Las transiciones
Uno de los aspectos que mantiene el toreo fresco e interesante es la irrupción periódica en los ruedos de nuevos jóvenes matadores de toros con calidad de figura. Usualmente varios prometedores diestros aparecen en los ruedos anualmente retando a las figuras establecidas a justificar su posición. Sin embargo, es la norma que en cada temporada solamente un par de esos recién llegados prevalezca, mientras que algún que otro veterano diestro desaparece de la escena taurina. Esas confrontaciones entre los que vienen y los que están resultan en interesantes temporadas, en las cuales los expertos veteranos recurren a la excelencia de la maestría para contrarrestar el entusiasmo y el arrojo de los ambiciosos pretendientes a sus tronos. Esto funciona como el sistema de selección natural de las especies, en que los mejores perduran. La infusión de sangre fresca es el elixir del arte del toreo y es necesario que la nueva sangre no falte para mantener vibrante la fiesta brava, a los matadores competitivos y a los aficionados entusiastas e interesados en el desarrollo de cualquier temporada taurina.
Por consiguiente, si este flujo de nuevos valores disminuye por unos años, como sucedió desde 1988 hasta la temporada europea del 2002, entonces la falta de presión desde abajo permite a ls figuras y a los diestros veteranos permanecer atrincherados en sus posiciones privilegiadas, a veces, incluso cuando sus carreras pudieran estar en declive. Durante esos periodos la falta de estímulo puede llevar a los toreros bien situados a conformarse con obtener únicamente el suficiente éxito para mantener el status quo, lo que generalmente causa una disminución del entusiasmo de los aficionados por la fiesta.
Si leyésemos las estadísticas finales de las temporadas taurinas del pasado siglo observaríamos que casi todos los años dos o tres nuevos nombres se hallaban entre los líderes del escalafón de final de temperada. No obstante por las razones que fuesen, de cuando en cuando, se nota una interrupción de ese proceso renovador, y por un período de tiempo no se encuentran nuevos nombres entre las figuras que componen los carteles del circuito de las ferias taurinas europeas.
Recientemente ese proceso de renovación de los toreros de feria, que fue muy dinámico durante la primera mitad de la década de los noventa, se paró de repente después de la temporada europea del 1998, cuando Julián López "El Juli" y Miguel Abellán tomaron la alternativa. "El Juli" se convirtió en uno de las más importantes y populares figuras de los toreros contemporáneos, y Abellán se integró inmediatamente al grupo de selectos matadores que compone regularmente los abonos de las principales ferias europeas. Desde entonces hasta el 2002 ninguno de los novilleros que tomaron la alternativa, ni tampoco ningún matador de esos que desempeñan un papel secundario en el toreo había remontado la barrera que separa a ellos del estrellato.
Al iniciarse el nuevo siglo, se veía obscuro el proceso de rejuvenecimiento de la fiesta, pues durante tres años no se había oteado en el horizonte el brillo de nuevas estrellas. Sin embargo, inesperadamente Antonio Ferrera, "El Fandi" y César Jiménez relumbraron durante la temporada europea del 2002, iniciando un nuevo período de transición. Proceso que, aunque lento y con altas y bajas, ha continuado en las temporadas 2003 y 2004, y hay indicaciones que va a proseguir en la temporada venidera, gracias a que varios diestros recién alternativados, junto a algunos buenos toreros que estaban rezagados, están mostrando poseer cualidades y determinación para competir con las figuras.
Antes de comentar sobre los diestros protagonistas de la reciente corriente renovadora, pongamos el proceso en un contexto histórico, relatando brevemente como ocurrió otro similar cambio generacional de la torería en la última década del siglo pasado.
En las décadas de los setenta y los ochenta pocos de los novilleros punteros que tomaban la alternativa fueron capaces de desplazar de la cima a las establecidas figuras. La consecuencia era que año tras año, en las estadísticas de finales de temporada pocos nombres nuevos aparecían entre los lideres del escalafón de los matadores. Además, a menudo, los pocos jóvenes diestros que conseguían destacar duraban poco como lideres, permitiendo a algunos de los desplazados veteranos recobrar los puestos perdidos. No obstante, comenzando en 1987, con el tremendo éxito de José Miguel Arroyo "Joselito", y continuando durante la primera mitad de los noventa con una serie de superdotados novilleros que, al doctorarse, triunfaron en el escalafón superior, el proceso de renovación se aceleró.
Consecuentemente, muy pocos nombres de los toreros protagonistas de las décadas de los setenta y los ochenta podían verse en las estadísticas o en los abonos de las ferias de las temporadas de los noventa y de las dos primeras temporadas de este siglo, ya que la vasta mayoría de los matadores protagonizando papeles estelares en esas temporadas eran diestros altenativados después del año1987.
Pocos cambios de importancia sucedieron en la cima de la torería en las temporadas 1999, 2000 y 2001 y pocos se anticipaban para la del 2002. Se esperaba que Enrique Ponce, Julián López "El Juli" y José Tomás, continuarían mandando en el toreo, pero únicamente los dos primeros lo hicieron, pues el último prematuramente se retiró en septiembre del 2001 en Murcia. También se esperaba que el exclusivo grupo de figuras formado por "Joselito", "Finito de Córdoba", Manuel Caballero, "Jesulín de Ubrique", "El Cordobés", Víctor Puerto, Francisco Rivera Ordoñez, Vicente Barrera, "Morante de la Puebla", Eugenio de Mora y Miguel Abellán, más los especialista en 'corridas duras' Pepín Liria, Juan José Padilla, Eduardo Dávila Miura y Luis Miguel Encabo, más con un par de super-veteranos maestros y varios toreros regionales monopolizarían los puestos en los carteles de las ferias de España y Francia. Pero esto tampoco sucedió, en parte porque muchos de esos diestros perdieron muchas corridas por estar heridos, pero principalmente, porque, como ya se comentó anteriormente los determinados diestros Antonio Ferrera, David Fandila "El Fandi" y el flamante matador César Jiménez, inesperadamente irrumpieron en la escena para iniciar el corriente periodo de transición del cambio generacional de los lideres de nuestra fiesta brava.
Existe una diferencia fundamental entre los procesos del relevo generacional de los diestros del principio de la década de los noventa y el actual, ya que aquel fue más explosivo y radical que el que se está desarrollando ahora. Este es más lento y menos definitivo.
Entonces, el proceso comenzó en 1991 con Enrique Ponce arrasando y tomando inmediatamente el mando del toreo. Esta gran figura tuvo la suerte de verse arropado por el magnífico "Joselito", la gran figura sobreviviente de la década anterior, los diestros populares y mediáticos "El Litri", "Jesulín de Ubrique" y "El Cordobés" más unos toreros más convencionales como "Finito de Córdoba", Rivera Ordoñez, Manuel Caballero y otros diestros que periódicamente se montaban al carro de los triunfadores. El proceso llegó a su cenit con la aparicion de José Tomás en 1995, otro de los grandes de la época, y se cerró en 1998 con la toma de la alternativa del fenómeno "El Juli". Este combinado grupo de diestros produjo por unos años un época dorada taurina, durante la cual el interés por el toreo en algunos momentos transcendió al mundo taurino, entusiasmó a los aficionados, quienes llenaban las plazas de toros más a menudo, y contribuyó a aumentar el número de corridas celebradas.
En cambio, la actual renovación del escalafón de matadores se está desarrollando diferentemente, ya que entre los jóvenes valores que están destacándose hasta el momento ninguno ha triunfado con tal fuerza como para destronar a Ponce o a "El Juli", quienes, con José Tomás retirado, siguen siendo las más relucientes estrellas en el firmamento taurino. Tampoco los nuevos destacados diestros están triunfando tan rotundamente como para motivar a los toreros veteranos a desaparecer de la escena, tal como los protagonistas de la anterior transición hicieron al principio de los noventa.
No obstante el proceso de renovación actual, aunque más lento y menos contundente que el anterior, es real y evidente, ya que existen nuevos y reciclados toreros dotados con las cualidades para poder ser figuras del toreo y poco a poco van ascendiendo hacia esa meta, y en el proceso van desplazando a algunos establecidos maestros, quienes hasta recientemente eran regulares en los abonos de las ferias tradicionales. Eso puede comprobarse justamente analizando el escalafón de los matadores de toros de final de la temporada-2004. Se observa en esa estadística que de los primeros 23 espadas que encabezan el escalafón y que torearon mas de 40 corridas, 10 de esos diestros tomaron la alternativa en las temporadas del 2000 y 2003, ocupando dos de ellos, César Jiménez y "El Fandi", el primer y el segundo puesto del escalafón, con 106 y 97 festejos toreados respectivamente. Además, entre estos 23 diestros también se hallan tres matadores que después de casi diez años de ocupar posiciones secundarias han renacido de sus propias cenizas para unirse al proceso renovador de la juventud torera. Son Javier Conde, Antonio Ferrera, Uceda Leal que están situados en los lugares 3o, 13o y 19o del escalafón, con 92, 52 y 45 actuaciones.
Al mismo tiempo, analizando los carteles de algunas ferias importantes de la pasada temporada (véase Resúmenes de Algunas Ferias Tradicionales Españolas ) se puede observar que muchos de los puestos fueron ocupados por los llamados diestros de la transición, desplazando de los abonos o de los carteles estelares a algunos toreros considerados líderes de la pasada década. Por ejemplo, en las ocho corridas de toros de la pasada Feria de Bilbao de los veteranos famosos actuaron solamente César Rincón, Enrique Ponce, "El Juli" y Miguel Abellán. En cambio, "Jesulín de Ubrique", "Finito de Córdoba", Caballero, "El Cordobés" y Rivera Ordoñez entre otros se quedaron fuera del abono, mientras que los jóvenes "El Fandi", José María Manzanares, Salvador Vega, Matías Téjela, Serafín Marín y Antón Cortés ocupaban puestos estelares en los carteles, juntos a otros diestros más maduros también aspirantes a la renovación, como Javier Conde, "El Cid", Uceda Leal y Antonio Barrera. Este hecho se repitió en muchas otras ferias del 2004 y las indicaciones son que esta tendencia se acrecentará la próxima temporada.
