El fin de semana de Olivenza
En Olivenza durante el fin de semana del 8 y 9 de marzo se celebraron dos corridas de toros y una novillada con carteles muy bien logrados que atrajeron a mucho público, el que llenó los tendidos a reventar en las dos corridas, y que cubrió tres cuartso del aforo de la plaza en la novillada. El sábado el público taurino se complementó con personajes del mundo de la prensa rosa, atraídos por la reaparición de "Jesulín de Ubrique", cuya vida privada y las de sus familiares han llenado las páginas de HOLA y otras revistas cotillas.
"Jesulín" no decepcionó ni a su público ni al aficionado, que vieron como un hombre se jugaba el físico toreando después de haber tenido rota la espalda y haber hecho innumerables esfuerzos para rehabilitarse. El gaditano, en su primero con un toro que le ayudó poco no estuvo muy solvente y fue aplaudido. Su desquite llegó en su segundo, un toro manso pero noble, al que toreó de muleta primero con pases templados largos y ligados y luego con su peculiar ensimismo. Pinchó antes de la estocada final, por lo que se le concedió una única oreja. En total una estimable vuelta al palenque después de un año y medio fuera de los ruedos. Sin embargo, la tarde fue de Enrique Ponce, quien fascinó al aficionado y dio lecciones de toreo a los espectadores ocasionales que se hallaban en los tendidos. Triunfó con su primero que, aunque se quedaba corto, era noble, y también con el quinto, un toro con poca fuerza. A ambos los toreó con elegancia y con una suprema maestría, encelando a los animales y, poco a poco, metiendo a los animales en los engaños. Hizo un toreo compuesto de series de pases super lentos, tanto con la derecha como con la izquierda, rematadas con pases de adornos. Dos estocadas eficientes le pusieron en sus manos todas las orejas de sus dos toros. Tuvo el detalle de brindarle una de sus actuaciones a "Jesulín". Si hubieran algunas sospechas que el veterano valenciano iba a dejar un hueco en la cima en su decimocuarta temporada, que lo piensen bien, pues Ponce no únicamente está hecho un fenomenal maestro, sino que también se encuentra en son de guerra. Por el contrario "Joselito", el otro maestro, no estuvo inspirado, alargando sus faenas sin lograr entusiasmar al público. Fue ovacionado en su primero y se silenció la labor con su segundo, aunque se le aplaudió en sus intervenciones con el capote. Los bien presentados toros del ganadero jerezano Juan Pedro Domecq dieron un juego variado.
El domingo se dispensó una doble dosis taurina, con una novillada matinal y una corrida por la tarde que tuvieron buenos efectos en los aficionados, pues en ambos festejos protagonistas hicieron cosas de buena calidad y cortaron varios trofeos, e incluso un novillero indultó anti-reglamentariamente a un utrero.
La jornada comenzó lidiándose una buena novillada de "Herederos de Bernardino Píriz", de la cual el quinto utrero fue indultado, después de una buena faena de Javier Solís, al que se le concedieron las dos orejas y rabo simbólicos del animal. En su primero ya había cortado una oreja. Matías Tejela , que toreaba su penúltima novillada antes de su alternativa en Valencia. Fue fue ovacionado en el novillo que abría plaza y cortó las dos orejas en el cuarto. Se le vio cuajado y listo para integrarse en el escalafón superior. Salió a hombros en compañía de Solís. Completaba el cartel, en substitución de José María Manzanares, Miguel Angel Pereda, quien, aun sin obtener trofeos por el mal uso de la espada, dejó la impresión de ser un torero valiente que torea con gran entrega y temple. Fue ovacionado en su primero y dio una vuelta en el astado que cerró plaza.
Unas horas después hicieron el paseíllo el colombiano César Rincón, que toreaba su primera corrida en España después de estar alejado de los ruedos españoles por cuatro años a causa de una grave enfermedad, "El Juli", que comenzaba su campaña europea, y César Jiménez, la revelación del 2002, para enfrentarse con astados de Zalduendo. El cartel había creado gran expectación y ni toreros ni toros que, aunque terciados, fueron manejables, defraudaron a la concurrencia. En esa gran tarde de toros, se otorgaron nueve trofeos, los que permitieron a los tres diestros abandonar la plaza por la Puerta Grande. César Rincón mostró que vuelve no para pasear su nombre glorioso por los ruedos, sino para torear con la casta, y clásica calidad que siempre le caracterizaron y a lo que ahora añade la maestría, la seguridad y la técnica que la veteranía otorga. Los aplausos con los que le recibió el público se prolongaron durante toda su actuación, hasta que abandonó, junto a sus compañeros, la plaza por el portón de los triunfadores con tres orejas en su haber. "El Juli" también se llevó otros tres trofeos, pero tuvo la cosa menos fácil, pues tuvo en contra a un público hostil, que mientras que este toreaba con el capote repetía a gritos el nombre de Ferrera, recriminándole el rumor que circulaba de que el madrileño había vetado la actuación de Antonio Ferrera en Olivenza. Su triunfo se basó en como, con su determinación y técnica de su tu toreo, cambió la actitud de los espectadores, que le aplaudieron con fuerza en sus dos actuaciones, especialmente en su segunda intervención. César Jiménez, otra vez más quiso dejar constancia de que está dispuesto a mantenerse en figura. A un toro suavón que transmitía poco, le compuso una faena porfiona, no despavorida de toques artísticos. En este toro su labor se premió con palmas. Lo mejor llegó en el buen toro que cerró el fin de semana taurino. En este astado logró una templada faena, en la que destacó el toreo de mano izquierda, rematándola con una buena estocada. El joven matador fue recompensado con dos orejas y con el segundo rabo concedido en la jornada.
. Olivenza otra vez sigue sin fallarles a los tantos espectadores que en marzo anualmente, atraídos por llamada de la sirena taurina, acuden en masa a este típico pueblo extremeño. Este fin de semana taurino no hubiera podido ser más entretenido, pues se ha lidiado un ganado que ha permitido a los toreros lucirse en tres festejos y despojar a esos animales de un total de 20 apéndices, incluyendo los simbólicos del utrero indultado.
Las Fallas de Valencia
El mismo día que en Olivenza se celebraba la triunfal jornada dominical taurina en Valencia se abría la serie de festejos del abono de la Feria de las Fallas con una novillada sin caballos, en la cual el jovencito Iván Córdoba fue el triunfador al cortar dos orejas.
"Las Fallas" es la primera feria taurina del año que toma lugar en una plaza de toros de primera categoría. La feria este año se antepuso a la Feria de la Magdalena, la que usualmente abre el calendario taurino español. El abono se extendió desde el domingo 9 hasta el miércoles 19 de marzo y durante este tiempo, además del festejo mencionado, se dieron dos novilladas, ocho corridas de toros y un festejo de rejones. Los carteles eran muy atractivos, ya que incluínvarios platos fuertes: un mano a mano entre las dos super-figuras Enrique Ponce y Julian López "El Juli"; la reaparición de Dámaso Gómez; la alternativa de Matías Tejela; la inclusión de Vicente Barrera y César Jiménez, triunfadores de las ferias valencianas del año pasado; Antonio Ferrera y "El Fundi", las revelaciones del 2003, y de algunas las figuras triunfadoras en otras ocasiones. Obviamente, la empresa acertó en las combinaciones, pues la feria dio un balance económico muy positivo, producido por llenarse la plaza en cinco ocasiones y agotarse el billetaje en dos tardes.
Primero anotaremos algunos datos objetivos, para luego resaltar lo más sobresaliente o negativo acaecido en los festejos feriales. Los puestos de los dos festejos menores los cubrieron seis novilleros, y solamente uno obtuvo trofeos. También, fueron seis los rejoneadores que entraron la corrida de rejones, en la cual Leonardo Hernández, Rui Fernándes, Cartagena y Sergio Galán se llevaron un trofeo cada uno. Segio Galán obtuvo el trofeo otorgado al 'mejor rejoneador' de la feria.
En las ocho corridas actuaron 15 matadores, de los cuales Ponce, "El Juli", "Joselito" y Vicente Barrera torearon dos corridas por coleta, y los demás una. Se otorgaron un total de 14 orejas. Dos matadores, César Jiménez, Vicente Barrera salieron a hombros por cortar una oreja a cada toro de sus lotes y Antonio Ferrera, aunque obtuvo el mismo número de trofeos, no pudo hacerlo por ser gravemente herido. Fernando Robleño también fue herido en la feria, aunque de menor gravedad que Ferrera, pero sin tener la satisfacción de obtener trofeos como este. Ponce también cortó el mismo número de trofeos, pero en tardes diferentes.
El lunes 10 de marzo en la primera novillada picada ninguno de los tres novilleros dieron la nota alta, a pesar de que la bien presentada novillada de Fuente Ymbro no ofrecía mayores dificultades. César Girón solo oyó el silencio al terminar sus dos actuaciones y Juan Alberto e Iván García fueron ovacionados en sus lotes. No se puede decir que los novilleros estuvieran mal, pues los tres tienen ya experiencia, sino que no hicieron el esfuerzo para estar bien que un novillero debiera hacer en una feria de tal importancia. Especialmente, se esperaba más de Iván, quien se despedía de novillero. Tampoco Matías Tejela tuvo suerte en su despedida de novillero en la segunda novillada del abono que se celebró al día siguiente. El silencio reinó en los tendidos al concluir sus actuaciones. José Luis Miñarro salió algo mejor parado, siendo ovacionado en su lote. El triunfador de la tarde fue el extremeño Javier Solís, quien substituía a José María Manzanares. Solís, quién hacía unos días había indultado un utrero en Olivenza, aprovechó las buenas cualidades de sus novillos para cortar una oreja a cada astado y abrir la Puerta Grande en esta feria. Su triunfo le mereció ser el recipiente del premio 'mejor novillero' de la feria. Los novillos de Daniel Ruiz tuvieron presencia y, en general, fueron cómodos para los toreros y cumplieron con los caballos.
El miércoles con solo medio aforo de la plaza cubierto, la feria continuó con la primera corrida de toros. Se lidiaron cinco toros de Alfonso Guardiola de la rama Pedraja y un sobrero de Astolfi, que fueron lidiados por el valenciano Javier Rodríguez, el sevillano Antonio Barrera y el madrileño Fernando Robleño. El diestro local, que torea poco, aunque estuvo decidido, desaprovechó las buenas condiciones de su primer toro y estuvo muy valiente en el peligroso segundo de su lote. Fue ovacionado en uno y silenciado en el otro. El sevillano inició su temporada cortándole a su bravo primer astado la única oreja otorgada esa tarde. El madrileño, quien la temporada pasada sorprendió con sus grandes éxitos en Madrid, se llevó el peor lote y con ambos astados estuvo muy valiente. Su primera labor la estropeó con la espada, y al usar esta arma fue corneado en el muslo derecho por el último toro del encierro. La herida fue calificada de menos grave por los doctores, y esta no le evitaría actuar de nuevo unos días después en la feria de Castellón. Robleño fue trasladado a la enfermería y Rodríguez remató al animal con un estoconazo bajo.
La casi mitad de aficionados que quedaron en casa en la aburrida corrida del jueves poco bueno se perdieron, pues Víctor Puerto, "El Califa" y Eugenio de Mora proveyeron pocos momentos de emoción con los 'montalvos'. Y aunque los tres diestros no estuvieron inspirados, tampoco estas voluminosas reses, especialmente los débiles tres últimos toros, ayudaron a la terna a levantar la tarde. Según se reportó en la prensa, estos fueron los resultados finales: Puerto, ovación y división con aviso; "El Califa" ovación tras aviso y palmas, de Mora algunos pitos y silencio.
El ansiado mano a mano Ponce-"Juli" tomó lugar el vienes con una plaza llena a reventar, pero el encuentro de la pareja con los toros de Juan Pedro Demecq no produjo el brillante resultado esperado, pues solo se cortó un apéndice en toda la tarde. Esta la consiguió Ponce con una lograda y bien medida faena al bravo y noble astado que abría plaza. El valenciano se pudiera haber llevado otra en el tercero de la tarde pero la espada malogró una larga faena de dominio, temple, y elegancia. Al tardar el toro en doblar, Ponce oyó dos avisos, pero también oyó un fuerte aplauso al saludar desde el tercio. En el quinto de la tarde, un animal protestado por el público por su debilidad, el valenciano intentó conjugar faena, pero era como sacar agua de un pozo seco. El silencio acompañó a Ponce al retirarse al callejón. Al triunfo de Ponce en su primero, respondió "El Juli" metiéndose entre los pitones de su primer astado, una animal con genio. Su esfuerzo le produjo una voltereta, de la que salió obviamente dolorido. Hubo petición de oreja, sin embargo, la cosa quedó en una gran ovación. En el cuarto no pudo sacar partido de un toro blando y deslucido. Hubo silencio en los tendidos. Parecía que el madrileño iba a empatar con el valenciano con su actuación en el toro que cerró plaza, pues estuvo lucido con el capote, las banderillas y la muleta, pero no con la espada. Así que por culpa de esta, todo quedó en fuertes aplausos.
El sábado el veteranísimo diestro albaceteño Dámaso Gómez reapareció en el ruedo valenciano para doctorar a Matias Tejela, el novillero máximo triunfador de la temporada 2002. De la ganadería "Martelilla" anunciada solo se lidiaron dos toros, y tanto estos como los sustitutos mostraron poca casta y fueron blandos, y algunos fueron peligrosos. El albaceteño ha tenido un feliz retorno al toreo activo. A pesar de sus años, se le vio en buena forma física y con la misma eficiencia lidiadora y sentido del sitio que siempre tuvo en su larga carrera. En su primero estuvo simplemente bien y en el segundo cortó la primera oreja de su tercera etapa profesional. Tejela vino a la alternativa para demostrar que quiere ser gente en escalafón superior. Aunque no obtuvo un triunfo sonado, desde que recibió a su primero con largas cambiadas, se jugó la vida con animales que no le ayudaron. Su entrega le costó dos escalofriantes revolcones, levantándose dolorido para ponerse entre los pitones de nuevo. Fue ovacionado en el toro de la ceremonia y hubo petición, desoída por el presidente, en el último de la tarde. Saludo desde el tercio. El maestro "Joselito", quien fue el testigo de la ceremonia, tuvo dos actuaciones anodinas que el el público acogió con un indiferente silencio.
El domingo 16 con un lleno de 'no hay billetes' en la plaza, la terna de madrileños "Joselito", "El Juli" y César Jiménez lidió una noble y floja corrida de Santiago Domecq. El patriarca no pudo salvar su feria en esta su segunda intervención pues, pues lo mismo que en la corrida del día anterior, sus dos faenas fueron silenciadas. "El Juli", no podía irse de las Fallas de vacío, por consiguiente, mimó a su primer astado con temple, para sacarle algunas buenas series con ambas manos y lo remató bien, llevándose un trofeo. Con su segundo no pudo animarse ni asimismo ni al público, quien guardó un respetuoso silencio al evaluar su labor. Por el contrario, Jiménez oyó las palmas durante toda la tarde, pues estuvo con el ánimo de un novillero. En sus intervenciones en quite estuvo variado, dando verónicas, chicuelinas y gaoneras, entre otros. Con la franela toreó con temple tanto a pie como de rodillas, y mató bien. La concesión de una oreja en cada astado y la salida por la Puerta Grande fueron sus recompensas. César tuvo en suerte el mejor material para moldear el toreo, pero fue su dedicación y entusiasmo los que le hicieron replicar el triunfo del año anterior en ese ruedo.
El lunes 17, con los tendidos casi cubiertos, otros tres maduros diestros, "Finito de Córdoba", Manuel Caballero y Vicente Barrera hicieron el paseíllo para confrontar seis hermosos cornúpetas de "Torrestrella", que dieron un juego variado y fueron bravos con los caballos. Barrera, quien fue el triunfador de las pasadas Fallas, en su primera presentación en esta feria estuvo a punto de abrir la Puerta Grande, pues con la muleta tenía ganada una oreja en cada toro pero, al no emular al Cid con la tizona, las orejas se le esfumaron y la puerta se le cerró, hasta que luego la abriera en la corrida que clausuraba la feria. Barrera estuvo muy bien con su primer buen 'torrestrella' y muy por encima del peligroso segundo toro, con el que se jugó el pellejo. Fue ovacionado fuertemente en sus actuaciones. El que se llevó el único trofeo de la tarde fue Caballero, quien después de cumplir en su primero, en el que fue ovacionado, ligó una faena templada con la maestría y dominio que posee. 'Finito' mostró las dos caras de su toreo que mostraba a menudo durante la pasada temporada: completar una faena elegante y clásica con entrega cuando el toro la admite, o torear con cierta falta de esfuerzo, cuando el toro no le ayuda. En el primer toro se vio su buena cara, y fue aplaudido con calor. El otro aspecto de su actitud la enseñó con el peligroso garbanzo negro del encierro, su segundo astado, al que no lo quiso ni ver. Lo despachó de dos pinchazos y trece descabellos, provocando una bronca en los tendidos.
A pesar de la corrida ser televisada por TVE el público llenó la plaza para ver a Antonio Ferrera y a "El Fandi ", dos valientes que están dispuestos, no solamente a mantener los altos puestos que se ganaron a pulso la temporada pasada, sino a remontarlos. Se lidiaron seis toros serios y astifinos de José Luis Pereda, que tenían arrancadas cortas y, a menudo, buscaban el bulto en vez de seguir los vuelos de los engaños. Esto toros necesitaban toreros dispuestos a triunfar con ellos a cualquier precio. Y los encontraron en Ferrera y "El Fandi" y tambien a un maestro como Espla que aunque no triunfó, lidió con facilidad a su lote. Alabar los emocionantes tercios de banderillas que se vieron es reiterativo, ya que es cosa bien sabida como los dos jóvenes espadas juegan al toro con los palos, dando un increíble espectáculo, mientras que Esplá parea con más clasicismo y menos espectacularidad. Lo que hay que alabar es como tanto Fererra como "El Fandi" sorprenden cada día más con un toreo con capote y muleta muy asentado y vistoso, basado en el toreo básico de naturales y derechazos. Antonio tuvo su mejor momento en el segundo de la tarde, el toro más noble. Lo remató de una estocada y se llevó su primera oreja. En el segundo arrolló la razón, con un toro que lo buscaba y lo avisaba, y prácticamente se dejó coger para conseguir el triunfo. Sangrando pasó a la enfermería, en donde se le curó de una grave cornada en el glúteo. Esplá terminó con el animal y se le concedió una oreja al extremeño---quizás, anti-reglamentariamente, pero merecida. Se puede decir que abrió la Puerta Grande simbólicamente. "El Fandi" estropeó su labor con la espada en su primero. Fue ovacionado. Su momento llegó en el sexto toro, al que toreó bien con el capote, lo banderilleó haciendo alardes de facultades increíbles y con la muleta mandó y templó, sobresaliendo unos naturales muy ajustados y largos. Media estocada ayudó a que le otorgaran un apéndice. El maestro Luis Francisco Esplá se quitó de en medio a sus incómodos enemigos con la capacidad lidiadora que es su moto. Oyó palmas en su primero y silencio en el otro astado.
