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RESUMENES EN
DATOS Y NUMEROS DE ALGUNAS DE LAS
PRINCIPALES FERIAS INVERNALES SUDAMERICANAS-
2006-7: |
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En Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela se celebran temporadas taurinas durante todo el año, pero las ferias principales de esos cuatro países acontecen durante el invierno europeo, entre octubre y marzo, cuando las figuras y notables diestros europeos atraviesan el charco para formar parte y realzar los abonos de esas ferias sudamericanas.
Es durante la inactividad taurina invernal en España, Francia y Portugal cuando lo que taurinamente sucede en México y los países taurinos de América del Sur cobra actualidad.
En las temporadas taurinas europeas , aparte de las crónicas correspondientes a cada festejo, es posible tener una idea general del curso de la temporada, o de la trayectoria de los toreros, refiriéndose a las estadísticas que registran los resúmenes de las ferias y los datos sobre las actuaciones de los diestros. En cambio, los datos de lo que sucede en las ferias sudamericanas están dispersos. Por lo tanto, es mi intención de escribir resúmenes de lo que suceda en las ferias más importantes sudamericanas, como las de Lima, Quito, Cali, Medellín, Manizales, Bogotá o San Cristobal, para que el lector pueda informarse, o recordar, lo que sustancialmente sucedió en esas ferias.
Estos resúmenes estarán basados en una interpolación de lo reportado en las varias publicaciones que regularmente aparecen en el Internet. En ellos no se encontrarán análisis profundos de lo sucedido es esas ferias, más bien generalizaciones, ya que no habiendo presenciado los festejos no puedo avalar por la calidad de las actuaciones de los diestros o del ganado. Esto no quita que en algunas ocasiones se me escape alguna que otra opinión mía, basada en mis percepciones de los protagonistas.
Los resúmenes seguirán un preconcebido formato. Primero aparecerá un comentario general sobre el carácter de la feria y una descripción del abono, y luego siguen los carteles con los resultados, expresados con símbolos, de las actuaciones de los diestros. Concluiré los resumenes con un análisis cuantitativo de esos datos y con algunos comentarios críticos sobre lo más relevante sucedido en la feria.
FERIA DE MANIZALES-2007,
COLOMBIA
La Feria de Manizales, que sigue inmediatamente a la de Cali, es una de las ferias taurinas más antiguas de Colombia, y durante una semana ofrece un buen programa de festejos en su monumental plaza de toros, la que tiene un aforo de más de 17.000 espectadores.
La 52ª Feria de Manizales se realizó durante la semana del 7 al 13 de enero, 2007, y se compuso de cuatro corridas de toros, una de rejones, una novillada y un festival. Se inició el domingo 7 con una novillada, que fue seguida por una corrida de rejoneo y por cuatro corridas de toros, con una interjección de un festival nocturno a mediados de semana. El abono concluyó el sábado 13 de enero.
Los doce puestos de las cuatro corridas de toros fueron ocupados por once matadores, seis colombianos y cinco españoles, de los cuales solamente César Rincón hizo doblete. Los españoles Antonio Ferrera y Miguel Abellán, ambos triunfadores en la feria caleña, entraron en el abono sustituyendo al herido Sebastián Castella, quien originalmente estaba anunciado en dos corridas. Los pilares de la feria eran la actuación de “El Juli”, que se está prodigando poco en América, el retorno a Manizales del maestro Rincón después de sus éxitos en México, y el de Luis Bolívar, quien se quedó fuera del abono caleño, a pesar de triunfar en España, y la inclusión de los diestros nacionales ”Dinastía” y Paco Perlaza, cuyos valores han subido varios puntos con sus extraordinarios éxitos conseguidos en la reciente Feria de Cali.
Carteles y estadísticas
A continuación aparecen los carteles de los ocho festejos del abono ferial mostrando los resultados de las actuaciones de matadores, novilleros y rejoneadores y la asistencia a la plaza en cada festejo, tal como fueron reportados en la prensa. Luego sigue un resumen cuantitativo de solamente las cuatro corridas de toros.
Estas son las equivalencias de los símbolos que aparecen en paréntesis detrás de los nombres de los protagonistas:
3a=tres avisos; 2a=dos avisos; b=bronca; pit=pitos; d= división de opiniones; s= silencio; ov=ovación, aplausos o salida al tercio; v= vuelta al ruedo sin oreja; p= petición de oreja; o= una oreja; 2o =dos orejas; r=rabo; pg= salida por la Puerta Grande; hc=herido continuando la lidia; y h= herido sin poder continuar la lidia.
Enero 7. Novillos de “El Aceituna” para José Arcila (v; s), Juanito Ortíz,(o; s) y Rubén Pinar (s; v). Entrada: 1/2.
Enero 8. Toros de “Dosgutiérrez” para los rejoneadores Rui Fernandes (o; 2o y pg), José Luis Rodríguez (2o; ov y pg) y Jorge Enrique Piraquive (2o; ov y pg). Entrada: lleno.
Enero 9. Toros de “Las Ventas del Espíritu Santo” para César Rincón (o; o y pg), Antonio Ferrera, sustituyendo a Castella (2o; v y pg) y Luis Bolívar (2o simbólicas por indulto; ov y pg). Entrada: lleno.
Enero 10. Toros de “La Carolina” para José Gómez “Dinastía” (s; 2a y pit, hc), Iván García (v; s) y Ramsés (o; p y v) . Entrada: 3/4.
Enero 11. Festival. Utreros de Ernesto Gutiérrez para los diestros Paco Perlaza (o), César Jiménez (o), Iván García (2o y pg); Luis Bolívar (Indulto, 2o simbólicas y pg), Andrés de los Ríos (s) y el rejoneador Rui Fernandes (s). Entrada: casi lleno.
Enero 12. Toros de Juan Bernardo Caicedo para Miguel Abellán, sustituyendo a Sebastián Castella (o; ov), Paco Perlaza (ov; p y v) y César Jiménez (s; s). Entrada: 3/4.
Enero 13 – Toros de Ernesto Gutiérrez para César Rincón (2o; ov y pg), Julián López “El Juli” (2o; 2o y pg) y Andrés de los Ríos (2 o; 2 o e indulto, pg). Entrada: lleno de no hay billetes.
Examinemos ahora los cuatro carteles que muestran los resultados de las actuaciones de cada matador de toro. Estos datos fueron recopilados por mí de las reseñas de la prensa electrónica:
Los números muestran que de las 24 faenas ejecutadas por los once diestros, -1 fue pitada; 4 fueron silenciadas, 4 ovacionadas, 4 premiadas con vuelta al ruedo sin trofeos, 2 con petición de oreja sin ser concedida por la presidencia. Además, 4 faenas fueron premiadas con una oreja y 7 con dos apéndices.
En total en las corridas de toros se cortaron 18 orejas, incluyendo las simbólicas, de las cuales Rincón, “El Juli” y Andrés de los Ríos se merecieron cuatro, Ferrera y Bolívar dos; Abellán y Ransés una.
Las reseñas también muestran que los diestros Ferrera, “El Juli”, Bolívar , Andrés de los Ríos y Rincón, este dos veces, abrieron La Puerta Grande; y que Ríos y Bolívar indultaron un toro cada uno. Bolívar también perdonó la vida a un novillo en el festival
Con respecto a la asistencia a la plaza de los datos arriba se deduce que en los siete festejos, la plaza se llenó, o casi se llenó en el festejo de rejones, en el festival y en las corridas de los días 9 y 13; que hubo aproximadamente tres cuartos de plaza en las corridas de los días 10 y 12, y que el aforo se cubrió a medias en la novillada. La mejor entrada ocurrió en la corrida final del abono, en la cual se puso en las taquillas el cartel de ‘no hay boletos’.
Comentarios
Ahora que ya hemos anotado cifras y nombres, comentaré sobre los hechos más relevantes en las cuatro corridas de toros, pero antes anotaré sucintamente lo sucedido en la novillada, la corrida de rejones y el festival.