Durante el resto de este artículo comentaré sobre los diestros del relevo que, por el momento, al escribir este ensayo en diciembre del 2004, parecen ser los candidatos a continuar en la temporada del 2005 el proceso de renovación que comenzó en la temporada del 2002. Para agilitar la discusión a estos toreros los asociaré en tres grupos. En el primero encuadraré exclusivamente a "El Fandi", Antonio Ferrera y César Jiménez, los tres diestros que iniciaron este movimiento renovador en la temporada del 2002. En el segundo grupo incluyo a los diestros que, después de completar una campaña novilleril exitosa, al tomar la alternativa entraron sin pausa en ferias importantes y tuvieron éxitos considerables. De ellos se espera que desarrollen un papel importante en la temporada entrante como, por ejemplo, Matías Tejela. En el tercer grupo incluyo a esos matadores algo más maduros que, teniendo que remontar escabrosos obstáculos en el camino profesional, iniciaron tardíamente una trayectoria ascendente en las dos ultimas temporadas, la que pueden culminar en el 2005. "El Cid" es un apropiado modelo de este grupo.
Baso mi criterio mayormente en los resultados positivos que los diestros de estos grupos consiguieron la temporada pasada, y también en algo menos tangible como el buen ambiente con que ellos cuentan en la crítica y la afición. No es mi intención hacer un examen minucioso de sus campañas ni de las cualidades toreras que posean cada diestro que se mencione. Tampoco me atrevo a especular sobre la proyección profesional que ellos pudieran tener más allá de la temporada venidera, ya que la mayoría de estos diestros se encuentra en un período de transición y necesitan constantemente reafirmar lo ya logrado con consecutivos triunfos significativos.
Advierto que en los dos último grupos no incluyo a varios buenos toreros, como Antón Cortés, Antonio Barrera, Juan Diego, Luis Vilches, Javier Valverde, Leandro Marcos, Sergio Aguilar, Iván García, los noveles Jesuli de Torrecera, y Luis Bolívar o algún otro más, quienes durante este período de transición también consiguieron algunos grandes triunfos, los cuales los colocaron temporalmente en un camino ascendente. La razón es que, debido a los imponderables, a esos diestros les faltó avanzar lo suficiente por esa senda durante la pasada temporada para convertirse en asiduos participantes de las ferias importantes. Este hecho no quita que como tienen buena madera torera, con determinación y suerte algunos de ellos vuelvan al camino del éxito en un futuro inmediato. Tampoco dialogo sobre los novilleros punteros Alvaro Justo, el líder del escalafón, Salvador Cortés, "Morenito de Aranda", Ismaél López y Juan Avila que realizaron campañas exitosas en el 2004, debido a que no tengo una base sólida para atreverme a anticipar cual de ellos, si se decidiera a tomar la alternativa, nos pudiera sorprender irrumpiendo con fuerza en el escalafón superior durante la temporada entrante.
Observen que detrás de cada nombre de los diestros aparecen dos series de cifras en paréntesis, tomadas de MUNDO TORO, que se refieren al número de las corridas toreadas y trofeos logrados en las temporadas del 2003 y 2004: (x corridas, x orejas, x rabos; x corridas, x orejas, x rabos). Si el diestro se doctoró durante la temporada 2004, entonces los primeros datos se refieren a las novilladas y los segundos a las corridas. Además quiero dejar constancia de que otros datos estadísticos relacionados con los toreros provien de PORTAL TAURINO y de mis archivos.
Los tres primeros diestros iniciadores del relevo en la temporada 2002
Como todo torero, Antonio Ferrera, David Fandila "El Fandi" y César Jiménez comenzarían la temporada del 2002 soñando con terminarla entre los triunfadores. Sin embargo, no creo que ni la afición ni la crítica hubieran apostado por la posibilidad de que esa ilusión se hiciera realidad, ya que ninguno de los tres diestros se encontraba en una posición ideal para tener oportunidades para alcanzar esa meta. Ferrera y "El Fandi" eran entonces toreros de fama regional y Jiménez un novillero prometedor a punto de doctorarse. En este caso los sueños toreros fueron más que sueños.
Antonio Ferrera
Antonio Ferrera (77-100-10; 52-94-9) se hallaba desde su alternativa en 1997 toreando corridas duras y, aunque a menudo triunfaba, no se le reconocía mérito para entrar con regularidad ni en las ferias de primera categoría ni en prestigiosos carteles. Se le consideraba un torero valiente, buen lidiador, excelente banderillero, pero bullidor y sin clase con la muleta. Sin embargo, algo cambió en Antonio en la temporada del 2002. El cambio comenzó en la Feria de Castellón en donde tuvo una espectacular actuación, que le valió ser el recipiente del trofeo 'Mejor matador de la feria'. Continuó desde esa tarde desorejando a sus toros en casi todas sus actuaciones en ferias de mayor y menor categorías. Concluyó la temporada con resultados impresionantes, ues toreó 75 corridas cortando 133 oreja y 13 rabos y abriendo 31 'puertas grandes', incluyendo las de Madrid, Pamplona, Bilbao, Valencia, San Sebastián, Málaga, Dax, Nimes y Salamanca. Además, también indultó tres toros y en dos ocasiones mató dos corridas en solitario. En el proceso él añadió profundidad y clase a su estilo bullidor. Consiguió estos logros a pesar de ser herido gravemente en dos ocasiones. A menudo, compartió los carteles con "El Fandi", y en pareja ejecutaron espectaculares tercios de banderillas que concluían con ambos dando una vuelta al ruedo al completarse el tercio. Ese invierno continuó obteniendo triunfos en América.
Parecía que el extremeño daría el paso definitivo a la cumbre durante la temporada del 2003, pues al comenzar su campaña se hallaba presente en casi todos los abonos de las ferias españolas y francesas. Pero así como el año anterior triunfó en las ferias de Sevilla, Madrid, Pamplona y otras importantes esta vez tuvo en ellas actuaciones grisáceas, viéndosele falto de sitio e inspiración, lo que desilusionó a un público que tanto esperaba del diestro. Tal vez los varios percances, como la grave cogida de Valencia en Las Fallas, influirían en su ánimo. También Antonio tuvo conflictos con "El Fandi" por lo que dejaron de compartir el tercio de banderillas. Además "El Juli" rehusó entrar en los carteles con él, debido al problema de competir en banderillas. No obstante, las estadísticas muestran que el número de actuaciones con respecto a trofeos es impresionante, pues en 77 corridas cortó 100 orejas y 10 rabos, aunque aparte de Valencia en donde cortó orejas en dos ocasiones y una en Madrid el 12 de octubre, se debe advertir que varios de estos trofeos fueron obtenidos en plazas de segunda como Cáceres, Toledo, Valladolid y Murcia, y la vasta mayoría en cosos de menor categoría. En lo positivo, también el extremeño protagonizó brillantes hitos en es esa temporada, como el indultar a varios toros. Uno de estos indultos lo hizo en el pueblo onubense de Santa Olalla de Cala a un toro de Carmen y Areceli Pérez; y otro en la última corrida de la Feria de la Peregrina de Pontevedra, el 10 de agosto, en donde le perdonó la vida a un toro de "Alcurrucén". En ambas ocasiones le concedieron las dos orejas y el rabo simbólicos. No obstante, a pesar de estos logros, Ferrera concluyó la temporada con menos cartel que la empezó.
Antonio Ferrera confrontó la temporada 2004 en diferentes condiciones que la anterior, pues ya su nombre no aparecía automáticamente en los abonos de ferias, o si lo hacia ya no estaba entrando en tantos carteles selectos y sí en algunas de las corridas duras. Comenzó en gran estilo en Olivenza (Badajoz) en donde cortó tres orejas y salió a hombros, pero lo que era más importante se vio a un Ferrera que recordaba más al torero arrollador de la temporada del 2002 que al torero sin sitio de principio de la temporada 2003. Se quedó fuera de las importantes ferias tempranas de Valencia y Castellón, por lo tanto, triunfar en las ferias claves de Sevilla y Madrid era esencial para poder volver a la posición en la concluyó la temporada 2002 y que con un esfuerzo sobrehumano se había ganado. No fue así, pues la suerte no le acompañó en los sorteos, y en abril en Sevilla oyó silencio y pitos, y en Madrid en las dos corridas en las que actuó en San Isidoro, sus cuatro faenas fueron silenciadas. Consecuentemente, su nombre desapareció de las ferias de Pamplona y Bilbao y otras importantes. No obstante, Ferrera no se desanimó y, comenzando de nuevo desde la retaguardia, completó una campaña triunfal, en lo que se refiere al número de trofeos y salidas a hombros. Esta es su estadística: 54 actuaciones y 94 orejas y 9 rabos. Varias de sus más memorables tardes sucedieron en la región extremeña. Antonio obtuvo un gran triunfo en Badajoz, el que pagó con sangre al ser cogido al banderillear al segundo toro de su lote. Permaneció en el ruedo para cuajar una emocionante faena y matar de una estocada, concediéndosele las dos orejas. En su primero obtuvo otro apéndice. No abrió la Puerta Grande de Badajoz por hallarse en la enfermería, pero abrió las de Mérida y Zafra, en cuyos cosos cortó apéndices a granel.
Para Antonio Ferrera la temporada del 2005 será de un 'ser o no ser'. O consigue en las ferias claves triunfos similares como los que ha obtenido en plazas de menor categoría en las dos campañas anteriores o, por el contrario, volverá al lugar en donde se encontraba al comenzar la transición en la temporada 2002. En su haber está su valor y determinación, en su contra la dificultad de volver a entrar en las ferias claves, muchos de cuyos puestos van a ser ocupados por los prometedores diestros noveles.
David Fandilla "El Fandi"
David Fandilla "El Fandi" (73-120-9; 97-195-7), después de una carrera novilleril de mediana resonancia, tomó la alternativa con gran éxito el 16 de junio, 2000 en Granada, su ciudad nativa, toreando luego durante dos temporadas un buen número de corridas para formarse como matador. Tuvo por base Andalucía donde tenía la reputación de ser un torero entregado, valiente, poderoso y bullidor y de ser un extraordinario banderillero. Sin embargo, en esas temporadas no toreó ni en Sevilla ni en Madrid ni en otras plazas de primera, quedándose casi inédito en otras zonas españolas, hasta sorprender a España al relevarse como un torero de tirón popular en la temporada 2002. Luego en las temporadas 2003 y 2004 se confirmó como una figura del toreo
En la impresionante campaña del 2002 el granadino actuó en 72 corridas cortando 168 orejas y 5 rabos. Sin cortar oreja dejó buena impresión en Sevilla por la variedad de su toreo con capa y muleta y, especialmente, por su espectacular y personal estilo de banderillear. Luego, cortó una oreja en la corrida de su confirmación en San Isidro y siguió cortándolas en muchas plazas más, pues solamente en nueve corridas de las 72 toreadas se fue del ruedo sin una oreja en el esportón. Además, salió en 52 ocasiones por la puerta grande de las plazas en donde actuó, incluyendo las de Granada en cinco ocasiones; Alicante, Pamplona, Valencia, Santander, Málaga, Bilbao, Salamanca, Murcia y Jaén, entre otras; y también indultó dos toros: uno en Granada y otro en La Línea (Cádiz). Fue gravemente herido en Bilbao por lo que perdió de actuar en varias corridas. Al terminar la temporada continuó actuando con similar éxito en varios países hispanoamericanos. Los avances de este diestro no solamente fueron en hechos sino también en forma, ya que le impregnó una capa de clasicismo y temple a su estilo bullidor y heterodoxo.