Después de la entretenida corrida de rejones matinal, el miércoles 19 por la tarde los tres diestros valencianos Enrique Ponce, Vicente Barrera y José Calvo cerraron la feria, alumbrando el ruedo con tracas de buen toreo. Se lidiaron cinco toros de "El Niño de la Capea" y uno de la "Dehesilla", bien presentados y nobles pero blandos en general. Ponce, con su toreo cerebral y su suprema técnica, exprimió las arrancadas que sus contrincantes tenían. Incomprensiblemente, el público estuvo algo hostil con Ponce al comenzar la lidia a su primero, pero este terminó por entusiasmar a sus paisanos, al mimar al toro con la muleta, y con suavidad sacarle un buen pase tras otro. Fue aplaudido. En su segundo mejoró su actuación, ganándose una oreja mientras que sus paisanos le pedían una segunda. Lo tenía difícil Calvo, un torero modesto, que torea poco, al encontrarse compitiendo con dos consumados maestros. No se amilanó y en su primero compuso una bonita faena con destellos de clase, hasta que el toro se rajó. Fue aplaudido. Su faena al último toro de la feria, un enorme animal, se basó en la valentía, y al matarlo bien obtuvo un trofeo. Barrera fue el máximo triunfador de la tarde al cortar una oreja a cada toro y abrir la Puerta Grande. Las orejas son importantes, pero fue más significativa la manera como el diestro toreó para ganarlas. Vicente ha adquirido una madurez que le está permitiendo ejecutar con más técnica su particular estilo manoletista, compuesto de un toreo estático y vertical, basado en el juego de muñeca y cintura, y ahora rociado con una variedad de pases de adornos.
La Feria de las Fallas ha concluido con la Diputación de Valencia reconociendo a Vicente Barrera como 'triunfador de la feria' y a Enrique Ponce como 'matador de toros más sobresaliente' y al toro "Ventero" de "Torrestrella" como 'el toro más bravo', mientras que el premio a la mejor corrida lo dejaron desierto. Sin embargo, lo que oficialmente no se reconoce con un premio es el hecho importante de que en este primer encuentro de la torería en una plaza de primera se ha apreciado que en los carteles han aparecido prominentemente los nombres de Ferrera, "Fandi" y César Jiménez, las revelaciones del 2002, suplantando los nombres de conocidas estrellas y que ellos, con sus triunfos, han obscurecido las actuaciones de otras establecidas figuras que torearon en el ruedo valenciano.
La Feria de la Magdalena de Castellón
El abono de la Feria de la Magdalena comenzó el domingo 23 de marzo y concluyó el domingo siguiente y se compuso de seis corridas de toros, dos de las llamadas duras, la de Cuadri y la de Victorino Martín, una novillada y una corrida de rejones. Excepto por "El Juli" que actuó en dos festejos, el resto de los matadores solamente se anunciaron en una corrida. Aunque el abono tenía algunos alicientes, los carteles en general no estaban también rematados como los de Las Fallas. Es necesario anotar la ausencia en el abono de Antonio Ferrera, el triunfador de la feria del año anterior, por razones no relacionadas con triunfar en el ruedo, sino con la política taurina.
La feria se abrió con un cartel en el que los empresarios anunciaron juntos a "Jesulín de Ubrique", Javier Conde y a Francisco Rivera Ordoñez, diestros que aparte de sus logros taurinos, son los toreros más populares en 'la prensa del corazón'. Como Patón, uno de los socios de la empresa, dijo que la intención de anunciar ese cartel era: 'traer a la plaza a gente que generalmente no va a los toros". No se equivocó, pues la plaza tuvo uno de las mejores entradas de la feria, con tres cuartas partes del aforo llenas. Los toros de "Jandilla" fueron bonitos de hechuras y tuvieron buenas intenciones, permitiendo a los espadas entretener a la audiencia, e incluso a uno de los diestros completar una de las faenas más artísticas de la feria. Este fue Conde que toreó inspirado con su personalismo estilo, al que esta vez le añadió profundidad, técnica y valor. Su primera faena no la pudo consumar, aunque estuvo decidido. Su labor fue silenciada. En cambio se llevó la oreja del quinto de la tarde. "Jesulín" tuvo también sus momentos buenos. En su primero la faena fue sosa y dijo poco, pero en su segundo combinó el buen toreo con el efectista y se llevó una oreja. Rivera Ordoñez toreó muy bien con el capote y estuvo decidido y valiente con la muleta, intentado siempre hacer un toreo de manos bajas, pero su lote era el menos bueno del encierro y no le ayudó. Fue ovacionado en ambas actuaciones.
La encastada, bien presentada y gorda corrida de Celestino Cuadri--- tres toros sobrepasaron los 600 quilos---, fue lidiada el lunes por tres sevillanos: Eduardo Dávila Miura, veterano en 'cuadris', y Antonio Barrera y "El Cid, quienes después sus éxitos en la pasada temporada, están entrando en las ferias con este tipo de corridas. Los diestros valientemente intentaron sacar partido del encierro y tuvieron buenos momentos. Ahora bien, Dávila Miura fue el único de la terna que dejó el ruedo con un trofeo en su haber. Consiguió ese trofeo en su primer toro con una faena que fue de menos a más, consiguiendo sacarle unos largos pases majestuosos, los que remató con media estocada honda. Su segunda faena fue juzgada con silencio. A "El Cid" le tocó en suerte el mejor toro del encierro y le compuso una faena clásica y elegante pero sin redondearla, en la cual sobresalieron una serie de naturales largos y templados. Sin embargo, como en Valencia, la espada le privó de un triunfo. Antonio Barrera se llevó el peor lote, con el cual estuvo decidido, pero sin lograr lucirse. Ambos diestros fueron aplaudidos en un toro y silenciados en el otro.
El martes y el miércoles se celebraron una triunfal novillada y un entretenido festejo de rejones respectivamente. En la novillada triunfaron los tres novilleros, uno al precio de una grave cornada. Se lidió una seria novillada de José Vázquez, cuyos utreros fueron manejables, excepto por el tercero que tuvo peligro. Este novillo hirió a Alejandro Rodríguez al entrarle a matar después de una buena faena. Se le concedió un trofeo y tuvo que retirarse a la enfermería para ser operado. Paco Ramos también se llevó otro apéndice en su segundo novillo y tuvo petición en el último astado de la tarde, al que lidió sustituyendo al torero herido. Manuel Escribano fue el primer torero en abrir la Puerta Grande en la feria, al ganarse tres orejas. El miércoles los caballeros Leonardo Hernández, Joao Salgueiro, Rui Fernandes, Andy Cartagena, Sergio Galán y Diego Ventura rejonearon seis astados manejables de "Los Espartales". Andy Cartagena obtuvo dos trofeos y abrió la Puerta Grande, y Rui Fernándes obtuvo un apéndice.
Las dos corridas con Julián López "El Juli" en los carteles se dieron el jueves y el viernes, y ambos festejos han dado mucho que hablar y escribir tanto por lo interesante como por lo contovesersial que en esas dos tardes sucedió. En el cartel del jueves "Joselito" dió la alternativa al novillero puntero Iván García, bajo la mirada de "El Juli". Se lidió un encierro del hierro Juan Pedro Domecq, con toros bien presentados y nobles, excepto el tercero y sexto que presentaron dificultades. La tarde fría y lluviosa no pudo amilanar el deseo por triunfar de la terna de toreros madrileños, aunque el toricantano no lo logró. Iván estuvo voluntarioso toda la tarde e hizo cosas buenas con capote y muleta, además de banderillear con lucimiento, pero con la espada no pasó la prueba de matador. Pudo haber obtenido un trofeo en el toro de la ceremonia, pero el premio quedó en una salida al tercio a saludar y en fuertes aplausos en el sexto. "El Juli" estuvo discreto con el problemático tercero y con discreto silencio se sentenció su eficiente hacer. El gran Julián hizo acto de presencia en el buen quinto astado. En este animal "El Juli" fue aclamado desde que ase abrió de capa por verónicas, en los quites, en las banderillas y en una faena muy lograda. Pinchó antes de cobrar un espadazo y paseó una oreja en la vuelta a la arena, aunque sin la otra que se pidió, pero que el presidente no concedió. El maestro "Joselito" había tenido un principio de temporada soñoliento, pero al parecer la llovizna que caía lo despertó. Y de que manera, pues no solamente toreó clásicamente y elegantemente de capa y muleta, sino que también calentó unos grados más el frío ambiente, con pases de rodillas y de adornos. Con la espada dio lecciones de como se debe ejecutar el volapié. El resultado fue una oreja en cada toro y una salida a hombros por el portón de los triunfadores.
La controversia llegó el viernes y fue causada por el escándalo formado en la plaza por la pobre presencia de la corrida de Victorino del Río, ganado que el diario madrileño EL PAIS calificó como "simulacro de corrida". El escándalo comenzó al salir el primer toro chico y sin fuerza, al que el presidente no retiró. Luego, la cosa se empeoró con la salida de otros dos astados con peores apariencias y que, aunque fueron devueltos a los corrales, soliviantaron a un público ya frustrado. Los otros toros, excepto el tercero, no fueron aptos para el lucimiento. Se culpó a "El Juli" por el bochornoso incidente y sufrió las consecuencias, pues su actuación no fue apreciada y se le despidió con una bronca. En realidad la responsabilidad y la culpa debieran ser compartidas tanto por el ganadero, la empresa y la autoridad, quienes contribuyeron al descalabro, tanto como por el diestro. Ponce tampoco pudo levantar la tarde. En cambio, como 'a río revuelto, ganancias de pescadores', el público estuvo al lado del joven Matías Téjela, quien aprovechó el mejor toro para lucirse, componiéndole una buena faena y desorejándolo. Con el segundo estuvo muy valiente y se ganó otra oreja y el privilegio de abrir la Puerta Grande.
La paz volvió a los tendidos con el triunfo de "El Fandi" con una corrida de "El Pilar", la cual tenía la presencia normal para una importante feria en una plaza de segunda. "El Fandi" está en un momento que, con su entrega, es casi una garantía que en donde aparezca satisfaga al público son su labor, bien sea con el toro bueno o con el regular. En sus toros y en los de los demás se lució en quites, sobresaliendo uno por zopetinas y banderilleó a sus dos astados con la emotividad que le caracteriza. Especialmente fueron sublimes los cuatros pares que le colocó al tercero de la tarde. Luego, el granadino prosiguió con faenas templadas y variadas, mezclando lo esencial con el toreo para la galería, para terminar sus faenas matando eficientemente. Tres orejas y una salida en volandas por la Puerta Grande fueron la merecida recompensa. El local Alberto Ramírez lidió a "Pórtico", astado ganador del trofeo 'mejor toro' de la feria. Lo toreó lucidamente pero sin redondear la faena que pedía el toro y al fallar con la tizona, el premio no fue más que una fuerte ovación. Sin embargo, una gran estocada a su segundo fue el remate a una lucida faena que le hizo merecerse un trofeo. "Finito de Córdoba", como "Joselito", llevaba un principio de temporada poco lucido, pero a diferencia del madrileño, el cordobés no ha remontadado su campaña en la Feria de la Magdalena, pues oyó solamente silencio en su primero y una sonora bronca en su segundo.
La feria se cerró con la lidia de 'los victorinos', a los que se enfrentaron los valientes diestros Juan José Padilla y Fernando Robleño, y el fino matador Uceda Leal. Los toros estaban correctamente presentados y dieron un juego variado, unos buenos como el segundo y quinto y otros más complicados, ahora bien todos pedían toreros que les pudieran. Robleño, quien reaparecía después de la cogida en Valencia, toreó mostrando el mismo valor que antes. Asustó a los espectadores con la manera como se jugaba el pellejo en sus dos enemigos. El descabello le quitó el trofeo que ya tenía ganado en su primero. Estuvo muy decidido con el peligroso segundo, al que le hizo una faena de recursos y dominio. Lo mismo se pudiera decir de Padilla, quien como Robleño, estuvo también dándolo todo para buscar el éxito. Sus mejores momentos sucedieron en el segundo tercio y en su variada faena a su segundo. Ambos diestros fueron fuertemente aplaudidos en sus intervenciones. Lo mejor de la tarde, y tal vez de la feria, lo hizo Uceda Leal, quien olió a torero en todo cuanto hizo en el ruedo. Sus faenas fueron el producto de un torero fino que ha tenido que madurarse lentamente con las corridas duras sin perder su clase. Buenos quites, lidia perfecta, colocación en el ruedo, sentido del sitio y la composición de pases básicos largos y no desprovistos de arte, fueron las bases de su triunfo. Al matar bien se llevó una oreja de cada toro y la satisfacción de abrir la Puerta Grande y de ganarse la admiración de los buenos aficionados.
En conclusión, si nos atenemos a los trofeos otorgados, puede decirse que la Feria de la Magdalena ha tenido unos resultados satisfactorios para el público, pues los matadores han cortado 14 orejas en seis corridas, los novilleros 5 en una novillada y los rejoneadores se llevaron tres en un festejo. Al terminar la feria queda el buen recuerdo de la artística faena de Javier Conde, las completas actuaciones de "Joslito", "El Fandi", Matías Tejela y sobretodo la magnífica actuación de Uceda Leal con 'los victorinos'. Lástima, que la mala prensa del escándalo con la corrida de Victorino del Río le haya quitado algo de lustre a lo bueno que sucedió en la feria. Así como el público ha salido satisfecho del resultado artístico, también lo habrá estado la empresa con el resultado económico, pues la asistencia de los espectadores a la plaza ha sido superior a la del año anterior.
Algunas conclusiones del arranque de la temporada
Al arrastrarse el último 'victorino' por el ruedo de la Plaza de Toros de Castellón el 30 de marzo se concluyó el tramo de arranque de la temporada europea del 2003. Por consiguiente, basado en lo sucedido en Olivenza, Valencia y Castellón haremos comentarios de carácter general sobre las inmediatas perspectivas de algunos de los diestros que participaron en esos abonos.
En la cima nos encontramos con un Ponce seguro en su toreo y libre de controversias. Al abrir la Puerta Grande en Olivenza con el corte de cuatro apéndices y al salir triunfante del mano a mano con "El Juli" en Valencia, el valenciano ha dejado constancia de estar rejuvenecido artísticamente y dispuesto un año más a compartir la hegemonía del toreo con el madrileño. Por otro lado, "El Juli", a pesar de haber obtenido apéndices en Olivenza, Valencia y Castellón, no ha tenido los resonantes triunfos que de él se esperan. Además, el joven maestro ha estado envuelto durante el mes en controversias fuera y dentro del ruedo, que han afectado negativamente a la percepción que el aficionado y la prensa tienen de su persona y su entorno. Ahora bien, no hay que olvidar que en la campaña pasada al no triunfar en Madrid, el espada pasó una pequeña crisis como la de ahora, y terminó siendo el máximo triunfador de la temporada.
En marzo también ya se han visto los primeros resultados de la sutil y callada competición que existe entre las figuras establecidas y 'los toreros del relevo' para entrar en los abonos de feria. Para empezar, si observaran los carteles selectos de Olivenza, Valencia y Castellón y los anunciados para algunas ferias venideras, notarían las ausencias de varias de las figuras establecidas, y si leyeran las reseñas de las corridas ya celebradas, también se darían cuenta de que los triunfos de César Jiménez, 'El Fandi" y Antonio Ferrera superan a los de las más veteranas figuras protagonistas de las últimas temporadas. También, se debe anotar con respecto al relevo, que Fernando Robleño, "El Cid" y Antonio Barrera, diestros triunfadores en la pasada temporada empiezan a dislocar de los carteles de las corridas duras a los espadas que regularmente se anunciaban en ese tipo de corridas.
También en ese mes, Matías Tejela e Iván García se han despedido de novillero e ingresado en el plantel de matadores y, aunque lo han hecho sin el impacto esperado, siguen apuntados a la lista del relevo. De los dos, Tejela ha salido mejor parado, al abrir la Puerta Grande de Castellón en su segunda actuación como matador.
Tampoco hay que olvidar que las tres grandes figuras Dámaso Gómez, César Rincón y "Jesulín de Ubrique" han reaparecido con ilusión y éxito; que los jóvenes veteranos Vicente Barrera en Valencia y Uceda Leal en Castellón han tomado el primer paso del segundo año de su resurrección taurina; y que el novillero Javier Solís, al indultar un novillo en Olivenza y al ser declarado el triunfador de los novilleros en Valencia y en el Encuentro Mundial de Novilleros en San Sebastián, se ha convertido en un novillero puntero.
Ahora que las primeras ferias de marzo se han realizado en un modo competitivo, votemos por que la competición se intensifique en las ferias de abril y en las del resto de la temporada, pero sin que los toreros sigan siendo heridos, como ya en marzo ha sucedido.
A priori, los alicientes del abono eran varios. Primeramente, las super-figuras Enrique Ponce y "El Juli" se anunciaban juntos en dos corridas de las tres de sus compromisos. El sevillano "Morante de la Puebla" se presentaba por partida triple ante sus paisanos, después de haber estado ausente de la pasada feria. Además, aparte de las regulares figuras, Antonio Ferrera, "El Fandi", y César Jiménez, las tres revelaciones del 2002 entraban en la feria ocupando posiciones estelares, aunque Jiménez lo hiciera en solo una corrida. También, se anunciaba a Dávila Miura, Manuel Caballero, Eugenio de Mora y Pepin Liria, unos de los pocos triunfadores de la mala Feria de Abril anterior, y al sevillano "El Cid", triunfador en la Maestranza en corridas fuera de las ferias. Asimismo, en un año en que los ojos de la afición están fijos en los renacientes jóvenes valores, a Uceda Leal, Antonio Barrera, Fernando Robleño, Javier Valverde y al recién alternativado Matías Tejela se les daba una ocasión para que duplicaran ante el público bético los éxitos conseguidos en otras plazas. De igual manera, era de gran interés para los aficionados la inclusión en dos festejos de rejones al centauro Hermoso de Mendoza, quien es un ídolo en Sevilla. Además, para los amantes del toro duro no podían faltar en los carteles los encierros de Cuadri, Cebada Gago, Guardiola y Miura.
Antes de meternos a comentar sobre los resultados de la feria, examinemos los componentes de su programa taurino. El abono se compuso de 14 corridas de toros y dos de rejones, que se celebraron desde el Domingo de Resurrección, el 20 de abril, hasta el 4 de mayo con la sola interrupción del martes 22, por suspenderse por lluvia el festejo de rejones, que fue pospuesto hasta el primero de mayo por la mañana. En las corridas de toros se corrieron 84 astados, lidiados por 26 matadores. Tres diestros actuaron en tres corridas, 10 en dos corridas y 13 hicieron el paseíllo una única tarde. Estos son los protagonistas:
El Domingo de Resurrección actuaron juntos Enrique Ponce, "Morante de la Puebla" y "El Juli", los tres matadores que estaban anunciados en tres tardes, y el cartel llenó la Maestranza de bote en bote. Se corrieron toros de "Torrealta", regordíos y faltos de casta, que dieron pocas facilidades a la terna, siendo los más toreables el primero, cuarto y sexto. Morante, quien es un artista de contrastes entre claros y obscuros y de no mucha decisión, en su reaparición ante sus paisanos no hizo el esfuerzo necesario para sobreponerse a las dificultades de sus toros y, excepto por un gran quite a la verónica y un par de series de muletazos, la tarde se le fue sin mostrar la faceta brillante de su toreo. Mató a sus toros de medias estocadas y descabellos, y al retirarse a la barrera en la plaza imperaban silencios. También el público reaccionó a la labor de "El Juli" con silencios, aunque este estuvo más decidido. El madrileño tuvo sus mejores momentos con las banderillas y con el uso de la tizona, pero con capote y muleta tuvo altibajos. "El Juli" está encontrando un público que ahora, a diferencia de sus primeros años, le exige estrictamente cuando no produce lo esperado de él. Este hecho da la impresión que le está afectando algo en su ánimo. Ponce fue el triunfador de la tarde, más por la manera magistral como actuó que por la merecida oreja que se llevó del cuarto de la tarde. El valenciano en su primero estuvo elegante y en maestro, sacando buenos pases pero sin unificar la faena, mató de una media y fue aplaudido. Lo grande llegó en el cuarto astado bis de la tarde, un sobrero cinqueño y grandullón que humillaba poco, al que con su mimosa muleta le construyó una templada faena, a base de elegantes pases esenciales, sobresaliendo series de naturales y derechazos largos y suaves. El toro se echó con media estocada y a pesar de levantárselo con la puntilla su banderillero y sonar un aviso, se le concedió una merecida oreja. Su labor pudiera resumirse con el título de la crónica de Zabala en el ABC, "El sabio de Chiva, impone su ley", o con título de la crónica de Luis Nieto en el DIARIO DE SEVILLA "Enrique Ponce, sublime".
