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OPINIÓN: SOBRE LA FERIA DEL
SEÑOR DEL GRAN PODER DE QUITO, ECUADOR, SIN LA SUERTE SUPREMA |
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El 6
de octubre, en Burladero.com, no en la entrada del portal, sino en
la sección dedicada a Ecuador, leí una
noticia que informaba que la empresa Citotusa,
que regenta la Plaza de Toros Quito daría tres novilladas de preferia, a
celebrarse los días 28, 29 y 30 de octubre. Exactamente diez días después
aparecía otra noticia en el mismo portal en la cual la misma empresa anunciaba
el programa de la Feria del Señor del Gran Poder de Quito 2011, a celebrarse
desde del 26 de noviembre hasta el 6 de
diciembre, y componiéndose de seis corridas de toros, dos novilladas y un
festival. Además, realzaba la inclusión en los carteles
de las figuras Enrique Ponce, Sebastián Castella, El Fandi y
Alejandro Talavante junto a varios toreros notables, entre ellos David Mora, Iván Fandiño y el mexicano Diego Silveti
que confirmarían la alternativa.
Curiosamente,
ninguna de las dos noticias mencionaba, lo que ya sabíamos los que estamos al
día de lo que sucede en el mundo del toro, que estos festejos se celebrarían
sin que los toreros ejecutaran la suerte suprema. Otras publicaciones hicieron eco de esta
noticia, pero ya en ellas
aparecían aclaraciones similares a
esta:
En
los festejos taurinos de esta feria, siguiendo la controversial nueva
normativa emitida por el Gobierno de Ecuador y ratificada por el Municipio de
Quito no se dará muerte a los toros en
público, o sea se eliminará la suerte suprema. Sin embargo, sí serán picados y
banderilleados.
Pensé que hubiera sido pertinente que la
empresa hubiera incluido en sus notas de prensa la información sobre la
prohibición de matar los toros en los ruedos quiteños. Pero, para que tirar
piedras a su propio tejado.
También,
el día 18 del mismo mes en Mundotoro.com
se publicó una noticia anunciando que el 25 de noviembre en la Plaza Belmonte de Quito se celebrará
el tradicional y típico festival nocturno en honor a
la Virgen de la Esperanza de Triana. Igualmente en esta noticia no se daba a
conocer que en el festival tampoco se matarían los novillos en la plaza.
Incluso ya cuando era
un hecho la supresión de la suerte suprema no parece que se hiciera un esfuerzo
en diseminar este hecho, pues el 30 de octubre leí en ABC.es un comunicado de EFE, noticiero que sirve a la prensa
internacional, que reportaba que en
Quito “El
novillero ecuatoriano Alfredo Cobo indultó hoy a un bravo ejemplar de La Viña
en la tercera novillada de preferia” , y reseñaba que el novillero “Lárraga estuvo voluntarioso y con
entrega, cerrando su actuación con el corte de una oreja en el novillo que
terminó el ciclo ferial”. De nuevo, con poco sentido común, el reportero de
la agencia no aclaraba para los lectores que la oreja y el indulto eran
puramente simbólicos, ya que ninguno de los novillos hubiera sido estoqueado en el ruedo
por los novilleros.
Menciono
esto porque un lector casual que leyera
estas noticias, y no fuera un celoso seguidor del toreo, podría creer que nada
taurinamente había cambiado en la tauromaquia quiteña, cuando en realidad los
cambios van a ser considerables, aunque en los medios fuera del Ecuador no se
le ha dado la atención debida que el asunto merece, ya que estas modificaciones
pudieran, a la larga, afectar al mundo del toreo, como ya están afectando a la
tauromaquia quiteña.
Sin entrar en detalles primero resumiré el extraño
proceso que culminó con la prohibición de matar a los toros, tanto en los
ruedos de las plazas de Quito como en los de otras plazas de ciertas ciudades
ecuatorianas, mientras que al mismo tiempo, permite que se den las corridas en
su forma integral en ciudades situadas en otros lugares de la geografía
ecuatoriana, tales como, por ejemplo, Ambato y Riobamba. Luego, expondré
algunos ejemplos de las fuertes y controvertidas reacciones que esta
prohibición ha causado en El Ecuador, mientras que en los medios de
comunicación taurinos de otros países sorpresivamente el asunto ha sido tratado
muy ligeramente. Finalmente completaré este escrito opinando sobre los posibles
efectos de la cambiada tauromaquia quiteña, como el título OPINIÓN de este
artículo implica.