A diferencia de Ferrera su compañero de batalla del 2002, "El Fandi" en la temporada 2003 probó que lo conseguido en su campaña anterior no había sido una casualidad y, a pesar de no obtener trofeos ni en la Feria de Abril sevillana ni en San Isidro en Madrid, lo hizo en casi todas la otras plazas en donde actuó. Su campaña, aunque no tan espectacular como la anterior, fue excelente, pues en las 73 corridas sumadas obtuvo 120 orejas y 9 rabos y abrió múltiples puestas grandes. Cerró la campaña cortando cuatro orejas en la Feria de Jaén y obteniendo el trofeo de 'triunfador de la feria', y de allí volvió a América, en donde siguió durante el invierno coleccionando trofeos para no perder la costumbre de triunfar. Los dos percances que sufrió en la temporada le evitaron rebasar el centenar de actuaciones.
"El Fandi" comenzó la temporada 2004 ya situado como para no tenerse que preocupar por ganarse los puestos tarde tras tarde pero, por lo visto, nadie se lo había dicho, pues el granadino salía cada tarde a jugársela como si no tuviera un contrato en el bolsillo. Sumó 97 festejos, que pudieran haber sido mucho más a no ser que por segunda vez en su carrera los percances le robaron el sobrepasar la cifra centenaria. En sus actuaciones obtuvo más de dos centenares de trofeos, 195 orejas y 7 rabos. Obtuvo al menos un trofeo en todas las plazas de toros de primera en donde actuó: Valencia, Sevilla, Madrid, Córdoba, Zaragoza y Pamplona, y en Barcelona abrió la Puerta Grande. Además tuvo grandes triunfos en las ferias de Castellón, Granada, San Sebastián, Burgos, Málaga, Huelva, Almería, Linares, Albacete y Murcia, entre otras. La temporada del 2004 ha sido para "El Fandi' una de confirmación.
La palabra promesa ya no describe a este torero de la transición, ya que el granadino se ha convertido en una figura probada por el tiempo y cornadas. Su toreo con capote y muleta no es muy artístico, pero sí técnico, alegre y variado, y con las banderillas el hombre es un fenómeno que torea y domina a los toros con los palos y la fuerza de sus piernas como si lo hiciera templando con una muleta. Pero hay más, la voluntad de David Fandila en el ruedo y su honestidad profesional han convertido al granadino en un popular y querido torero. "El Fandi" ya ocupa un buen puesto en la fiesta, ahora es cuestión de crecimiento y permanencia. Esperemos que la reciente rotura con su apoderado de siempre Santiago López no le afecte negativamente en su carrera.
César Jiménez
César Jiménez, a diferencia de Ferrera y "El Fandi", después de una brillante carrera como novillero, pasó de ser un novillero puntero a principio de la temporada del 2002 a ser un matador de toros que formaba parte con las figuras de los carteles de ferias de la misma temporada. Este logro quedaría reafirmado y aumentado en las temporadas 2003 y 2004, las que concluyó siendo el líder del escalafón en el número de actuaciones. No había habido un avance tan rápido en el escalafón superior desde que "El Juli" y Miguel Abellán se doctoraron en 1998.
En al temporada 2002 César actuó en 15 novilladas, obteniendo 21 trofeos y abriendo la puerta grande de las plazas de toros de Nimes (Francia), Valencia, Murcia y Madrid, en donde se encerró con seis utreros en su presentación y despedida de novillero. Se doctoró el 9 de mayo en Nimes, cortando tres orejas. A pesar de sus triunfos novilleriles y el de su alternativa, solamente toreó una corrida en mayo y dos en junio, en las cuales se llevó varios trofeos. Sin embargo, a partir de junio, comenzó a torear regularmente, en muchos casos substituyendo a sus compañeros heridos. Completó su campaña con un total de 39 corridas, en las cuales se mereció 73 trofeos. Además, en 22 ocasiones salió de la plaza en hombros por la puerta principal de plazas importantes como Nimes, Burgos, Tarragona, Santander, Victoria, Almería, Guadalajara, Valencia y Logroño. En las ferias veraniegas de Valencia y Logroño fue el recipiente del trofeo al 'máximo triunfador'. Las actuaciones de Jiménez como matador fueron aun superiores a las de novillero, dando la impresión de ser un consumado maestro más que un matador novel.
Con tales resultados en su primera campaña no era de extrañar que Jiménez comenzara la temporada 2003 con su nombre incluido en los carteles estelares de todas las ferias principales, menos una: San Isidro. Esta ausencia se ha criticado fuertemente, pues no se comprendía como su apoderado decidiera que un torero que se encontraba en tan buen momento no confirmara su alternativa en Madrid, en donde ya había triunfado de novillero. Tampoco en la siguiente temporada lo haría, hecho que aún ha causado más crítica y que se considera un fallo en tan brillante y corta carrera del joven maestro. Aparte de lo de Madrid, la campaña de César no tuvo otro fallo, pues desde que en marzo en Olivenza (Badajoz), en donde saliera a hombros junto a Cesar Rincón y "El Juli", y después en Valencia abriera la Puerta Grande, hasta que en Jaén en octubre cortara el último trofeo de su campaña, era rara la plaza de España o Francia de la cual saliera sin un trofeo en su haber, como lo hizo en su triunfal debut en La Maestranza sevillana, en donde, alternado con Ponce y "El Juli", obtuvo el único apéndice de la tarde. El precoz diestro madrileño concluyó la temporada encabezando escalafón de los matadores de toros con 94 festejos toreados y 150 trofeos en su haber, y hallándose situado en una posición de privilegio para la temporada del 2004.
Jiménez, ya situado entre los elegidos, en la temporada 2004 le quedaba por asegurar que ese era su sitio y otra vez lo certificó. Siguió siempre bien colocado en los carteles en todas las ferias de España y Francia y de nuevo triunfó en casi todas ellas, aunque quizás esta temporada algunos éxitos en algunas plazas de primera bajaron algo de intensidad que los de la anterior temporada, y también tuvo un pequeño bache en agosto. Esto algunos críticos lo aprovecharon para ponerle peros a lo que no lo tiene. Pero la realidad es innegable, César no solamente superó el número de sus actuaciones del 2004, al torear 106 tardes, el que más, sino que también lo hizo en la cantidad de trofeos obtenidos tanto en plazas de primera como de segunda o tercera, en las cuales le concedieron 162 orejas y 6 rabos. Solamente "El Fandi" le superó en el número de trofeos. Además, el madrileño salió a hombros en Valencia, Nimes, Burgos, Zamora, León, Teruel, Oviedo, Tarragona, Aranjuez, Pontevedra, Huesca, Cuenca, Palencia y Murcia y entre tantas muchas plazas de las que no se fue de vacío se encuentran las de Castellón, Sevilla, San Sebastián, Pamplona Pontevedra, Vitoria, el Puerto de Santa María y Zaragoza.
El caso de César Jiménez es extraño, pues él posee un toreo variado con capote y muleta con dosis de espectacularidad, como cambios, largas, toreo de rodillas, y en cambio no es un torero tremendista con el seguimiento popular. Quizás lo que hace en este aspecto, lo consigue con un valor seco y con tanta facilidad que raya en la frialdad. Por otro lado, su toreo, a pesar de sus alardes, se basa en un estilo clásico y elegante, ejecutado con gran ligazón y temple y un extraordinario conocimiento de la lidia. Con la espada es un cañón. Además ha pasado la prueba de sangre al volver a la batalla al reponerse de varias cornadas. Sin embargo, un sector de la crítica le achaca falta de profundidad y clase. Es mi criterio que tarde o temprano se le reconocerá su valía. Quizás Madrid lo hará. Mientras tanto estas son las cartas del César madrileño con las que se ha ganado a pulso un puesto de figura en nuestra fiesta: tres temporadas de matador, 239 corridas toreadas y 391 trofeos conquistados, lo que resulta en un promedio de 1,63 trofeos por festejo.