El domingo 7 de enero se abrió el abono con una novillada picada, en la que los novilleros colombianos José Arcila y Juanito Ortiz y el español Rubén Pinar lidiaron una dura novillada de “ El Aceituna”, cuyos pupilos en general tuvieron casta con genio, creando problemas para los jóvenes alternantes, quienes, sin tener actuaciones muy relevantes, pasaron la prueba gracias a la determinación y deseos de los espadas para salir adelante. El novillero José Arcila, con el peor lote, tuvo buenos momentos en su primero y, al completar su labor, hubo petición de trofeo, que fue ignorado por el usía. Dio una vuelta al ruedo. En su segundo su hacer no transmitió a los tendidos y, al matar de dos pinchazos y estocada, el silencio fue la respuesta del soberano. Ortiz aprovechó la calidad del segundo de lal tarde, el mejor del encierro, toreándolo con variedad con el capote, y con la muleta igualmente compuso una faena con pases con ambas manos que, en algunos momentos licitaron los gritos de “torero, torero....” Una media estocada defectuosa le disminuyó el trofeo de dos a una oreja. En cambio no pudo solventar las dificultades del quinto utrero y al matarlo mal, el público caballerosamente le guardó silencio. El quinceañero Rubén Pinar lo pasó mal lidiando al peligroso tercer novillo y también lo mató mal. Se desquitó con el último novillo, el que tenía más nobleza que sus hermanos. Veroniqueó con clase, entusiasmó en el tercio de banderillas, y con la muleta compuso una bonita faena, estropeando todo con el mal uso de la tizona. A pesar de este fallo dio una vuelta al ruedo. Los novillos fueron los dueños de la situación en algunos momentos.
El lunes 8 en la
corrida de rejones todo el mundo ganó, el empresario
porque vio la plaza llena, el ganadero porque lidió unos
toros que embistieron a los caballos, los tres
rejoneadores, un portugués, un venezolano y un colombiano,
porque se lucieron con sus caballos toreros, y el público
porque se divirtió a rabiar y con un espíritu festivo
premió
a los jinetes
con
un total de siete
orejas. Los toros que llevaban el hierro de “Dos
Gutiérrez” fueron bravos en general, sobresaliendo el
tercero, al que se le dio la vuelta al
ruedo.
Rui
Fernández cayó muy
bien al público manizaleño, con su alegre y movida forma
de rejonear. Obtuvo los mayores aplausos al poner
banderillas a dos manos, aunque mató de un rejonazo bajo a
su primero, se ganó una oreja, y al matar
de
un certero rejonazo a
su segundo, le concedieran dos
apéndices.
El
venezolano
José Luis Rodríguez,
que debutaba en Manizales, impresionó con su buena técnica
y su dominio de caballos y toros, llevando a cabo sus
faenas siempre acompañado por los constantes aplausos.
Desorejó por partida doble a su primero, al que remató
certeramente de un
rejonazo,
y pudo haberse llevado
otro trofeo del quinto, pero falló de mala manera con los
rejones de muerte, y el sobresaliente con la espada
también pinchó varias veces, doblando el toro cuando el
jinete estaba a punto de recibir el tercer aviso. A pesar
del feo final el colombiano fue
ovacionado.
Jorge Enrique
Piraquive sorteó el mejor lote, que incluía el tercer
toro, el de la vuelta al ruedo, y con ambos astados el
colombiano estuvo valiente y muy decidido, y variado al
colocar rejones y banderillas. Con los rejones de muerte
estuvo certero con el primer animal de su lote, al que le
cortó dos orejas. Sin embargo, tuvo fallos al matar al
toro que cerró el festejo, por lo que oyó un aviso,
seguido de ovaciones para recompensar su labor en los
tercios anteriores. La corrida, de tipo triunfalista,
concluyó con los tres caballeros y el ganadero siendo
izados en hombros y sacados así por la Puerta
Grande.
El jueves por la noche
los diestros
Paco Perlaza, César
Jiménez, Iván García, Luis Bolívar, Andrés de los Ríos y
el rejoneador Rui Fernandes, vestidos de corto, actuaron
desinteresadamente en un festival en
beneficio
del Hospital Infantil
Universitario, que atiende a niños necesitados. Unos trece
mil espectadores acudieron al coso con el doble objetivo
de disfrutar de una noche de toros y de contribuir a una
buena
causa.
Disfrutar,
disfrutaron, pues cuatro de los seis
utreros
de
Ernesto
Gutiérrez
facilitaron que los
diestros hicieran una buena labor. Desentonaron los
novillos quinto y sexto por faltarles gas al final de la
lidia. Sobresalieron sobremanera el tercero al que se le
dio la vuelta al ruedo y el cuarto que fue indultado. La
nota más sobresaliente la dio Luis Bolívar, quien fue el
promotor del perdón, al completarle al cuarto toro una
sensacional, larga, templada y variada faena a un utrero
que no se cansaba de embestir.
Paseó por el ruedo las
dos orejas simbólicas. Iván García también paseó dos
orejas, pero estas reales, pues las ganó al estoquear
perfectamente al tercero, después de otra gran faena.
Antes de esa faena, toreó elegantemente con el capote y
puso tres espectaculares pares de banderillas. También,
obtuvieron un trofeo Paco Perlaza y César Jiménez, ambos
con trasteos de calidad. Por otro lado, el manizaleño
Andrés de los Ríos toreó con gusto y arte, pero un
pinchazo y el tardar el novillo en doblar enfriaron el
ambiente, siendo silenciado; como
igualmente
lo fue el caballero
portugués, por fallar con el rejón de muerte y tener que
descabellar. El festejo comenzó con la ya clásica
procesión por el ruedo de la imagen de
la
Virgen de La Macarena,
acompañada por los toreros, mientras los espectadores
iluminaban la plaza con farolillos, y concluyó con
la salida a hombros de
Iván García y Luis
Bolívar.
Las cuatro corridas de toros
El martes 9 de enero,
en
la primera corrida de
toros de la feria, salieron por los chiqueros seis toros
de
“Las Ventas del
Espíritu Santo”
que fueron lidiados
por su propietario el maestro
César Rincón, Antonio
Ferrera, sustituyendo a Castella y Luis
Bolívar
.
El maestro
Rincón triunfó como ganadero, además de torero, pues sus
toros fueron bravos para el caballo
y
en general buenos y nobles para los toreros. Tres de los
toros fueron aplaudidos en el arrastre, y al primero y al
tercero se les pidió el indulto. Unicamente fue concedido
el del tercero. Al encierro se le cortaron un total de
seis orejas y al final del festejo Ferrera, Bolívar y
Rincón, este en su doble capacidad de torero y ganadero,
salieron por la Puerta Grande. El resultado del festejo
fue apoteósico. El maestro bogotano
dio
la primera
nota alta nada más comenzar la corrida, al torear
magistralmente por verónicas, y luego continuar ejecutando
una faena prodigiosa, en la que
se
conjugaban
maestría, temple, valor y enjundia más cualquier otro
adjetivo que describe una gran faena. El público pide el
indulto, se ignora y entonces el maestro ejecuta un
soberbio volapié. El usía concede una oreja y deniega una
segunda. Mientras que el público protesta la negativa, se
olvida el exigir que se le dé una vuelta al ruedo al toro.
En el cuarto, un toro mas exigente, se vio al experto
lidiador, dominándolo para luego lucirse para ganarse otro
trofeo.
Ferrera, también
obtuvo el mismo número de trofeos, pero arrancándole las
dos orejas a solo un toro, el quinto. Su labor en ambos
toros con capote y muleta fue emotiva y muy variada,
toreando con gran entrega y valor tanto de pie como de
rodillas. Deslumbró
en
los dos tercios de
banderillas. En su primero dio una vuelta al ruedo y paseó
las dos orejas del quinto en otra aclamada vuelta al
redondel.
El autor del indulto
fue el colombiano Bolívar, quien mostró a sus paisanos que
volvía de España, hecho un torero cuajado y poderoso,
después de haber lidiando muchas
corridas
duras. A su primero lo
recibió con dos largas cambiadas y le hizo quites por
chicuelinas y tafalleras, para después ejecutarle una
faena larga de gran calidad. La comenzó con pases
cambiados por la espalda, y la continuó toreando con mucho
aguante con tres series de naturales y derechazos a un
toro que embestía cada vez mejor. Terminó con pases de
adorno para luego ver a su colaborador volver vivo a los
correles. Con el sexto no había maneras de repetir el
triunfo, pues el toro fue el debilucho del encierro, y al
doblar las manos en ocasiones deslució la voluntariosa
tarea del colombiano. Mató de dos pinchazos y estocada y
fue aplaudido. El gran festejó terminó con los tres
espadas camino del hotel a hombros.