El jueves 24, con otro llenazo en los tendidos, repitieron de nuevo Ponce y Morante, y "Joselito" cumplió su primer compromiso en la feria. Fue una tarde triunfal a medias, en la que tres toros lidiados de Manolo González fueron descastados y tuvieron pocas fuerzas, y con los que tres espadas fueron silenciados en sus labores, mientras que los otros tres toros de González, aunque también descastados, fueron nobles, permitiendo a cada uno de los espadas llevarse una oreja. "Joselito" estuvo descentrado en su primero al que mató bien, y en su segundo compuso una larga faena y algo sobria, compuesta de buenos y templados pases con ambas manos, pero con falta de ligazón, y al rematarla con un buen volapié, el presidente le concedió una oreja al juzgar que la petición era mayoritaria, pero el diestro arrojó el apéndice en contra la barrera al oír bastantes protestas al dar la vuelta al ruedo. Ponce de nuevo confirmó el buen momento por el que atraviesa en su segunda presentación en la feria. A su primer astado, el más bravo del encierro, lo recibió con unas lucidas verónicas, que fueron el preludio de la magistral faena que siguió a continuación. En ella se vio a un determinado y entusiasta amaestrador de toros, quien poco a poco engarza pases señoriales para completar series que crecen en belleza, conforme la labor avanza. Una buena estocada le puso una merecida oreja en sus manos. En su segunda intervención, ni su magia lidiadora ni su decisión le sirvieron para sacar una faena de calidad a un marmolillo que apenas andaba. Morante con su actuación descentrada en su poco colaborador primer enemigo y con su mal uso del acero recibió el silencio de desagrado de la parroquia, pero el sevillano volvió a congraciarse con sus paisanos con la artística faena al toro que cerró plaza. El diestro tuvo la suerte que el inválido toro que saliera en sexto lugar por los chiqueros fuera retirado y el sobrero, aun sin ser un toro bueno, era toreable. Con este animal vimos la otra cara del diestro de la Puebla, pues no solamente compuso una faena con artísticos pases básicos entremezclados los toques alegres de su estilo sevillano, sino que además estuvo muy decidido. Un buen volapié le ayudó a pasear una oreja por el redondel.
"El Juli" repetía en la feria el viernes 25, yendo acompañado en el cartel por "Finito de Córdoba" y Eduardo Dávila Miura, que cumplían su primer compromiso de los dos que tenían en la feria. Probablemente, los tres hicieran el paseíllo con ilusiones de triunfo, pero estas fueron truncadas por la mala corrida que envió el prestigioso ganadero Juan Pedro Domecq. Como sería el comportamiento de las reses, que el mismo ganadero jerezano las juzgó así en unas declaraciones en MUNDO-TORO: "La corrida ha sido mala…una corrida que se ha venido a menos desde la mitad de la faena en adelante." Así que "El Juli", "Finito de Córdoba" y Dávila Miura no pudieron lograr muchas cosas notables con los deslucidos y flojos 'juanpedros'. Se puede anotar el buen inicio de faena del cordobés en el cuarto, hasta que el toro se echó. Luego, el toro volvió a levantarse, para echarse de nuevo después del matador pincharlo varias veces. También, "El Juli", después de completar un lucido tercio de banderillas, estaba cuajando una buena faena a su segundo, cuando el animal se refugió rendido en las tablas y la faena se quedó en un bosquejo. Al madrileño le fue devuelto al chiquero el último baldado animal y el que salió de sobrero tampoco tuvo muchas fuerzas, ni dio facilidades para el triunfo, por lo que el joven maestro solo pudo estar valiente y decidido. Por otro lado, Dávila Miura creyó en eso de 'no hay quinto malo', e ilusionado por hacer algo de substancia brindó al público. Pero el toro no dio mucho de si, pero para ser leal al brindis, el matador sevillano mostró una valentía desesperada, jugándose la vida al intentar conjugar una faena, Su esfuerzo fue malogrado con sus fallos con la espada al entrarle a matar a un avisado animal que le ponía los pitones en el pecho. Los tres espadas empataron en el resultado, pues fueron aplaudidos en un toro y silenciados en el otro. Esta fue la primera corrida del ciclo en la que el público que llenaba la plaza no tuvo que molestarse en sacar los pañuelos para pedir trofeos.
El lunes 28 se despidieron de la feria "Morante de la Puebla" y también "Joselito" y "El Cid", lidiando una corrida de "Jandilla", de la que un par de toros fueron bravos y otros sacaron un genio molesto. Desafortunadamente al día siguiente los medios de comunicaciones no alababan las triunfales despedidas de estos tres diestros, por la simple razón que no las tuvieron. Sino, por lo contrario se leían crónicas en las que casi unánimemente se censuraba la desgana y el desánimo mostrado por "Joselito" y la falta de esfuerzos del artista de la Puebla, de quienes se decía que habían estado por de debajo del cuarto y quinto astado de la tarde, dos toros bravos que necesitaban presentarles la cara. Poco de lo que hicieron dejó recuerdo, sobresaliendo unos buenos lances y unos enjutos naturales del sevillano y un empezar de faena sentado en el estribo, seguido por unos buenos pases del madrileño al cuarto astado de la tarde. Los dos espadas fueron silenciados en el primer toro de sus lotes y pitados en el segundo. También se comentaba que la corrida había sido aburrida y que duró tres horas, en parte debido a la tardanza en retirar a tres toros de los nueve que saltaron al ruedo. Por otro lado se juzgó a "El Cid' con algunas frases más positivas. Se le alababa su decisión, especialmente con el peligroso tercero, y la ejecución de algún quite con el capote y de algunos pases con la muleta, pero de nuevo se le criticó su mal uso de la tizona, la que por seguro no pertenecería al original Cid. Silencio en su primera faena y palmas en su segunda fueron los resultados de sus actuaciones.
El cartel del último día de abril era uno de los más atractivos del abono, pues combinaba la despedida de la feria de Ponce y "El Juli" con la presentación en la Maestranza de César Jiménez, el benjamín de las nuevas generación de figuras, lidiando toros de Víctorino del Río, los predilectos de la las estrellas. El público abarrotaba los tendidos esperando que el festejo resultara triunfal, para quitarse el mal sabor de boca dejado por las desagradables incidencias ocurridas con los toros en las dos corridas anteriores. Sin embargo los resultados no fueron mucho mejores, pues salieron al ruedo toros derrengados con los cuales los esfuerzos del Ponce y "El Juli" no fueron apreciados. Decía hiperbólicamente sobre este particular el comentarista Antonio Lorca en EL PAIS que "Ponce y 'El Juli' mataron cuatro toros muertos. Porque estaban muertos antes de matarlos". Además, el ambiente en la plaza se enrareció por las devoluciones de tres toros, uno fue devuelto por el mal criterio del presidente, pues nadie lo pidió. Esto hizo que la corrida durara tres horas. Total que del hierro predilecto se lidiaron solamente dos astados y los demás fueron de ganaderías distintas. El maestro Ponce poco lucido pudo conseguir con el peor lote, toros flojos y parados. Estuvo intentando sacar agua de un pozo seco. Mató a ambos astados de una estocada, y en el primero escuchó palmas y el segundo aplausos con algunas protestas. "El Juli" también intento remontar el temporal con valor y casta. No pudo hacer nada de particular en su primero, al que mató de media y descabello, oyendo tibias palmas. Intento cambiar su suerte echando mano al valor en su último toro de la feria. A este lo recibió a portagayola, como también lo volvió a hacer a los dos sobreros que salieron por los chiqueros. Luego, banderilleó brillantemente, y con la muleta, al no poder cuajar faena, se metió entre los pitones arrimándose de verdad, pero su esfuerzo no fue apreciado y terminó la labor con un pinchazo, estocada y descabello. No pudo ser y se fue de la feria sin ningún trofeo. Por el contrario, el joven Jiménez entró en la Maestranza con buen pie. Tuvo la suerte de llevarse el único buen toro del encierro, el tercero de la tarde, y lo aprovechó toreándolo con valor, maestría, elegancia y clase. Apesar de pinchar una vez, antes de derrumbarlo de un estoconazo, se llevó el único trofeo otorgado en el festejo. En su segundo, un manso complicado, comenzó la faena de rodillas, como la había iniciado en su primero. Luego intentó completar faena, pero solo pudo conseguir algunos artistísticos pases sueltos, pues el toro se rajó. Mató bien y fue fuertemente aplaudido. Su actuación alumbró la tarde.
Después de haber relatado lo importante sucedido en las corridas en las que actuaron Ponce, "El Juli" y "Morante de la Puebla", pasemos a comentar sobre las corridas del 21, 23, 26, 27 y 29 de abril y la del primero de mayo, en las cuales aparecieron el resto de las figuras establecidas compitiendo con algunos de los aspirantes a serlas.
El lunes 21 se lidió la primera corrida 'dura' del ciclo, y vaya si era dura, pues de los seis astados de Celestino Cuadri solo el segundo fue del gusto de los alternantes. Con los cinco toros serios, difíciles y con un genio peligroso, la terna únicamente pudo estar entregada y exponiendo el pellejo para demostrar al público que los tres habían venido a Sevilla a triunfar, aunque en realidad solo uno lo consiguiera. El trío lo formaban Uceda Leal, "El Cid" y Javier Valverde. Los dos primeros espadas, con vasta experiencia con 'las duras', y el tercero con menos, pues apenas empieza su segundo año en el escalafón superior, estuvieron bien por encima de sus enemigos. Los tres obtuvieron unos considerable triunfos en la pasada temporada y venían a la feria para aprovechar esta oportunidad para repetirlos. Pues, para Uceda Leal y Valverde no pudo ser, pues sus esfuerzos se estrellaron con los las dificultades de los 'cuadris'. Sin embargo, el público reconoció tanto sus esfuerzos como sus buenos detalles de lidiadores y de artistas, aplaudiéndolos fuertemente en sus intervenciones. Uceda Leal recibió un fuerte varetazo al entrar a matar que le produjo contusiones leves. Por otro lado, "El Cid" que reaparecía ante sus paisanos de la cornada grave que recibió en ese mismo ruedo el pasado octubre, aprovechó las buenas condiciones del primero de su lote, para sacarle una faena templada y elegante, en la que sobresalieron tres series de naturales. Mató a la primera, y a pesar de levantarle el puntillero al toro, se ganó una oreja. En su segundo, ya el panorama cambió y solo pudo ofrecer destellos de su pausado toreo y, al no matar bien, su labor se silenció.
El miércoles 23 Sevilla vio a Matías Tejela y como una quinceañera se infatuó con el debutante a primera vista. Con gusto le hubiera abierto su Puerta del Príncipe, pero el novel espada con pinchazos inoportunos cerró las hojas de la puerta maestrante que la tenía entreabiertas. Matías Tejela venía a Sevilla dispuesto a triunfar, después de haber cortado cuatro orejas en la Feria de Pascua en Arles, pero creo que cuando brindaba su primer toro a la concurrencia en el centro del ruedo, ni el mismo se figuró que iba abandonar la plaza con la admiración de la afición sevillana. Y esta admiración fue adquirida dando una lección de toreo auténtico, profundo y de clase, lo que es sorprendente si se considera que el novel diestro toreaba por cuarta vez como matador de toro. A su primer astado, un noble ejemplar pero algo parado, le compuso una faena con series majestuosas con ambas manos, que la remató con un excelente volapié. Una oreja fue el premio. Pero, esta faena fue el preludio de la muy superior que le conjugó al noble y bravo toro que cerró plaza. Toda la faena fue elegante, poniendo al público en pie con unos lentos naturales y pases circulares. Cuando tenía las orejas en el bolsillo, tres envites con la espada le cerraron la entreabierta puerta. El debutante tuvo que conformarse con una aclamada vuelta al ruedo. Antón Cortés, un joven estilista matador agitanado que está pidiendo paso, no encontró un lote apto para hacerle muchas cosas bonitas. Estuvo algo indeciso en su primero, en el que no obstante consiguió algunos toques artísticos. Sin embargo, en el quinto tuvo que recurrir al valor para dejar constancia que quiere ser más que un torero de culto. Fue ovacionado al finalizar sus faenas. Eugenio de Mora, diestro que el año pasado triunfó en Sevilla a cambio de una cornada, en ésta su única actuación en la feria, se ha visto desdibujado y desganado, y al matar mal a sus dos enemigos, el público le mostró su descontento con un indiferente silencio. La corrida de 'Guadalest' y el sobrero de Gabriel Rojas fueron descastados y manejables en general, aunque el tercero y el sexto tuvieron nobleza, y el quinto peligro.
El sábado 26 Antonio Barrera, como antes su paisano "El Cid" y el madrileño Tejela, tuvo la alegría de haber triunfado en la Maestranza y la pena de no haber abierto la Puerta del Príncipe por no rematar bien con la espada una excelente y bien lograda faena. Se lidió un encierro bien presentado de "El Ventorrillo". Del encierro cuatro fueron mansurrones pero manejables. El primero sobresalió por su mansedumbre y el segundo y el quinto se distinguieron por su bondad y más bravura. Estos dos animales le tocaron en suerte a Barrera, y por sus actuaciones con ellos estuvo a punto de unirse al selecto grupo de diestros abridores de la puerta de los triunfadores. El sevillano consiguió su éxito con un toreo del bueno, pero sus actuaciones tampoco estuvieron desprovistas de gestos de valor, como lo fueron el recibir a un toro a portagayola, completar un ajustado quite por gaoneras y empezar en los medios su segunda faena con dos escalofriantes pases cambiados por la espalda. No obstante, lo que enloqueció al público fue su toreo lento y ligado, con pases clásicos largos y templados con ambas manos. Su faena al primero trasmitió en los tendidos y esto más una soberbia estocada le consiguió la oreja del animal. Pero, la faena de más hondura y repercusión se la compuso al quinto noble ejemplar, al que luego pincharía, con la consecuencia de que las dos orejas que hubiera lucido en sus manos se convirtieron en solo una vuelta al ruedo, seguida por una continuada aclamación del público. Éste triunfo en su única participación en la feria, quizás sea un augurio de que el mal fario que a Antonio le persiguió durante la temporada del 2002 se le va a convertir en buena suerte en la presente temporada. Completaban el cartel Antonio Ferrera y "El Fandi" y ambos, que han avanzado a velocidad de exprés en el buen uso de capote y muleta, esta tarde no pudieron completar faenas lucidas, pero en cambio dieron una espectacular exhibición en los tercios de banderillas, en los que pusieron al público en pie. Excitantes fueron un par al cambio de Ferrera, uno del violin de "El Fandi" y el tercio que juntos ejecutaron en el tercer toro de la tarde. Ferrera en su primera intervención dio una lección de como con valentía y efectividad lidiar un toro con peligro que terminó refugiándose en las tablas. También, se debe resaltar que "El Fandi" estuvo en valiente y en torero toda la tarde, tratando de sacarle partido a sus toros. El primero le dio una voltereta cuando intentaba sacarle naturales con la izquierda. Ambos maestros fueron fuertemente ovacionados al completar sus actuaciones.
El domingo 27 empezaba 'la semana de farolillos', cuando se celebra la verdadera feria, y la corrida que se dio esa tarde no produjo a los espectadores alegrías como las que estarían disfrutando los feriantes en el Real de la Feria. La corrida duró tres horas y según el titulo de la crónica de Luis Nieto en el DIARIO DE SEVILLA fue un espectáculo "In-so-por-table", lo que colabora Enrique Lorca en el EL PAIS tachándola con el término derogatorio taurino de "Un petardo". Ahora bien, la dura crítica era dirigida más al ganadero, a las autoridades y a una serie de circunstancias negativas que sucedieron en la plaza que a las actuaciones de los toreros. Se censuraba que en el reconocimiento no hubo un buen criterio para seleccionar los toros de Gerardo Ortega, de los que a la postre solo se lidiaron tres, pues el encierro fue remendado con dos toros Fermín Bohórquez y uno de "El Ventorrillo"; y que dos se lesionaron en el ruedo, teniéndose que ser devueltos al corral, Además se señalaba que todos los astados jugados, excepto el ejemplar de "El Ventorrillo" carecían de cualidades óptimas para la lidia. También se criticaba falta de entrenamiento de los cabestros, lo que hizo las retiradas de los toros interminables, haciendo que uno de los astados tuviera que ser apuntillado en el ruedo. Incluso se mencionaba como un factor negativo que la operación fue hecha más difícil aun por romperse la puerta de los toriles. Estas circunstancias no ayudaron a las establecidas figuras Manuel Caballero, Francisco Rivera Ordoñez y Miguel Abellán, que formaban la terna, a obtener un triunfo. No obstante, Rivera Ordoñez tuvo buenos momentos y Abellán a punto estuvo de llevarse un trofeo. En cambio, Caballero tuvo unas actuaciones grisáceas con un lote que no le permitió hacer un toreo lucido. El silencio de los espectadores rubricó el final de sus faenas. Francisco estuvo decidido toda la tarde, recibiendo a portagayola a su primer toro y al sobrero, que salió substituyendo a aquel, y a ambos los toreó muy bien con unas clásicas verónicas. Con la muleta sobresalieron unas series de hondos naturales a su primer toro. En este toro fue ovacionado y en el otro silenciado. Abellán despertó a los espectadores de la letargía, al aprovechar el buen toro de "El Ventorrillo". Toreó bien de capote y con la muleta completó en los medios una buena y ligada faena, la que incluyó una serie de naturales con los pies juntos, al estilo sevillano. Miguel hubiera cortado una oreja, ya que remató su labor con una buena estocada. Sin embargo, al amorcillarse el animal el diestro falló repetidamente con el descabello y la cosa quedó en una vuelta al ruedo. En fin, otra tarde de toros que la historia olvidará.
La tarde del martes 29 fue de Dávila Miura, quien dio una vuelta en su primer toro y le cortó la oreja a su segundo. Consiguió esos resultados con dos faenas de marcadas diferencias. A su primer toro, un encastado y bravío animal, lo dominó basándose en la valentía, peleándose con él. Fue volteado espectácularmente pero por, fortuna, las consecuencias solo fueron el recibir una gran paliza y la rotura de las taleguillas. Mató de estocada y descabello y dio una merecida vuelta al ruedo. En cambio, en su segundo astado, que tenía mejores condiciones, le hizo un toreo profundo con clásicos pases largos y templados, que levantaron los olés en los tendidos. Concluyó la faena con un estoconazo, lo que le valió una oreja. El sevillano, quien fue el triunfador de la pasada feria, se va de su Sevilla manteniendo su buen cartel. Por otro lado, los compañeros de cartel Francisco Rivera Ordonez y Antonio Ferrera no encontraron material para lucirse. Francisco fue aplaudido en su primer toro y silenciado en su segundo, y Antonio oyó silencios en sus dos actuaciones. Lo mejor de Ferrera fue la puesta de dos grandiosos pares de banderillas. La corrida de 'Torrestrella" fue mansa, floja y difícil en general, y entre los titulares de este hierro y los sobreros de Fermín Bohórquez salieron nueve toros al ruedo. La consabida ineficacia de los cabestros sevillanos para retirar los toros devueltos a los corrales, contribuyó a que la corrida durara tres horas y se hiciera tediosa.
