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OPINION:
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Me figuro que si hubiera sido posible que los antitaurinos se
reunieran el 31 de diciembre, para en una
fiesta de Nochevieja despedir el año pasado y dar la bienvenida al nuevo,
hubieran levantado las copas con champán para brindar por los positivos logros
obtenidos en ano 2011 en su campaña para eliminar el toreo, y para prometer su
dedicación a proseguir luchando durante el año entrante para cumplir esa meta.
En ese brindis se resaltarían especialmente las palabras Barcelona y
Quito. Ya que es bien sabido que en estas dos ciudades han sido en donde los
esfuerzos de los antitaurinos han dado más fruto. Gracias a manipulaciones de
ciertos sentimientos sociales y políticos, en 2011 consiguieron que a partir del uno de enero del presente año, por
orden gubernativa, se prohibiera la celebración de festejos taurinos en la Comunidad
Autónoma de Cataluña, lo que es
decir en Barcelona, que era la única plaza taurinamente activa que quedaba en
la región.
Su
otro
más significativo logro aconteció en Ecuador, en donde, aunque no
consiguieron eliminar la celebración de festejos taurinos, sí lograron, con
otra manipulación política, iniciada por el presidente de la república, que se prohibiera la muerte de los toros en
el ruedo en las plazas de toros del cantón de Quito y en los de otros cantones
de este país ecuatorial. El resultado ha sido efectivo, pues los festejos de la
pasada Feria del Señor del Gran Poder de Quito se dieron sin que los diestros
ejercieran la suerte suprema, lo que afecta a
la integridad de la fiesta brava tradicional, y establece un antecedente
que pudiera ser copiado en otros países en donde se ataca al toreo. Además,
esta prohibición ha tenido el efecto adicional de dividir a los aficionados
quiteños, entre aquellos que, por la inmediata conveniencia de disfrutar de las
corridas, han aceptado sin entusiasmo el cambio, y los que han decidido apartarse
del toreo antes que asistir a corridas mutiladas (OPINIÓN: SOBRE LA FERIA DEL SEÑOR DEL GRAN
PODER DE QUITO SIN LA SUERTE SUPREMA).
Sus
triunfos van más allá de los obtenidos en Barcelona y Quito, pues por medios de
oportunas y bien organizadas manifestaciones públicas, presiones políticas y
manipuladas campañas en los medios de comunicación, han ganado muchos
simpatizantes, al presentar la fiesta brava como un espectáculo sin valor
artístico o cultural que se basa en la complacencia de los aficionados de ver
torturar a un indefenso animal. Han vendido la idea de que los aficionados a
los toros, y los taurinos profesionales, usando la excusa de participar o crear
un sentimiento artístico, somos seres indiferentes al sufrimiento de los
animales. Por lo tanto, el disfrutar con los festejos taurinos, practicar el
toreo, o defender la práctica es algo considerado “políticamente
incorrecto”.
En
la introducción en la que me refería al hipotético brindis del Año Nuevo, también hacía referencia a la promesa de los
antitaurinos de proseguir en el 2012 su campaña en contra del toreo. Pues bien,
al escribir estos devaneos, cuando aun no termina el mes de enero, ya hay
varias muestras de que los antitaurinos no cesan ni por un momento en su
continua campaña de dinamitar el toreo con la intención de a la larga
eliminarlo del mapa y, aunque de momento sus logros no hayan sido
espectaculares como los conseguidos en Barcelona y Quito, sus esfuerzos
comienzan a notarse. A continuación expongo brevemente, unas muestras que
sustentan que los antitaurinos siguen puntuando en su incesante lucha en contra
de nuestra adorada fiesta brava:
de la Plaza de Toros de Santamaría tradicionalmente reservan para su uso. Ya
antes había propuesto negociar con los organizadores de la temporada para que
se
hicieran algunas modificación en las corridas. Afortunadamente sin éxito.
Petro, un antiguo miembro de la desmovilizada guerrilla del M-19, asumió el
cargo de alcalde el 1 de enero. Antes era senador por el partido izquierdista
Polo Democrático Alternativo. Es un declarado contrario a las corridas de toros
y, según la prensa, refiriéndose al toreo se ha expresado así: “Queremos
iniciar una negociación con la Corporación Taurina de Bogotá con el fin de
modificar las circunstancias que hacen de las corridas de toros un espectáculo
alrededor de la muerte”. También, Eduardo Peña,
el representante en Colombia de la organización ADI ---Animal Defenders
International--- declaró que el alcalde había hecho un pacto durante su campaña
electoral con grupos de protección a los animales para actuar en defensa de los
animales y en contra de las corridas.
Cristóbal,
Venezuela. La Agencia EFE publicó el 20 de enero que “La Defensoría del Pueblo
del estado venezolano de Táchira (suroeste) pidió que se prohíba la entrada de
menores de 18 años a las corridas de toros y novilladas de la próxima feria de
San Sebastián, que comienza el 25 de enero en la ciudad de San Cristóbal. La
razón dada para pedir la prohibición era debido a "los altos grados de
violencia que hay que presenciar en esos espectáculos". Es de notar que
esta prohibición incumbía a la ciudad de San Cristóbal, en la cual la
alcaldía recientemente declaró la fiesta de toros como patrimonio cultural inmaterial.