El mal tiempo y la calidad del ganado aguaron la fiesta de la corrida del miércoles 10, cuyos resultados, a pesar de Ransés cortar una oreja e Iván García dar una vuelta al ruedo, fueron una antitesis a los de la apoteósica corrida del día anterior. Se corrieron toros de “La Carolina” que en general fueron bravucones, que con su toscas embestidas ofrecieron dificultes a José Gómez “Dinastía”, Iván García y Ramsés. Dificultades que fueron agravadas por las empapadas condiciones del ruedo, ya que llovió torrencialmente durante la lidia de los tres primeros toros. Hubo un intermedio de un cuarto de hora para arreglar el piso antes de salir el cuarto toro. El veterano “Dinastía” no se acopló a sus difíciles enemigos y con la espada no rayó a gran altura, especialmente en el primer toro, en el que le enviaron dos avisos. En ese toro fue pitado y en el otro silenciado. Iván, toreando bajo la lluvia a su primero, tuvo momentos lucidos que pudieron haberle valido una oreja, pero no fue así, por pinchar antes de cobrar una estocada. El premio se redujo a una vuelta al ruedo. Con su segundo lo único que pudo hacer era mostrarle al público que venía dispuesto a arrimarse para triunfar en su debut en Manizales. Fue imposible, pues al rematar a ese segundo toro nada más hubo silencio. Por el contrario, el fino diestro bogotano Ransés, toreando también en un piso encharcado, fue el único diestro que paseó por el ruedo un trofeo, el que le cortó a su primer toro. A este lo recibió con largas cambiadas y con la muleta consiguió dar tres ligadas y templadas series de naturales, complementadas con pases variados. Una gran estocada en la cruz puso fin a su trasteo, por lo que le fue otorgado un apéndice auricular. En su segunda faena, cuando toreaba tratando de duplicar la buena actuación anterior, el toro lo enganchó y derribó, lesionándole la rodilla. Tuvo que pasar a la enfermería, de donde salió mal trecho para despachar rápidamente al agresor. El público emocionado recompensó su entrega con una leve petición de oreja y con fuertes aplausos. Luego fue traslado a un hospital para evaluar el daño de la rodilla.
El viernes 12, después
de celebrarse el festival el día anterior, se dio la
penúltima corrida del ciclo, en la que Miguel Abellán,
Paco Perlaza y César Jiménez lidiaron un encierro de
Bernardo Caicedo. En este festejo hubo algo mejor, algo
peor y algo similar que en la segunda corrida. Fue similar
el resultado artístico, ya que un diestro cortó una oreja,
otro tuvo petición con vuelta al ruedo y otro tuvo una
actuación gris. También hubo una parecida asistencia de
público, el que también llenó tres cuartas partes del
aforo del coso. Peor era la calidad de los toros que
fueron, en general, mansos y estuvieron faltos de
casta y fuerzas y, además, algunos desarrollaron peligro
durante la lidia. Una excepción fue el primero que fue más
manejable, aunque el astado se rajó a media faena, y del
que Abellán obtuvo el único trofeo concedido en el
festejo. El diestro madrileño durante el tiempo que el
toro duró con fuerzas, consiguió con mucha entrega e
inteligencia lidiadora sacarle
varias
series de artísticos
muletazos, realizados con temple y manos bajas y, al
lograr matar de una estocada efectiva algo delantera,
lució en su mano una oreja al dar la vuelta al ruedo. Con
su segundo tuvo que actuar de enfermero para mantener al
animal de pie hasta que de un estocadazo lo tumbó para
siempre. Fue ovacionado. Algo similar le pasó a Perlaza,
quien vio sus ganas de triunfo disiparse, al tratar de
hacer embestir un toro que le costaba hacerlo. Fue
silenciado. Con el quinto, que desarrolló peligro, el
colombiano se jugó la vida pasándose muy de cerca los
astifinos pitones, para sacarle al bicho pases que no
tenía. Ya antes el toro había hecho presa a su
banderillero Jairo
Porcuna,
al que le infligió una
cornada de carácter
leve.
Una efectiva estocada
provocó una petición de oreja, la que el presidente no
otorgó. Dio una vuelta al ruedo con el público aplaudiendo
su entrega y valor.
Jiménez pechó con lo
peor del encierro, su primero fue devuelto a los corrales,
y el sobrero no podía con el rabo, llegando a echarse a
descansar por un rato, su segundo también manseó en
demasía. Con ambos, el madrileño estuvo breve y los lidió
sin complicaciones. El público permaneció silencioso, al
diestro finalizar sus dos
faenas.
Muchas cosas buenas ya
habían sucedido en los festejos taurinos transcurridos,
hasta tal punto que la prensa ya había catalogado a la
feria como teniendo una dimensión histórica por sus buenos
resultados, pero nada podría compararse con la
grandiosidad de lo sucedido en la corrida que cerró la
Feria de Manizales el sábado 13 de enero del 2007. El
público
parecía haber
presagiado lo que sucedería en la plaza, pues dos días
antes del festejo ya no quedaban entradas en las
taquillas. Los maestros Cesar Rincón y “El Juli” y el
novel matador manizaleño
Andrés de los Ríos más
un bravísimo encierro de Ernesto Gutiérrez fueron los
protagonistas de una tarde de toros que quedará grabada en
la mente de los agraciados espectadores que la
presenciaron. Por temor a quedarme corto renunció a
resumir con sustancia tanto bueno que he leído sobre la
corrida. Escuetamente anoto que en el festejo se han
cortado diez orejas, dos de ellas simbólicas, se ha
indultado un
toro
por su excepcional
bravura y a otro se le dio una vuelta al ruedo. Rincón
superó el gran éxito de su primera corrida, desorejando a
un toro, “El Juli” logró tener una de las tardes más
completa que ha tenido últimamente, y el joven Andrés de
los Ríos superó todas las expectativas, haciendo constar
que posee un toreo fino y de clase, lo que le permitió
indultar al sexto toro y desorejar por partida doble a su
primero. La última imagen de esta feria sería de película
con los héroes, el ganadero y los tres espadas,
abandonando el coso a hombros entre el griterío de un
público doblemente contento, por haber visto algo
especial, y por también apreciar que tres
de
los protagonistas de
la histórica corrida, el ganadero y dos espadas, eran
colombianos, y dos de ellos con raíces
en
Manizales. De esta
manera
Jorge Arturo Díaz
Reyes en BURLADEROSDOS
se refiere a lo
acontecido esa tarde:
Cinco rotundas faenas a cinco pastueños, y la maestra lidia de un manso, conformaron la más celebrada corrida de la feria, y de muchas ferias...No se si valga intentar una imposible descripción de las faenas. De pronto sea más fácil apelar a la economía de la generalización: se paró, se templó, se mandó, se cargó, y se ligó. Todos, cada uno a su modo, y al de cada toro. En una palabra, se toreó. Sí, se toreó, y al por mayor.
Premios oficiales
Finalizo este resumen en datos y números anotando los nombres de los recipientes de los premios oficiales del abono ferial:
“El Juli”, trofeo “Catedral de Manizales” como triunfador de la feria;
“El Juli”, trofeo “Mejor faena”;
José Arcila, trofeo “Mejor novillero”;
Ganadería “Dosgutiérrez”, trofeo “Mejor encierro”;
Astado “Juicioso” de la ganadería de “Las Ventas del Espíritu Santo”, lidiado por su propietario César Rincón, trofeo “Mejor toro”.
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RESUMENES EN
DATOS Y NUMEROS DE ALGUNAS DE LAS
PRINCIPALES FERIAS INVERNALES SUDAMERICANAS-
2006-7: |
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La Feria del Señor de Monserrate de Bogotá verdaderamente no es una feria en el sentido clásico, sino consiste en una temporada taurina durante la cual se programan festejos taurinos en algunos domingos de los meses de diciembre, enero y febrero . Generalmente, todos los carteles del serial se anuncian previamente y se promocionan como un abono de feria. A diferencia de las ciudades en donde los festejos taurinos forman partes de un compresivo programa de festividades populares y culturales, en Bogotá no existe durante la temporada taurina el bullicio festivo que caracteriza a las ciudades con ferias tradicionales como, por ejemplo, en Quito o Cali.
Las corridas tienen por marco la majestuosa Plaza de Toros de Santamaría, la que fue inaugurada en el año 1931, y que tiene una capacidad para 14.500 espectadores. A sus tendidos asiste una afición sobria y conocedora que evalúa con justicia lo que sucede en el ruedo, sin ser ni demasiado dadivosa o demasiado estricta en la petición de trofeos. Desde hace unos años los matadores que se presentan por primera vez en la Santamaría deben confirmar la alternativa. La primera corrida del abono se dio el domingo 8 de diciembre y la última el domingo 18 de febrero. El ciclo taurino se compuso de cinco corridas de toros, una novillada y una corrida de rejoneo. El abono, considerando que Bogotá es la capital de la nación y que posee una considerable tradición taurina, no se distingue por la cantidad de festejos que se dan, pues cinco corridas de toros son pocas comparadas con la cantidad superior de festejos que se anuncian en los abonos de otras ferias importantes sudamericanas, como por ejemplo la de Quito o Cali. Sin embargo, el abono se distinguía principalmente por la inclusión en los carteles de César Rincón, Enrique Ponce y “El Juli”, así como de César Jiménez, Francisco Rivera Ordóñez, Luis Bolívar y Alejandro Talavante, los cuatro espadas que confirmaban la alternativa. En total, aparte de los tres rejoneadores y tres novilleros, entraron en el abono trece matadores de toros, siete españoles y seis colombianos. Todos los diestros hicieron el paseíllo en la Plaza Santamaría una sola vez, excepto los dos toreros bogotanos Rincón y Ransés que actuaron en dos corridas.