En
enero del presente año el presidente
ecuatoriano Rafael Correa presentó diez preguntas a la Corte Constitucional
ecuatoriana para que fueran incluidas en una encuesta popular. Cinco de las
mismas se referían a enmiendas para reformar la Carta Magna nacional, mientras
que las otras cinco eran sobre asuntos generales. Una de estas era la “Pregunta 8” que pedía la prohibición de
que se mataran los toros en el ruedo en los festejos taurinos.
En
febrero la Corte Constitucional aprobó que se incluyeran las diez preguntas
propuestas en la encuesta, aunque con algunas modificaciones. Por ejemplo, se
comentaba en algunos medios que la intención del Presidente Correa era prohibir las celebraciones de
festejos taurinos, pero se conformó, al menos por ahora, en pedir que solo se
prohibiera la muerte del animal bravo en el ruedo. En Ecuador no es secreto que
a su actual presidente le disgusta el toreo, habiendo permitido que bajo su
mandato se haya prohibido la asistencia a los toros a los menores de doce años
y se haya instituido reglas que dificultan el televisar las corridas a ciertas
horas del día.
El
plebiscito se llevó a cabo en mayo
para que los ciudadanos votaran las diez propuestas. Ecuador está dividido en
cantones y los resultados de las votaciones de la “Pegunta 8” afectarían
independientemente a cada cantón. Los resultados de la encuesta fueron que una
mayoría de los ciudadanos de los cantones de Ambato, Riobamba, Rumiñahui, Mejia
y Cayambe votaron en favor de que en sus localidades los festejos taurinos se
dieran sin sufrir ninguna modificación, mientras que, entre otros, en el cantón
en donde está situado Quito la mayoría votó en favor de que se
prohibiera la muerte de los toros en los ruedos de sus plazas.
Fue
completamente inesperado y sorprendente que una mayoría de los ciudadanos del
cantón de Quito votara por la prohibición, pues en esta ciudad, desde la era
colonial, existe una sólida tradición taurina, reside la mayor y mejor afición
del país, y desde el 1960 se celebra allí la Feria del Señor del Gran Poder,
que hasta hoy ha sido una las de más
prestigiosas ferias de América.
Estos
resultados sembraron el pánico entre los aficionados capitalinos, que temieron
que su popular feria dejara de darse. Hubo que esperar hasta el 12 de septiembre cuando el Consejo Metropolitano del Municipio de Quito falló
que los espectáculos taurinos se seguirían dando, aunque sin dar muerte al
toro, el que será devuelto a los chiqueros, después de que el
torero (ya no debe decirse el matador) haya concluido la faena de muleta.
Solamente se permitiría que el toro fuera apuntillado en el ruedo en el caso de
que el animal se inutilizara durante la lidia. Sin embargo, la nueva norma permite que el toro sea picado y
banderilleado. La Comisión Taurina Municipal estará a cargo de hacer
cumplir la nueva ordenanza y de afinar
otros puntos. Al mismo tiempo se legisló el dar permiso a la Empresa Citotusa
para que bajo esas condiciones continuara organizando la edición 2011 de la
Feria del Señor del Gran Poder.
Como ya hemos apuntado al inicio de este articulo, la empresa no
perdió ningún tiempo, y a mediados de octubre anunció a bombo y platillos los
carteles de un ciclo ferial, que cuenta con el mismo número de festejos y con
similar participación de figuras que en las
ferias pasadas, aunque sin enfatizar las restricciones impuestas por el
gobierno. O sea, como si todo siguiera igual, como alardeaba un optimista
eslogan promocional de la empresa: “En Quito, capital taurina de América, la
feria vive… la fiesta sigue! nueve días de fiesta brava...".