El primero de mayo se anunció una corrida de Martín Arranz, pero solo se corrieron dos toros de este hierro, pues la corrida fue remendada con tres astados de "Joselito" y un sobrero de "El Conde de la Maza". El ganado estuvo bien presentado pero dio un juego variado, ya que salieron desde toros débiles, como el primero y el cuarto; hasta dos animales encelados como segundo y el sexto. Esta era la última corrida ferial deseada por las figuras, antes de los tres duros festejos finales. Por consiguiente, el cartel era de relumbre, estando formado por los veteranos maestros "Finito de Córdoba" y Manuel Caballero junto al joven granadino "El Fandi". Ninguno de los tres había triunfado en su anterior actuación en la feria, por lo tanto esta era la oportunidad que les quedaba para conseguirlo. Pues bien, ni el cordobés ni el albaceteño triunfaron. Sin embargo, "El Fandi" aunque no obtuvo ningún trofeo, si tuvo una lucida actuación, salvando la tarde. El de Granada en su primero, como también en su segundo, estuvo hecho un jabato, aunque algo acelerado en su hacer con la muleta. En cambio estuvo grandioso en los dos tercios de banderillas, colocando pares de diversas maneras, que pusieron a la gente en pie en varios instantes. En su primero, después de matar bien, salió al tercio a saludar. En su segundo, con un toro encastado que repetía y transmitía, estuvo variado con el capote, comenzando con largas cambiadas en los medios, seguidas por buenas verónicas y un gran quite. Luego, banderilleó espectacularmente como ya se dijo, y muleteó con entusiasmo y lucidamente, pero sin cuajar una faena de fondo. Terminó de una estocada y hubo petición de oreja, que el usía no concedió, por lo que este fue bronqueado. "El Fandi" se fue del ruedo maestrante dando una vuelta al ruedo y dejando una afición que espera su vuelta en septiembre. Caballero tuvo un primer toro con temperamento y repetidor. Lo toreó con temple con la muleta, especialmente con la derecha, llegando a calentar los tendidos, pero con la espada falló y el premio quedó en fuertes aplausos. El de Albacete se quitó de en medio con maestría a su manso segundo toro, oyendo silencio. "Finito" también oyó silencios en su lote, dos toros descastados y sin fuerzas, con los que el cordobés no se esforzó demasiado, y además los mató mal. Estos dos maestros veteranos han pasado este año por el ruedo maestrante sin saborear el éxito.
El viernes dos de mayo, con la salida por la puerta del chiquero del primer toro de Guardiola, comenzó lo que pudiéramos bautizar como 'el fin de semana del terror bovino de la feria sevillana', o también 'la feria de los valientes'. Los valientes de turno eran el murciano Pepín Liria, el gaditano Canales Rivera y el madrileño Fernando Robleño, quienes se enfrentaron con seis enormes cornúpetas de Guardiola, los que dieron mal juego y algunos sacaron peligro. El buen lidiador murciano solventó la difícil papeleta con decisión y saber hacer pero, a pesar de su maestría, no pudo evitar que su segundo lo volteara de mala manera, pero sin calarlo. Fue fuertemente aplaudido en sus toros. El gaditano, con menos experiencia en estas serias luchas, no se acopló con su primero y con el brusco quinto, aunque mostró voluntad, no pudo hacer otra cosa que salir del trance ileso. Se silenció su opaca labor. El madrileño estuvo hecho un jabato, buscando el elusivo triunfo con un lote de bestias peligrosas. Su primero lo cogió por el pecho al entrar a matar y se escapó de milagro. El triunfador de Madrid merece mejor chance en Sevilla. Fue ovacionado en su primero y silenciado en el que cerró plaza. Esta tarde los 'guardiolas' no se cayeron, ni los devolvieron al corral. Lástima que no embistieran a modo para hacerles el toreo bueno.
Si los 'guardiolas' sacaron peligro, aun más dificultades mostraron los toros de Cebada Gago, a los que el sábado Pepín Liria, Juan José Padilla y Víctor Puerto lidiaron eficientemente. Los toros decepcionaron y no dieron facilidades a los voluntariosos diestros. Estos fueron los resultados: Liria, silencio y ovación, Padilla, silencio y silencio, y Puerto, aplausos y silencio. Es curioso anotar que este es el primer año en varias ferias en las que Liria no ha cortado un trofeo, y la primera vez que Puerto, que antes siempre desarrolló un papel estelar en Sevilla, ha venido a la feria buscando una oportunidad para recuperar su cartel, que con los 'cebadagagos' no la encontró. Lo mejor del festejo fue el lucido tercio de banderillas de Padilla a su primer toro y el coraje de este y de Liria de recibir a un toro a portagayola. Y lo peor, aparte del mal juego de los toros, fue el cuarto de hora perdido al intentar los cabestros devolver a los corrales al sexto astado, al cual el puntillero Lebrija finalmente tuvo que apuntillarlo en el ruedo. El público indignado roció el redondel de almohadillas al finalizar el espectáculo.
El domingo 4 se cerró la feria taurina con dos inesperadas sorpresas. Una la proveyó el aragonés Jesús Millán, un torero del que no se esperaba mucho, pues el año pasado tuvo una actuación anodina en la feria, y hace unos días se encerró sin suerte con seis toros en Zaragoza. En cambio, esta tarde, en su única participación en la feria con dos legendarios 'miuras', ha estado a un pelo de abrir la Puerta del Príncipe. La otra sorpresa la dieron Eduardo y Antonio Miura, cuyos toros en las últimas ferias sevillanas le quitaron lustre al hierro, al enviar a Sevilla una hermosa y generalmente brava y emocionante corrida, que por dos horas ha conseguido que el público olvide los varios fracasos ganaderos en la feria. La corrida estuvo bien presentada con cuatro toros sobrepasando los seiscientos kilos y con cuatro toros que, si no fueron boyantes, al menos se dejaron torear y embistieron transmitiendo emoción a los tendidos. Millán ha estado tan valiente que ha debido asustar tanto a los toros como a los espectadores con su temeraria actuación. Recibió a sus dos toros a portagayola y en ambas ocasiones fue atropellado. En su primer toro se quedó al descubierto, y gracias al quite providencial de Padilla se salvó de una cornada. No se inmutó y continuó con un buen quite por verónicas. Con la muleta se fue a los medios y comenzó la faena por derechazos. El astado lo envió por los aires al tercer pase, destrozándole las taleguillas. Después de ponerse unos vaqueros blancos, volvió al mismo sitio para continuar la serie. La faena fue emocionante y a los pases clásicos le siguieron unos de adornos, terminando con una gran estocada. El premio consistió de dos orejas y la admiración de un público que hacia tiempo no veía un despliegue de esa clase de entrega. Su segundo lo pisó en el tobillo al recibirlo a portagayola, dejándolo cojeando. No obstante, consiguió otra faena emocionante, seguida por media estocada. Tenía ganada una oreja y la salida por la puerta principal, pero el descabello rebajó el premio a una aclamada vuelta. De los compañeros en el cartel, poco hay que resaltar. Manolo Sánchez, torero de finas maneras y no de luchas, se llevó el peor lote, y a los dos toros les dio una lidia efectiva, pero sin lucimiento posible, siendo aplaudido en su primero y silenciado en el otro. Juan José Padilla estuvo muy decidido en su primero, al que le completó un buen tercio de banderillas. Luego, hizo una faena sin ligazón con altos y bajos. Fue ovacionado. Con el segundo toro, un animal toreable, no se centró y mató mal. Recibió dos avisos y fue pitado. La última imagen de la feria fue la de Millán saliendo de la Maestranza en hombros, aunque no por la Puerta del Príncipe, la que un descabello a destiempo se la cerró.
Las dos corridas matinales de rejones, ambas con el aforo de la plaza completo, se celebraron el jueves 1 y el domingo 4 de mayo. El jueves actuaron los caballeros Luis Domecq, Hermoso de Mendoza, y Diego Ventura con toros de Fermín Bohórquez. La única oreja fue obtenida por Mendoza y Domecq dio una vuelta al ruedo en cada toro, mientras que Ventura fue ovacionado en su lote. En la mañana del último día de feria actuaron seis centauros, rejoneando seis astados de "Morube". La corrida fue muy entretenida, sobresaliendo Leonardo Hernández, quien tuvo una actuación sensacional, cortando dos orejas y abriendo la Puerta del Príncipe. También, Hermoso de Mendoza y Andy Cartagena cortaron una oreja y Joao Moura dio una vuelta al ruedo. Valdenegro y José Luis Cañaveral fueron ovacionados.
Si tuviéremos que darle una nota a la feria, sería difícil definirse por un firme resultado. En comparación con la feria del 2002, que fue una de las peores en la historia, esta merecería un aprobado, pues en la feria en siete de las catorce corridas se ha cortado al menos un trofeo. Se han concedido un total de once trofeos y cuatro matadores han estado a punto de abrir la Puerta del Príncipe. Ahora bien, han habido factores tan negativos, causados principalmente por los ganaderos, las autoridades taurinas y algunas causas circunstanciales, más por varios figuras que se pasearon por el ruedo sin hacer un mayor esfuerzo, que sería muy fácil el olvidar lo bueno, y juzgar la feria muy estrictamente y darle algo menos que un aprobado.
Lo malo de la feria ha sido la salida por los chiqueros de tantos toros gordiflones mansos y débiles, de los cuales muchos tuvieron que ser devueltos a los corrales, y los débiles que se quedaban en el ruedo aburrían tanto a los diestros como al público con sus cansinas y defensivas embestidas. Toros que llevaban los hierros de Juan Pedro Domecq, Gerardo Ortega, Cebada Gago, Guardiola, y Martín Arranz fueron de los peores. También, contribuyó al ofuscado ambiente la falta de criterio de la autoridad para aprobar los toros en el reconocimiento, lo que causó un traer y llevar de toros de la ganadería titular o de otras, para completar un encierro completo. Los presidentes ejercieron esa misma ambigüedad tanto para devolver los toros al corral como para conceder los trofeos. No fue menos la decepción de los espectadores con el mal entrenamiento de los cabestros, que en varias ocasiones tardaron unos quince minutos en retirar a un astado y, a veces, incluso fueron incapaces de conseguirlo, por lo que un par de toros debieron ser apuntillados en el ruedo. Esto causó que varias corridas duraran unas tres largas horas.
Sin embargo, también ha salido algún que otro toro bravo y noble que ha contribuido al éxito torero, como el toro "Bola" de Celestino Cuadri, al que por su bravura se le reconoció con el premio 'Mejor toro', y varios 'miuras' que permitieron que sus dueños Antonio y Eduardo Miura se llevaran a la finca el codiciado trofeo a la 'Mejor corrida'.
Durante la Feria de Abril, en la Maestranza hubo el primer encuentro de importancia de la temporada entre la super-figuras, las establecidas figuras y los que aspiran a serlo, y naturalmente ha habido ganadores y perdedores en el proceso de permanencia y de renovación. De las super-figuras Ponce ha sido el ganador, al cortar una oreja en dos de las tres corridas en que actuó, y además ha dejado una impresión de ser un maestro en el cenit profesional, mientras que "El Juli" ha pasado por la feria sin dejar recuerdos. Si comparásemos los totales de los resultados artísticos de las figuras establecidas y los de los pretendientes, incluyendo entre estos los diestros que vinieron a Sevilla buscando el reactivar sus carreras. Los pretendientes han sacado alguna ventaja sobre las figuras. De las figuras solamente "Joselito" cortó una oreja sin mucha fuerza, y "Morante de la Puebla", una en tres corridas, teniendo unas actuaciones sin brillo en los otros cinco toros. El único diestro de este grupo que pasó triunfalmente por la Maestranza fue Dávila Miura, que tuvo una sólida actuación, cortando una oreja y dando una vuelta al ruedo en su segunda aparición. En cambio, en el otro grupo César Jiménez, la revelación del 2002, y el sevillano "El Cid"; triunfaron obteniendo un trofeo y dejando muy buen ambiente. También, el novel diestro Matías Tejela, el otro sevillano Antonio Barrera y especialmente Jesús Millán, que fue el único joven maestro que cortó dos orejas en un toro, estuvieron a punto de abrir Puerta del Príncipe. Al maño Millán le fue otorgado el premio de 'Triunfador de la Feria' y al madrileño Tejela el trofeo 'Mejor faena de la Feria'.
Otros toreros recipientes de premios 'a lo mejor' fueron: Rivera Ordoñez, 'Mejor estocada', Juan Montiel, 'Mejor banderillero', Roberto Bermejo 'Mejor par de banderillas', y Leonardo Hernández 'Mejor rejoneador'.
Con el primer gran encuentro en Sevilla ya completado, en poco más de una semana triunfadores y perdedores de la Feria de Abril estarán apretándose los machos para actuar en Las Ventas ante la docta y exigente afición madrileña, durante la Feria de San Isidro. Entonces, los primeros deberán duplicar sus éxitos, para asegurar el terreno conquistado en Sevilla, y los segundos tendrán que aprovechar la oportunidad para recuperar el territorio perdido en la Maestranza.
El ciclo de la Feria de San Isidro, que al crearse hace más de medio siglo, duraba una semana, durante la cual se daban siete o ocho corridas en las cuales se presentaban repetidamente las grandes figuras del momento. Poco a poco, se ha extendido excesivamente hasta el punto de que en la actualidad se celebra un espectáculo taurino diariamente por casi un mes. San Isidro-2003 comenzó el 10 de mayo y se completó el 7 de junio, y durante esos días se dieron 23 corridas, una fuera del abono, 3 novilladas y 3 corridas de rejoneo, y en ellas actuaron 44 matadores, 9 novilleros y 8 rejoneadores.
Los carteles de las corridas isidriles de este año no estuvieron bien rematados como, por ejemplo, los de la Feria de Abril en Sevilla, en los que los super-figuras torearon tres tardes en un abono con casi la mitad de festejos. La razón es que los dos mandones del toreo y las establecidas figuras no quieren, por cuestión de prestigio, quedarse fuera del abono pero, al mismo tiempo, limitan su presencia a un mínimo, pues perciben que el ambiente de la Plaza de Las Ventas no es apto para el triunfo. Para los diestros que se hallan n la cumbre, o cerca de ella, el dogma de que 'Madrid lo da todo' se está convirtiendo para ellos en "Madrid me puede dar poco y me puede quitar algo". Ponce se ha anunciado solo en una corrida en la feria, aunque unos días después encabezará el cartel de la corrida de la Beneficencia. "El Juli", por un incomprensible conflicto con Victorino Martín, quien se oponía a que toreara sus toros, estuvo a punto de no comparecer ante la cátedra madrileña, pero al final hizo la gesta de encerrarse con seis toros, donando sus honorarios para causas benéficas, en la Corrida de la Prensa, la que se celebra dentro del ciclo isidril, pero fuera del abono. Enrique Ponce, "Jesulín de Ubrique" y "Finito de Córdoba" también actuaron solo una tarde, y el resto de las figuras afianzadas se anunciaron en dos festejos, excepto por "Joselito", quien actuó en tres tardes Miguel Abellán se quedó fuera del abono por no entenderse con la empresa, y la incipiente estrella César Jiménez no ha pisado Las Ventas por deseo propio, al decidir a postergar la confirmación de su alternativa para el próximo año.
Por el contrario, en los carteles han entrado como novedad las revelaciones del 2002, varios recién-alternativados diestros y, como relleno, una serie de maestros maduros y jóvenes, a los que un éxito en Madrid les puede revitalizar sus carreras. En la feria Javier Valverde, Matías Tejela e Iván García confirmaron la alternativa y el novillero Sergio Aguilar tomó la alternativa. Los diestros Juan Bautista y Jesús Millán, quienes estaban anunciados en una corrida, o Eugenio de Mora, anunciado en dos tardes no comparecieron en la feria. Bautista por haber decidido cortar la temporada por razones personales, y Millán y Eugenio de Mora por no estar completamente restablecidos de sus heridas. Bautista fue substituido por Alfonso Romero, y Serafín Marín e Iván García doblaron sus actuaciones en la feria, al cubrir los puestos dejados vacantes por Eugenio de Mora. Marín también debería haber substituido a Millán en la corrida de Adolfo Martín, pero al ser herido en Alicante, su puesto lo ocupó Gómez Escorial.
En las 23 corridas de toros 44 matadores hicieron el paseíllo y el público evaluó con broncas 4 de sus faenas, con pitos o división de opiniones a 21, con silencio 76, con aplausos, ovaciones o salidas al tercio a 26, con vuelta al ruedo o petición de un trofeo a 4, con una oreja a 6 faenas, y con dos trofeos se premió solamente una faena. Estos datos fueron recopilados de las reseñas de las corridas publicadas en la prensa. Las reseñas, a diferencia de las clíticas, reportan los resultados concretos omitiendo los pronunciamientos críticos, y aunque los datos de las reseñas no pretenden evaluar definitivamente las actuaciones de los diestros, pues una actuación torera contiene muchas facetas abstractas difíciles de calibrarse, sí nos permiten hacernos una idea de si las actuaciones de los toreros fueron buenas, malas o regulares. También las reseñas de las corridas nos ayudan a determinar el resultado una determinada corrida o de la feria en general. Por consiguiente, basado solamente en estas reseñas se podría determinar que esta edición de la Feria de San Isidro ha sido deslucida y mala en general. Ahora bien, si a la información de las reseñas se añade los subjetivos juicios críticos de la prensa y los comentarios negativos de la afición, la primera impresión de la feria que nos dejó las reseñas se confirma.
Para que el lector con una simple mirada tenga un concepto general de como fueron los resultados de todos los 44 matadores que actuaron en las 23 corridas, a continuación aparecen los nombres de los matadores agrupados por el número de corridas toreadas en la feria, seguido por un paréntesis con unos códigos. Estos símbolos representan los resultados de las actuaciones tal como se reportaron en las reseñas de la prensa. Estos son los equivalentes de los símbolos incluidos en los paréntesis para resumir los resultados:
Continuamos con los resultados de los 19 diestros que torearon en dos corridas:
Finalmente estos son los resultados de los dos matadores que hicieron el paseíllo en tres ocasiones:
En el exclusivo círculo de los triunfadores del ciclo se han colocado siete maestros, "El Califa", por al abrir la Puerta Grande, y "El Juli", Fernando Robleño, Serafín Marín, Uceda Leal, Iván García y el maestro Luis Francisco Esplá, por obtener un trofeo.