Carteles y estadísticas
Abajo se ven los carteles del festejo de rejones, de la novillada y de las cinco corridas de toros mostrando los resultados de las actuaciones de los diestros, y la asistencia a la plaza en cada festejo. Luego sigue un resumen cuantitativo de solamente las cinco corridas de toros de los de a pie. Estos resultados son un compendio de la información que se reporta en las reseñas de la prensa.
Estos son los equivalentes de los símbolos que para simplificar la información aparecen en paréntesis detrás de los nombres de los diestros:
3a=tres avisos; 2a=dos avisos; b=bronca; pit=pitos; d= división de opiniones; s= silencio; ov=ovación, aplausos o salida al tercio; v= vuelta al ruedo sin oreja; p= petición de oreja; o= una oreja; 2o =dos orejas; r=rabo; pg= salida por la Puerta Grande; hc=herido continuando la lidia; y h= herido sin poder continuar la lidia.
Diciembre 8. Toros de “ El Paraíso” para Enrique Ponce (ov; ov), César Jiménez, confirmación de alternativa (ov; o)y el colombiano Ramsés ( ov; ov, hc ) . Entrada: 3/4.
Enero 20. Novillos de “Armarias” para los novilleros César Manotas (s; s), Juanito Ortiz (o; s) y Salvador García (s; 3a y d). Entrada 1/2.
Enero 21. Siete toros de “ Achury Viejo” para Pepe Manrique (v; v y 2a; o), “Dinastia” (o; ov) y Sebastián Vargas (2o; s; pg). Entrada: 1/2.
Enero 28. Toros de “Las Ventas” para César Rincón (2o; o y p; pg), David Fandila “El Fandi ” (s; ov) y Alejandro Talavante , confirmación de alternativa ( ov; pit). Entrada: lleno.
Febrero 4. Toros de “Nuevo León” para los rejoneadores Diego Ventura (o; 2o; pg), Rui Fernández, confirmación de alternativa (ov; o) y Juan Rafael Restrepo (d; pit). Entrada: 3/4.
Febrero 11. Toros de “ Agualuna ” para César Rincón (o; ova), Francisco Rivera Ordóñez, confirmación de alternativa (v; ov ) y Ramsés (s; ov) . Entrada: lleno.
Febrero 18. . Toros de Juan Bernardo Caicedo para Julián López “El Juli” (2o; ov; pg), José Mari Manzanares (o; o; pg) y Luis Bolívar, confirmación de alternativa (ov; indulto, 2o simbólicas; pg ). Entrada: 3/4.
Observando los datos anotados en a los carteles de las cinco corridas de toros, los números muestran que de 30 faenas,
1 fue pitada;
3 fueron silenciadas;
13 fueron ovacionadas;
3 fueron premiadas con vuelta al ruedo sin trofeos;
7 fueron premiadas con una oreja;.
4 faenas fueron premiadas con dos orejas y salida a hombros
2 faenas hubo petición de una primera o segunda oreja sin ser concedida;
También, poniéndole nombre a algunos de estos datos cuantitativos se deduce que Pepe Manrique oyó dos avisos en un toro; que Rincón cortó un total de cuatro orejas, dos a un mismo toro, y en una ocasión salió en hombros por la Puerta Grande; que Luis Bolívar cortó dos orejas simbólica al indultar un toro; que Sebastián Vargas y “El Juli” también salieron por esa puerta por desorejar a un toro por partida doble y Manzanares tambien lo hizo al cortar una oreja a cada toro de su lote; y que Cesar Jiménez, “Dinastía” y Pepe Manrique fueron los espadas que obtuvieron un trofeo . .
Con respecto a la asistencia a la plaza, los datos muestran que el público llenó o casi llenó la plaza en los festejos de los días 28 de enero y 11 de febrero; que cubrió aproximadamente tres cuartos del aforo en las corridas de los días 8 de diciembre y 4 y 18 de febrero; y que en los festejos de los días 20 y 21 de enero ocupó algo más de media plaza.
Ahora comentaré sobre lo más interesante sucedido en el ruedo de la bella Plaza de Toros Santamaría durante las cinco corridas de toros, pero antes me referire muy brevemente a lo ocurrido en la novillada y en el festejo de rejones.
La novillada y la corrida de rejones.
De la novillada celebrada el sábado 20 de enero no hay mucho significante para anotar. Lo más notable de la tarde lo efectuó el novillero de Cundinamarca Juanito Ruiz quien, después de una labor lucida, le cortó una oreja al segundo utrero de la tarde, y lo más negativo lo llevó a cabo el novillero español Salvador García quien, al fallar repetidamente con el estoque, vio como el primer novillo de su lote volvía vivo a los corrales. El cartagenero César Manotas, que encabezaba el cartel, también tuvo una grisácea actuación, oyendo silencios al rematar a sus novillos. También en silencio permaneció el público, que ocupaba media plaza, al García y Ruiz completar las actuaciones en los segundos novillos de sus respectivos lotes. Los novillos de “Armarias” estaban bien presentados pero estuvieron escasos de casta y fuerzas.
El primer domingo de febrero los rejoneadores Diego Ventura, Rui Fernández y Juan Rafael Restrepo se encerraron con seis bien presentados toros de “Nuevo León” que, excepto por el buen segundo ejemplar, fueron mansos y rajados, e incluso dos sacaron peligro para las cabalgaduras. La tarde tuvo el sello de Diego Ventura quien, con el buen segundo toro, dio una exhibición del arte del rejoneo, entusiasmando a los espectadores que cubrían casi tres cuartas partes del aforo de la Santamaría. Colocó rejones de castigo y banderillas en todo lo alto del morrillo y, al matar de un rejonazo, se pidió con fuerza las orejas, las que le fueron concedidas. Si su labor con el bombón del encierro fue lucida, la actuación con su segundo, un toro con mucho peligro, tuvo mérito. Ventura colocó rejones de castigo con mucha exposición y tres emocionantes banderillas. Un rejonazo dio con el toro en tierra, y otro trofeo fue su premio, y también el salir a hombros por la Puerta Grande al finalizar la corrida. El cornúpeta primero, con el que Rui Fernández confirmó la alternativa, tuvo aun peores intenciones que el de Ventura, pero a diferencia de este, Rui Fernández no pudo triunfar ni tampoco evitar que una de sus cabalgaduras fuera gravemente herida. Los resultados fueron mejores con el sexto, con el que tuvo buenos momentos, en una faena que fue de menos a más y que al coronarla con un certero rejonazo, le aseguró la concesión de un trofeo. El colombiano Juan Rafael Restrepo, con un par de mansos, no pudo repetir el espectacular triunfo que obtuvo la temporada previa, aunque estuvo voluntarioso. Fue aplaudido en el primero de su lote y oyó algunas protestas después de matar a su segundo.
La temporada se abrió
el domingo 8 de diciembre, 2006, con una corrida con un
cartel muy bien rematado, en la que el maestro Enrique
Ponce alternó con
el matador
bogotano
Ramsés, triunfador de la temporada anterior, y el
madrileño
César Jiménez, quien
confirmaba la alternativa, para lidiar un encierro de “El
Paraíso”. A pesar de la mañana y la tarde lluviosa al
comenzar el festejo un público expectante llenaba algo más
de las tres cuartas partes del aforo de la Santamaría. La
expectación por ver algo extraordinario se fue diluyendo
conforme iban saliendo de los chiqueros los astados de “El
Paraíso” que, con su
mansedumbre, hacían que el deseo de los espadas de
alumbrar la gris tarde con su lucimiento se frustrara. Una
excepción
fue
el quinto toro de la
tarde que con más raza y recorrido permitió
a
César Jiménez calentar
por un rato el
ambiente
. A ese toro, el
torero madrileño le sacó una buena faena, comenzada
rodillas en tierra en los medios, para así ligar dos
series de suaves y ligados derechazos con la misma clase y
temple como si de pie estuviera. Continuó la faena con
varias series de lánguidos, templados, largos y ajustados
pases con ambas manos, rematados con enjutos pases de
pecho y de alegres adornos. Mató efectivamente y se llevó
en el esportón la única oreja concedida esa tarde. El
toro, a diferencia de sus hermanos, fue aplaudido en el
arrastre. Con el toro de la ceremonia, una res que
transmitía poco, estuvo decidido y técnico,
oyendo
aplausos al completar
su labor. El maestro Ponce oyó el canto
de
“
Feliz
cumpleaños” al
completar el paseíllo, pues esa tarde cumplía 35 años, y
ese público que tanto lo admira así le manifestaba su
aprecio. Es probable que el valenciano hubiera querido
agradecer la felicitación con grandes faenas, sin embargo,
solo pudo hacer gala de su maestría lidiadora y de su celo
profesional al intentar hacerlas. Fue aplaudido. Más de lo
mismo le pasó a Ransés, quien también fue aplaudido al
rematar sus faenas. El tercer toro parecía iba colaborar
con el bogotano, pero después de recibirlo con largas
cambiadas de rodillas, y de pie con bonitas verónicas y
una media, el animal se enganchó en el burladero y ahí se
dejó las energías, por lo que la labor del torero se
concentró en mantener al toro de pie, haciéndole la faena
a base de muletazos a media altura. El diestro recibió un
pequeño puntazo en el vientre al entrar a matar, lo que no
le impidió permanecer en el ruedo.