De novillero puntero a matador notable
La transición renovadora de los protagonistas de la fiesta continuó su lento pero seguro curso en las temporadas 2003 y 2004 con la adición al grupo de 'toreros de ferias' de varios matadores noveles y algunos jóvenes veteranos. Califico como 'matadores noveles' a los toreros que, después de completar campañas brillantes como novilleros, al tomar la alternativa sin pausa comenzaron el mismo año a entrar y tener actuaciones notables en algunas ferias tradicionales, y se anticipa que sigan haciéndolo en la temporada entrante. Matías Tejela, Salvador Vega y José María Manzanares, quienes tomaron la alternativa en 2003, y los nuevos valores Miguel Angel Perera, Eduardo Gallo y Pedro Gutiérrez "El Capea", quienes se doctoraron en el 2004, son los cinco jóvenes que se están haciendo notar en el escalafón superior. A ellos me referiré a continuación y más adelante comentaré sobre varios 'jóvenes veteranos', quienes tienen en común que al tomar la alternativa hace unos años entraron en un limbo taurino, y recientemente lo están abandonando para integrarse al grupo de toreros de la transición
Matías Tejela
Matías Tejela (38-48-0; 58-58-1) tuvo una brillante carrera de novillero, en la cual obtuvo un total de 124 trofeos en 79 novilladas, que incluían cortar cinco apéndices en Madrid y abrir la Puerta Grande de "Las Ventas" dos veces y ser el recipiente de 'El Trofeo Cossio' de la Real Federación Taurina de España al mejor novillero de la temporada 2002. Con esos antecedentes, se doctoró con gran ambiente en el 2003 en Las Fallas de Valencia el 15 de marzo con Dámaso González de padrino y "Joselito" de testigo. Cumplió ese día con ganado difícil, pero unos días después cortó dos orejas en Castellón, compitiendo con Ponce y "El Juli", quienes se fueron de vacío. En su presentación en la Maestranza sorprendió a los sevillanos con su clásico y profundo estilo, especialmente con la templanza y la ligazón de sus naturales. Cortó una oreja a uno de sus toros y perdió los trofeos del otro por fallar con la tizona. Tuvo una pausa su triunfal campaña al no tener el ganado a propósito para lucirse en la confirmación de su alternativa en San Isidro en Madrid. En cambio en San Fermín en Pamplona salió a hombros al cortar tres orejas, de nuevo alternando con Ponce y "El Juli". En la Feria de Julio de Valencia fue herido gravemente, lo que le hizo perder varias fechas. Volvió al palenque para seguir triunfando hasta concluir la temporada con 38 festejos toreados y 48 apéndices cortados. Aunque el madrileño actuó únicamente en un número moderado de corridas, toreó en plazas importantes y siempre entrando en carteles con figuras, y como puede verse en las estadísticas sus triunfos fueron muchos. En invierno continuó su racha de triunfos en los ruedos americanos
Desde sus primeros pasos en la temporada pasada Tejela prosiguió avanzando hacia la meta de convertirse en una figura del toreo. Comenzó la campaña obteniendo trofeos en Nimes y Valencia. En la Feria de Abril de Sevilla asombró de nuevo con el uso de su mano izquierda, completando una de las más sentidas faenas de la feria, que le hizo llevarse un apéndice, aunque se merecía dos. Como un preludio a su actuación en San Isidro, Matías arrasó en Jerez de la Frontera, cortando tres orejas, en presencia de Ponce y "El Juli". En Las Ventas, obtuvo el triunfo que le eludió el año anterior, ganándose a sus paisanos con una exhibición del toreo del bueno con capote y muleta. Salió, como lo había hecho de novillero, por la Puerta Grande con dos orejas en su haber. En cambio no pudo redondear el triunfo en Madrid, al no puntuar ni en su segunda actuación ni tampoco en la Corrida de la Beneficencia. No obstante, volvió a las andadas con sus muchos otros triunfos en ferias como las de Nimes, Badajoz, Pamplona, El Puerto, Mont de Marsan, San Sebastián de los Reyes, Almería, Pontevedra y otras tantas más. Como tantos espadas en esa sangrienta temporada, el madrileño fue corneado en Beziers el 13 de agosto, lo que lr hizo perder su presentación en la Feria de Bilbao y varias corridas más, aunque eso no le impidió el volver a los ruedos para seguir obteniendo trofeos, como lo hizo inmediatamente en Cuellar y Andújar. Al final de la temporada los triunfos no fueron ni tan contundentes ni tan continuos, pues los éxitos se entremezclaron con actuaciones regulares, como las que tuvo en las ferias de Salamanca, Murcia y Zaragoza. No obstante, se puede afirmar que Matías Tejela ha completado una magnífica campaña, en la cual ha dado un gran paso hacia la cima y además ha convencido de ser un verdadero artista que interpreta un profundo toreo clásico y puro. Después de darse una vuelta por América, en donde acaba de obtener un trofeo en su presentación en Lima, Perú, iniciará la temporada 2005 bien colocado para poder convertirse en una figura del toreo.
José María Manzanares
Antes que José María Manzanares (40-32-1; 59-52-0), quien estaba aprendiendo el ABC del toreo bajo la tutela de su padre el gran diestro retirado de igual nombre, hiciera su debut en novilladas picadas, ya se sabía de sus buenas cualidades toreras. De manera, que se anticipaba su presentación en público para comprobar si los rumores eran ciertos. Muy bien administrado, inició sus pasos como novillero en la temporada 2002 y no decepcionó, ya que toreó 25 novilladas obteniendo 37 trofeos y abriendo unas cuantas puertas grandes. Además se comprobó que lo que se decía de su exquisito y profundo estilo, dosificado con elegancia y arte, tenía base. Se anunció su alternativa para la siguiente temporada en la feria de su tierra en Alicante. Antes de ese acontecimiento, ya como novillero puntero, toreó 11 novilladas en la cual consiguió 10 apéndices. Dos de estos trofeos lo consiguió en Sevilla y Madrid, en cuyos cosos dejó una buena impresión. El 24 de junio en Alicante Manzanares entró en el escalafón superior por la Puerta Grande del coso alicantino, pues salió de la plaza con tres orejas y un rabo en su haber. La escena de la alternativa fue emotiva, pues Enrique Ponce, el padrino de la ceremonia, invitó a salir al ruedo al padre del matador, quien presenciaba la investidura de su hijo como 'doctor en tauromaquia'. Al completarse la ceremonia, Manzanares hijo le dio la tizona a su padre, para que este se la devolviera como si fuera una alternativa simbólica. Pero su campaña no continuó por el derrotero de la tarde de la alternativa pues, aunque en algunas actuaciones deslumbró con su gran estilo de torear, en otras pareció faltarle determinación y entrega. Siempre completando buenos carteles, actuó en 40 corridas en las que obtuvo 32 orejas y un rabo. Su mejor actuación en una plaza de primera tuvo lugar en Valencia en la Feria de Julio, abriendo su Puerta Grande; también obtuvo trofeos en Valladolid, La Coruña y Murcia. Durante el invierno, participó en varias corridas en la temporada americana sin obtener resultados notables.
A pesar de que la primera temporada como matador de Manzanares no fue muy fructífera en trofeos, comenzó la temporada 2004 anunciado de nuevo en carteles estelares en la mayoría de las ferias importantes, aunque su nombre por voluntad de su apoderado brillaba por la ausencia en San Isidro. El alicantino abrió la temporada con un zambombazo en Olivenza, en donde cortó dos orejas. Sin embargo, ese rumbo cambió en las ferias de arranque de temporada de Valencia, Castellón, Sevilla y Córdoba en las que solo pudo dar algunas muestras de su clase sin conseguir lucidas actuaciones. Además es probable a que este ambivalente comienzo de su campaña haya contribuido el sufrir una molesta lesión física y otra síquica. Esta última se hizo pública por unas declaraciones de su padre criticando el rumbo de su carrera. Manzanares padre había reaparecido con gran éxito en la Feria de Granada, en la cual el hijo actuó sin pena ni gloria. Luego parece haber habido una reconciliación al torear juntos una corrida en Alicante en junio, en la cual los Manzanares, padre e hijo, se fundieron en un abrazo al terminar el paseíllo. Luego ambos cortaron una oreja por cabeza. En agosto de nuevo la campaña cambio de rumbo, esta vez hacia mejor puerto. Consiguió varios triunfos significativos como los de la Corrida Goyesca en Ronda, El Puerto, Badajoz Salamanca, Albacete, Barcelona y especialmente en Bilbao, en donde cortó dos orejas después de una gran faena. Concluyó la temporada 2004 con 59 actuaciones y 52 trofeos en su haber y con mejor ambiente que la anterior temporada, aunque deja la impresión que dio menos de lo que pudo o quiso.
Nadie niega que el joven Manzanares posee excelsas cualidades toreras que impactan. No obstante, en sus dos temporadas de matador le ha faltado algo de determinación y consistencia. El alicantino debería acrecentar estos dones para enfrentar en el 2005 la competición que ofrecerán el resto de los toreros aspirantes al relevo. Un triunfo en Madrid pudiera ser parte de la respuesta inmediata.
Salvador Vega
El malagueño Salvador Vega (31-52-1; 48-58-1) antes de doctorarse completó dos sólidas y triunfales temporadas de novillero, cuyas estadísticas muestran que actuó en 40 novilladas con 57 trofeos obtenidos en 2001 y 36 festejos con 49 orejas y un rabo cortados en la temporada 2002. Tomó la alternativa en el 16 de febrero, 2003 en Nimes con "Joselito" y César Jiménez, oficiando como padrino y testigo respectivamente. El toricantano entró en el escalafón superior con excelentes notas, pues esa tarde cortó una oreja a cada toro y abrió la puerta principal de ese coso.
Con estos antecedentes uno pensaría que Vega en su primera campaña de matador, al igual que Tejela y Manzanares, encontraría huecos en las primeras ferias importantes del año. Pero no fue así, pues no se contó con él para las ferias de Castellón, Valencia, Sevilla o Madrid, y por consiguiente tuvo que ganarse el derecho de torear a base de triunfar y de exhibir su artístico toreo en donde quiera que tuviera la oportunidad de actuar. Completó la temporada con solamente 31 corridas pero con 52 orejas y un rabo cortados. Entre sus más relevantes triunfos se cuentan sus actuaciones en Algeciras, Santander, Bilbao y Málaga. En la Feria del Caballo de Jerez al malagueño le fue otorgado el premio 'Triunfador de la Feria" por haber cortado cuatro orejas y salido a hombros en la corrida inaugural de la feria el día 13 de mayo. También en la Feria de Algeciras en junio fue el recipiente del premio 'triunfador de la feria' y en agosto en Málaga abrió la Puerta Grande. En el norte, en Santander salió en hombros y en Bilbao creó una de las mejores faenas de la feria. Además, en esas actuaciones dejó saber que él es uno de esos toreros con el sello de artista, pero poseyendo un valor que le permite no conformarse con ser un 'torero de pellizco'. Con mucha fanfarrea se anunció la confirmación de su alternativa en la Feria de Otoño en Madrid en 'la corrida del arte', con Javier Conde de padrino y "Morante de la Puebla" de testigo, pero un mal encierro no permitió que el arte apareciera en el ruedo. Esta actuación quizás fuera el único contratiempo de Vega en su campaña. Esa tarde solamente pudo mostrarle al público madrileño su decisión y entrega.