José Pacheco "El Califa" entró en San Isidro en la corrida de Dolores Aguirre en busca de una oportunidad para salir del montón en el 2000. Entonces en una dramática actuación cortó dos orejas, pero no abrió la Puerta Grande por haber pasado herido a la enfermería. Después, estuvo cerca de ser figura pero, una serie de percances y por no triunfar en algunas tardes claves, su nombre fue desapareciendo del circuito de las ferias. Este año "El Califa" volvió a San Isidro, buscando otra oportunidad, anunciándose con toros de la misma ganadería. Otra vez jugándose el pellejo con un sobrero de José Vázquez y un 'doloresaguirre', obtuvo otro gran triunfo, el cual de nuevo le abrirá las puertas de algunas ferias. Con el peligroso sobrero obtuvo petición de oreja y, al negársela el presidente, el público le obligó a dar dos vueltas la ruedo. Paso a la enfermería para curarse de un pequeño puntazo y de una baja de azúcar en la sangre, causada por el ajetreo y la inquietud por la muerte de su padre, al que había enterrado dos días antes. Emotivamente brindó al difunto la muerte de su primer toro. Pero la salida por la Puerta Grande "El Califa" se la ganó con el manso y temperamental 'doloresaguirre' que tiraba puñaladas a diestro y siniestro. Primero lo dominó, y después en las tablas consiguió sacarle lentos y buenos derechazos y naturales que calentaron los tendidos. No fue una faena de florituras, pero sí de una emotividad tremenda. Con un estoconazo envió al toro desorejado al desolladero. "El Califa" con este triunfo agridulce se ha merecido los premios Mayte y Biarritz de 'triunfador de la Feria de San Isidro', se ha abierto un hueco en al Corrida de la Beneficencia, con Ponce y Uceda Leal en el cartel, y ha vuelto al buen camino en que se encontraba después del San Isidro 2000.
Un caso aparte es la situación de "El Juli" con la afición madrileña, ya que pasó sin una causa obvia de representar un papel de 'joven ingenuo y simpático' en la feria del 2001, de la cual fue el triunfador a ser 'el 'malo de la película'. Ahora bien 'el malo' se redimió---como si necesitara hacerlo----el 27 de mayo al enfrentarse con suprema maestría, conocimiento y casta con seis bien presentados toros de diferentes encastes. Su actuación fue de menos a más. Su mejor momento tomó lugar al lidiar al bravo astado de "Fuente Ymbro', al que le cortó la oreja, teniendo la petición de una segunda. A este astado le estaba ligando unos buenos pases, cuando unas voces hostiles le criticaron. Entonces, después de tener la temeridad de enfrentarse con los críticos, volvió al toro y compuso dos series de enormes naturales largos con las manos bajas que tornaron las críticas en oles. Remató la bien lograda faena con un estoconazo. Desde ese momento hubo un cambio de actitud en los tendidos. El obtener un trofeo en seis toros no parece un triunfo glorioso Sin embargo, "El Juli" triunfó al hacer una variedad de quites con el capote; al banderillear con lucimiento a tres de sus toros; al torear con profundidad y seriedad con la muleta; al completar la suerte suprema con entrega y efectividad; y al haber dado continuamente en sus seis intervenciones muestras de torería y de gran lidiador. Pero su mayor logro fue el hacer que un público que lo recibió con un silencio sepulcral al hacer el paseíllo, lo despidiera puesto en pie con grandes aplausos cuando abandonaba el ruedo de Las Ventas.
Fernando Robleño, como consecuencia de los grandes triunfos en Las Ventas el pasado año, era uno de los alicientes del abono, solamente él y el maestro "Joselito" se anunciaron en tres corridas. Fernando se apuntó a lidiar los astados de los hierros del "Ventorrillo", Victoriano del Rio y Victorino Martín. El madrileño vino a su tierra a defender a todo coste el buen cartel que con tanto valor había conquistado. Lo ha conseguido y, aunque no ha podido lograr faenas completas, finas y elegantes, si ha dado muestras de buen toreo cuando los toros lo permitían, y cuando no se ha jugado la vida las tres tardes, sobreviviendo un par de espectaculares volteretas y transmitiendo a los espectadores la pura emotividad de sus actuaciones. El público admiró su entrega y compensó sus esfuerzos con una oreja la primera tarde, dos vueltas al ruedo la segunda y con fuertes ovaciones en la corrida de los 'victorinos' de cuyo encierro se llevo el único mal toro. Con este astado estuvo valentísimo, y perdió las orejas del segundo buen animal al fallar con la tizona, después de haber completado, quizás, la mejor faena de sus tres tardes. Robleño no ha perdido un ápice de su cartel en Madrid en este San Isidro. No se puede decir lo mismo del gran maestro "Joselito", quien ha pisado el ruedo con desgana y sin hacer grandes esfuerzos por buscar el triunfo. Por consiguiente, en varias ocasiones ha oído las fuertes protestas de sus paisanos. Sus mejores momentos sucedieron en su segunda tarde, cuando el maestro fue aplaudido por sus faenas a dos bonachones astados de "El Ventorrillo".
El catalán Serafín Marín es uno de los jóvenes valores que sale de San Isidro con su cartel revalorizado. En la pre-feria tuvo una buena actuación en Las Ventas, lo que le valió el entrar en el cartel de la tercera corrida de la feria. La corrida anunciada era de Sepúlveda de Yeltes, pero Serafín toreó dos peligrosos sobreros, uno de "Navalrosal" y otro de Palomo Linares, y en ambos estuvo por encima de sus difíciles enemigos, toreándolos con un valor seco y consciente que rayaba en la temeridad. Pero no fue solamente el coraje lo que le hizo ganarse al público y recibir un buen juicio crítico, sino también sus buenas maneras lidiadoras, y la clase y hondura de algunos quites y muletazos a toros que no los permitían. En el primero falló con la espada, pero no con el segundo, al que le cortó una oreja, con la que se ganó la substitución de Eugenio de Mora en la corrida de María del Carmen Camacho. En su repetición Marín también derrochó valor y torería, especialmente en la faena al segundo de su lote, un problemático sobrero de "Navalrosal". Tenía la oreja del manso en la mano, pero se le escapó al pincharle varias veces. Fue aplaudido con calor. Como resultado de su actuación iba a substituir a Jesús Millán en la corrida de Adolfo Martín, el penúltimo día del abono, pero al ser herido en Alicante se libró de tener que enfrentar esa mala corrida, con la que le hubiera sido casi imposible triunfar.
De los tres jóvenes espadas que confirmaron la alternativa en San isidro, Javier Valverde, Matías Tejela y Iván García, solamente este último obtuvo un trofeo.
Iván García confirmó la alternativa de manos de "Jesulín de Ubrique", con " Morante de la Puebla" 16 de mayo con un toro de "El Puerto de San Lorenzo". Iván salvó la tarde, pues tanto el padrino como el testigo tuvieron una tarde anodina, reinando el silencio en los tendidos al completar sus actuaciones. El madrileño también fue silenciado en el toro de la ceremonia, pero al sexto le completó una buena faena y, al matarlo de pinchazo y estocada, se ganó una merecida oreja. Este apéndice le permitió ocupar el puesto de Eugenio de Mora en el festejo del 21 de mayo, en que se lidió un encierro remendado de Cortés. Sin encontrar el material bovino a propósito, estuvo decidido pero imposibilitado de repetir el triunfo de la tarde de su confirmación. Banderilleó lucidamente las dos tardes. Matías Tejela se doctoró el 14 de mayo con "Joselito" y Fernando Robleño y toros de de "El Ventorrillo" en el cartel, y repitió el 29 de mayo, alternando con Vicente Barrera y Luis Miguel Encabo. Ambas tardes estuvo voluntarioso y tuvo algunos momentos brillantes, siendo aplaudido en un toro y silenciado en el otro de sus lotes. Se esperaba más de este diestro novel que fue el triunfador de los novilleros en la pasada feria y que venía de triunfar en la Feria de Sevilla. Javier Valverde, otro diestro que ha triunfado en Madrid como novillero en varias ocasiones, fue el último en confirmar la alternativa en el abono madrileño. Enrique Ponce ofició la ceremonia con Antonio Ferrera de testigo. Se lidiaron seis descastados y flojos pero nobles astados de "Alcurrucén" y ninguno de los alternantes pudieron levantar el entusiasmo en los tendidos ante la flojera del ganado. Javier estuvo valiente y fue silenciado en el toro de la ceremonia y aplaudido por su buena faena en el sexto, al que si hubiera matado a la primera le hubiera cortado un trofeo. Repitió el 6 de junio con los complicados 'adolfomarines'. No se quería ir de vacío de la feria, por lo que después de ser ovacionado por su valentía en el primero de su lote, puso toda la carne en asador al confrontar el violento sobrero de Juan José González. Así que cuando lo toreaba temerariamente con la muleta fue herido gravemente, terminando en la enfermería sin poder continuar en el ruedo en busca de la gloria. Los tres tres neófitos han dejado un buen ambiente, pero sin conseguir la brillantez que ansían para seguir avanzando en sus incipientes carreras.
Sergio Aguilar ha sido el único novillero que se ha doctorado en esta feria y el resultado no ha sido positivo. Lo que no extraña, si se considera que los expertos maestros "Joselito", el padrino, y Victor Puerto, el testigo, defraudaron en la lidia de los problemáticos astados de Partido de Resina, antes Pablo Romero. El nuevo espada, con su poca experiencia, tuvo dificultades al enfrentarse con un 'pabloromero' de 551 kilos y con el manso y reservón sobrero de Castilblanco. Sus actuaciones resultaron en silencio en su primero y en protestas en su segundo. Los tres toreros abandonaron el ruedo oyendo las sonoras protestas de un público desilusionado por la corrida y por el curso de la feria. El 4 de junio del 2003 será una efemérides que el toricantano querría olvidar.
El joven veterano Uceda Lealy el veterano maestro Luis Francisco Esplá también se llevaron un trofeo en una de las dos actuaciones que tuvieron en el abono.
El madrileño Uceda Leal, que ha tenido altos y bajos en su carrera, se halla desde el año pasado en vía de recuperación. Uceda Lleal mostró sus finas y elegantes formas toreras toreando tanto con capote y muleta en las dos corridas en que intervino. Su éxito tuvo lugar en la corrida del 20 de mayo, al cortarle una oreja al cuarto de la tarde. Lo toreo con tal clase que el critico del ABC Zabala de la Serna se refirió a su estilo con estas palabras: "la elegante superioridad de Uceda leal". El éxito logrado en su primera corrida fue algo eclipsado en su segunda actuación, al no sobreponerse a un bravo y agresivo toro de "El Ventorrillo", al que se le dio una discutida vuelta al ruedo, mientras que el madrileño era solamente ovacionado. Dejó la impresión de no haber completamente aprovechado las aptas condiciones del animal. Madrid lo espera en la Corrida de la Beneficencia, en la cual tendrá ocasión de repetir el triunfo de la primera tarde. Esplá actuó sin lustre con los deslucidos astados de "Carriquiri", y sin el deseo de triunfar que se le ha visto siempre en Madrid, pero con los buenos astados de Victorino Martin en el cierre de la feria, la situación cambio para bien. Parece que 'los victorinos, Madrid y Esplá es un cóctel que sabe a triunfo. En su primero fue aplaudido con algunas discrepancias, pero en su segundo después de una lección de maestría con el capote y muleta, y de ejecutar la suerte de recibir, a pesar de tener que descabellar dos veces, se llevó la oreja del bravo 'victorino'. Durante toda la tarde estuvo ejerciendo su función de director de lidia con el sabor añejo y la teatralidad que le caracteriza. También el alicantino banderilleó con facilidad y lucimiento. La oreja que paseo Esplá por el ruedo ventero era la última concedida en una feria escasa de trofeos.
Aparte de los siete diestros que salieron de Madrid con un trofeo en su haber, Antonio Barrera y Gómez Escorial dieron una vuelta al ruedo, sin obtener orejas, al finalizar una de las cuatro faenas que cada uno ejecutó en la feria. Ambos se merecieron esa recompensa con faenas temarias que estuvieron acompañadas no por olés, sino por expresiones de espanto que causaba la temeridad de los diestros, cuando se libraban de casi certeras cornadas. Las faenas de vuelta al ruedo eran como el encuentro entre David y Goliat. Ambos toreros estuvieron valientes y decididos en la primera corrida que aparecieron y lo de más mérito lo consiguieron en la corrida de repetición. Barrera encontró su 'goliat' en la forma de un imponente 'guardiola', el que cuando lo toreaba de capote lo envió a la enfermería. Luego, el diestro salió magullado para proseguir su aguerrida labor. Se hubiera llevado una oreja si mata a la primera pero, de todas maneras el gesto se recompensó con una aclamada vuelta al ruedo. Los 'goliat' de Gómez Escorial llevaban el hierro de Adolfo Martín y con ellos el diestro se peleó jugándose la vida. No había material para cosas bonitas, y así lo entendió el torero, al no dudar en irse a portagayola y dejarse luego voltear, al intentar sacar partido de su lote. En su primer astado fue aplaudido y en su segundo, al que terminó con una buena estocada, dio una vuelta al ruedo. Tuvo la suerte de salir de la plaza ileso, a diferencia de su compañero Valverde, a quien un toro de la misma ganadería lo hirió gravemente esa tarde.
"El Cid" ha sido otro matador que rozó el triunfo con un buen lote de Victorino Martín en la última corrida de feria, pero la tizona, que este Cid no la maneja también como el capote o la muleta, le hizo perder la oportunidad de ser uno de los triunfadores de la feria. En esa corrida reaparecía de la herida que le infirió un 'cuadri' en la primera corrida del abono el 10 de mayo. El francés Fernández Meca fue el último diestro que en la feria fue herido cuando en el festejo del 5 de junio buscaba el triunfo con su primer peligroso astado de José Escalar. Recibió una cornada leve en el muslo, teniendo que pasar a la enfermería para ser operado.
Con referencia a los otros diestros que participaron en el abono, solo me queda hacer un par de observaciones. Primeramente, Enrique Ponce, el máximo triunfador del pasado San Isidro, no tuvo opción para triunfar en su única actuación en esta feria, ya que el público no apreció su buena labor, debido al la debilidad de las reses de "Alcurrucén'. Habrá que esperar para ver como el valenciano responde en la Corrida de la Beneficencia al éxito de "El Juli". También hay que anotar que las figuras establecidas, excepto por unos artísticos quites y una inspirada faena de "Morante de la Puebla", y unas decepcionantes actuaciones de "Finito de Córdoba'' y "Joselito", han pasado por Madrid sin hacerse notar. Tampoco los 'pretendientes' "El Fandi" y Antonio Ferrera han repetido en la feria los grandes éxitos del año anterior. Con los difíciles 'carriquirris' ambos tuvieron unas grisáceas actuaciones. Sin embargo "El Fandi" tuvo lucidos momentos con capote y muleta en su segunda tarde, sobresaliendo sobremanera en la ejecución de uno de los más emocionantes tercios de banderilla que se han visto últimamente en Las Ventas. Uno de los pares recibió el Premio Mayte al 'mejor par de banderillas'. Por el contrario Ferrera no se redimió en su segunda tarde. Este diestro no ha recuperado el sitio que tenía antes de la cornada que recibió en Valencia, como ha mostrado en su paso por las ferias de Sevilla y Madrid.
Pasando ahora al capítulo de las novilladas también puede afirmarse que los resultados han sido pobres, ya que solo uno de nueve jóvenes actuantes en los tres festejos celebrados ha conseguido obtener un trofeo. En la primera novillada de "La Quinta" el público guardó silencio al juzgar las seis actuaciones de los novilleros y presenció como uno de los novilleros, Manolo Martínez, fue herido de menos gravedad por el último novillo de la tarde. En la segunda novillada los tres espadas tuvieron dificultades para dominar los bravos y temperamentales utreros de "Fuente Ymbro". La sorpresa la dio Raúl Velasco, quien en un acto de autoestima, al realizar su impotencia para triunfar con un buen novillo, decidió espontáneamente el cortarse la coleta. Gesto por el que fue fuertemente aplaudido. En la última novillada se distinguió el novillero caleño Luis Bolívar con una brillante y valiente actuación con dos novillos que no le dieron muchas facilidades. Sin embargo, fue fuertemente aplaudido en su primero y obtuvo una oreja acompañada de una fuerte petición de la segunda del utrero que cerró el festejo. Esta es la tercera vez que el novillero colombiano obtiene un trofeo en Las Ventas. El y su compañero Javier Solís fueron cogidos y pasaron a la enfermería, para volver al ruedo después de ser atendidos. Solís sufrió una fuerte conmoción cerebral, de la que luego necesitó tratamiento en el hospital. El resultado económico de las novilladas superó al artístico, ya que las entradas sobrepasaron los tres cuartos del aforo las tres tardes. Estos fueron los resultados de las actuaciones de los novilleros en el ruedo:
Las corridas de rejoneo siguen ganando popularidad en Madrid, como muestra el que la plaza se ha llenado en las tres tardes, y en las tres ocasiones el público se ha divertido. En los tres festejos actuaron ocho rejoneadores de los cuales únicamente el caballero Hermoso de Mendoza actuó en dos festejos, obteniendo un trofeo la primera tarde. El máximo triunfador de los de a caballo ha sido el joven rejoneador Sergio Galán, quien abrió la Puerta Grande. He aquí los resultados de las actuaciones:
Con respecto al ganado, en general han salido demasiados toros mansurrones con tendencias defensivas, con algunos de los cuales los triunfos han sido posibles a base de faenas de valientes, carentes de profundidad y clasicismo. O por otro lado, también han salido algunos nobles toros, pero mansos, débiles, y con falta de movilidad y agresividad. Pocos astados se han lidiado que posean ese balance ideal de nobleza, poder, movilidad y cierta agresividad, con los cuales es posible ligar faenas elegantes y dominadoras que hacen a los espectadores vibra, tanto por la belleza de lo hecho como por la temeridad de los protagonistas. Lo que prueba que la buena casta del toro bravo español sigue decreciendo. De lo mejor que ha salido por los chiqueros han sido los novillos de "Fuente Ymbro" que, aunque con algo de genio, fueron bravos. A uno de los novillos se le dio la vuelta al ruedo, y el toro de la misma ganadería lidiado por "El Juli". fue extraordinario. También, sobresalieron algunos toros de "El Ventorrillo", especialmente el toro que le tocó en suerte a Uceda Leal, al que se le dio otra vuelta la ruedo y el de Victorino Martín, lidiado por "El Cid", al que se le premió con el trofeo Mayte a 'el mejor toro de la feria'. Victorino, también envió el mejor encierro pues, además del astado premiado, otros cuatro de los restantes cinco toros fueron bravos y toreables. Este ganadero fue también el recipiente del Premio Bayona, otorgado a 'la mejor ganadería'. Para encuadrar en lo peor de lo lidiado hay muchas ganaderías entre las que elegir, pero nada más digamos que decepcionaron los encierros de Arauz de Robles, "Carriquiri", "Garcigrande", Celestino Cuadri, José Escolar, "Partido de Resina", Adolfo Martín y "Alcurrucén", esta última corrida por su extrema debilidad. Se debe anotar que en el grupo de lo malo es difícil incluir algunas ganaderías más como, por ejemplo, la de Dolores Aguirre, porque algunos los encierros anunciados fueron remendados con animales de otras ganaderías, bien fuera como substitutos en el reconocimiento o como sobreros en el ruedo. Un reporte de la Unión de Criadores de Toros de Lidia refuerza esta observación, al informar que de las 22 corridas del abono solo se lidiaron completas 6, que se han lidiado toros de 40 hierros diferentes, y que 20 toros fueron devueltos a los corrales por diferentes motivos.