El domingo 21 enero se dio un festejo con un cartel puro colombiano, pues tanto los diestros Pepe Manrique, “Dinastia” y Sebastián Vargas como los siete toros lidiados de “ Achury Viejo” eran productos de la tierra. Toros y toreros causaron que los espectadores que llenaban poco más de la mitad de los asientos de los graderíos salieran más que satisfechos con las actuaciones de los diestros paisanos, quienes cortaron un total de cuatro orejas, que hubieran podido ser más si Manrique no hubiera fallado con la tizona. Felipe Rocha, propietario de " Achury Viejo”, presentó un serio encierro cuyos toros, aunque tuvieron la tendencia a refugiarse en las tablas, cumplieron con los de a caballo y tuvieron una nobleza que facilitó el triunfo de los diestros. Tres fueron aplaudidos al ser arrastrados, y al cuarto se le dio una vuelta al ruedo e incluso se le pidió el indulto. Los tres ya veteranos espadas necesitaban triunfar para dar un empujón a sus adormecidas carreras, y los tres aprovecharon las oportunidades para hacerlo. Sebastián Vargas fue el mejor parado, pues desorejó por partida doble a su primero, lo que le calificó para salir de la plaza a hombros por la Puerta Grande. A ese toro le completó un espectacular tercio de banderillas, para continuar luego con una buena faena compuesta por varias series de naturales y derechazos, ejecutadas con temple y clase, y al firmar su hacer con un gran volapié los dos trofeos aparecieron en sus manos. Con el toro que cerró plaza se lució también con las banderillas, pero el toro se vino abajo en el último tercio, y poco pudo hacer el matador, excepto terminar con el animal de otra buena estocada. Manrique toreó tres toros, los dos de su lote y el sobrero donado por el ganadero. En su primer toro dio una vuelta al ruedo después de una faena con poco relieve. Por el contrario, su faena al excelente cuarto toro fue de dos orejas, pero el mal uso de la espada hizo que oyera dos avisos. No obstante, dio otra vuelta al ruedo, como también se la dieron al toro. El trofeo le llegó en el toro regalado, al que le completó una faena que fue de más a menos, rematándola bien con la espada. ”Dinastía” se ganó su oreja al completarle una bien estructurada faena, ejecutada con decisión y buen hacer y. La remató con un gran volapié. Ya había mostrado su intención de triunfar al recibir a ese toro a portagayola, para luego continuar con una buena serie de verónicas y un emocionante quite por gaoneras. También se lució con el capote en el quinto, pero con la muleta, con un toro aplomado, a pesar de intentarlo valerosamente, no pudo rematar la tarde con más corte de oreja. Fue aplaudido después de oír un aviso.
El 28 de enero, al
César Rincón hacer el paseíllo por el ruedo de la
Santamaría para lidiar toros de su propiedad ya el
estandarte de la torería nacional se hallaba bien alto
desde que el domingo anterior hasta allí lo alzaron un
ganadero y tres diestros colombianos. Sin embargo, sería
el gran triunfo de Rincón lo que lo enarbolaría a una
altura estratosférica. El
encierro de “Las Ventas” estuvo muy bien presentado, y
respecto al juego, el primer toro y el cuarto fueron
buenos, de este último se pidió el indulto y, al no ser
concedido, se le dio la vuelta al ruedo. Fue un toro
excepcional. Con Rincón lidiaron el encierro
“El
Fandi
” y
Alejandro
Talavante. Este confirmó
la
alternativa con el
primer toro de la tarde y ni en este ni en el sexto le fue
posible hacer realidad en el ruedo lo mucho bueno que se
anticipaba de su actuación. Se le notó estar falto de
técnica y temple y solo mostró destellos de un estilo de
toreo estético y firme, y además probó que continúa sin
dominar el manejo de los
aceros.
Fue aplaudido en el
toro de su confirmación y pitado al matar al último astado
de la tarde.
“
El Fandi” se llevó
el
peor lote y con el
mostró otra vez más ser el torero valiente y decidido que
siempre quiere solventar los problemas de sus enemigos. El
resultado, excepto por sus brillantes tercios de
banderillas y por un par de quites capoteros, no fue ni
brillante ni opaco, siendo silenciado en su primera
actuación y aplaudido en su segunda. La tarde fue toda de
Rincón, quien se pasó la tarde oyendo aplausos
y
las frases de
“torero, torero… Colombia, Colombia…” que gritaban
los quince mil espectadores que colmaban los tendidos,
además de los sones de los pasodobles que amenizaban sus
faenas.
Luis Noé Ochoa resume
el triunfo del maestro bogotano de está manera en ELTIEMPO
de
Bogotá:
Rincón salió en hombros…Había cuajado una de las mejores faenas de la temporada. Su primer toro era distraído. Tanto que Rincón no lo brindó a nadie. Pero su técnica, su oficio, su poder, lo hicieron ver de indulto…Toreó despacio, con ligazón y arte verdadero. Una faena emocionante. El toro, bravo y noble, era pronto, hacía el avión, galopaba tras la muleta del maestro. Rincón lo quería indultar: "que me multen, pero no lo mato", dijo. El presidente de la corrida no lo veía así. Rincón tal vez entendió que por encima del sentimiento de ganadero estaban las normas y la plaza. Y por eso entró a matar y dejó una espada recibiendo, que hirió al toro en el corazón y a él en el alma. Al bravo le dieron la vuelta y a Rincón dos orejas….El segundo era un mansurrón que iba con la cara alta. Pero Rincón lo hizo embestir. Terminó pasando en unas asombrosas series por la derecha. Mató de una estocada y cortó una oreja
El 11 de febrero la
Santamaría estaba llena con espectadores deseosos de ver
de nuevo al maestro Rincón repetir el fenomenal éxito que
tuvo en la corrida del 28 de enero. Eso no sucedió, pues
el ganado no ayudó al maestro a obtener un triunfo
similar. No obstante, la veterana maestría de Rincón, más
una gran decisión, permitió al bogotano primero dominar y
hacer embestir a un astado manso con genio, para luego
canalizar sus bruscas embestidas
y
completarle una
meritoria faena, en la que sobresalieron un par de series
de templados naturales y unos ajustados trincherazos.
Aunque la estocada cayó baja, el presidente le otorgó la
única oreja concedida esa tarde, con la que dio una vuelta
al ruedo
apoteósica.
El cuarto fue devuelto
a los corrales por flojo, y el sombrero que salió en su
lugar, tenía sentido y peligro.
Rincón
intentó sacarle faena,
y en el intento fue revolcado, sin obvias consecuencias.
Falló con los aceros y, no obstante, se le ovacionó para
recompensar su voluntad y entrega. Rincón se impuso a la
mala circunstancia ganadera y dejó el ruedo oliendo a
torero. En cambio el encierro decepcionó a
los
espectadores, ya que
los toros de
“
Agualuna” cumplieron
bien con los caballos, pero tuvieron una mala casta para
los de a pie, siendo cuatro pitados en el arrastre. Algo
mejor fueron el primero y el segundo de la tarde. Rivera
Ordóñez confirmó la alternativa con el mejor toro del
encierro, al que le completó una faena lucida que fue
aplaudida por la concurrencia, pero a la que en general le
faltó hondura y ajuste. Mató con una buena estocada y su
hacer se premió con una vuelta al ruedo. Al quinto toro le
compuso unas bonitas
verónicas
rodillas en tierra y
lo banderilleó con facilidad; en cambio, con la muleta
tuvo que
pasar
el
tiempo
persiguiendo
al
a
nimal que
hu
ía
de
su
propia
sombra. Se lo quitó de
encima de media estocada
caída
. Hubo aplausos.