Desde que se supo en Quito los
planes para llevar a cabo la encuesta, los aficionados y la gente del toro
estuvieron muy unidos haciendo una activa campaña en pro de la fiesta y en
contra de la prohibición de la suerte suprema. Ahora bien, una vez que se
aprobó la prohibición y la Empresa Citotusa anunciara el programa de la
Feria del Señor del Gran Poder, los defensores de la fiesta se dividieron. Uno
expresando oposición a que se celebrarán festejos mutilados por la falta de la
suerte suprema. Declaraban que ellos no asistirían a la plaza, al mismo tiempo
que animaban a otros para que siguieran su ejemplo, y, entre otras cosas criticaban a las figuras
extranjeras por haberse prestado al juego de la empresa, dejándose anunciar en
los carteles.
Por el contrario, los aficionados
y taurinos del otro grupo, aunque también defendían la integridad de la fiesta,
con un aire de resignación, pedían al público local y al forastero que
asistieran a la plaza y agradecían a
las figuras por aparecer en los carteles para asegurar que, de momento, la
fiesta no despareciera. En cierto modo, el mensaje en conjunto expresaba el temor
de que si la feria de este año fuera un fracaso, existiría el peligro de que el
toreo desapareciera del cantón quiteño, mientras que si esta feria y las venideras se dieran con éxito, pudiera haber posibilidades que con un nuevo
gobierno las corridas recobraran la integridad. O sea que por el momento era
mejor tener algo que nada.
A
continuación, primero adhiero, solo como ejemplos, algunos de los numerosos
mensajes que los aficionados enviaron a los portales y blogs del Internet,
abogando principalmente que las corridas sin suerte suprema no se celebren en
Quito. Seguidamente expondré muestras de opiniones que expresan el deseo de que
sea como sea la fiesta siga:
-- ...vergonzoso, penoso, pero más vergonzoso es que las figuras
españolas se presten a ello, todos los que vayan a Quito a hacer esa pantomima
son unos traidores a la fiesta.
-- Aficionados taurinos
sacrifiquemos este año no concurriendo a las Feria Taurina. Así les
demostraremos a Barrera y Correa los millones que perdió la ciudad. Solo este
año. No seamos cobardes, ajustémonos los machos y no vayamos. !Ya!, o movamos
la Feria a Sangolqui, Cayambe u otro lugar donde ganó el si....
-- Soy
aficionado de Quito, lamentablemente yo no iré a los toros este año si las
faenas no son con muerte de los astados, esto no son toros, es una estupidez
del alcalde de Quito y la revancha del dictador Correa.
-
eliminar la muerte del toro, pero mantener en las corridas el sufrimiento del
animal por medio de puyazos y banderillas representaría una burla al movimiento
a favor de los animales (Bellolio de Sánchez, Presidenta de Protección Animal
Ecuador).
--Vivan las faenas con muerte de los toros.
Ahora cito algunos párrafos de unas cartas enviadas a la prensa para su publicación, en las cuales sus autores razonan porque están a
favor de que las ferias de Quito se sigan celebrando, aunque sean con festejos
sin la muerte del toro.
He aquí parte de cómo Juan Sebastián Roldán, expone su posición en su
carta enviada el 12 de septiembre a
Burladero.com. Roldán es un buen aficionado, ganadero y
político, que hasta el pasado enero
tuvo un cargo importante en el Gobierno de Correa y que desde adentro luchó en
contra de la encuesta:
Nosotros
no sabemos vivir sin toros. Nacimos con ellos y queremos morir viendo cada
diciembre nuestra plaza llena. Para ello, que el mundo del toro se vuelque con
nosotros es indispensable. Para ello que vengan las figuras del toreo es
esencial...Hoy, esas figuras del toreo que han decidido venir, son más figuras
que nunca...Debo comentarles que hay aficionados muy buenos, que por opción
personal, después de este tan duro golpe, han decidido no volver a la Plaza de
Toros. Nosotros, quienes hemos optado por empujar el carro y reinventarnos en
esta nueva fiesta, los respetamos profundamente...Ojalá, en los lugares que
ellos dejan vacíos, se sienten miles de nuevos aficionados....