Finalmente la prohibición solo afectará a los menores de 12 años.
no se permita la asistencia
a las plazas de toros a los menores. Ahora bien, lo que me hace incluir aquí lo
que sucede el ese país inca con respecto a la tauromaquia, es lo recientemente
sucedido en Chiclayo, que muestra la ciega pasión antitaurina. En esta ciudad
el diestro peruano Paco Céspedes, que allí reside, anunció su intención de fundar una
escuela taurina en la hacienda que él posee. Esto provocó tanta controversia,
que incluso fue amenazado físicamente si lo realizara. La campaña en su contra
la iniciaron en el Internet unos miembros de una agrupación que proclamaban ser
defensores de los animales y justificaban sus ofensivas acciones quejándose
de
que "Quieren
abrir una escuela Taurina en Chiclayo para enseñar a los niños a ver violencia,
a disfrutar con la sangre... y son niños que van a aprender a usar armas para
matar." Aun así, aunque preocupado por las amenazas,
después de unos públicos diálogos con la oposición, el valiente torero se
atrevió a inaugurar su escuela taurina el 9 de enero. (Los
detalles de este intolerable acto pueden leerse en el portal Dinastiacesepdes.com
)Hasta
aquí he usado el vocablo antitaurino refiriéndome a personas que se han
propuesto la meta de eliminar la practica del toreo. Pero en realidad no hay
una organización, como tal, que agrupe estrictamente a los antitaurinos.
Generalmente estos individuos que atacan al toreo están asociados, o son
simpatizantes, de organizaciones de diferentes denominaciones que tienen como
meta el proteger a los animales 
de los abusos de los humanos. No hay duda que
el rey de la creación, el hombre, de siempre ha usado los animales para
satisfacer sus necesidades materiales o síquicas, y en muchas ocasiones ha
abusado de esta prerrogativa. Se necesitaría una lista interminable para
apuntar todas las clases de animales llevan la peor parte en la relación con
los humanos, pues a ellos los usamos, de una manera u otra, para suplir nuestros necesidades o deseos,
sin considerar lo que sería mejor para ellos. En un mundo ideal esto no debería
suceder pero en el real sucede. Esas asociaciones que pudieran haber dirigido sus esfuerzos en atacar otras de
nuestras conductas con los animales, digamos por ejemplo la caza, que
originalmente se practicaba para sobrevivir, pero en la actualidad es solo un
deporte en el que la muerte del animal es la meta que prueba la habilidad
del cazador. Sin embargo, esos apasionados militantes, por la razón que fuera,
eligieron en declararse defensores del toro de lidia, atacando, a menudo usando
medios pocos éticos, al toreo. Quizás la razón por haber elegido el atacar al
toreo en vez de otras practicas que incluyen el trato a los animales, haya sido porque la
fiesta brava es una fácil diana, pues para los no aficionados las imágenes
sangrantes de toros y toreros heridos
en una plaza de toros son difíciles de asimilar.
Este sistemático y constante ataque a la práctica del toreo no va a
causar que en un futuro inmediato el toreo desparezca, ya que la fiesta brava
es una expresión artística y cultural muy arraigada en España, Francia y Portugal y en varios países de América
Latina, que ha subsistido por varios siglos a pesar de cambios internos y externos. Sin embargo, sí es posible que
estos ataques diminuyan o modifiquen su
práctica—recordemos Barcelona y Quito—y quien sabe lo que pudiera pasar a largo
plazo, si los aficionados y taurinos
nos cruzamos de brazos, y no nos envolvemos en una bien organizada y efectiva
defensiva-ofensiva campaña en pro del arte del toreo.
Hasta ahora los movimientos defensivos de los interesados en la
supervivencia de los festejos con toros han sido tardíos, desorganizados y no
bastante intensos y, por consiguiente, poco efectivos.
Las causas responsables por este fallo, han sido la falta de unión
entre los que aman la fiesta, los escasos esfuerzos hechos por los taurinos y
profesionales de la fiesta, que deberían ser los más activos en asegurar su
sobrevivencia, porque de ella viven, pero sobretodo por la falta de una
entidad, con el conocimiento profesional y medios económicos, que planee y
dirija campañas publicitarias y actos de relaciones públicas para adelantarse o
responder a las acciones de los
antitaurinos. El objeto sería presentar
la buena cara de la fiesta para contrarrestar la mala que los oponentes
resaltan.
Aunque sé que sería muy difícil de vender a los taurinos el concepto
de la necesidad de que funden y sostengan una super organización profesional
que en nombre de todas las organizaciones de taurinos y aficionados se
encargara de ser el vocero de la fiesta, expongo esta idea porque en mi experiencia en los Estados Unidos, en donde
vivo, continuamente soy testigo de compañías o entidades publicas que, cuando
es necesario para alcanzar sus metas, usan los servicios de empresas expertas
en como moldear la opinión pública, incluso intentando a veces de hacernos ver
blanco lo que es negro, o de hacernos pasar gatos por liebres.