A
Ransés
, quien reaparecía de
su percance en Manizales, le tocó pechar con lo dos toros
más rajados del encierro, y con ellos, el torero
loca,
aparte de mostrarse
valiente,
poco de interés
pudo
hacer
. Se
silenci
ó
su
primera
faena
y se
aplaudió
la
segunda
.
El domingo 18 de
febrero se cerró brillantemente el abono de feria con una
corrida que dejará huellas en la mente de los que la
presenciaron, que eran muchos pues el coso estaba cubierto
en más de tres cuartas partes de su aforo. Aun más esta
fecha será recordada por
el
joven toreo
colombiano
Luis Bolívar, quien
nunca podrá olvidar que en la tarde de su confirmación
indultó a un toro y, además, salió de la plaza en hombros
por la Puerta Grande en compañía del
ganadero
colombiano
Juan Bernardo
Caicedo
y los diestros
españoles “El Juli” y José Mari Manzanares’.
Bolívar
en el toro de la
ceremonia, animal de arrancadas cortas, estuvo con grandes
deseos de agradar y consiguió momentos lucidos en su
faena, y al matar de pinchazo y descabello fue fuertemente
aplaudido. Cuando salió el sexto toro, ya sus compañeros
tenían trofeos en sus haberes, al caleño le quedaba por
demostrar a sus paisanos con una buena actuación que es un
buen candidato a ocupar el puesto en Colombia que el año
venidero dejará vacante el maestro Rincón, y si repite a
menudo lo que hizo esa tarde tendrá opción para ello. Esto
sucedió así según reporta Alberto
Lopera
en
MUNDOTORO.COM:
En el sexto, Luis Bolívar salió a no dejarse ganar la pelea de sus alternantes recibiendo con dos faroles de rodillas que iluminaron la plaza, para bordar luego una faena completa con tandas de mano baja y en redondo por ambos pitones en medio del delirio colectivo que comenzó a pedir el indulto. El torero se creció recreándose en más de cien pases de todas las marcas hasta cuando el Presidente sacó el pañuelo verde, perdonando la muerte del noble toro jabonero. A los gritos de Torero.. ! Colombia ! Torero ! paseó las dos orejas simbólicas en medio de prendas que arrojaron a su paso.
Julián López “El Juli”
en
la Santamaría continuó
su cadena de triunfos americanos y, como en donde sea que
esta temporada ha actuado, dejó el sabor de un torero que
une a la suprema maestría un gran deseo de agradar. La
faena a su primero, un noble astado, fue magistral, y
caracterizada por el temple, el ligue y el toreo de manos
bajas. Ese buen
hacer
más una media estocada de efecto rápido le merecieron las
dos orejas. En su primer toro, el único con dificultades
del encierro, estuvo voluntarioso y fue
aplaudido.
José María
Manzanares
, quien el año
anterior había confirmado su alternativa sin decir nada,
esta tarde dejó una imagen diferente, la de un torero
remozado y decidido que busca algo más que el dejar
destellos de su reconocida clase. Con un lote de toros
nobles, el alicantino tuvo una actuación redonda al
cortarle una oreja a cada cornúpeta. En sus dos ortodoxas
faenas relucieron series de pases conseguidos con
templaza,
lentitud
y natural elegancia.
Gran parte el triunfal resultado del festejo que cerró la
temporada capitalina se debe al
ganadero
Juan Bernardo
Caicedo,
por enviar un encierro
en general ideal para los toreros y en particular por
haber incluido
"Maestro", exceptional
noble y bravo astado de 522 kilos que como se ha dicho
fue
l
indultado
.
De esta manera tan lucida el 18 de f ebrero del 2007 se completó una temporada que comenzó el 8 de diciembre del 2006 en la Plaza de Toros Santamaria en Bogotá, en la cual en los siete festejos han sucedido muchas más cosas buenas para recordar que sucesos regulares o malos para olvidar.
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RESUMENES EN
DATOS Y NUMEROS DE ALGUNAS DE LAS
PRINCIPALES FERIAS INVERNALES SUDAMERICANAS-
2006-7: |
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La Feria del Sol es el nombre de la feria taurina que se celebra en Mérida, Venezuela, durante el mes de febrero coincidiendo con la celebración con las fiestas de Carnaval. Esta feria, además de los festejos taurinos, incluye en su programa eventos culturales, comerciales, ganaderos y festejos populares.
La feria es relativa moderna, aunque en Mérida se celebraban corridas sueltas no existía una feria organizada hasta 1967, cuando a un grupo de aficionados decidió construir una plaza nueva e instituir una feria taurina, para no ser menos que otras ciudades venezolanas como Maracaibo o Maracay. La primera feria se celebró en diciembre del 1967 con un abono de solamente dos corridas pero, debido a que ese mes llueve mucho en la zona, decidieron cambiar la feria a otra fecha con mejor clima. Así que desde 1969 las corridas se han dado en febrero con el nombre de la Feria del Sol. En la actualidad es una de las ferias más importantes de Venezuela que consta de un abono de media docena de festejos, generalmente con carteles atractivos compuestos por diestros españoles e hispanoamericanos.
La Feria del Sol 2007 comenzó el jueves 15 de febrero y concluyó el martes 18 del mismo mes. Durante esos seis días se dieron seis corridas de toros; la primera de siete toros para un cartel compuesto por siete diestros venezolanos, tres corridas mixtas, también de siete toros con un rejoneador encabezando los carteles, y dos corridas regulares.
En los carteles de los seis festejos entraron un diestro colombiano, nueve matadores españoles y doce espadas y dos rejoneadores venezolanos. Todos los diestros y un rejoneador actuaron solamente en un festejo y, en cambio, el rejoneador José Luis Rodríguez dobló las actuaciones. “El Juli” era el plato fuerte del abono, y también daba lustro al abono las inclusiones en los carteles de los jóvenes espadas César Jiménez, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera como la de Antonio Ferrera, fresco de sus de recientes triunfos en Colombia, y de Leonardo Benítez, el diestro venezolano más conocido en al actualidad.
Carteles y estadísticas
A continuación pueden verse los carteles de las seis corridas de toros del abono en los cuales se incluyen tanto los resultados de las actuaciones de los rejoneadores y diestros como la asistencia a la plaza en cada festejo. Luego sigue un resumen cuantitativo de solamente las actuaciones de los matadores de toros. Estos resultados son un compendio de la información que se reporta en las reseñas de la prensa.
Estos son los equivalentes de los símbolos que para simplificar la información aparecen en paréntesis detrás de los nombres de los diestros:
3a=tres avisos; 2a=dos avisos; b=bronca; pit=pitos; d= división de opiniones; s= silencio; ov=ovación, aplausos o salida al tercio; v= vuelta al ruedo sin oreja; p= petición de oreja; o= una oreja; 2o =dos orejas; r=rabo; pg= salida por la Puerta Grande; hc=herido continuando la lidia; y h= herido sin poder continuar la lidia.
Febrero 15. Siete toros de "Laguna Blanca" para Iván Rodríguez Vázquez (s), Luis Pietri (o y p), Javier Cardozo (d), Juan José Girón (ov ), Edgar Peña( s), Marcos Peña "El Pino" (s), y Eduardo Valenzuela (ov ). Entrada: 1/2.
Febrero 16. cuatro toros de “ Rancho Grande”(1º, 3º, 4º y 6º) y tres de “El Prado”(2º, 5º y 7º) para el rejoneador Francisco Javier Rodríguez (o) y los matadores David Fandila "El Fandi" (o; 2o simbólicas; pg), José María Manzanares (o; s) y Rafael Orellana (ov; s). Entrada: lleno.
Febrero 17. Toros de “El Prado” para Javier Conde, sustituyendo al "Cordobés" (ov; 2o simbólicas; pg), Francisco Rivera Ordóñez (ov; 2o; pg) y Gregorio Torres "Maravilla" (ov; 2o simbólicas; pg). Entrada: lleno.
Febrero 18. Un toro de Ernesto Gutierrez para el rejoneador Rafa Rodríguez (ov) , y seis de “Santa Fe" para los matadores Antonio Ferrera (s; 2o; pg), César Vanegas (s; s ) y Ruiz Sánchez "Ramsés" (s; ov). Entrada: lleno.
Febrero 19. Toros de Ernesto Gutiérrez para "Finito de Córdoba" (s; s), Leonardo Benítez (ov; ov; regalo ov) y César Jiménez (ov; ov). Entrada: lleno.