Por otro lado, también Augusto Barreiro, Secretario de la
Unión de Toreros del Ecuador en su carta también parece exponer un criterio
similar, aunque naturalmente por su posición es obvio que además de abogar por
el toreo también defiende su trabajo y el de sus compañeros:
Presentamos
nuestro total apoyo a la Empresa Citotusa organizadora
de la Feria de Quito por mantener viva la Fiesta en nuestra
ciudad, a pesar de los negros nubarrones que sobre nuestra querida plaza
han puesto grupos de fanáticos que, mientras por un lado dicen
defender la vida de los animales por otro promueven el aborto
de seres humanos en total contradicción moral y ética...Solicitamos a
nuestros compañeros de profesión (Las Figuras del Toreo) el
apoyo a esta Feria que tanto les brindó y a la que es
necesaria mantenerla viva y vigente. Exhortamos a la prensa en
general y a la taurina en particular a sumarse a este esfuerzo...Pedimos a la
afición qué, dejando (de momento) conceptos de aficionados cabales y de
hueso colorado, se adhieran todos a la causa de mantener
nuestra Feria, asistiendo masivamente a nuestro escenario natural...
Termino estas manifestaciones en
pro de la feria 2011, citando párrafos de la carta de una aficionada anónima,
también publicada en Burladero.com de Ecuador:
Creo de igual forma, que
este año más que nunca debe darse la feria, y entre más figuras vengan mejor,
pues la Feria de Quito del 2011 debe ser el caldo de cultivo de la
inconformidad, de la protesta, del rechazo, de la futura revolución social que
reclame la reivindicación de nuestros derechos, que durante 9 días seguidos,
150.000 aficionados les recordemos a grito limpio y al oído a nuestras
autoridades, lo que realmente se merecen oír por su incapacidad y desvergüenza.
Las figuras que vengan además, deben servir para que los taurinos organicemos
una serie de actos reivindicativos, bien estudiados y preparados, para que su
voz de protesta y rechazo se haga igualmente llegar al poder de la forma más
contundente posible..
Personalmente, siento muy
adentro de mi todo lo que afecte negativamente a la fiesta brava, y me duele
cuando leo u oigo tantas noticias de aspecto antitaurino, o veo imágenes
relacionadas con esos asuntos. Ahora bien, aunque había seguido con interés el
largo proceso de la encuesta, me llegó al alma, por lo insólito, el leer que,
por el resultado de la encuesta, tanto
en los festejos de la Feria del Señor
del Gran Poder, como en cualquier otro que se celebre en el cantón quiteño, no
se permitirá que en ellos se ejecute la suerte suprema.
La
razón por la que este desafortunado resultado me ha afectado sobremanera tiene
que ver con que mi vida profesional
estuvo muy ligada al Ecuador, ya que desde que hice mi debut como matador en la
vieja Plaza de Toros Las Arenas de Quito el 16 diciembre del 1956 hasta que en
Guayaquil el 4 de enero del 1959 toreé mi última corrida en Ecuador, actué
allí en bastantes corridas y triunfé en
casi todas. Además los ecuatorianos, tanto en sus plazas como en la calle me acogieron y me hicieron sentirme como si
fuera uno de ellos (MI PRIMERA CAMPAÑA AMERICANA:
EL ECUADOR 1956-1957
y
DE VUELTA EN AMERICA, 1957-8).
Y por si eso no fuera suficiente para amar al Ecuador, en el aspecto
sentimental también estoy muy agradecido a esas tierras, pues en Quito conocí a Sally Norton, y con ella me
casé en Guayaquil, donde vivimos junto
a nuestro recién nacido hijo, que había nacido en Cali, Colombia, durante los
siete primeros meses después de mi prematuro retiro, antes de emigrar a los
Estados Unidos.
Durante esos años pude apreciar las buenas
cualidades de los aficionados
capitalinos, y afirmo que no he conocido una afición tan alegre,
entusiasta y apasionada que sin complejos aplauda lo que le gusta. En 1960, ya
retirado, como aficionado asistí a la primera Feria del Señor del Gran Poder en
la recién inaugurada Plaza Monumental Quito, que sustituyó a la de Las Arenas.
En esa ocasión debuté escribiendo de toros, pues por encargo del diario El
Universo de Guayaquil escribí un resumen del triunfal ciclo ferial para ese
diario.
Que poco
me imaginaba entonces, que esa incipiente
feria quiteña poco a poco iba a crecer en prestigio hasta convertirse en una de
las más importantes de toda América, y aun menos adivinaba que una puñalada
política podría abrirle una herida, por donde ese merecido prestigio comenzara
a derramarse.