Para concluir poco se puede añadir a lo ya escrito sobre la edición 2003 de la feria de la primera plaza del mundo, sino que ha sido un San Isidro caracterizado por pocos triunfos de toreros y ganaderos. Una feria que ha puesto en entredicho la paciencia de los aficionados, que tarde tras tarde abarrotaban los tendidos con la esperanza de que la feria se enderezara pero, mientras tanto, transcurrían muchas corridas sin trofeos y sin apenas aplausos. No obstante, siempre hay algunas cosas agradables para recordar como, por ejemplo, las temerarias actuaciones de varios jóvenes valientes; el triunfo de "El Califa", al que San Isidro lanzó en el 2000, y el del novillero Luis Bolívar; más el feliz reencuentro de "El Juli" con sus paisanos en la Corrida de la Prensa.
Para seguir tomándole el pulso a la Temporada Taurina Europea-2003 he decidido comentar sobre dos ferias de julio del norte de España de muy diferentes marcadas características. Una es la Feria de San Fermín de Pamplona, Navarra, que por su enfático carácter festivo y la relevancia del toro bravo, no solamente en el ruedo sino también en los encierros y en otros festejos, difiere de todas las demás ferias españolas. La otra es la Feria de Santiago de Santander que, por el contrario, es una feria más sobria y de carácter torerista que, a diferencia de San Fermín, no tiene un aspecto taurino particular que la distinga de otras notables ferias de mediana importancia que se celebran en el suelo español.
San Fermín: 'la Feria del Toro'…y de la fiesta
Una de las amenidades del aficionado a los toros es asistir a corridas de diferentes ferias, para apreciar el diverso ambiente que rodea al espectáculo taurino en algunas localidades. El toreo contiene valores artísticos que se manifiestan de similar manera en cualquier plaza del mundo. Sin embargo, el ambiente festivo que prevalece en los tendidos de la plaza de toros de Pamplona durante el transcurso de las corridas de San Fermín es diferente al de cualquier otra plaza de toros. Teorizo que la razón por esta diferencia es que en San Fermín, desde que truena 'el chupinazo' el siete de julio, empieza una fiesta comunal en la que los feriantes por unos días, como en un carnaval, se imbuyen en una serie de actividades en las que se divierten día y noche, tocando música, cantando, bailando, bebiendo, comiendo y despegando humor y alegría al por mayor. Por lo tanto los feriantes van a la plaza a ver toros, pero trayendo la fiesta con ellos. Esto contrasta, por ejemplo, con la Feria de Abril de Sevilla, en donde el feriante se toma un descanso del ajetreo del animado ferial, para asistir a la Maestranza, con el solo propósito de ver toros, dejando su conducta festiva y bulliciosa para las casetas en el recinto ferial.
Así, que la algarabía que persiste en la plaza, especialmente en los tendidos de sol, mal que pese a algunos aficionados ortodoxos, es uno de los encantos de las corridas pamplónicas, en las que el espectador puede ver corridas buenas, malas o regulares sin aburrirse pues, si lo que sucede en el ruedo no le interesa, se entretiene con lo que pasa en los tendidos a su alrededor.
El abono taurino de la Feria de San Fermín-2003 comenzó con una novillada el día 5 de julio. Al día siguiente le siguió un festejo de rejoneo y, desde el 7 de julio, fecha de la onomástica del Santo torero, hasta el 14 del mismo mes, se dieron ocho corridas de toros y se corrieron sus correspondientes encierros matinales. Los carteles del abono reflejaban los efectos del movimiento activo de renovación de los valores de la fiesta, el que ya empezó a manifestarse en el San Fermín anterior, pues un buen número de las establecidas figuras como Caballero, "Finito de Córdoba", Miguel Abellán, "Morante de la Puebla" o "Jesulín de Ubrique", brillaban por su ausencia, mientras que entraban en los carteles las 'revelaciones del 2002', "El Fandi", Antonio Ferrera, César Jiménez y Fernando Robleño, más otros diestro jóvenes que últimamente se están haciendo notar, como Matías Tejela, Javier Valverde, Antonio Barrera, Serafín Marín y Antón Cortés.
Veamos primeramente algunas de las estadísticas del abono para que nos den una objetiva impresión del resultado de la feria y de los protagonistas.
En las ocho corridas de toros actuaron 19 matadores, 5 en dos corridas y el resto en una nada más. Sus actuaciones en total se evaluaron de la siguiente manera: con pitos o división de opiniones 1, con silencio 30, con aplausos, ovaciones o salidas al tercio 26, con vuelta al ruedo o petición de un trofeo 4, con una oreja 6, y con dos trofeos se premió solamente una faena. Dos matadores salieron a hombros. Estos datos fueron recopilados de las reseñas de las corridas publicadas en la prensa. Se debería aclarar que en Pamplona los reporteros deben de tener dificultades al reseñar objetivamente cuando una faena parece haber sido silenciada, ya que el público tiene la tendencia a no guardar silencio sino, por el contrario, ruidosamente envolverse en las fiestas que se celebran en los tendidos, ignorando al matador cuando su actuación no ha sido ni mala ni buena. Así que a lo mejor algunas de esas actuaciones silenciadas pudieran haber sido aplaudidas o pitadas bajo otras circunstancias. Ninguno de los matadores fue herido, pero el banderillero Joselito Rus fue corneado por un 'doloresaguirre' y 23 corredores de los encierros matinales fueron tratados de heridas más o menos serias en los hospitales locales.
Para que el lector tenga un concepto con una simple mirada de como fueron los resultados de los 19 matadores que actuaron en las 8 corridas, a continuación aparecen los nombres de los matadores agrupados por el número de corridas toreadas en la feria, seguido por un paréntesis con unos códigos. Estos símbolos representan los resultados de las actuaciones tal como se reportaron en las reseñas de la prensa. Estos son los equivalentes de los símbolos incluidos en los paréntesis: 'b'=bronca; 'pit'=pitos; 'd'= división de opiniones; 's'= silencio; 'ov'=ovación, aplausos o salida al tercio; 'v'= vuelta al ruedo sin oreja; 'p'= petición de oreja; 'o'= una oreja; '2o' =dos orejas; 'pg'= salida por la Puerta Grande; y 'h'= herido sin poder continuar la lidia.
Veamos ahora los resultados de los 5 diestros que actuaron en dos festejos: "El Fandi" (s, s, ov, o); Juan José Padilla (ov, s, o, o, pg); "El Juli", (o, s, s, s), Francisco Marco (s, s, s, ov); y Antonio Ferrera (s, s, s, ov). Y así se evaluaron las faenas de los matadores que torearon una corrida: Enrique Ponce (s, ov); Pepín Liria (ov, s); Fernández Meca (s, s); Rivera Ordoñez (pit, s) Dávila Miura (o, p y v); Gómez Escorial (s, v); Fernando Robledo (v, s); Alfonso Romero (s, s); Antonio Barrera (s, s); Antón Cortés (s, s); César Jiménez (s, v); Serafín Marín (s, s); Javier Valverde (s, s); y Matías Tejela (o, 2o, pg),.
Antes de referirnos a los novilleros y los rejoneadores que actuaron en la feria, trataremos de los matadores que salieron triunfantes de la feria y a algunos que se destacaron. Comencemos por comentar sobre el veterano lidiador Juan José Padilla y el novel matador Matías Tejela, los dos únicos diestros que abrieron la Puerta Grande.
En la segunda corrida de la feria, los 'cebadagagos' no dieron ni a Padilla ni a sus compañeros Pepín Liria y Francisco Marco, opciones para el triunfo, pero tampoco el jerezano estuvo con la entrega que siempre ha mostrado en esta plaza, en la cual ha tenido muchos momentos de gloria y hace dos años estuvo a punto de perder su vida. Sus faenas fueron anodinas, e incluso no se lució en banderillas. Fue ovacionado en un toro y silenciado en el otro. Liria tuvo los mismos resultados y el navarro Marco solo oyó silencios. A Juan José el éxito, que le hizo merecerse el premio de 'triunfador de la feria', le llegó el domingo 13, lidiando las reses de Miura. Le tocó un buen lote y en sus toros estuvo dando todo lo que lleva dentro con capote, banderillas y muleta. En su primero sobresalieron unas series de naturales largos y templados, más su repertorio de alardes espectaculares. Mató bien y a ambos toros les cortó una oreja y tuvo petición de la otra. El jerezano que llevaba una temporada sin triunfar en las plazas importantes se ha encontrado a sí mismo en Pamplona. Compartían el cartel Fernández Meca y el madrileño Gómez Escorial, quienes se enfrentaron con toros menos manejables y con los que lo mejor que hicieron era estar voluntariosos. Sin embargo, el madrileño asustó a los espectadores al matar al difícil 'miura' de 680 kilos de un estoconazo, ejecutando la suerte sin muleta, lo que le valió una vuelta al ruedo.
A diferencia de Padilla, Matías Tejela entró en el mejor cartel d e la feria, con Enrique Ponce y "El Juli", lidiando toros de Juan Pedro Domecq. El novel espada resultó el triunfador de la corrida al cortar una oreja en el primero de su lote y dos en su segundo. Matías consiguió sus trofeos luciendo un toreo, en el que combinaba el sobrio estilo clásico con pases más efectistas, como verónicas de rodillas, pases cambiados, bernadinas y otros pases de adorno. Remató sus faenas con sendas estocadas. Tejela no solamente se encontró en su debut en Pamplona con unos buenos 'juanpedros', sino también con el aprecio de las peñas que lo jalearon durante toda la tarde. En cambio, los jueces que otorgan los diferentes premios fueron muy estrictos con él, pues a pesar de ser el triunfador absoluto por el número de trofeos, no le concedieron ningún premio. Tejela ha dado otro paso adelante en este su primer año de matador.
También, "El Juli" cortó otro trofeo esa tarde a otro buen 'juanpedro', con una faena con pases variados, después de haber banderilleado aceptablemente y de haberse lucido con el capote. Concluyó con una buena estocada y paseó el anillo con una oreja en la mano. En su segundo, un toro sin fuerzas, fue silenciado al terminar su intervención, en cambio se le aplaudió fuertemente en un buen tercio de banderillas. También fue silenciada la labor de Enrique Ponce en el primero de su lote, al que no mató bien. En su segundo dio muestras de su elegante toreo, pero su facilidad no fue apreciada en los tendidos de sol. No obstante, hubo petición de oreja, la que fue denegada, quedándose el premio en una fuerte ovación. Esta fue la única actuación del valenciano en San Fermín.
"El Juli" repitió al día siguiente con los bravos 'jandillas' y lo mejor de su actuación fueron los quites y las banderillas. Con la muleta estuvo muy decidido, pero sin ligar faenas, y además no mató pronto. Silencios fueron las respuestas del público. Alternaban con "El Juli" Rivera Ordóñez y César Jiménez. El primero tuvo algunos destellos de buen toreo con el capote pero con la muleta no se ajustó con sus contrincantes, yendo sus faenas de más a menos y, encima falló con el estoque, por lo que fue pitado en su primero y silenciado en el otro. Jiménez también fue silenciado en su primero, el que se rompió un pitón, pero estuvo a punto de desorejar a su segundo. Cuajó una faena vibrante que comenzó con derechazos de rodillas y continuó toreando muy templado de pie. Siguió con manoletinas y desplantes a cuerpo limpio y otros adornos que calentaron a los mozos. Dos pinchazos antes de meter el acero le privó del trofeo, aunque no de una bien merecida vuelta al ruedo. César se presentaba como matador esa tarde y ha dejado una buena impresión.
Aunque no abrió la Puerta Grande, Eduardo Dávila Miura completa el trío de los grandes triunfadores del abono. El viernes Eduardo toreó, junto a Alfonso Romero y Antón Cortés, la corrida deslucida y mansa de Dolores Aguirre, con la buena fortuna de sortear el mejor lote del encierro. Sus compañeros no pudieron remontar las dificultades de los toros, ni tampoco ellos estuvieron muy decididos o inspirados, por lo que el silencio fue el veredicto de la audiencia. No fue únicamente la suerte en el sorteo, sino también su buen hacer, determinación y valor lo que le hizo a Eduardo llevarse la oreja de su primero y tener petición de oreja y dar la vuelta al ruedo en su segundo. Sus faenas fueron muestras de un maestro cuajado. El sevillano compuso inteligentemente y con gallardía dos faenas, en las que los templados naturales y derechazos y hondos pases de pecho, adornados con algunos alardes de valor, formaron la base de sus intervenciones. Un pinchazo antes de terminar con su primer astado dejó el premio en solo un apéndice, y el tener que descabellar al otro después de una buena estocada le valió una petición de trofeo y una vuelta al anillo. La faena realizada a su primer toro fue premiada con el trofeo a 'la faena más artística', concedido por el Hotel Maisonnave de Pamplona.
También se fue de la capital navarra con un trofeo en su haber el diestro granadino "El Fandi". En su primera tarde el Día de San Fermín, con la mansa corrida de "Alcurrucén" tanto su actuación como las de Antonio Ferrera y Antonio Barrera no dejaron recuerdos notables. Todas las faenas fueron silenciadas. "El Fandi se desquitó con los 'torrestrellas' en la corrida que cerró el ciclo de San Fermín el lunes 14 de julio. Actuó esa tarde con Ferrera y el navarro Marco. Estos dos diestros sin embargo no pudieron conseguir el desquite, aunque si se hicieron algunas cosas buenas y fueron ovacionados en uno de sus toros. Ambos se fueron de Pamplona sin saborear el éxito en sus dos participaciones. Se debe anotar que Ferrera no ha salido del bache en que se halla, del que necesita salir para enderezar su temporada y defender el sitio privilegiado que se ganó a sangre y fuego en la temporada pasada. En cambio el granadino tuvo una buena tarde. Con su primero estuvo bien y fue ovacionado, y en su segundo se lució con su variado toreo de capote y muleta, deslumbró con las banderillas y consiguió una estocada espectacular, de la que salió con las taleguillas destrozadas. Entusiasmo general, una oreja y petición de otra fueron los premios en el último toro lidiado en la feria, lo que hace que el granadino salga de San Fermín manteniendo el cartel que se ganó el año anterior. "El Fandi" fue galardonado con el premio de COPE Navarra al 'triunfador de la feria' y con el del 'detalle para el recuerdo" de los hoteles TRYP por su tercio de banderillas realizadoal último toro de la feria.
Con referencia a las actuaciones notables de los diestros no nos queda nada más que añadir a Fernando Robleño por su anímosa y valiente lidia al primero de su lote del difícil encierro de Aldolfo Martín. Dio una vuelta al ruedo. El madrileño, Javier Valverde y Serafín Marín, quienes compartían el cartel, también pusieron mucha voluntad tratando de satisfacer, pero los astados de Adolfo Martín no lo permitieron y las cinco faenas restantes causaron la indiferencia en los tendidos.
El abono se abrió el sábado 5 con una buena novillada de "Miranda de Pericalvo" en la cual actuaron José Palazón, Javier Solís y Luis Bolívar. Palazón y Solís fueron ovacionados y Bolívar, quien está siendo una revelación esta temporada, triunfando en Madrid y casi todos los lugares en donde ha actuado, abrió la Puerta Grande del ruedo navarro en el cual, como sus colegas, debutaba. Tuvo una actuación completa en los tres tercios de la lidia y cortó una oreja a cada uno de sus novillos. El domingo tomó lugar la corrida de rejoneo, en la cual se lidió una brava y noble corrida de "Morube". Los caballeros Pablo Hermoso de Mendoza y Sergio Galán salieron a hombros al cortar dos orejas cada uno y, además, Sergio dio una vuelta al ruedo. Luis Domecq fue silenciado.
Con respecto al aspecto ganadero, como corresponde a la 'feria del toro', se lidiaron ocho encierros con toros serios, con edad y trapío y generalmente bien armados. Cuatro corridas fueron de las llamadas 'comerciales': "Alcurrucén", Juan Pedro Domecq, "Jandilla" y "Torrestrella". Otras cuatro fueron de las conocidas como 'duras': Cebada Gago, Adolfo Martín, Dolores Aguirre y de Miura. Considerando los descalabros ganaderos acontecidos en las pasadas ferias de Sevilla y Madrid, el resultado ganadero de San Fermín ha sido satisfactorio, pues han salido un par de buenas corridas, y en las demás algúno que otro animal ha servido para el lucimiento de los espadas. Pero lo más notable es que la mayoría de los astados lidiados han tenido movilidad y relativamente pocos han mostrado debilidad.
Las corridas que dieron menos ocasiones al lucimiento fueron las de "Alcurrucén", Cebada Gago y Adolfo Martín.. El Día de San Fermín los toros de "Alcurrucén", parados, reservones y embistiendo a la defensiva estropearon la fiesta. Solamente el quinto repitió con nobleza, pero se apagó pronto. Al día siguiente cuatro de las reses de Cebada Gago embistieron con el peligro que ha hecho temido a este hierro y dos toros tolerables no fueron aprovechados por sus lidiadores. En cambio casi todos tuvieron movilidad. Juan Pedro Domecq envió un encierro con cuatro buenos toros que contribuyeron al triunfo de "El Juli" y de Matías Tejela. Dos toros estuvieron faltos de fuerzas e hicieron su lidia aburrida. El encierro de "Jandilla", lidiado el jueves se mereció el premio a 'la mejor ganadería', otorgado por la Casa de la Misericordia. Sin embargo, Rivera Ordóñez, "El Juli" y César Jiménez no consiguieron desorejar a ninguno de esos animales. Las reses de Adolfo Martín sacaron peligro y en contra de ellos se estrellaron los buenos deseos de Javier Valverde, Serafín Marín y de Fernando Robleño. Este último dio una vuelta al ruedo por su actuación con el toro más potable. Salió mejor la corrida de Dolores Aguirre con dos toros buenos, con los que Dávila Miura triunfó. Dos fueron manejables, a los que Alfonso Romero no entendió y los dos con más dificultades le tocaron a Antón Cortés. Gustaron los astados de Miura, pues salieron dos toros bravos y nobles a los que Juan José Padilla desorejó. Al toro "Lagartijo, el primero de su lote, se le concedió el premio 'mejor toro de la feria'. Otro 'miura' fue manejable y los restantes mostraron la sapiencia maliciosa que ha hecho famosa al hierro. Dos de ellos le tocaron al francés Fernández Meca y el otro a Gómez Escorial, al que se atrevió a entrarle a matar sin muleta. Cerró la feria la ganadería de "Torrestrella", cuyos astados dieron un juego variado, sobresaliendo por su bravura y nobleza el último toro lidiado en la feria, con el que "El Fandi" triunfó.
La Feria de San Fermín-2003 ha tenido resultados toreros y ganaderos en general satisfactorios, del cual han salido con notas sobresalientes los jóvenes veteranos Juan José Padilla y Eduardo Dávila Miura, el novel Matias Tejela, el novillero Luis Bolívar, los rejoneadores Hermoso de Mendoza y Sergio Galán, y los criadores de las ganaderías de Miura y "Jandilla" y naturalmente los emocionantes encierros matutinos, sin los cuales la feria no seria la atracción mundial en la que se ha convertido.
El interés por la Feria de Santiago de Santander sigue aumentando
La Feria de Santiago de Santander, que por algún tiempo decayó en interés taurino, en los últimos años, poco a poco, ha ido creciendo en importancia entre las ferias del norte y de España entera. Varios factores han ayudado a este crecimiento, una plaza de toro remozada, autoridades locales que facilitan a la empresa la organización de abonos bien rematados, y un público justo, ni facilón ni demasiado exigente, compuesto por aficionados locales y veraneantes que acuden a disfrutar de la amenidades de una bella y culta ciudad que contiene unas playas de las más pintorescas de España.