Febrero 20. Un toro de “ Marques de la Real Defensa” para el rejoneador José Luis Rodríguez (v) y seis de “San Sebastián de Las Palmas” para los matadores Julián López "El Juli" (o; o; pg), Otto Rodríguez (2o simbólicas; pit; pg) y Miguel Ángel Perera (ov; 2o y r; pg). Entrada: lleno.
Observando los datos anotados en a los carteles de las seis corridas, los números muestran que de las 38 faenas ejecutadas por los 21 matadores de toros:
3 fueron pitadas o hubo división;
10 fueron silenciadas;
14 fueron ovacionadas;
4 fueron premiadas con una oreja;
2 faenas fueron premiadas con dos orejas;
4 faenas fueron premiadas con dos orejas simbólicas por indulto; y
1 faena fue premiada con dos orejas y rabo
También personalizando los datos se observa:
que “El Fandi” cortó tres orejas, dos simbólicas por indulto más una regular y salió a hombros;
que Conde, “Maravilla” y Otto Rodríguez obtuvieron también dos orejas simbólicas por indulto y abrieron la Puerta Grande;
que Ferrera y Rivera Ordóñez desorejaron a un toro por partida doble y dejaron la plaza por la puerta de los triunfadores;
que Perera fue al único espada al que le concedieron los máximos trofeos en un toro y también abrió la Puerta grande;
que “El Juli” cortó una oreja a cada toro de su lote y salió a hombro; y
que Peitri y Manzanares obtuvieron un trofeo.
Con respecto a la asistencia a la plaza los aficionados respondieron al abono llenando, o casi llenado la plaza, en todas los festejos, excepto en la primera corrida de la feria, cuando solo se cubrió la mitad del aforo del coso.
Pasemos ahora a comentar lo más revelante que sucedió en las siete corridas de toros.
La Feria del Sol comenzó el 15 de febrero en Mérida con un suceso de aspecto político que afectó y afectará, si continúa en efecto, a la fiesta brava en Venezuela. Cuando algunas familias que estaban acompañadas por hijos menores de doce años se disponían a entrar en la plaza, se encontraron con la prohibición gubernativa emitida por una jueza del tribunal de menores que prohibía la entrada al coso a niños menores de esa edad. La medida no se había dado a conocer al público a tiempo para cambiar los planes. Este hecho tuvo más importancia que lo que sucedió en el ruedo esa noche, pues un manso encierro dio al traste con las ilusiones de triunfar de siete matadores venezolanos que buscaban hacerlo. Los siete toros lidiados de “ Laguna Blanca” fueron mansos para los de a caballo y mansos y difíciles para los de a pie, salvándose de la quema, al ser algo mejores, el segundo y el cuarto. Los resultados fueron malos, a pesar de los esfuerzos de los espadas pues, al completar sus labores, únicamente un diestro fue orejeado, dos fueron ovacionados y los cuatro restantes silenciados. El veterano Luis Pietro tuvo mejor suerte que sus compañeros, al llevarse un toro algo más potable, al que le hizo una faena que resultó más notable por el esfuerzo, el valor y la buena lidia que mostró el diestro que por el arte y la hondura con que fueron ejecutadas las suertes. Un estoconazo fue el colofón a la esforzada tarea, haciendo que el espada se ganara un apéndice y que hubiera una minoritaria petición de otro. Otro interesante momento del festejo lo proveyó Juan José Girón al completar unas buenas series de muletazos con ambas manos a un manso bicho que buscaba refugio en las tablas. Cobró una estocada y el astado dobló, pero al este incorporarse, Girón falló repetidamente con el descabello, y el posible trofeo se disipó, quedándose el premio en fuertes ovaciones. Eduardo Valenzuela en el último toro calentó al aburrido público por algunos momentos, con unas buenas series de derechazos antes que el toro se rajara completamente y de que el torero estropeara con la espada lo bien hecho con al muleta. Fue ovacionado. Los otros cuatro toros no le dieron ningunas oportunidades para lucirse a Iván Rodríguez Vázquez, Javier Cardozo, Edgar Peña y Marcos Peña "El Pino", quienes fueron comprensivamente silenciados por los espectadores que llenaban la mitad del cupo de la plaza.
En la corrida del
viernes 16 el público casi llenó la plaza para ver actuar
a caballo al rejoneador
nacional
Francisco Javier
Rodríguez y a pie a los diestros españoles David Fandila
"El
Fandi"
y José María
Manzanares juntos al matador venezolanazo Rafael Orellana,
que se enfrentaron con un encierro compuesto por cuatro
toros de “Rancho Grande” y tres
de “El Prado”. "El
Fandi"
fue el gran
protagonista de la tarde, al cortar tres orejas, dos de
ellas simbólicas por indultar al quinto astado de la tarde
del hierro de “El
Prado”.
El indulto resultó
controversial, causando una protesta de parte de público y
una crítica negativa de la prensa. BURLADERODOS.COM tituló
la crónica
“
La presidencia se
inventó un
indulto”
y el crítico incluso
pedía la destitución del presidente de la corrida. Este
hecho no emborrona el gran triunfo del diestro granadino
ni que el toro, aunque con poca fuerza, fuera bueno y
noble. "El Fandi" a ese toro lo toreó lucidamente con
capote, lo banderilleó fantásticamente haciendo alarde de
sus infinitas facultades, y con le muleta cuajó un larga,
templada y ligada faena, llevando a veces toro a media
altura para evitar que se cayera. Al indultarse el animal
al maestro se le concedió dos orejas simbólicas. Ya se
había lucido con capote y banderillas en su primero al
que, batallando en contra del viento, le completó una
faena, combinando series de pases básicos con otros
espectaculares que fueron muy aplaudidos por la galería.
Una estocada y un descabello puso fin a su labor,
llevándose un apéndice.
José María Manzanares
tuvo un debut feliz en Mérida, al amoldar a un toro de
regulares condiciones antes de conjugar una clásica y
artística faena, en la que resaltó la templanza en unas
series de naturales y
derechazos.
Un estocada algo caída
puso final a su buen hacer haciéndose acreedor de un
oreja. Porfió con su segundo para intentar faena, pero la
endebles del remolón animal no le permitió el lucimiento.
Silencio. Al torero nacional Rafael Arellana los toros no
le ayudaron ni el mostró tener muchos recursos para
solventar problemas, aunque si estuvo voluntarioso.
Ovación y silencio fueron los resultados. En cambio el
rejoneador venezolano dejó en alto el pabellón nacional al
rejonear con lucimiento a un codicioso cornúpeta que con
sus repetidas embestidas dio emoción a la labor del
caballista, especialmente al poner banderiíllas a dos
manos. Mató con rejón trasero y le concedieron una
oreja.
El sábado 17 en la
tercera corrida del ciclo ferial se duplicó el número de
indultos del día anterior, y también se multiplicaron las
criticas por considerar que esos indultos eran
inmerecidos; además también la crítica resaltó la
generosidad de la presidencia
para
conceder trofeos, de
lo que otorgó seis, incluyendo los cuatro
simbólicos.
A pesar de las
criticas el público, que completamente llenaba el coso, se
divirtió con el aspecto triunfalista del festejo, ya que
los tres
diestros,
aparte del oropel
desplegado, hicieron cosas muy toreras e interesantes
dignas de
ser
tenidas en cuenta y
aplaudidas. Los españoles Javier Conde, Francisco Rivera
Ordóñez y el
venezolano
Gregorio Torres
"Maravilla" se enfrentaron con toros de dos ganaderías
nacionales, cuatro de
“
Rancho Grande” (1º,
3º, 4º y 6º) y dos de “El Prado” (2º y 5º). En general
el
ganado estuvo falto de
fuerza y terciado de presencia, con un peso que oscilaba
entre los 426 y 475 kilos. El cuarto toro con 430 kilos
fue indultado y también el sexto, el más serio del
encierro, con 475 kilos. Con el primer
toro
Conde tuvo que luchar
con el fuerte viento que reinaba para completar una faena
intermitente, rematada con un estoconazo desprendido.