Volví
a asistir a la madura feria quiteña en su edición 1998 y la gocé
en su apogeo. Entonces pude comprobar que la afición había crecido y que
el ambiente taurino que se respiraba en la plaza, en los alrededores del coso y
en toda la ciudad era único. Esas buenas impresiones las reflejé en mi artículo
LA TAUROMAQUIA
ECUATORIANA VISTA POR UN PROTAGONISTA
.
Antes que se anunciara el programa de la feria, que
comenzará en apenas tres semanas, pensé erróneamente que sin la suerte suprema
este año se daría una feria para cumplir con el transmite, con menos festejos y con carteles modestos sin
figuras, y que de alguna manera las ferias ecuatorianas de Ambato y Riobamba
crecerían en importancia anunciando carteles con algunas figuras para atraer a
los aficionados quiteños, quienes
estarían ansiosos por ver corridas que incluyeran el último tercio completo.
Obviamente, no va ser así por ahora, pues la Empresa Citotusa se ha jugado su dinero
organizando una feria que no tiene que envidiar a las pasadas, excepto, claro,
por la falta de integridad de las corridas.
Dado que vivo en un país no taurino,
para mantenerme al día de lo que pasa en el mundo del toro, a través del
Internet recibo diariamente una serie de enlaces que me llevan a la prensa
taurina, y me ha chocado la poca atención, con raras excepciones, que la prensa
española y mexicana le ha puesto al
hecho de que se ha prohibido la suerte suprema en las corridas de Quito.
Además, la poca información que se ha dado ha sido en forma de estricta
noticia, y no ha promovido la publicación de editoriales lamentando la
prohibición, y opinando sobre las posibles consecuencias, como ha sucedido, por
ejemplo, con la saturación de noticias y opiniones sobre la prohibición de los
toros en Cataluña, sobre las desagradables actividades de los grupos
antitaurinos, o con un asunto más trivial como fue la posibilidad que hubo de
que las figuras españolas participaran en las corridas “bloodless” (sin
sangre) a celebrarse en 2009 en Las Vegas, lo que en parte motivó que estos no
participaran, aunque los festejos se dieron con toreros de menos nombre (SOBRE LA CONTROVERSIA DE TOROS EN LAS VEGAS).
Mi opinión es que, en cierto modo, la prohibición taurina en el Ecuador
es más compleja y extraña que la de Cataluña y que el remedio no ha satisfecho
ni a los aficionados ni a los
antitaurinos. El gobierno catalán, con su legislación, aunque a los
amantes del toreo nos doliera, satisfizo a los animalistas y a los
nacionalistas catalanes, y unió a los aficionados y taurinos en defensa del
toreo. En cambio, el triunfo de la Pregunta 8 en Quito satisfizo a pocos, ya que
ha dividido a los aficionados quiteños y disgusta a los antitaurinos y a los
grupos animalistas, que resienten que la fiesta, aunque herida, siga en
pie, y permite que el toro sea picado y
banderilleado, para luego en frío, cuando los efectos de la adrenalina se le haya
pasado, sea apuntillado donde el público no lo vea.
La 
supervivencia del toreo
en su nuevo modelo en Quito depende primeramente en que el público local y
visitante responda llenando la plaza a la atracción de los buenos carteles de
esta Feria del Señor del Gran Poder, y
en que, si después de experimentar una forma de corrida light, los
aficionados mantengan el mismo interés para volver a la plaza en las ferias
venideras.
Como quiteño de sentimiento
deseo que la entrante feria sea un éxito para que el toreo, aunque herido, siga
vivo en el centro del mundo. Ahora bien por otro lado, como aficionado
universal temo que si esto sucede, esta forma de corridas mutiladas pudiera ser
adoptada por los taurinos de otras naciones como trinchera para dsdender a la
fiesta de los incesantes ataques de la fuerzas antitaurinas.
Concluyo expresando mi dolor por el estado de la
fiesta brava en Quito, que con la prohibición de la suerte suprema, va a padecer un grave cáncer, cuyas consecuencias
son difíciles de diagnosticar. Puede ser lo mismo morir lentamente por falta de
integridad, como pudiera ser tener una recuperación total si se aplicara el
tratamiento adecuado para salvarla. De momento el buen programa de la Feria del
Gran Poder 2011 pudiera ser como un tratamiento de radiación que la mantenga viva por ahora. Así
sea.