La temporada 2004 se presentaba color de rosa para el malagueño, ya que de antemano ya estaba anunciado en buenos carteles en unas cuantas ferias, incluyendo la Feria de Abril sevillana y la de San Isidro, pero una gravísima cornada del 23 de abril en Zaragoza lo dejó fuera de esas ferias claves. A Sevilla volvió en septiembre, y allí no hubo suerte, y en Madrid no actuó. La cornada fue el alto precio que pagó por el gran triunfo que obtuvo esa tarde, el que le hubiera permitido salir en volanda por la Puerta Grande del coso maño. Perdió varias fechas por el incidente, pero aun así actuó en 48 festejos, teniendo en ellos muchas tardes triunfales, en las que obtuvo 58 orejas y un rabo. Entre las plazas en donde su toreo brilló mereciéndole trofeos se encuentran las de Almería, Huelva, Málaga, Santander, La Coruña, Dax, Vitoria, Logroño y especialmente en la de Bilbao, en cuyo ruedo dio una primicia del toreo que tal vez replique en las plazas europeas en donde aparecerá a menudo en la temporada 2005 con la fuerte probabilidad de consagrarse como figura. Así me referí a su actuación en Bilbao y así pienso de su toreo:
Miguel Angel Perera
De los tres novilleros desatacados que se doctoraron en la temporada del 2004, Miguel Angel Perera (17-25-1; 21-26-0) fue el primero que lo hizo. El joven extremeño ha llegado al doctorado bien preparado y con méritos más que suficientes para unirse a ese selecto grupo de jóvenes maestros que aspira a ser protagonista de la transición generacional taurina. Comenzó a hacerse notar en el ámbito nacional durante su campaña de novillero en la temporada 2003. Ese año actuó en 32 festejos y cortando 44 apéndices. Miguel Angel, de novillero, comenzó la pasada temporada dando un toque de atención, al encerrarse en Villafranca de los Barros (Badajoz) con seis novillos de "Guadalest", con los que obtuvo un sonado triunfo. También esa tarde manifestó tener valor y vergüenza torera al permanecer en el ruedo hasta lidiar el último novillo después de ser herido por el cuarto utrero. Luego torearía 16 novilladas más, en las que consiguió el resto de los 25 apéndices, en plazas tales como las de Olivenza, Valencia y Nimes. Sin embargo el punto culminante de su carrera novilleril aconteció en Las Ventas unos días antes de tomar la alternativa. El 6 de junio, en la tercera novillada de San Isidro, Perera estuvo hecho un jabato y cortó tres orejas, abriendo la Puerta Grande de Las Ventas, lo que le mereció compartir el premio de 'novillero triunfador de la feria' con Edaurdo Gallo. En la corrida del 23 de junio del abono de la Feria de San Juan 2004 de Badajoz, "El Juli", en presencia de Matías Tejela, invistió a Perera con el bien ganado título de doctor en tauromaquia. Los toros de "Jandilla" no ayudaron al toricantano. No obstante el novel espada estuvo muy decidido con el toro de su alternativa y conquistó la mansedumbre de su segundo, para componerle una buena faena, que le valió una oreja y una fuerte petición de la segunda.
No le fue fácil al extremeño meter la cabeza en los carteles de las ferias, ya que a esas alturas de la temporada los abonos estaban ya rematados. Sin embargo, su tesón y triunfos le hicieron terminar la temporada con 21 corridas toreadas y con 26 trofeos en su haber. Puntúo en Huelva, Murcia, Albacete y Dax entre otros lugares. Interesante es el hecho de que el extremeño participó en una corrida en un pueblo de Toledo el día 21 de septiembre en la que alternó con sus contemporáneos Eduardo Gallo y "El Capea", saliendo con ellos de la plaza en hombros, por haberse repartido un total de seis orejas. ¿Es esto un presagio de futuras competiciones? Al cerrarse la temporada Perera partió para América y en Lima, Perú, comenzó su campaña invernal cortando cuatro, saliendo a hombros de la Plaza de Toros del Acho, y siendo galardonado con el prestigiosos trofeo "Escapulario del Señor de los Milagros".
Miguel Ángel Perera es un torero clásico, algo sobrio que, con su entrega y verdad, está preparado para en la temporada 2005 encontrar un puesto relevante entre 'los toreros de ferias'. Sin duda su nombre se anunciará en las primeras ferias del año, especialmente estando ahora dirigido poe su nuevo apoderado, el emprsario frencés Simón Casas.
Eduardo Gallo
Nadie se hubiera podido imaginar en marzo del 2004 que el joven novillero salmantino Eduardo Gallo (33-37-0; 23-28-1) concluiría esa temporada como un matador de toros toreando con mucho éxito más de una veintena de corridas junto a las grandes figuras, y que quedaría colocado como una de las más interesantes novedades para la temporada entrante. La sorpresa no ha sido por su logro, pues de él se esperaba que saliera adelante, sino por la rapidez que lo ha conseguido. Bien llevado por el taurino francés Luc Jalabert, Gallo debutó con picadores en la temporada del 2003 y completó esa campaña con 43 orejas y 8 rabos en el esportón, obtenidos en solamente en 23 novilladas, lo que cabe a más de a dos trofeos por festejo. En la temporada 2004, ya como un novillero puntero, toreó 33 novillada obteniendo 37 trofeos, sobresaliendo los grandes triunfos que consiguió en los concursos de novilleros de Zaragoza y San Sebastián que lo colocaron en el liderazgo de la novillería. Pero la actuación que marcó el sino del salmantino aconteció el 17 de mayo en una novillada de la Feria de San Isidro, en la que no solamente cortó dos orejas y abrió la Puerta Grande, sino que sorprendió a la afición con su ajustado y templado estilo de torear, basado en un valor sereno y una gran determinación. Este triunfo tiene doble mérito, debido a que el novillero actuó con la herida abierta en el escroto, consecuencia de la cogida que había recibido el día anterior en Floirac, Francia. Ya de matador, sufriría otra cornada, también en el escroto cuando toreaba en la Feria de San Sebastián de los Reyes. También en su reaparición, sin estar plenamente restablecido, cortó una oreja a cada uno de sus toros en Valladolid.
El excelente resultado en San Isidro cambió los planes inmediatos para su campaña y quizás el rumbo de su carrera, pues pocos días después su apoderado anunció que Eduardo tomaría la alternativa el 9 de agosto en San Sebastián. Cortó dos orejas en esa efemérides de su carrera y en los dos mese restantes de la temporada actuó en 22 corridas más, obteniendo un total de 28 orejas y un rabo. Fueron notables sus actuaciones en Gijón, Talavera y Toledo, pero fue en la Feria de Salamanca en septiembre, en donde este Gallo de pelea en dos corridas dio muestra de lo que es capaz de lograr en los ruedos. En su primera actuación fue todo entrega toreando tanto con el capote como con la muleta a sus dos toros Con el percal toreó con arte por verónicas y ejecutó quites vistosos por faroles, rogerinas, de frente por detrás y galleo. Con la muleta toreó reposadamente con buen estilo y temple, haciéndolo todo con un valor seco y con un claro deseo de querer ser figura del toreo. En su segundo compromiso, en el mano a mano con "El Capea", tuvo otra actuación similar y el público premió sus faenas y las de "El Capea" de idéntica manera: una oreja, ovación y dos orejas.
Con el éxito también llegan los cambios y se acaba de anunciar que el joven espada ha roto sus relaciones con su apoderado francés y que desde ahora será llevado por los hermanos Óscar y Pablo Martínez Labiano, de 'la casa Chopera'. Eduardo Gallo tiene asegurada su inclusión en las ferias importantes de la temporada entrante y sumará un considerable número de festejos.
Pedro Gutiérrez "El Capea"
Pedro Gutiérrez "El Capea" (27-43-1; 18-29-0) el hijo del famoso "Niño de la Capea", al terminar su carrera universitaria decidió seguir los pasos de su padre en los ruedos. Antes de presentarse en público tuvo el privilegio de sobrellevar un extenso entrenamiento bajo la tutela familiar. Por lo tanto, antes de su debut con caballos ya tenía conocimientos del toro y del toreo que había adquirido toreando privadamente en el campo. Su carrera como novillero ha sido muy corta y dirigida con esmero y prudencia por Fernando Lozano quien, aprovechando la reputación del padre de su apodernante, ha procurado que los principios de "El Capea" fueran más fáciles que los de aquellos que en sus principios tienen que ganarse cada novillada o corrida a pechugazos. Por otra parte, hay que decir que "El Capea" hasta ahora ha salido al ruedo con decisión para justificar su entrada en los carteles.
Su primera campaña de novillero en el 2003 fue corta y triunfal, pues actuó en 16 novilladas y consiguió 26 trofeos. En la temporada última antes de doctorarse toreo 27 novilladas, en las que se le concedieron la respetable cantidad de 43 orejas y un rabo. Varios de estos trofeos los consiguió en plazas de importancia como de Arles, Granada , Alicante, Burgos y Gijón. Sin embargo, se debe anotar que ,a diferencia de Perera y Gallo, Pedro no ha pisado todavía ni el ruedo madrileño ni el sevillano. De las plazas de primera solamente debutó en Zaragoza, en donde se mereció un apéndice y en Valencia en donde actuó sin mayor relieve.
El lunes 16 de agosto "El Capea" tomó la alternativa en la Plaza de Toro de la Malagueta en la Feria de Málaga. Actuó de padrino Javier Conde, a quien el padre del toricantano lo había doctorado nueve años antes, y "El Juli" fue el testigo de la ceremonia. Hubo un momento de sentimentalismo pues, al igual que Manzanares hizo en Alicante, después de recibir los trastos de manos de Conde, el neófito matador hizo salir a su padre al tercio para brindarle la muerte de su primer toro, elevando el tono emocional del momento. "El Capea' estuvo muy valiente y decidido y fue premiado con una vuelta al ruedo en cada toro.
Sus triunfos de matador han sido más sólidos que los de novillero, ya que en las 18 corridas en las que actuó se mereció 29 orejas, lo que le permitió salir a hombros de las plazas de San Sebastián de los Reyes, Valdepeñas, Mérida, Talavera de la Reina, Yebenés y Abarán, en donde concluyó la temporada europea el 27 de septiembre. El triunfo más significativo lo disfrutó en la Feria de Salamanca, en la que cortó cuatro orejas en dos tardes, una en su debut en su tierra y tres en el emocionante y reñido mano a mano que sostuvo con su paisano Gallo. Sin embargo, la racha de triunfos no continuó en América, pues en noviembre debutó discretamente en Guadalajara, México, y en diciembre confirmó sin brillantez su alterativa de matador en la capital de esa nación. Su padre, quien era un ídolo en México, reapareció expresamente para confirmar a su hijo. El festejo fue objeto de una crítica negativa por la falta de trapío y de fuerzas del ganado lidiado.
De "El Capea" se espera cosas buenas para la temporada venidera, en la que no podrá evitar en comparecer ante las aficiones supremas de las plazas de primera. De ese juicio dependerá su inmediato futuro en los ruedos.