Aplausos. Con el cuarto, que apenas cumplió en vara, pero
que tenía gran temple y bondad en las embestidas, el
malagueño le ejecutó una inspirada faena, en la que en las
series de elegantes y lánguidos pases clásicos,
intercalaba elaborados y exagerados adornos, en los que el
aspecto escénico desbordaba el contenido. El público pidió
el indulto y el maestro continuó con su inspirado toreo
hasta que el presidente otorgó el indulto y concedió los
dos trofeos simbólicos al espada. El otro indulto lo
protagonizó "Maravilla" con su actuación en el último toro
de la tarde. El venezolano en su primero cumplió,
sobresaliendo al poner banderillas. Fue silenciado. En
cambio en el toro del indulto obtuvo fuertes aplausos al
ejecutar un apretado quite
por chicuelinas, y
luego completó un emocionante tercio de banderillas, y con
la muleta su voluntad se sobrepuso a la pureza y ligue de
su faena. Hubo emoción en su hacer pues el toro se había
quedado entero en el tercio de varas y el diestro
confrontó las codiciosas embestidas con valor. De nuevo el
público pidió el indulto, y la corrida se cerró con el
astado volviendo vivo a los corrales, “Maravilla”con las
orejas simbólicas en sus manos y con la terna y el
ganadero abandonando el ruedo a hombros a través de la
Puerta Grande. Rivera Ordóñez había hecho mérito para
salir en hombros al desorejar por partida doble al quinto
toro del festejo. A este con el capote lo recibió con
verónicas rodillas en tierra, luego colocó tres buenos
pares de banderillas, y con la muleta compuso una medida y
templada faena a un toro con poca fuerza. Un soberbio
volapié puso final a su labor y el presidente le concedió
las dos orejas. Con su primero poco lucido consiguió hacer
y fue silenciado.
En el festejo del
domingo 18 la cadena de indultos controversos se rompió,
al presidente denegar la petición del indulto del buen
quinto toro que fue magníficamente lidiado por Antonio
Ferrera. A este bravo toro el diestro extremeño lo toreó
de capote lucidamente, le colocó tres pares de banderilla
que con un gran despliegue de facultades que hicieron
vibrar los cimientos de la plaza. Luego toreó de muleta
con aplomo y entrega, dándole las ventajas al burel, que
se rebozaba en los vuelos del engaño. La faena iba a más
con un público entregado, que emocionado pedía el indulto
del noble animal.
Petición
justamente desatendida por el presidente, pues el animal
era bueno pero no para tanto. Para enfatizar la negativa
le envió un aviso al torero, quien aun continuaba
extendiendo la faena. Entonces, Ferrera, dándose cuenta
que el indulto era imposible, mató de pinchazo y estocada,
lo que luego lo calificaría para abrir la Puerta Grande.
Dio una triunfal vuelta al anillo mostrando las dos orejas
bien ganadas. En su primer toro también había entusiasmado
a la concurrencia en los dos primeros tercios, pero con la
muleta la labor se fue diluyendo conforme el toro perdía
gas, y al finalizar su hacer con tres pinchazos y
estocada, fue silenciado. Estos dos toros, como los otros
cuatro lidiados por César Vanegas y Ruiz Sánchez "Ramsés",
eran de la ganadería “Santa Fe”, y ninguno de ellos
hicieron fáciles la labor de los dos espadas venezolanos,
quienes solo ofrecieron ráfagas de buen toreo. Los
resultados fueron para Vanegas silencios y para Ransés
silencio y ovación. El rejoneador Rafa Rodríguez pudo
haberse unido en el triunfo al diestro extremeño, si
hubiera rematado bien su excelente labor al enfrentarse a
un bravo toro colombiano de
Ernesto Gutierrez. El
emeritense hizo
una
exhibición tanto de
buena monta como de rejoneo ortodoxo, que produjo el
continuo aplauso de sus paisanos, pero lo estropeó todo al
fallar repetidamente con los rejones de muerte y tener que
desmontar para volver a fallar con los aceros, viéndose
obligado a que el
sobresaliente rematara
al astado con media estocada. Aun así sonaron fuertemente
las ovaciones para el jinete.
El lunes 19 en la penúltima corrida de la feria, un complicado encierro del ganadero colombiano Ernesto Gutiérrez y, en parte, el mal uso de los aceros por los diestros tuvieron la culpa de que ni "Finito de Córdoba", Leonardo Benítez o César Jiménez obtuvieran trofeos, ni de que naturalmente tampoco hubiera esa tarde otro indulto que sumar a los tres que ya se habían concedido en la feria. Los sosos toros, en general, embestían sin fijeza y con viajes cortos y defensivos, dando pocas opciones a los espadas para ejecutar faenas redondas. Sin embargo, el sexto y el séptimo, un toro de regalo, lidiados por Jiménez y Benítez respectivamente, dieron algunas oportunidades para el lucimiento y, quizás para que se les hubieran cortado algún apéndice pero, al ambos diestros pinchar, las mulillas arrastraron a los dos animales con la orejas en sus sitios. César compuso una faena, basada principalmente en el toreo derechista, en la cual la naturalidad, cadencia y elegancia de sus pases bien ligados en series, entusiasmaron al público, pero por la dichosa espada el premio quedó en fuertes aplausos. Benítez que había estado voluntarioso y valiente al intentar sacar partido de su problemáticos cornúpetas, tuvo su momento para el desquite al confrontar el séptimo astado. Consiguió componer una ligada faena, también derechista como la de César, y al igual que este dejó el trofeo escurrirse por el acero de sus espadas. “Finito de Córdoba” fue el peor parado, pues con su lote solo pudo dar algunos ejemplos de sus buenas maneras toreras. Sus faenas fueron breves con poco lucimiento, remandando al primer astado de la tarde de una estocada corta, y con varios pinchazos y descabellos al cuarto. Hubo silencios al “Finito” retirarse al callejón después de completar sus intervenciones. Lo más positivo del festejo fue para la empresa, al contemplar los tendidos repletos de gente.
La Feria del Sol se
clausuró el martes 20 de febrero con una corrida con unos
resultados tan brillantes como la estrella que le da
nombre a la feria. Esa tarde Julián López "El Juli", Otto
Rodríguez, Miguel Ángel Perera y el ganadero de “San
Sebastián de Las
Palmas”
salieron en hombros
por la Puerta Grandes, los diestros por haber cortados un
total de seis orejas y un rabo, y el ganadero por haber
presentado un bravo, noble y serio encierro, del que el
tercer toro fue indultado. "El Juli" manejó el capote con
brillantez tanto en verónicas como en quites, y con la
muleta mostró una vez más su ya madura maestría, al
ejecutar dos faenas, mejor conseguida la primera que al
segunda, en las que el temple y el dominio fueron la
fundación de su labor. Mató a su primero de una estocada y
a su segundo de estocada y descabello, cortándole
un
apéndice a cada
toro.
Otto Rodríguez tuvo
dos actuaciones de opuestos resultados, ya que al no
acoplarse con el segundo toro de su lote, el público
estuvo exigente con él y le mostró su oprobio con pitos.
En cambio, aprovechó las extraordinarias condiciones del
primero de su lote para entusiasmar a sus compatriotas con
una actuación completa, que fue el apropiado vehículo para
que los asistentes pidieran y consiguieran el indulto del
bravísimo animal. Perera no indultó ningún toro, pero el
triunfo más rotundo fue el suyo. El extremeño ya impactó
con el público en su primera faena, con su asentado y seco
toreo, el que interpreta majestuosamente con un valor sin
dramatismo. Su hacer hubiera sido merecedor de trofeos
pero falló con la tizona y aun más con el descabello. La
ovación final fue una de las más sonoras que se oyeron en
la feria. En cambio, los premios llegaron, dos orejas y un
rabo, al terminar con una estocada de efecto fulminate con
la vida del último toro de la feria. Esta segunda faena
tuvo más mérito que la anterior, pues el astado
embestía
con menos clase y más
brusquedad. Sin embargo, Perera se impuso al animal con un
valor a prueba de bomba, y metiéndose entre los pitones
y
con los pies clavado
en la arena, logró componer una emocionante faena que fue
agradecida con ovaciones atronadoras. Buen fin de
fiesta.
Premios oficiles “SOL DE ORO”
Al concluir la última corrida de la Feria del Sol-2007 un jurado especial seleccionó a los toreros y ganaderías recipientes de los galardones que premian la excelencia en diferentes categorías. Estos son los resultados de las deliberaciones del jurado:
Miguel Angel Perera, premio “Sol de Oro” al máximo triunfador de la feria;
César Jiménez , premio “Mejor faena”;
Otto Rodríguez, premio “ Mejor torero venezolano”;
Francisco Javier Rodríguez, premio “ Mejor rejoneador;
César Vanegas , premio “Mejor estocada”;
Fabián Ramírez , premio “Mejor subalterno”;
Mauro David Pereira , premio “Mejor banderillero”;
Alfredo Guimerá , premio “ Mejor vara”;
“San Sebastián de las Palmas”, premio “ Mejor Ganadería”;
Toro “Efinjado” de “ San Sebastián de las Palmas”, premio “ Mejor toro”; y
Toro “Farandulero”, de “ Santa Fe", premio “ Toro mejor presentado”.