OPINION.
LAS FERIAS PRIMAVERALES MADRILEÑAS:
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La Feria de San Isidro de Madrid, que hasta el año pasado era la única feria primaveral madrileña, con el pequeño preámbulo de la Feria de la Comunidad, se ha diluido algo en importancia al repetirse este año la llamada Feria del Aniversario, organizada la temporada pasada con el propósito de conmemorar el 60º aniversario de la Feria de San Isidro. El problema es que varias de las figuras más señeras prefieren entrar en ambos abonos y, como al mismo tiempo no desean confrontar en demasía a la exigente afición madrileña, evitan hacer doblete en ambos abonos. El resultado es que los carteles del abono de la Feria de San Isidro, que es el más extenso de los dos ciclos, son menos rematados, al entrar en ellos menos figuras y más toreros de menor categoría, y estos últimos, a menudo, toreando los encierros toristas y otros menos deseados por las figuras. Aun así San Isidro sigue siendo la feria taurina más larga y la de más prestigio del mundo taurino.
Continué expresando comentarios similares sobre la Feria de San Isidro
en los resúmenes
de los tres últimos
años, pero ya los hacía con más convicción, pues la calidad de los carteles del
ciclo isidril y los resultados artísticos de sus corridas continuaban
empeorándose, culminando en esta pasada Feria de San Isidro, la que la crítica,
casi por unanimidad, ha catalogado como la de peor calidad desde que el empresario de
la Ventas Livinio Stuyck creó la feria en 1947.
Con el permiso del autor incluyo aquí algunos de los datos estadísticos recopilados por Juan Medina que muestran que el número de trofeos concedidos en conjunto en las ferias madrileñas de la Comunidad, la de San Isidro y la del Aniversario ha ido disminuyendo progresivamente. Éstos son los datos:
En las ferias de 2006 se cortaron
18 orejas: "El Cid",
tres; "El Fandi", Castella
y
Jiménez, dos; y Encabo, Gallo, Cruz, Ferrera, Juli, Tejela, Uceda, Morante
y Abellán, una.
En ferias de 2007 se concedieron 16 orejas, cuatro a Castella; dos a "El Juli" y Tejela; y una a Liria, Torres Jerez, Valverde, Bautista, Uceda, Manzanares, Morante y Jiménez
En las ferias del 2008 se cortaron 15 orejas: José Tomás cortó cuatro; Morante y Perera, dos; y "Joselillo", Urdiales, Ferrera, "El Fundi", "El Cid", Cayetano y Talavante, una.
En las ferias
del 2009, se concedieron 14 trofeoa: Esplá, Castella, Bolívar
y Pinar. dos; y Urdiales, de Justo, Capea, Tejela, Morante, y Luque,
una.
Finalmente en estas pasadas ferias se concedieron solo nueve orejas, dsitribuidas de esta manera: Bautista cortó dos, y Fandiño, Díaz, "Rafaelillo", Perera, "El Cid", Robleño y Castella, una cada uno.
El autor de estas estadísticas, como todo el mundo, sabe que el toreo
es un arte, y como tal los números son incidentales. Sin embargo, en un caso
como el de las ferias madrileñas, en las cuales las variables, público,
toreros, ganado, lugar, o cantidades de corridas, etc, son tan similares, y los
resultados numéricos han sido tan diferentes, las estadísticas ayudan mucho a
catalogar la calidad de una feria, o el camino que está tomando. Así que Medina
concluye que sus datos, relacionados con la reducción en cortes de orejas,
ayudan a explicar la tendencia de las ferias primaverales madrileñas de ir
“cuesta abajo”:
Son sólo estadísticas, pero ahondan la impresión del bache. En las cinco últimas temporadas, el número de trofeos cortados durante el maratón venteño (miniferia de la Comunidad, San Isidro y Aniversario) ha ido cayendo progresivamente. De las 18 orejas cortadas en 2006, hemos pasado a las 9 en 2010.
Si consideramos la casi unanimidad de criterio que aparece en los
medios informativos, exponiendo la menor calidad de las últimas ferias madrileñas,
colaborada por las estadísticas de Juan Medina, mi impresión es que la Feria de
San Isidro, desde su extensión con el conveniente nombre de Feria del
Aniversario en el 2006, va ‘cuesta
abajo’. Por lo tanto, es razonable deducir que el ingrediente, aunque no sea el
único, que está causando la deterioración de San Isidro ha sido la adición de
la nueva feria. Por lo tanto, es también lógico suponer que si la Feria del
Aniversario fuera eliminada, se abriría
un camino para
que los carteles de la Feria de San Isidro mejoraran, y
también habría alguna posibilidad para que los resultados artísticos volvieran
a ser algo mejores, como los eran antes del 2006.
Como ya se ha comprobado que más no es siempre mejor, lo ideal seria
que en un inmediato futuro, más o menos una semana después de celebrarse la
Feria de la Comunidad, que no es otra cosa que un fin se semana taurino, se
volviera a dar la Feria de San de San Isidro con no más de una veintena de
festejos, sin la interrupción de la Corrida de la Prensa y, aproximadamente,
un fin de semana después de concluir la
feria tradicional, cerrar esta especie de temporada grande con las corridas
benéficas de la Prensa y de la Beneficencia. De esta manera la feria del patrón
de la ciudad estaría de nuevo bien delimitada por un claro principio y final.
Así, muchas de las figuras no tendrían excusa para limitar sus actuaciones en
el abono isidril, y los carteles serían más dignos de San Isidro, la feria que
debe seguir siendo la más importante de Madrid y del mundo taurino.
Ahora el problema es como se podrían llevar acabo estos cambios cuando
existen tantos intereses creados, y la adición de la nueva feria ha puesto más
euros en los bolsillos de la empresa de la Plaza Monumental de las Ventas y en
la bolsa de la Comunidad de Madrid, propietaria del inmueble. Por consiguiente,
no se podría esperar que el cambio lo iniciara una empresa privada que, como
todas, cumple con la misión de ganar cuanto más dinero posible para sus
accionistas. Sin embargo, sí se debería esperar que el cambio lo demandara la
Comunidad de Madrid, exigiendo que la próxima empresa que administre la plaza
durante un nuevo periodo de arrendamiento incorporara estos, o similares, cambios en el
pliego de condiciones.
Después de todo, en principio, una institución comunitaria debiera de
preocuparse de mantener el prestigió de una feria que es una parte integral de
la tradición cultural y popular madrileña, y también de defender los derechos
de los aficionados que caen presas de los abusos de una empresa comercial con
la complicidad de una institución gubernamental local.
Fotos: archivo
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