso con
dificultades) para Salvador Vega (saludos; silencio), Miguel Ángel Delgado (saludo; aplausos, herido) y Miguel Tendero (saludos tras dos avisos;
ovación) Entrada: menos de ¾.
Domingo, 11 de abril. Corrida de rejones. Toros de Fermín Bohórquez (descastados en general) para Fermín Bohórquez (silencio; silencio), Hermoso de Mendoza (palmas; silencio) y Diego Ventura (dos orejas; dos orejas; salida a hombros por al
Puerta del Príncipe) Entrada: lleno.
Lunes, 12 de abril. Toros de Conde de la Maza (bien presentados y complicados; los mejores el 2º con movilidad y transmisión y el 5º encastado y manejable) para Diego Urdiales (silencio tras aviso; vuelta tras aviso), Oliva
Soto (oreja; vuelta) y Antonio
Nazaré (silencio; silencio).
Entrada: más de ½.
Martes, 13 de abril. Toros de Palha (mal
presentados, mansos, descastados, broncos y alguno peligroso ) para Serafín
Marín (silencio; ovación; y ovación en el que mató por Macia), Arturo Macías (
silencio en el único que mató; herido por el 5º, pasando a la enfermería) y
Iván Fandiño (silencio; silencio). Entrada: más de ½.
Miércoles, 14 de abril. Toros de “El
Torreón” (bien presentados y en conjunto faltos de poder y fuerza; 2º y 3º
nobles; el 4º se rompió un pitón y fue devuelto; el sobrero del Conde de la
Maza, difícil y con peligro) para
Antonio Barrera (saludos; silencio) y Luis Bolívar (saludos; silencio) y
Salvador Cortés (saludos; silencio). Entrada: más de ½. Se guardó un minuto por
José Manuel Barrera, padre de Antonio Barrera, fallecido ese mismo día.
Jueves 15 de Abril. Toros de Victorino Martín (bien presentados, sosos,
descastados y con muchas dificultades; el 5ª fue devuelto a corrales por falta
de fuerzas, sustituido por otro de la misma ganadería) para Antonio Ferrera
(silencio; silencio) , “El Cid” (pitos; pitos) y César Jiménez (ovación;
silencio). Entrada: lleno.
Viernes, 16 de abril. Llovió durante todo el festejo. Toros de “El
Ventorrillo” (manejables en conjunto, los mejores el 1º y el 4º nobleza y
encastados; y desentonó el descastado
6º) para “El Juli” (oreja y
fuerte petición de la segunda, dos vueltas y gran bronca al presidente; dos
orejas; salida a hombros por la Puerta del Príncipe), Sebastián Castella
(silencio; silencio) y Miguel Ángel
Perera (silencio; silencio). Entrada: lleno.
Sábado, 17 de abril. Toros de Gavira (cinqueños, serios y feos en apariencias, mansos y
deslucidos; el 3º devuelto por flojo,
sustituido por uno titular; el segundo fue el más manejable) para “Morante de la Puebla” (silencio;
silencio), Alejandro Talavante (saludos;
saludos tras aviso) y Daniel Luque
(silencio; saludos). Entrada: lleno.
Domingo, 18 de
abril. Toros de “El Pilar” y Moisés Fraile 1º y 3º, ((bien
presentados, encastados y nobles, ovacionados en el arrastre; excepto el 1º y
el 2º mansos y escasos de fuerzas) para “El Cid” (silencio; pitos), Sebastián Castella (silencio; oreja) y José
María Manzanares (saludos tras aviso; oreja). Entrada: lleno.
Lunes, 19 de abril. Toros de
“Jandilla” y “Vegahermosa” (en conjunto descastados, justos de fuerzas y mal
presentados; el 2º retirado por débil y sustituido por un sobrero de
“Jandilla”, y el 5º bis de Javier
Molina.) para Julio Aparicio (silencio; silencio), ” Morante de la Puebla”
(silencio; y saludos tras aviso y petición de oreja) y Cayetano (saludos; silencio). Entrada:
lleno.
Martes,
20 de abril. Toros de “Torrealta” (1º, 3º y 6º faltos de fuerzas;
encastado el 4º, y manso y con peligroso el 5º) para “El Juli” (saludos; dos orejas), José María Manzanares (oreja; oreja) y Daniel Luque (ovación; ovación). Entrada: lleno.