Los jóvenes veteranos de la transición
La ruta ideal para ser un torero notable, de los que sistemáticamente ocupan puestos en los abonos feriales, es hacer sin pausa la transición de novillero puntero a matador, sin tener que volver a empezar desde abajo en el escalafón superior. Sin embargo, existen algunos buenos o excelentes toreros que al tomar la alternativa entran en un camino más tortuoso y difícil para llegar al estrellato. Los más se pierden y pocos consiguen la meta. En esta transición, entre los jóvenes veteranos que añoran esa meta, cinco espadas ya se hallan bien encaminados: Javier Conde, es el diestro más veterano de los cinco, pues tomó la alternativa en el año 1995; Uceda Leal, en 1996; Manuel Jesús "El Cid" y Sebastián Castella, ambos se doctoraron en el 2000; y Serafín Marín, alternativado en el 2002.Manuel Jesús "El Cid"
Que fácil sería decir que Manuel Jesús "El Cid" (33-22-1; 47-57-0) ha sorprendido por terminar la temporada 2004 colocado en un lugar de privilegio para afrontar la temporada entrante. Lo que sorprende es que, con su determinación, profundo y clásico toreo y un sin par don de dibujar naturales con su sensible muñeca izquierda, no lo hubiera conseguido antes. Sucedía que hasta esta temporada la mano derecha de "El Cid", con el ineficaz uso de los aceros, no ayudaba a cortar las orejas que la izquierda tenía ganadas. Al maestro en varias ocasiones se le ha visto retirarse al callejón con lágrimas en los ojos después de ejecutar una extraordinaria faena, porque sabía que la tizona le había robado un éxito que le hubiera permitido dejar atrás la dura lucha que arrastraba enfrentándose continuamente con las corridas duras. He aquí un corto resumen del escabroso camino recorrido por el diestro de Salteras, desde que en el 1997 comenzó su odisea por los ruedos hasta este octubre pasado cuando completó con un éxito en Jaén la etapa más difícil de su carrera.
"El Cid" inició su irregular carrera de novillero en el año 1997 toreando 11 novilladas. La campaña siguiente fue la mejor de esa etapa profesional, ya que toreó 31 festejos, obteniendo 33 trofeos. En esa temporada actuó en cinco ocasiones en Madrid cortando un trofeo. En la temporada del 1999 solamente actuó en 17 novilladas, a pesar de cortar una oreja en Las Ventas y otra en su debut en La Maestranza sevillana. Como novillero el panorama se le presentaba obscurecido, así que decidió doctorarse después de actuar en seis novilladas. Tomó la alternativa en Madrid el 23 de abril del 2000 y los prospectos como matador no fueron mejores que los de novillero. Sumó 9 corridas de toros, en las que consiguió 8 trofeos. Madrid fue su bastión, ya que en Las Ventas actuó fuera de feria en cuatro corridas de las duras obteniendo una oreja en dos ocasiones y sufriendo una grave cogida en una de esas presentaciones. En la temporada 2001 toreó dos tardes en Sevilla, obteniendo un trofeo, y tres tardes en Madrid, en donde, sin conseguir resultados brillantes, mantuvo su cartel. Concluyó la campaña con 11 corridas y con 2 orejas y 1 rabo en su haber.
En la temporada 2002 dio un paso hacia adelante que hubiera podido ser un gran salto, a no ser por el fallo de la espada en tardes cruciales y por haber recibido tres cornadas. En las ferias claves de Sevilla y Madrid la espada le dejó sin orejas, pero no borró el buen sabor del toreo bueno que interpretó. Luego en Sevilla cortó una oreja en agosto, y fue nherido cuando buscaba otro triunfo en octubre. Entre sus logros sobresale el cortar un apéndice en Barcelona, Málaga, y Valencia. Sin embargo, el cenit de su campaña lo alcanzó en Bayona (Francia) al cortarle las dos orejas y rabo a un bravo 'victorino'. Este es el resultado de su campaña: 22 festejos y 23 trofeos.
En la temporada del 2003 "El Cid" subió otro escalón más en su lento avance hacia la cima, pero pidiendo perdón por la redundancia, repito que la espada, de nuevo, y las cornadas fueron lastres que frenaron el tren de su ascensión. Comenzó en Castellón ejecutando una genial faena a un 'cuadri' que la malogró matando. En Sevilla cortó una oreja en una de sus dos comparecencias en la Feria de Abril y otra en la Feria de San Miguel en septiembre. En cambio, por Madrid en San Isidro pasó con más pena que gloria, pues fue herido en la primera corrida en mayo y en la segunda en junio cumplió sin más. Sin embargo, en la Feria de Otoño cortó un apéndice. En Nimes cortó la primera oreja de las varias que obtuvo esa campaña en plazas francesas. A "El Cid" Francia, en donde ha lidiado y triunfado con tantos 'victorinos', le ha servido como un trampolín para enderezar su carrera. Terminó la temporada con 33 festejos toreados en los que le concedieron 23 trofeos. La proporción de trofeos es baja, pero hay que considerar que los trofeos fueron conseguidos con faenas serias, templadas y elegantes faenas, y a menudo ejecutadas a toros impresionantes.
En el 2004 El Cid ya empezó a retirarse al callejón en muchas ocasiones, no con lágrimas por haber pinchado, sino con una sonrisa en su rostro y llevando más de un trofeo en sus manos. Esa temporada el avance del sevillano no consistió como en años anteriores en un pasito adelante sino en un salto mortal hacia estrellato. En Francia arroyó cortando cinco orejas en Nimes y Vic-Frzensac, dos en Bayona y tres en Dax; y en España triunfó en plazas mayores y menores. En Madrid cortó tres orejas, una en San Isidro, otra en la Corrida de la Beneficencia y otra más en la Feria de Otoño. Abrió las puertas grandes de plazas como las de Jaén, Algeciras, Albacete, Colmenar Viejo, San Sebastián de los Reyes, Antequera y Úbeda; y cortó una oreja en Castellón, Pontevedra, Logroño, y Santander. En Bilbao también se llevó un trofeo a cambio de un puntazo. De las plazas de primera, a este nuevo "Cid" batallador se le resistieron Zaragoza y Sevilla. Sin embargo, dos logros descollan sobremanera en su excelente campaña, uno es el hecho de que 15 orejas de las 57 obtenidas por Jésús en sus 47 actuaciones fueron cortadas en 14 encierros de Victorino Martín. El otro acaeció en Albacete en septiembre, en donde tres días después de sufrir una grave cornada en un pueblecito de Avila, "El Cid" actuó con la herida aún en carne viva y los puntos puestos, dando una lección de toreo y casta torera. Cortó tres orejas y salió en volandas por la Puerta Grande.
Finalmente en el cuarto año de su alternativa, "El Cid" ha llegada al altiplano de la cima del toreo. Se ha ganado a sangre y fuego que su nombre luzca prominentemente en los abonos de ferias de la próxima temporada. Esperemos que su mozo de espadas no se olvide meter en su fundón la tizona que "El Cid "' medieval en el 2004 le regaló a su matador. Me he extendido en comentar sobre la odisea torera de este "Cid" moderno porque su persistencia, verdad y afición para remontar todos los imponderables debería ser un modelo a imitar por otros buenos toreros venidos a menos.
Sebastián Castella
El matador francés Sebastián Castella (35-62-2; 42-50-0), quien se doctoró en el año 2000, ha sido el único torero no español que se ha unido a los diestros de la renovación en la temporada española que acaba de concluir. Al igual que "El Cid", Sebastián ha tardado cuatro años en conseguirlo. En cambio, a diferencia del sevillano, el francés, ayudado por las circunstancias, ha seguido un camino algo difícil pero menos escabroso que el de "El Cid" para alcanzar la meta.
Castella, a la corta edad de 16 años, debutó como novillero con caballos en Acapulco, México, en enero del 1999 y esa temporada actuó en varias novilladas en ese país, además de Francia y España. El año siguiente en España fue el triunfador del III Encuentro Novilleros en San Sebastián a principios de la temporada. Después completó una buena campaña de novillero participando con éxito en 33 festejos en Francia y España, que le llevaron a la alternativa. Fue investido con la borla de doctor en tauromaquia por Ponce, en presencia de José Tomás en Béziers, Francia, el 12 de agosto. Salió a hombros y dos días después repitió en la misma plaza, también cortando un apéndice, como lo hizo luego en Nimes. En España toreó varias corridas con éxito, excepto en San Sebastián y Valencia en donde tuvo actuaciones discretas. Sumó 10 festejos y 10 trofeos. Ese invierno siguió actuando en América con cierto éxito.
Desde aquí en adelante la carrera de Castella prosiguió por una dual trayectoria. En Francia inmediatamente adquiere un cartel estelar alternando en corridas con las figuras españolas. Sus triunfos han sido continuos, y sería más fácil nombrar las plazas galas de las que no salió en hombros que enumerar las puertas principales que en Francia ha abierto durante los cuatro años que lleva activo en el escalafón superior de la torería. Los triunfos también han sido sonados en América, en donde ha actuando todos los inviernos desde que tomó la alternativa. Su cartel es inmejorable en Colombia, en donde está anunciado en Cali y en casi todas las ferias del país y en noviembre ya ha triunfado en sus presentaciones en las ferias de Lima, Perú, y Quito, Ecuador. En Quito fue el recipiente del premio al máximo triunfador de la feria.
En cambio, a pesar de haber triunfado con fuerza en su etapa novilleril en España, los empresarios españoles casi lo ignoraron en las temporadas del 2001 y 2002 y no hasta la del 2003 empezaron a abrirle unos cuantos huecos en las ferias. Esto le permitió al joven espada francés aprovechar las oportunidades y, jugándose el pellejo con una determinación casi alucinante, comenzó su cruzada para integrarse al grupo de 'los toreros de ferias' españoles. Toreó en 35 corridas obteniendo 64 trofeos en la temporada europea del 2003, un promedio de casi dos orejas por corridas. Sin embargo, la mayoría de sus actuaciones, como era su norma, tomaron lugar en Francia en donde salió a hombros en cinco de las principales plazas y cortó un apéndice auricular en casi todas su otras actuaciones. En España actuó en casi una docena de festejos obteniendo otros tantos trofeos. Sus más significativas actuaciones tuvieron lugar en Santander en donde cortó tres orejas y en Barcelona en donde obtuvo una, y además salió a hombros en plazas de menor categoría como las de Aspeitia, Sagüenza y Aranda del Duero.