El abono se compuso de siete corridas de toros y un festejo de rejoneo que se celebraron entre el 19 y 27 de julio. Los carteles eran atractivos y variados en lo que entraron tanto las super-figuras como los toreros maduros y las jóvenes promesas. El plato fuerte del abono era la encerrona en solitario de "El Juli" y un cartel original fue el anunciar juntos a Salvador Vega, Matías Tejela y José María Manzanares, tres de los cuatro más prometedores recién-alternativados diestros, aunque el cartel luego tuviera que ser modificado por la lesión que sufrió Tejela en Valencia. Todos los matadores actuaron únicamente una tarde. En el genero ganadero, a diferencia de Pamplona, Bilbao y otras ferias toristas del norte, en Santander solo se lidió una corrida de las consideradas generalmente no apta para las figuras, y tampoco se demanda que los astados de las restantes corridas tengan una presencia terrorífica, sino simplemente que tengan una buena presentación digna de una plaza de segunda.
La feria se abrió el sábado 19 de julio con un encierro de "Montalvo", al que se enfrentaron en un mano a mano Antonio Ferrera y David Fandila "El Fandi". Cuatro toros fueron manejables y dos tuvieron complicaciones, especialmente el cuarto de la tarde. "El Fandi" estuvo muy valiente, decidido y bullidor toda la tarde. Con la capa instrumentó toda clase de quites. Con la muleta no se acoplo con el segundo toro de la tarde, estuvo bien en el cuarto, al que le hizo una faena alegre y cortó una oreja, principalmente por la gran estocada que recetó. Este toro le dio una voltereta al iniciar la faena rodilla en tierra. Su mejor labor muleteril la dejó para e final. En el astado que cerraba plaza, después de lucirse en quites y completar un emocionante y aplaudido tercio de banderillas, con la muleta toreó clásicamente con limpieza, torería y con gran temple, construyendo una faena variada, la que al rematarla eficientemente le proporcionó otra oreja y el calificarlo para salir del ruedo por la puerta de los triunfadores. Antonio Ferrera en sus dos primero toros consiguió buenos pases aislados, pero sin lograr faenas para trofeos, pero en el quinto consiguió momentos muy lucidos que hizo recordar al torero que se vio en las pasadas Fallas valencianas. Su mejor tercio de banderillas lo consiguió en el quinto toro. Con las banderillas hubo competición directa en los dos primeros toros de la tarde y en ambas ocasiones las mayores ovaciones fueron para "El Fandi". Resumiendo con pocas palabras, un desigual encuentro, pues el extremeño no se encuentra en su mejor momento, mientras que el granadino tiene la moral alta. Así quedó la cosa: Ferrera silencio, palmas con leve petición y aplausos y "El Fandi" ovación, oreja y oreja y salida por la Puerta Grande.
El domingo 20 se dio la corrida de rejoneo con la plaza repleta. Con los grandes rejoneadores que existen los festejos de rejoneo han pasado de ser un complemento en los abonos de feria a ser un espectáculo que atrae a las masas. Actuaron el patriarca de los caballeros, el portugués João Moura, y los maestros Pablo Hermoso de Mendoza y Andy Cartagena, lidiando unas mansas y paradas reses del hierro la "Viuda de Flores Tassara" que dificultaron el hacer de los caballeros. No obstante los tres consiguieron que como los toros no lo hacían, los caballos embistieran a los astados, e hicieron fiesta con una magnífica exhibición de dominio de caballos y toros. Moura no remató su buena labor con los rejones de muerte y fue silenciado en una intervención y ovacionado en la otra. Cartagena se llevó una oreja de cada toro y el centauro navarro un total de tres. Ambos abrieron la Puerta Grande.
El lunes 'la tarde de los jóvenes' fue de Salvador Vega, que debutaba en Santander. Salvador tomó la alternativa en Nimes en febrero y, aunque no ha participado en las ferias de primera, ha estado dando un aviso a la afición de que es un torero para tenerse en cuenta. La base de sus éxitos ha sido los ruedos andaluces, en donde raramente ha dejado de cortar orejas en sus actuaciones. En Santander compitiendo con Javier Valverde, que sustituía a Matías Tejela, y con José María Manzanares, ha probado que su aspiración a figura tiene una fundación sólida. Vega en su toreo combina arte, valor y sentido de la lidia. Ese fue el toreo que sorprendió a los espectadores que casi llenaban la Plaza de Cuatro Caminos. Vega compuso dos completas faenas a dos buenos toros de la "Dehesilla", el primero muy bravo y repetidor y el segundo noble y flojo, y a ambos les dio la lidia apropiada, entendiéndolos como si ya fuera un maduro maestro. Mató bien y desorejó por partida doble a sus dos astados y abandonó el ruedo a través de la Puerta Grande. El primer y el sexto animal tuvieron poca fuerza y los otros dos fueron manejables. Valverde estuvo valiente y voluntarioso, consiguiendo algunos momentos brillantes, pero falló con al espada. Fue ovacionado. Se llevó una oreja del cuarto, al que antes de eliminarlo de un estocanazo, lo toreó con temple en la primera fase de la faena y luego, metiéndose entre los pitones de un toro ya parado, terminó sacándole pases temerarios. Manzanares estuvo tesonero en el primer toro que toreaba en Santander, pero sin lograr faena. Mató de estocada y descabello y fue silenciado. En su segundo tuvo momentos lucidos mostrando gran temple y clase en algunos pases. Fue ovacionado.
El martes la corrida fue accidentada, pues "Joselito" y Enrique Ponce fueron lastimados y visitaron a la enfermería, hubo cambios del orden de lidia, y un toro se inutilizó para la lidia y fue devuelto a los corrales y, a pesar de todo se cortaron dos trofeos y el festejo, sin ser brillante, fue entretenido. Se corrieron cinco toros de Daniel Ruiz y un deslucido sobrero de "Montalvo", lidiado en sexto lugar. "Joselito" se lesionó la mano derecha nada más salir su primer toro, al que se devolvió por haberse también lesionado. El madrileño se retiró a la enfermería, corriéndose el turno para que Ponce lidiara su primero. "Joselito" volvió al ruedo para enfrentarse con el segundo de la tarde, al que le sacó algunos pases buenos, después de lucirse lanceando y con un inspirado quite por chicuelinas. Mató mal por resentirse de la lesión. En el cuarto, un bondadoso y bravo animal, consiguió una buena faena con el temple, clase y reposo marca de la casa. Un gran volapié le puso la merecida oreja en la mano. Enrique Ponce empató con "Joselito" en trofeos, pues también se llevó un apéndice de su primer toro, tras una magistral y larga faena con series de pases bien logrados con ambas manos, al sonar un aviso remató su obra con una soberbia estocada de la que salió volteado. En su segundo después de una voluntariosa faena con momentos de brillantez, falló repetidamente con el descabello, lesionándose la muñeca de nuevo, por lo que "Joselito" tuvo que descabellar al toro cuando ya se habían oído dos avisos. A César Jiménez no le acompañó la suerte en el sorteo, pues su primero no tuvo fuerza y él poco pudo hacer, por lo que el público silenció lo visto. Toreó bien al sobrero con el capote, siendo fuertemente aplaudido. Comenzó la faena de rodilla, como acostumbra, y después de dar una buena serie de derechazos, la faena perdió intensidad y tuvo que recurrir al arrimón, y como no usó el arma toricida eficientemente, lo que quizás hubiera sido un trofeo, se quedó en una fuerte ovación.
El miércoles Francisco Marco ha sido el único de la terna que se ha ganado un trofeo. Lo consiguió en su primer toro con una faena voluntariosa rematada con una gran estocada. El banderillero Víctor García fue herido de pronostico reservado al banderillear a ese toro. Marco dio una vuelta al ruedo en el último astado de la tarde. Estuvo muy valiente toda la tarde. Manuel Caballero en su primero cumplió sin más y se silencio su labor, pero también estuvo a punto de cortar otra oreja en el quinto. El toro empezó embistiendo con energía, y el diestro aprovechó las embestidas para completar varias elegantes series de muletazos templados, pero luego el animal se paró y la faena del diestro fue a menos. Además, al pinchar una vez antes de cobrar la estocada, el posible trofeo se esfumó y la recompensa se quedó en aplausos. "Jesulín de Ubrique" fue el peor parado, pues pechó con el peor lote, estando con ellos dominador y facilón, pero sin entusiasmar a la audiencia, que permaneció sin omitir sonidos al retirarse el diestro a entrebarreras. Los toros que llevaban el hierro de "Alcurrucén" fueron noblotes pero tuvieron poca casta y aun menos fuerza.
El plato taurino principal de la feria se sirvió a los espectadores el jueves, cuando "El Juli" se encerró solo con seis astados de "Torrestrella", y no creo que los espectadores que llenaban la plaza salieran defraudados de la calidad y la cantidad del menú torero que les sirvió el joven maestro madrileño. La calidad de sus intervenciones fue de menos a más, pero en todo momento se vio un "Juli" que había venido a Cuatro Caminos a triunfar y a demostrar a sus acerbos críticos que está dispuesto a remontar su temporada. La tarde no empezó bien para Julián, pues los dos primeros toros no le dieron opciones al éxito, aunque el maestro lo intentó. Su actuación subió de tono en el tercer toro, al que "El Juli" le cortó la primera oreja. El buen ritmo lo mantuvo en el cuarto, aunque sin obtener trofeos. Dio otra nota alta en el quinto, e interpretó una sinfonía de toreo con el excelente 'torrestrella' que cerró plaza. Estos fueron los resultados reseñados en la prensa: silencio, silencio, oreja con petición de la segunda, silencio, oreja con petición de la segunda y dos orejas con leve petición de rabo. A diferencia de su encerrona en Madrid, en Santander se le aplaudió fuertemente al saludar después del paseíllo y dejó la plaza en hombros por la puerta de los triunfadores. Y entre el paseíllo y la triunfal despedida, "El Juli" se lució con el capote, interpretando quites variados, banderilleó con lucimiento a cuatro toros, hizo un alarde de dominio y habilidad lidiadora con las reses con dificultades y de temple, clase e inspiración con las que le embistieron bien… y con la tizona fue un cañón.
El viernes se lidiaron cinco reses de "Núñez del Cuvillo" de variado juego, sobresaliendo por su bondad el quinto y por su dificultad el sexto. El tercero se inutilizó durante la lidia y fue substituido por un 'montalvo' bravucón que se apagó pronto. Actuaron "Morante de la Puebla", Miguel Abellán y Jesús Millán. Morante, con un lote que no se prestaba a muchas florituras, aparte de regar unas gotas de su arte con el capote y en algunos pases sueltos con la muleta, ni se esforzó y ni arriesgó más de lo necesario. El público así lo entendió, manifestando un silencio después de su primera faena y algunas protestas al concluir la otra. Millán mostró dos caras de su toreo, a un toro lo toreó con clase y templanza, pero con una facilidad que le restó emoción, y con el otro se peleó valientemente para sacarle algún partido. En ambos toros fue fuertemente ovacionado. E triunfador de la tarde fue Miguel Abellán que cortó una oreja a cada toro y abrió la Puerta Grande. Pero, sí importantes son los trofeos, lo más significante fue la manera tan torera, artística y magistral como consiguió el triunfo. Toreó con completo dominio a sus dos toros. A su primero le bordó el toreo clásico, hondo y elegante, y a su segundo lo toreó de la misma manera, pero añadiendo algunos toques de toreo de adorno y alardes para la galería. Mató bien y pronto. En Santander, el buen torero Abellán hizo lo que necesita hacer más a menudo para así confrontar el envite de los diestros noveles, que les disputan él y a otros en su misma situación, el puesto de figura. El madrileño tiene las cualidades para defenderse.
El sábado le llegó el turno de abrir la Puerta Grande al valiente diestro jerezano Juan José Padilla. Lo acompañaron en el cartel Manuel Díaz "El Cordobés" y Víctor Puerto, para lidiar cuatro toros de "Hermanos García Jiménez" y dos de "Peña de Francia". El primero y el tercero de esta ganadería salieron muy complicados, mientras que los de la ganadería titular dieron más facilidades para la lidia, pero algunos tuvieron falta de fuerza. Díaz tuvo una actuación sin relieve con el mal lote que le tocó en suerte, cuyas dificultades no pudo superar, por lo que sus intervenciones no merecieron más que el silencio en su primera faena y pitos en su segunda. Por el contrario Puerto tuvo una buena actuación que no la remató con el estoque, lo que se refleja en el recibir un aviso en su primer astado y dos en su segundo. En cambio, con el capote toreó con arte y clase por verónicas y en los quites. Con la muleta estuvo hecho un jabato en su difícil primero, el cual lo volteó aparatosamente, pasando a la enfermería después de terminar con su enemigo, para salir luego. Al último astado de la tarde le cuajó una gran faena, en la que sobresalieron unas largas y templadas tandas de naturales. Fue fuertemente aplaudido en ambos toros. Padilla estuvo buscando el triunfo a toda costa toda la tarde, desde que recibió al primero de su lote con nada menos que cuatro largas cambiadas de rodillas, hasta que vio morir a su segundo toro. Banderilleó magníficamente a sus toros. Con la muleta al primer astado le dio unos pases largos y templados, pero el animal se vino abajo y el espada recurrió a su repertorio temerario. Se cobró la primera oreja al usar bien la espada. A su segundo lo saludó con faroles de rodilla y prosiguió con quite por navarra. Con la muleta logró una faena más completa que la anterior a un toro que repetía y embestía noblemente, combinando lo básico con pases variados a pie y de rodillas. Remató con una estocada y recibió una oreja con petición de la otra. Dio dos vueltas al ruedo y abandó la plaza en volandas por la Puerta Grande, como lo había hecho unos días antes en Pamplona.
El domingo se clausuró la feria con la corrida de Victorino Martín, lo que se está convirtiendo en una tradición en la Feria de Santiago. Actuaron Eduardo Dávila Miura, quien sustituía a Antonio Barrera, Manuel Jesús "El Cid" y Fernando Robleño. Los 'victorinos' estuvieron muy bien presentados y encastados, de los cuales el primero segundo y, especialmente el quinto, fueron los mejores para los de a pie y el tercero, cuarto y sexto sacaron genio y tuvieron algo del clásico peligro del hierro 'albaserrada'. En total una corrida que, incluso los buenos toros, requieren expertos y valientes lidiadores. Dávila Miura entendió bien a su primero y, exponiéndole mucho, le sacó una buena faena toreando con la mano baja y haciendo humillar a un toro que lo hacia poco. Al peligroso cuarto, después de probarlo por ambos pitones, y viendo que era imposible hacer faena, cortó por lo sano, quitándoselo de en medio de media estocada. El público enjuició una de sus faenas con ovación y la otra con silencio. Fernando Robleño se llevó el peor lote. Fue cogido cuando capeaba al primero, pero continuó la lidia con sus facultades mermadas. Con la muleta comenzó la faena lucidamente y muy seguro hasta que el 'victorino' se paró y se puso a la defensiva. Pasó a la enfermería, en donde lo curaron de un pequeño puntazo. Volvió a la brecha para enfrentarse con el toro más complicado de la corrida, al que después de intentar sacar agua de un pozo seco, lo despachó prontamente. El público reconoció su entrega y le aplaudió en sus dos intervenciones. Manuel Jesús "El Cid", un torero en alza, fue el triunfador del festejo, por su inteligencia lidiadora, dominio y clase. El sevillano toreó con enjundia y señorío a ambos astados, componiendo faenas en las que sobresalía el toreo básico. En su primero, aunque la faena bajó algo de intensidad al final, se merecía el trofeo que el público pidió y el presidente denegó. La actuación más completa la tuvo con el quinto bravo animal, al que luego de veroniquear brillantemente, le dibujó tandas de extensos naturales y derechazos, rematados con ajustados pases de pecho y de adorno. Terminó con una buena estocada, pero al amorcillarse el toro, tuvo que descabellar, por lo que solo recibió un apéndice, dejándose ir la triunfal salida a hombros que se había ganado.
Resumamos diciendo que la Feria de Santiago-2003 ha sido un éxito en todos los sentidos. En los aspectos ganadero y torero, el ganado ha salido generalmente bueno y correctamente presentado, y bastantes toros han permitido que varios diestros de diferentes edades, estilos y categoría hayan triunfando, cortándoles un total de 18 orejas y los rejoneadores cinco. De los matadores hay que recordar a los cinco diestros que abrieron la Puerta Grande. "El Juli" que en su encerrona ha callado a sus prematuros críticos que desean rebajarles méritos. A Salvador Vega, que con sus cuatro orejas cortadas ha llamado la atención a los empresarios del norte y del sur de Francia para que cuenten con él en sus ferias. A Abellán que con su triunfo parece recordarles a los noveles diestros que su puesto no está libre. A "El Fandi" que triunfó en el desigual mano a mano con Ferrera, y al valiente Juan José Padilla, quien ha seguido a su éxito de Pamplona con este en Santander, enderezando la desigual temporada que llevaba. En el sentido económico y referente a la afición la feria también ha sido satisfactoria, pues la gente ha llenado la plaza casi todas las tardes, y los espectadores se han mostrado justos y comprensivos al enjuiciar a los protagonistas, y al mismo tiempo se han divertido en todos los festejos taurinos. En fin, la Feria de Santiago sigue creciendo en interés local y nacional.
En el mes de agosto en Huelva, en la Feria de las Colombinas, se inicia un maratón taurino que concluye a últimos de setiembre en la Feria de San Miguel en Sevilla. Durante esos dos meses se dan más corridas que durante los otros siete meses que dura la temporada. En esta fase de la temporada los diestros, como los agricultores, hacen 'el agosto', pues las figuras torean casi todas los días y aquellos que no lo son encuentran algunas oportunidades para destacarse en el escalafón.
En agosto en ciudades españolas y francesas se celebran dos ferias de primers con abonos de más de una semana de festejos y docenas de ferias de segunda categoría, al mismo tiempo que en pueblos grandes y pequeños se dan cerca de un centenar de ferias de menor importancia. Una característica de este mes taurino es que, aparte de la Feria de Málaga y varias en el sur de Francia, la acción taurina más importante se concentra en el norte de España, en ferias de cierta importancia como las de Vitoria, La Coruña, Gijón, Pontevedra y San Sebastián y especialmente en Bilbao, en donde a mediados de agosto toma lugar la Feria de la Aste Nagusia, tal vez la de más categoría después de las de Sevilla y Madrid.
En este RECORTES de agosto vamos a comentar sobre la feria de primera bilbaína por la importancia intrínseca de la misma, pero además incluiremos un resumen de la Feria de Lorenzo de Huesca, no por la relativa importancia de este abono en el calendario de la temporada, sino por una especial circunstancia, a la que nos referiremos a continuación, que debería hacer de la organización de esta feria un ejemplo a seguir por las gerencias de otras plazas de similar categoría.
San Lorenzo de Huesca 2003: 'la feria de Justo Ojeda'
Justo Ojeda es un distinguido empresario que ha regentado varias plazas importantes españolas como las de Zaragoza y El Puerto, pero su carrera esta ligada a la Feria de San Lorenzo, pues durante los veinticinco años que ha organizado la feria, él como empresario y la feria juntos han crecido en importancia.