Miércoles, 21 de abril. Toros del “Puerto de San Lorenzo” y “Ventana del
Puerto” (desiguales de presentación y mansos en conjunto; sobresalió el 5º encastado y repetidor; el 1º bis con
dificultades y el sobrero 4º bis de Toros de la Plata manso con peligro)
para Enrique Ponce (silencio; mal matando, división de
opiniones tras aviso), “El Cid” (silencio;
petición y vuelta) y Alejandro
Talavante (saludos; silencio). Entrada: lleno.
Jueves, 22 de abril. Toros de “Alcurrucén” (de presencia justa, mansos y
descastados; destacaron el 1º y el
3º que fueron manejables) para Curro
Díaz (saludos; ovación), Matías Tejela
(silencio; silencio) y Rubén Pinar
(vuelta; ovación). Entrada: ¾.
Viernes, 23 de abril. Toros de “Fuente Ymbro” (descastados y de juego
variado, el 5º retirado por falta de fuerzas, este y el 3º fueron los mas
bravos y manejables) para Miguel Ángel Perera (silencio; ovación; pitos tras
aviso) mano a mano con Daniel Luque (silencio; silencio; silencio). Los dos
espadas fueron despedidos con algunas protestas. Entrada: lleno.
Sábado, 24 de abril. Toros de “Torrestrella” (Desiguales de
presentación, manejables en general, los mas toreables el 1º,
el 4º, y el l 6º encastados y con transmisión, el 5º retirado por falta
de fuerzas, el 5º bis de Toros de la
Plata, descastado con peligro) para “El Cordobés” ( silencio; silencio), Rivera Ordóñez (silencio; silencio) y “El Fandi” (saludos; petición y saludos tras aviso). Entrada: lleno.
Domingo 25. Corrida
de rejones matinalToros de “Murube” (de juego desigual ) para Antonio Domecq
(ovación), Rui Fernández (ovación), Andy Cartagena (oreja y petición de otra ),
Sergio Galán (ovación); Joao Moura, sustituyendo a Alvaro Montes (vuelta), y
Leonardo Hernández(dos orejas y salida a hombros). Entrada: lleno.
Domingo, 25 de abril. Corrida de la tarde. Toros de Miura (con presencia
y de juego variado; difíciles 1º, 2º y 3º aunque escaseaban de fuerzas, y algo
más manejables el 4º y el 6º;
el 5º devuelto por cojo, el sobrero del Conde de la Maza, reservón )
para “El Fundi” (silencio; saludos tras aviso), Juan José Padilla (saludos;
silencio) y “Rafaelillo” (saludos; saludos tras dos avisos). Entrada: lleno.
Al echarle una ojeada a las reseñas, se aprecia que a pesar de la
llamada crisis la la asistencia
a la plaza ha sido buena. La Maestranza se cubrió completamente en los dos
festejos de rejones y en doce corridas de toros, y en la novillada y la
corridas del día 10 hubo tres cuartos de plaza cubiertos, mientras que
en las corridas de las tardes 12 y 13 los espectadores cubrieron poco más
de la mitad del aforo.
PREMIOS
Al concluir el ciclo de
festejos taurinos de la Feria de Abril los diferentes jurados de las
instituciones que otorgan premios reconociendo la excelencia de lo acontecido
en el ruedo maestrante anunciaron sus fallos, que son los siguientes:
Premios de
la Real Maestranza de Caballería de Sevilla:
- Triunfador de la Feria: a “El
Juli”;
- Mejor Faena: a “El Juli”;
- Mejor Estocada: “El Juli”;
- Mejor Caballero Rejoneador: a Diego
Ventura;
- Mejor Subalterno en Banderillas: a
Luis Mariscal;
- Mejor Subalterno: a “El Boni”;
- Mejor Picador: a Antonio Núñez Alventus;
- Mejor Ganadería: a ”El Pilar” “
El Pilar” de Moisés Fraile; y
- Mejor Toro: “Guajiro”, de la
ganadería” El Pilar”, con 584 kilos.
A la ganadería “El Pilar” de Moisés
Fraile.
A José María Manzanares por sus
actuaciones en conjunto.
A “ El Juli y a José María Manzanares, ex aequo.
Trofeo
Doctor Vila Arenas
- Quite Providencial: a Pablo
Delgado, por el quite realizado a “Alcalareño” a la salida del par de
banderillas al toro Manzanero de
la ganadería de El Pilar el 18
de abril
- Quite Artístico: a “El Juli”,
por el quite por chicuelinas y navarras realizado al toro Ilusión de la ganadería “El Ventorrillo”, el 16 de abril
Fotos: archivo
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