Después de volver de Sudamérica donde completó la campaña mas redonda de todos los diestros alternantes en Colombia y Perú, en donde le fueron concedidos los trofeos de 'triunfador de la feria' de Lima y de Cali, inició su campaña en España en marzo del 2004 en las Fallas de en Valencia. En Europa toreo 42 festejos y cortó 50 orejas. Más de la mitad de sus actuaciones tuvieron lugar en España, en donde participó en plazas importantes como las de Valencia, Sevilla, Madrid, Pamplona, Málaga, Santander y Zaragoza. En Madrid confirmó la alternativa de manos de Enrique Ponce el 28 de mayo en San Isidro y volvió a torear el 2 de junio, siendo seriamente herido, y el 11de octubre actuó en la Feria de Otoño. la que sería la última corrida de su gira europea antes de partir de nuevo para América. En ninguna de sus tres actuaciones puntuó, pero si asustó con su total entrega, dejando buen ambiente. Sus mejores tardes en España fueron en Tarragona, cuatro orejas, Santander, tres orejas, Palencia, dos orejas y en Murcia y Albacete, en donde cortó una oreja. Sin embargo fueron en las ferias de San Mateo en Logroño y en la de El Pilar de Zaragoza en donde Castella pudo dar su completa dimensión como torero además de valiente. En Logroño cortó dos orejas que le valieron para ser el recipiente del galardón "Ciudad de Logroño", otorgado al diestro que ejecutara la mejor faena de la feria. Un par de semanas después, el 9 de octubre, Castella volvió a triunfar en Zaragoza, España, entusiasmando a la concurrencia con su entrega total, Cortó una oreja a cada toro de su lote, saliendo a hombros por la Puerta Grande.
Si a los éxitos conseguidos en España por el diestro francés en la temporada del 2004, les añadimos los usuales triunfos que Castella obtuvo un año más en su país natal y en América, no se debería dudar que el diestro galo se ha ganado a pulso el ser incluido con regularidad en las ferias españolas de la temporada europea del 2005.
Serafín Marín
El fino y valiente matador catalán Serafín Marín (51-54-1; 50-39-1) es un torero que después de una alternativa de transmite, cuando se esperaba que se perdiera por una de esas sendas del toreo que no llevan a ningún sitio, en tres años, tomando pequeños pasos y usando Madrid y la región catalana como resortes para lanzar su carrera, Serafín ha logrado situarse en una posición estimable para la temporada entrante.
Marín, a los 17 años de edad debutó con caballos el 10 de febrero del 2001 en pueblo catalán y ese mismo año, apoyado por una entidad comercial, completó su única campaña completa como novillero con muy buenos resultados. Terminó la temporada en la segunda posición del escalafón de novillero, con 60 festejos toreados, en los que cortó 66 orejas y un rabo. En cambio, su panorama cambió para peor en la temporada del 2002, pues hasta agosto solamente había actuado en siete novilladas y, sin ambiente, desesperadamente decidió tomar una alternativa, la que bien hubiera podido ser el principio del fin. Sin embargo, se doctoró con éxito en la Monumental de Barcelona el 14 de agosto, ganándose la repetición en esa misma plaza, de donde salió a hombros. Toreó otras ocho corridas más con buenos resultados.
La perspectiva para la próxima temporada no era clara, así que después de torear tres corridas en pueblos, decidió jugarse todo a una carta presentándose en Madrid para confirmar la alternativa. Lo hizo el 4 de marzo y, al cortar una oreja, se ganó una afición que, desde ese momento, lo apoyaría con el aplauso a remontar su carrera. Vuelve a las Ventas en San Isidro y obtiene otro trofeo y luego tiene una actuación espectacular en Barcelona, cortando tres orejas. No obstante los contratos no llegan en cantidad, por lo que otra vez da la cara en agosto en Madrid, en donde sin puntear mantiene su cartel. Durante el resto de la temporada torea más a menudo con buenos resultados, rematando su campaña con el corte de otro trofeo en la Feria de Otoño en Madrid. Estos son los resultados de su primera campaña completa de matador en Europa: 51 festejos toreados y 54 orejas y un rabo cortados. Luego, ya en América celebraría el Año Viejo saliendo a hombros por la Puerta Grande de la plaza de toros de Cali, Colombia, donde ya también había triunfado el día anterior.
El diestro catalán comenzó la temporada del 2004 con la esperanza de dar otro empuje a su carrera, y el comienzo fue bueno, pues en marzo cortó tres orejas en Tarragona y en la Feria de Abril tuvo un magnífico debut en la Real Maestranza de Sevilla. Marín, el sábado primero de mayo, dio un paso grande para ganarse a Sevilla, como ya se ganó al público madrileño la temporada pasada. El catalán se hizo notar al lidiar con decisión al gazapón mastodonte de 627, siendo aplaudido. Pero, sería en el quinto, toro que se quedaba corto, cuando completó una magnífica faena, de pases largos, toreando con la muñeca y la cintura, dando el pecho y llevando al toro largo. Se llevó el último trofeo concedido en la feria, al culminar su exhibición torera con un volapié, que fue premiado como 'el mejor de la feria'. En mayo en Madrid, en su primera corrida de las tres en las que actúo en San Isidro, también obtuvo un trofeo. Sin embargo, ni en las otras dos actuaciones en la feria ni en la Corrida de la Beneficencia, ni tampoco en un festejo de la Feria de Otoño no pudo triunfar, disipándose así la oportunidad de que se pusiera a la cabeza de la torería. Tampoco le rodaron bien las cosas en las ferias de Castellón, Vitoria, Bilbao, Gijón o Zaragoza. Además, tampoco puntuó en las dos corridas que toreó en Barcelona. Además, allí fue gravemente herido en su segunda actuación el 19 de septiembre. También fue corneado, aunque menos seriamente, en Ceret en julio y en Vitoria en agosto. Estas tardes grises las alternó con salidas a hombros de las plazas de Alicante y San Sebastián, y obteniendo un trofeo en las de Pamplona, Segovia y varias más.
Serafín concluyó su campaña del 2004 lidiando toros en 50 festejos y cortando 39 orejas y 1 rabo, y aunque no ha pegado el paso adelante que de él se esperaba, ha terminado la temporada con un buen crédito para la próxima. En el 2005 el tono de su campaña dependerá principalmente del resultado de sus actuaciones en las ferias primerizas de Sevilla y Madrid, en cuyos abonos se ganó la entrada.
José Ignacio Uceda Leal
El veterano diestro madrileño José Ignacio Uceda Leal (50-54-0; 45-35-0), en su décimo aniversario de su alternativa, ha estado a punto de consagrarse como figura, pero se ha quedado otra vez corto de la meta. Dije otra vez, pues esta es la segunda ocasión cuando el madrileño ha estado rozando esa meta. Sin embargo, ha hecho suficientes méritos en su campaña del 2004 para en la próxima temporada tener oportunidades para de nuevo intentar ser un miembro permanente de los toreros de la renovación.
Uceda Leal debutó con picadores el primero de mayo de 1994 y dos años después tomó la alternativa en Madrid el 3 de octubre del 1996, siendo el padrino Curro Romero y el testigo Julio Aparicio. Ese año actuó en dos corridas más. Su carrera se estancó durante las dos temporadas siguientes, cuando actuó poco y sin mucho éxito en 12 corridas en el 1997 y en 24 en el 1998. Pero, en la Feria de Otoño madrileña del 1998, al cortarle una oreja a cada uno de los toros de Victorino Martín en Las Ventas, inició una dura lucha para salir del hoyo en que estaba enterrado.
Lo que pasó después de esa triunfal tarde en Madrid afectó no solamente al progreso de la carrera del madrileño, sino también a la naturaleza de su toreo. José Ignacio era un espada clásico que interpretaba el toreo a lo castellano, con faenas sobrias y templadas compuestas de pases elegantes esenciales con pocas concepciones a lo espectacular y la floritura. En total, un toreo más saboreado por el aficionado que por el gran público, lo que explica que a menudo sus grandes faenas son premiadas con una solitaria oreja más que con una lluvia de trofeos. Sin embargo, después de ese triunfo el madrileño realizó que para salir adelante tendría que torear lo que fuera. Por lo tanto, Uceda Leal decidió enfrentarse con las corridas duras y entrar en cualquier cartel para así sumar corridas. En el proceso, el diestro ganó la habilidad de lidiar con maestría al más difícil animal, sin perder su fino y elegante estilo de torear. Además a sus aptitudes añadió el ejecutar el volapié con un clasicismo no común.
En el 1999 Uceda Leal inició su primera escalada hacia la cima, la que se frustaría dos años después, con los resultados que siguen: 53 corridas, 46 orejas y 1 rabo en la temporada 1999; y 52 festejos y 52 en la temporada 2000. Sin embargo la escalada se quedó corta, pues en el 2001 su campaña no resultó brillante, pues solamente actuó en 23 corridas obteniendo 16 trofeos.
De nuevo en la temporada del 2002 Uceda Leal comenzó a dar otro empujón a su carrera que continúo hasta la pasada temporada. Ese año triunfó regularmente en ferias menores y en otras de alguna importancia. En su campaña del 2002 sumó 32 corridas y cortó 42 trofeos. Además abrió 11 puertas grandes y triunfó en las ferias de Oviedo, Granada, Cáceres, Soria y Tarragona. En Madrid en San Isidro dio una vuelta al ruedo y en la Feria de Otoño cortó una oreja. Cerró la temporada desorejando a un toro en la Feria del Pilar de Zaragoza. Comenzando la temporada del 2003 con una salida a hombros en Castellón, el madrileño multiplicó sus actuaciones, entrando en mejores carteles y en más ferias importantes, hasta terminar la temporada con superiores resultados a los de la temporada anterior. Toreó en Europa en 50 festejos obteniendo 54 trofeos. Al terminar la campaña se marchó para Colombia, en donde actuó con éxito en unas corridas, volviendo a España listo para rematar su hazaña en el 2004.
