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SANDRA MOSCOSO: |
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El domingo 19 de setiembre en la pequeña pantalla del ordenador, en un
festejo televisado por Canal Sur de Andalucía, ví convertirse en matadora de
toros a la torera jerezana Sandra Moscoso en el ruedo de la Plaza de Toros del
bello pueblo blanco gaditano de Ubrique.
Era una alternativa anunciada sin bombos ni platillos, pues Sandra ha
llegado a doctorarse, como varios novilleros lo hacen anualmente, sin haber
logrado completar una carrera novilleril notable. Sin embargo, a diferencia de
esos obscuros novilleros que se doctoran para entrar en el limbo taurino
del olvido, la alternativa de Sandra tiene una importancia especial, pues sea
cual fuera lo que logre en el escalafón superior en el futuro, su doctorado ha
hecho historia por haber sido solamente la décima mujer que ha llegado a ser
matadora de toros.
Tenía pocos conocimientos de la carrera de Sandra por lo que busqué
información en el Internet para completar esta muy breve semblanza de la joven
torera.
Nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) el 25 de marzo del 1985 en un
hogar de una familia acomodada. Su afición comenzó
por haberse criado en un
mundo taurino, pues sus padres, durante la niñez de Sandra, fueron propietarios
una ganadería brava, que luego vendieron, lo que le dio a la chica
oportunidades de asistir a las faenas camperas y a relacionarse con la gente
del toro. Su afición creció motivándola a inscribirse cuándo tenia 16 años en
la Escuela Municipal de Tauromaquia de Jerez, comenzando pronto a torear en el
campo y en novilladas sin caballos. Hizo su debut en una novillada picada en
Sanlúcar de Barrameda el 25 de marzo del 2006,
y hasta la alternativa ha toreado poco, como una treintena de
novilladas, teniendo lugar la mayoría de sus actuaciones y triunfos en plazas
del sur de Andalucía. Debutó en Madrid el 8 de julio del 2007 y en Sevilla el 9
de septiembre del mismo año, sin que sus actuaciones fueran brillantes. Este año,
antes de doctorarse, solamente había toreado una novillada. Por otro lado,
Sandra ha combinado su carrera taurina con los estudios académicos en el campo
empresarial. Además ha aplicado sus conocimientos comerciales para iniciar y
dirigir un negocio de embutidos.
El 19 de septiembre, ante un
público festivo y partidista, que casi llenaba los tendidos, Sandra Moscoso hizo para doctorarse el
paseíllo en el ruedo de la Plaza de Toros de Ubrique, entre el maestro cordobés
Finito de Córdoba, el padrino de la ceremonia, y el ciclón jerezano Juan José Padilla que actuaba como testigo.
Se lidió un encierro de Rosario Osborne Domecq, cuyo toros estaban bien
presentados para una plaza de tercera, y en conjunto fueron manejables,
sobresaliendo por la bravura el cuarto y el sexto, y presentando dificultades
el que salió en segundo lugar.
El festejo fue entretenido pues, aparte de los engañosos resultados
del gran número de trofeos concedidos que fueron de nueve orejas y dos rabos en
total, se vieron cosas buenas.
Sandra
recibió a “Serpentino”, el bien armado toro de su alternativa,
un animal noble, aunque embestía a media altura, con unas airosas verónicas.
Después de la emotiva ceremonia, la nueva doctora, algo nerviosa, completó una
voluntariosa faena, con altos y bajos, sin completamente aprovechar las
condiciones del noble animal, y al matar de tres pinchazos y una estocada baja,
fue generosamente premiada con una
oreja. Mejor actuación tuvo con el
sexto toro, un astado noble y bravo, al que había que poderle, y la
toricantana, con firmeza y valor, le pudo para luego completarle una meritoria
faena. Resaltaron unas series de pases largos y templados con ambas manos, más
unos pases de adornos, como molinetes y cambios de manos. Mató de pinchazo y
una estocada echándose encima del animal. Dio una vuelta al ruedo
apretando con ganas una oreja en cada
mano.
Por otro lado, Finito estuvo en maestro en su primero, el único animal
que presentó dificultades, toreándolo sin entrega, y al fallar
repetidamente con los aceros, oyó silencio.
Estuvo más decidido con el noble cuarto, completándole una faena, que aunque le faltó contundencia, estuvo rociada
por pinceladas de elegante y clásico toreo. Mató de una estocada trasera, concediéndole
una doble dosis de orejas. Juan José Padilla fue el máximo triunfador, al
torear de capote y muleta, de pie y de rodillas, con total entrega. Combinó
momentos de toreo de clase y pausado con el más florido y variado dirigido a la
galería. En los tercios de banderillas puso al público en pie, y como con la
espada fue un cañón, le cayeron del cielo cuatro orejas y dos rabos. Con tantos
trofeos los dos maduros maestros y la nueva matadora se merecieron dejar el
coso ubriqueño saliendo en hombros por la Puerta Grande
El futuro en los ruedos para la décima mujer matadora es un enigma,
pues habiéndose alternativado sin haber logrado tener temporadas arrolladoras
como novillera, ahora tendrá que comenzar desde cero, como tantos otros
aspirantes a figuras. Además, como
ellos, encontrará muchos escollos en su camino, y aun más por su condición
femenina, en un campo dominado por hombres y en el cual, a pesar de los avances
sociales, aun existe resistencia a aceptar como iguales a toreros del sexo
opuesto.
Y si hubiera duda de tal situación discriminatoria que se lo pregunten
a Mari Paz Vega, quien tiene más aceptación como torera en América que en su propia tierra, o a la ya
retirada Cristina Sánchez, quien ha sido
la matadora que más éxito ha conseguido de todas las toreras.
Ahora bien, Sandra no te desanimes y sigue en la lucha, pues ya al
menos has conseguido lo que pocos hombres o mujeres han logrado, el triunfar en
la corrida de toros de tu alternativa, alternando con grandes toreros. ¡Suerte,
matadora Sandra Moscoso!