Uceda Leal comenzó su pasada campaña en buen tono. Cortó una oreja en Castellón y en Madrid puso toda la carne en el asador al encerrarse en solitario con seis toros de diferentes ganaderías, incluyendo un 'victorino'. El encierro tuvo dificultades, pero el madrileño triunfó con los toros toreables, cortando dos orejas, y con los malos lidió con asombrante y madura maestría, especialmente al 'victorino', al que le hubiera robado un trofeo si no lo pincha. Salió a hombros y dejó entender que finalmente este iba a ser el año de su encumbramiento. Sin embargo, durante el resto de la temporada los triunfos se entremezclaron con tardes en que el espada cumplía, pero no obtenía los rotundos triunfos que necesitaba. No actuó en Sevilla, y en Madrid toreo en tres festejos más en San Isidro y otro en la Feria de Otoño. En ellos siempre estuvo en maestro, pero no consiguió ningún trofeo. Tampoco puntuó en las ferias de Segovia, Pamplona, Santander, Bilbao, Almería, Logroño, Zaragoza y Jaén. En cambio, salió a hombros de las plazas de Toledo, La Coruña, Huesca y San Sebastián de los Reyes; y obtuvo un trofeos en Alicante, Burgos, Palencia, Bayona, Dax, San Sebastián y otras. Tuvo un percance en Los Yébenes (Toledo), en la tarde del 13 de septiembre que lo tuvo unos días inactivo. Concluyó su irregular temporada con 45 festejos en su haber en los que le concedieron 35 orejas. En diciembre en Quito, Ecuador, ejecutó una de las mejores faenas de la feria, premiada con una oreja y una fuerte petición de la segunda.
El veterano y fino maestro Uceda Leal en la temporada 2005 se encontrará en una peligrosa encrucijada de su extensa carrera. O realiza triunfos significativos en plazas de importancia, para colmar las esperanzas que la afición le ha puesto para que llegue al estrellato, o volverá a tener que cargarse de nuevo con las corridas duras para mantenerse en activo. Clase y maestría tiene de sobra para conseguir lo primero.
Javier Conde
Siempre en el toreo ha habido diestros como Pepe Luis y Manolo Vázquez, Pepín Martín Vázquez, Antonio Ordoñez o Paco Caminos que interpretaban el arte de Cúchares con una gracia especial. A ellos no se les se consideraban solamente como 'toreros de arte', sino simplemente grandes figuras del toreo que toreaban con más arte que lo normal. Por el contrario, recientemente se usa el término 'toreros de arte' con referencia a unos diestros que torean con un don artístico con toros adecuados cuando la inspiración se los permite. A estos privilegiados espadas se les excusa a menudo la falta de decisión y profesionalidad que resultan en actuaciones, e incluso en temporadas completas, mediocres, sin que pierdan el crédito que la afición les presta. El veterano y carismático artista Javier Conde (58-101-7; 82-64-4) es el único de ese tipo de toreros que desde la temporada 2003 se cuenta entre los toreros de la transición.
Conde tomó la alternativa en Málaga el 16 de abril del 1995, de mano de "El Niño de la Capea". Cortó tres orejas. Esa temporada actuó en 37 corridas, cortando 72 orejas. Aunque los resultados fueron buenos, el malagueño no se presentó en plazas de primera. Sobresalió sobremanera en el mano a mano que sostuvo con "El Cordobés" en el coso de La Malagueta el 19 de agosto. Desorejó a sus dos toros. Ese invierno intervino en algunos festejos en Venezuela, Colombia y México, dejando siempre muestras de su carismático estilo y obteniendo algunos triunfos. En Cali indultó un toro. En Venezuela se convertiría en uno de los toreros actuales más admirados y populares. A ese país ha vuelto temporada tras temporada.
En España, desde la temporada del 1996 hasta la del 2000, Conde se mantuvo actuando en unos cuarenta festejos al año, durante los cuales ha obtenido una buena cantidad de trofeos, y en sus campañas del 2001 y del 2002 la cantidad de sus actuaciones declinó notablemente. Sin embargo, se debe aclarar que durante esos años una gran mayoría de sus triunfos tuvieron lugar en Andalucía y en plazas de segunda, y más aún en las de tercera categoría. Mientras tanto en las pocas actuaciones que tenía en cosos importantes, el malagueño generalmente actuó sin mayor relieve. En Sevilla no debutó hasta el 1998, no repitiendo hasta la pasada temporada; y no confirmó su alternativa en Madrid hasta el San Isidro del 1999 En las Ventas ha toreado solamente en cuatro ocasiones en sus nueve años de matador. Tal vez, esos datos expliquen el porqué Conde no entrara regularmente en los abonos de ferias durante los primeros siete años como doctor en tauromaquia, a pesar de sumar tantos trofeos y actuaciones Estas son sus estadísticas finales de esas temporadas: 1996, 54 corridas y 84 orejas; 1997, 42 corridas y 53 trofeos; 1998, 40 corridas y 41 trofeos; 1999, 40 festejos y 48 trofeos; 2000, 31 festejos y 23 orejas, 2001, 15 corridas y 18 trofeos; y en la temporada del 2002, sin pisar ni siquiera un ruedo de una plaza de primera, actuó en 24 corridas y obteniendo 23 trofeos.
Algo pasó en el alma artista de Conde durante el invierno 2002-3 para que en marzo del 2003 comenzara su campaña europea en España con una aumentada determinación para buscar el triunfo. Los buenos resultados producidos por su nueva actitud no se dieron a esperar, pues completó la campaña de más éxito que hasta entonces había tenido en las plazas españolas y francesas. Los triunfos fueron constantes y las broncas que este artista suele provocar cuando su corazón y alma le fallan fueron pocas. Además esa temporada, bajo la tutela de su apoderado Simón Casas, su radio de acción se amplió, ya que actuó en más ferias de importancia, como las de Málaga, Castellón, Mont de Marsant, Almería, San Sebastián de los Reyes, Valladolid, Salamanca y Nimes, en las cuales triunfó. Participó en una anticipada corrida llamada del 'arte' con "Morante de la Puebla" y Vega, en la Feria de Otoño madrileña, pero un mal encierro estropeó la fiesta. Javier concluyó la temporada con 58 corridas toreadas, en las cuales obtuvo la friolera de 101 orejas y 7 rabos, lo que da un promedio de 1,86 trofeos por corrida. Despidió el año cortando una oreja en la Plaza Monumental de la capital mexicana en diciembre.
En los primeros meses del 2004 continuó su triunfal racha en América, indultando un toro en Carracas. Luego, regresó a España para embarcarse en la nueva campaña europea con la intención de sobrepasar en cantidad y calidad los logros de la temporada anterior. La primera meta la consiguió, quedando en el tercer puesto del escalafón de final de temporada con 82 actuaciones en su haber, pero la segunda meta no la cumplió. Artísticamente, su temporada se dividió en dos partes con resultados diametralmente opuestos. En la primera porción obtuvo considerables triunfos, siendo el más relevante su actuación en Sevilla, en donde sin cortar oreja completó una de las faenas más admiradas en la feria. En cambio, en la segunda parte de su campaña, a menudo salió de la plaza bajo las protestas de un público que esperaba ver no solamente detalles artísticos, sino a un Conde mostrando la decisión del año anterior. Triunfó en ferias como las Castellón, Nimes, Salamanca, Badajoz, Alicante, Bayona, Ronda y Frejus, en donde desorejó a sus dos astados. En total durante la temporada le concedieron 64 orejas y 4 rabos.
Inesperadamente el lunes 20 de septiembre Conde anunció que cortaba su temporada a causa de las dolencias físicas que le aquejaban desde su actuación en Barcelona el 18 de julio, donde además de cortar una oreja había sido volteado. Probablemente influyó en su decisión su desanimo por el mal rumbo que estaba tomando su campaña, pues en las siete corridas toreadas antes de esa decisión no había obtenido ningún trofeo. Reapareció en noviembre en Valencia, Venezuela, y luego toreó en Lima, Perú, en donde sus actuaciones no tuvieron mayor relieve.
Javier Conde ya ha declarado su intención de no entrar en un maratón taurino de actuaciones en la temporada del 2005. Crédito le queda por ahora para torear lo que quiera, pues el aficionado disfruta con su con arte y carisma. Votemos por que en su campaña venidera el malagueño vuelva a triunfar como lo hizo en la del 2003, pero esta vez actuando más a menudo en las plazas que cuentan.
La renovación sigue, pero…Basado en las evidencias de lo acontecido en los ruedos europeos en las tres últimas temporadas el proceso de renovación de los protagonistas de la fiesta, el cual se inició en la temporada 2002, continuará sin pausa en la temporada entrante. Aunque todavía no se han anunciado los carteles de las primeras ferias del 2005, me atrevo a decir que si comparásemos esos venideros abonos con los de las dos primeras temporadas de este siglo, la mayoría de los nombres de los diestros impresos en los carteles de este año no aparecían anunciados en los abonos de aquellas ferias.
Ahora bien, existe una gran diferencia entre la corriente transición y la que tomó lugar a principios de la última década del siglo pasado. Entonces, hubo unos cambios más radicales, cuando Ponce y otros nuevos valores irrumpieron en la fiesta con tal fuerza que destronaron rápidamente a los lideres de la década anterior. Por el contrario, los buenos toreros que actualmente están en línea de sucesión, hasta ahora carecen de la fuerza para hacerles sombra a las grandes figuras Enrique Ponce y "El Juli", ya que no han tenido ni los resonantes y sucesivos triunfos ni la atracción popular para conseguirlo. Tanto Ponce como "El Juli" siguen siendo reyes y sin ellos las ferias taurinas estarían cojas. Por otro lado, tampoco los nuevos valores de ahora hasta el presente no están ejerciendo la suficiente presión para animar a los maduros veteranos a decir 'adiós' o 'hasta luego' a la afición, como Manuel Caballero ya hizo. O sea que la transición sigue pero con poca intensidad y a un paso lento.
Quizás esta falta de intensidad en el cambio y de abierta competición entre los que están y los que vienen, como las críticas y los análisis de final de la temporada indican, haya causado una pequeña disminución en la cantidad de festejos celebrados y en el número de espectadores que asiste a las plazas de toros, así como una falta de interés fuera del mundo taurino por lo que sucede en la fiesta.
Así que lo que se necesita para acelerar la renovación y revitalización de la fiesta brava es que los jóvenes valores a los que nos hemos referido, o cualquier otro diestro ahora desconocido, no se conformen con obtener éxitos moderados en la temporada del 2005, sino que nos sorprendan con abrir repetidamente las puertas grandes de Madrid, Sevilla, Bilbao u otras plazas importantes. Esperemos que este sea el caso cuando salga el toro por los chiqueros del miedo en la temporada taurina que se aproxima.