Huesca es la capital de la provincia aragonesa del mismo nombre y tiene aproximadamente unos cincuenta mil habitantes. A pesar de ese limitado mercado, Ojeda, con la colaboración de las autoridades y de los ostenses, ha aumentado la categoría y el interés taurino del abono ferial. Durante su larga gerencia el abono ha permanecido constante con cinco corridas de toros, en cuyos carteles aparecen conocidas ganaderías y las más importantes figuras del momento, complementados por diestros noveles o de interés regional. El esfuerzo del empresario ha sido correspondido por un público festivo que llena la plaza en muchas ocasiones y que, sin desmedidas exigencias, ha sabido recompensar los esfuerzos de los diestros. Lo que es admirable del gerente de la plaza y de las autoridades ostenses es que el éxito de la feria no se les ha subido a la cabeza y no han aumentado el número de festejos del abono. Esta sabia decisión va en contra de la equivocada tendencia de los empresarios de ferias de similar categoría de aumentar los abonos feriales hasta que la oferta sobrepasa a la demanda, y el resultado se manifiesta en las plazas casi vacías en algunas de las corridas
La ciudad ha reconocido la buena labor de Justo Ojeda celebrando el lunes 11 por la noche una cena homenaje en un elegante hotel local, durante la cual el Alcalde Fernando Elboj le entregó una placa al homenajeado. A la ceremonia asistieron Rafael de Paula, Palomo Linares, "El Niño de la Capea", Emilio Muñoz, "Espartaco", Raúl Aranda, Justo Benítez y Roberto Bermejo, diestros retirados triunfadores en pasadas ferias de la ciudad, a los que también se les impuso una insignia conmemorativa de la ocasión.
El abono, como desde hace años, se compuso de cinco corridas de toros con carteles muy atractivos, en los cuales sobresalían las super-figuras Enrique Ponce y "El Juli" y las revelaciones del 2002 César Jiménez, Antonio Ferrera y "El Fandi", aunque este último por estar herido, tuvo que ser substituido por Javier Conde. El público respondió llenando la plaza dos tardes y cubrieron casi todos los tendidos en los otros tres festejos.
La feria comenzó el sábado 9 y concluyó el miércoles 13, siendo ambos festejos los menos lucidos del ciclo, mientras que las tres corridas entre medio entretuvieron a los concurrentes, los que hicieron que el presidente concediera trece trofeos, mientras que en las otras dos tardes únicamente se cortaron dos y los silencios abundaron.
Julián López "El Juli" salvó la tarde de apertura de la feria al cortar una oreja al segundo toro de su lote, el único toro enrazado del flojo y descastado encierro de los dos hierros de "El Niño de la Capea". Julián lució en todos lo tercios. Con la muleta a este toro le instrumentó una faena ligada, variada e inspirada, la que remató de un estoconazo después de un pinchazo. El presidente que durante la feria ha sido generoso estuvo injusto con el madrileño al no concederle la segunda oreja que el público entusiásticamente pedía. Esta faena le mereció el ser el recipiente del premio a 'la mejor faena de la feria', concedido por el Ayuntamiento de Huesca. En su primer astado poco pudo hacer y, al igual que "Joselito" en sus dos toros y el torero regional Tomás Luna en el último, fue silenciado. A Tomás le tocó el otro toro bueno de la corrida que salió en tercer lugar y, aunque el maño estuvo decidido, se le notó el no estar placeado. Fue aplaudido por sus paisanos. El banderillero Emilio Fernández, de la cuadrilla de "El Juli", fue herido levemente por el segundo astado.
El domingo Víctor Puerto, quien fue el máximo triunfador de la Feria de San Lorenzo 2002, volvió a triunfar, aunque su éxito no fuera suficiente para volver a conseguir el mismo premio que el año anterior. Se corrieron astados generalmente bravos para el caballo y manejables de Juan Pedro Domecq para Víctor Puerto, Vicente Barrera y Uceda Leal. Víctor estuvo entregado toda la tarde, toreó bien con el capote y con la muleta hizo dos faenas que tuvieron una parte primera de toreo clásico y una segunda de encimismo que entusiasmaron a la audiencia. Mató pronto y paseó por el redondel una oreja de cada uno de sus toros. Lo mejor de la tarde lo consiguió Uceda Leal, al dibujar una faena de clase y finesa que, al ser bien rematada con la tizona, le valió un merecido trofeo. En su segundo, un toro más complicado, aunque estuvo decidido, pudo hacer poco lucido. Fue cogido sin consecuencia al entrar a matar y su labor fue silenciada. Los silencios fueron también las respuestas del público a la labor del valenciano Barrera. MUNDO TORO anota un dato curioso referente a la actuación de este Barrera, informándonos que su abuelo Vicente Barrera, el fundador de la dinastía, inauguró la plaza de toros oscense el 10 de agosto del 1928, hace exactamente 75 años de la actuación de su nieto en la plaza.
El joven César Jiménez, quien lleva una temporada arrolladora, también arrolló en Huesca en su presentación como matador en esta plaza el lunes 10 de agosto. Al tercer toro de la tarde le completó una faena de importancia caracterizada por un toreo profundo y variado con pases ligados y logrados,con un buen juego de cintura y muleta. Comenzó la faena con largos y templados derechazos rodillas en tierra, los que ya son parte de su peculiar repertorio. Pinchó una vez antes de cobrar la estocada y cortó dos apéndices. En su segundo también compuso otra buena faena y obtuvo otro trofeo. En ambos toros hizo quites variados incluyendo unos lances de rodilla y unas excelentes navarras rematadas con una preciosa revolera. Abrió la Puerta Grande. En su actuación mostró la facilidad y maestría más peculiar de una figura veterana que de un joven diestro con apenas dos años de alternativa. Fue declarado 'el triunfador de la feria'. Manuel Caballero entendió bien a su primer oponente, un toro con pocas fuerzas que dobló las manos en varias ocasiones, toreándolo a media altura con elegancia y temple. Mató bien y cortó una oreja. En su segundo, un toro soso, estuvo en maestro y lo terminó de pinchazo y tres descabellos, siendo ovacionado. Javier Conde, quien substituía a "El Fandi", no se impuso a sus nobles, pero sosos y parados, oponentes, por lo que no pudo lucir su reconocido arte y, al usar muy mal la espada, sus faenas fueron silenciadas. Los astados del encierro de Carlos Núñez fueron nobles y, no ofrecieron mayores dificultades a la terna, pero algunos flojearon en demasía.
La penúltima corrida ha tenido un aspecto triunfalista pues se concedieron cinco trofeos, dos toreros salieron a hombros y el público que llenaba el coso se divirtió de lo lindo, teniendo la ocasión de mostrar su placer pidiendo trofeos y rociando el ruedo y la terna con albahaca, la flora símbolo de la ciudad. Se lidiaron toros de "Jandilla" desiguales de presentación y bravura, a los que se enfrentaron. Enrique Ponce, "Jesulín de Ubrique" y Rivera Ordóñez. Ponce en el primer toro estropeó una buena faena por matar mal y su labor fue silenciada. Sin embargo, el silencio no duró por mucho tiempo en la plaza, pues las restantes actuaciones fueron triunfales para los protagonistas, quienes vieron como los cinco toros eran arrastrados faltándoles un apéndice auricular a cada uno. "Jesulín de Ubrique", quien está atravesando un buen momento en su reaparición, en sus faenas incluyó series de naturales y derechazos con gran temple y dominio y luego recurrió a los pases efectistas para la galería. Obtuvo un trofeo en ambos astados de su lote. Lo mejor de Rivera Ordóñez fue la exhibición de un buen toreo de capa con lances y quites. Con la muleta al igual que "Jesulín" combinó lo clásico con lo espectacular y. como aquel se llevó dos trofeos y salió a hombros. El maestro Ponce obtuvo su trofeo en el cuarto, un toro flojo pero noble, al que mimó con pases repletos de temple y magisterio, componiéndole una sobria faena.
La feria concluyó el miércoles, pero debería haber terminado el día anterior, pues así como el público se divirtió el martes, el miércoles se aburrió soberanamente, reaccionando a cinco de las seis faenas con desilusionados silencios. El aburrimiento no fue la culpa de Antonio Ferrera, Miguel Abellán o Fernando Robleño, quienes estuvieron toda la tarde esforzándose, tratando de sacar agua de un pozo seco, de unas pésimas reses de Arauz de Robles, las que lo único bueno que poseían era las apariencias. Al menos, Robleño en el sexto toro pudo calentar el ambiente con una labor porfiona, que incluso le costó una voltereta, rematada por una espectacular estocada. Fernando paseó por el redondel el último trofeo de una feria, que a pesar de este gris final, ha sido buena.
Justo Ojeda en su 25 aniversario como empresario de la Plaza de Huesca se sentirá orgulloso de que su administración, por otro año más, ha organizado otra interesante feria que ha sido del gusto de los ostenses, quienes recordarán sobre todo la gran actuación de César Jiménez, el triunfador del ciclo y, en lo negativo, sentirán que los jurados que dan los premios ganaderos han juzgado que ninguna ganadería ni ningún toro en particular hayan merecido los trofeos 'mejor corrida' y mejor toro'.
Bilbao: La Feria de Aste Nagusia, reina del norte
La Feria de Aste Nagusia de Bilbao es la feria de más importancia en España después de la Feria de Abril sevillana y la Feria de San Fermín madrileña, pero a diferencia de los abonos de Sevilla y Madrid, que duran dos semanas y media en Sevilla y casi un mes en Madrid, el abono bilbaíno no ha sido tan inflacionario, pues se mantiene en nueve festejos desde hace muchos años.
El público bilbaíno se distingue por ser justo y sobrio en la plaza, apreciando tanto una faena artística o una actuación valerosa como un detalle técnico de la lidia. Ahora bien, demanda que los diestros hagan sus labores ante toros bien armados con la edad adecuada, trapío y peso. Un triunfo en este coso vasco es unos de los más codiciados por los toreros, especialmente una salida por la Puerta Grande, pues se requiere el obtener al menos dos trofeos en un toro. Así que los toreros notables sienten una obligación de dar la cara ante esa docta afición, buscando un prestigioso triunfo más para añadir a su historial.
El abono de la Feria Aste Nagusia 2003 comenzó el sábado 16 de agosto con una corrida de rejoneo en la que Leonardo Hernández, Pablo Hermoso de Mendoza y Andy Cartagena actuaron con un buen encierro de "Murube". En una tarde lluviosa, que por algunos momentos dificultó la tarea de los jinetes y caballos, Hermoso de Mendoza y Cartagena obtuvieron un trofeo en un toro y fueron ovacionados en el otro, en cambio Leonardo Hernández fue silenciado en sus dos intervenciones. La plaza se cubrió en tres cuartas partes del aforo.
El resto del abono se compuso de ocho corridas de toros que se celebraron desde el domingo 17 de agosto hasta el siguiente domingo y en las que participaron 17 matadores. De estos diestros, "El Juli' toreó tres corridas, Enrique Ponce, Rafael Robleño, Antonio Ferrera y Cesar Jiménez, dos y los otros matadores hicieron el paseíllo por el ruedo de la Plaza de Vista Alegre una tarde. "El Fandi" y Matías Tejela aparecían anunciados en los carteles originales pero, por estar convalecientes de sus heridas, no pudieron comparecer. Los dos puestos de "El Fandi" fueron ocupados por Juan Diego y por Salvador Vega y Fernando Robleño substituyó a Tejela. La plaza se llenó los días 20 y 21 y en las otras corridas se cubrió en aproximadamente tres cuartas partes del aforo.
Antes de comentar sobre los hechos relevantes acaecidos en la feria, y para que el lector solamente con una mirada, tenga una idea general de como fueron los resultados de las actuaciones de todos los diestros que participaron en el abono, a continuación resumimos los resultados que se reportaron en la prensa en forma de reseñas. Estos están representados por símbolos que aparecen en paréntesis detrás de cada nombre de los actores de la feria. Estos son los significados de los símbolos: b=bronca; pit=pitos; d= división de opiniones; s= silencio; ov=ovación, aplausos o salida al tercio; v= vuelta al ruedo sin oreja; p= petición de oreja; o= una oreja; 2o =dos orejas; pg= salida por la Puerta Grande; y h= herido sin poder continuar la lidia.
Estos fueron los resultados:
Opinemos ahora sobre las actuaciones de los diestros en las Corridas Generales, comenzando con Julián López "El Juli". El madrileño era la base principal del abono, pues el coso de Vista Alegre había sido el teatro de sus triunfos y gestas en las dos temporadas pasadas. En el año 2002 Julián cortó cuatro orejas y contaba con el apoyo de la afición bilbaínas. En cambio, este año "El Juli" en tres actuaciones, el martes, miércoles y jueves, ha salido de la feria sin llevarse trofeos y, al mismo tiempo, se ha encontrado con un público exigente que le ha costado responder positivamente a sus esfuerzos con toros poco cooperativos. También es verdad que Julián no ha ostentado tanto entusiasmo, recursos y alegría en el ruedo como en las anteriores temporadas. Además, "El Juli", que acostumbra a ser el triunfador ha visto como en sus tres apariciones otros diestros han sido los que cortaban orejas.
El martes se lidiaron cinco reses de "Torrestrella " y una de Salvador Domeq. Al madrileño lo acompañaron en el cartel Eduardo Dávila Miura y Salvador Vega. Los astados estaban muy bien presentados y fueron buenos en general, excepto el lote de Julián. Su primero no humillaba y se quedaba cortó, y el madrileño estuvo voluntarioso, pero sin conseguir una faena ligada. Escuchó división de opiniones. En su segundo comenzó una prometedora faena, pero después de completar un par de series ligadas, el animal se desplomó como partido por un rayo. Hubo que apuntillarlo en el ruedo, y el público guardó silencio. "El Juli" fue aplaudido en los tercios de banderillas. Los dos mejores toros se lo llevaron sus compañeros y ambos los aprovecharon plenamente. Dávila Miura le compuso una estimable faena a su primero, un toro noble pero soso, pero al fallar con el acero, el premio se quedó en una fuerte ovación. En cambio, en su segundo, un excelente 'torrestrella', se vio a un muletero sobrio, ligando una magistral, y clásica faena, compuesta por series de muletazos largos y templados, que no terminaban nunca. Una buena estocada le hizo merecerse una oreja, la que paseó por el ruedo en una aclamada vuelta al ruedo. Vega, quién substituía a "El Fandi", obtuvo su trofeo con su primer toro, el buen sobrero de Salvador Domecq. Con el capote consiguió unas lucidas verónicas y un gran quite por chicuelinas, y con la muleta sorprendió a los aficionados bilbaínos, mostrando un toreo artístico, basado en un buen juego de muñeca y cintura, que resultó en unos emocionantes pases templados y ajustados. La estocada remató la artística labor y se le concedió un apéndice auricular. El malagueño probó que es más que un torero de arte, pues estuvo a punto de culminar el éxito con el último astado de la tarde, un toro agresivo y con genio, al que lo dominó con valor, y luego le sacó algunas series buenas, pero la espada le privó de rematar la tarde con otro trofeo. Fue ovacionado.
"El Juli" repitió el miércoles y el jueves y, aunque ambos festejos fueron televisados, se puso el cartel de 'no hay billetes' en las taquillas. El miércoles se lidió una corrida asaltillada de San Martín que tuvo presencia y ofreció dificultades para los diestros, pero que hicieron su lidia interesante y emocionante. Tres toros permitieron a los diestros hacerles faenas vistosas y los otros tres tuvieron mucho peligro, pues embestían dos veces bien y la tercera buscaban lo que había detrás de los engaños. No obstante tanto los malos como los mejores se encontraron con Miguel Abellán, Antonio Barrera y "El Juli", tres determinados diestros que con valentía superaron las dificultades y les sacaron el poco partido que tenían los toros. La suerte no discriminó, pues a cada diestro le tocó un astado toreable. "El Juli", tanto a su difícil primer toro como a su más cooperativo segundo, los banderilleó con lucimiento y exposición, siendo aplaudido fuertemente. Sin embargo, con el capote, ni él ni los otros dos diestros tuvieron opción para florituras durante toda la corrida. Su primera faena fue de transmite, pues el animal buscaba el bulto y encima blandeaba. Se silencio su hacer. Su segunda faena fue larga, yendo de menos a más. Sobresalieron tres extraordinarias series de naturales y un par de pases circulares. Un pinchazo precedió a una gran estocada. Hubo petición, aunque no con la intensidad que la labor merecía, y el trofeo se quedó en aplausos. Abellán estuvo valiente, pero deslucido con su avispado primer enemigo, el que lo arrolló y desarmó en varias ocasiones, y al matar de estocada y dos descabellos, el silencio reinó en los tendidos. En su segundo llegó el triunfo con una faena de muleta basada en los pases esenciales, y rematada con unas apretadas manoletinas. Al entrar a matar fue cogido espeluznantemente, pero milagrosamente salió solo magullado. El toro dobló y Miguel se llevó una oreja y este año, no como el anterior, sin tener que pagar el trofeo con una cornada.
El jueves la despedida de la feria de "El Juli" coincidió con la primera presentación de las dos contratadas que tenían Enrique Ponce y César Jiménez. Se lidiaron toros de "Torrealta" que, aunque nobles en general blandearon, restándole emoción a lo ejecutado por los diestros. La excepción fue el sexto de la tarde un toro que iba largo y que repitió con codicia. La tarde la salvó Jiménez en ese último toro. Después de torear bien de capote por verónicas y por navarras, con la muleta, comenzó la faena en los medios rodillas en tierra, ligando una serie de derechazos con el mismo temple y ajuste que si estuviera de pie. Siguió toreando con gran clase y enjundia por naturales y más derechazos. Cerró la faena con pases circulares y otros adornos, rematándola con una gran estocada. El presidente le concedió la primera oreja, pero no la segunda que pedía el público. Se recompensó al joven espada con dos vueltas al ruedo y se censuró al presidente con una bronca sonora. En su primer toro tuvo destellos de faena, pero el animal se rajó. Fue ovacionado. Ponce estuvo dominador y decidido en sus dos apagados enemigos, teniendo momentos en los que ejecutó algunas cortas series de templados y elegantes derechazos y naturales. Mató sin demora y fue aplaudido en ambas, en su segundo astado, a pesar de su buena labor con el capote y banderillas y unas buenas series de largos naturales, al matar de pinchazo y estocada defectuosa, oyó división de opiniones. Esta ha sido una feria que el joven maestro, triunfador de las dos anteriores, querrá olvidar.
El viernes Enrique Ponce y César Jiménez cumplieron su segundo y último compromiso en la feria, y con "El Califa" completando el cartel, lidiaron un encierro deslucido de Samuel Fores. Los astados estaban dotados de unas enormes cornamentas y buena presentación. En cambio les fallaron los genes de bravura y buenas condiciones para la lidia, dificultando la labor de los toreros. Lo dicho no se aplica al sexto toro de la tarde, el cual embistió con cierta nobleza y agresividad, a pesar de pesar unos 600 kilos. Y fue con este tío con el que Jiménez volvió a mostrar a los espectadores, como también había mostrado el día anterior a ellos y a los televidentes, que él dejó de ser promesa y ya es una figura del toreo. Con el capote, lo mejor fue un gran quite por chicuelinas y con la muleta toreó de pie y de rodillas, como lo había hecho el día anterior, pero con más emoción, pues ewnfrente tenía un tren con pitones que se eternizaba en pasarle por delante. Con media estocada se ganó otra oreja y el ser el máximo triunfador de la feria. En su primero fue volteado, después de un valiente intento de faena, abrevió y mató de una estocada baja. Fue aplaudido. Ponce no cortó orejas, pero hizo una de las faenas más meritoria de la feria a un toró manso, al que consiguió hacerlo embestir con su mágica muleta. Lo sujetó primero, luego lo castigó y finalmente lo mimó, pero al matar al tercer intento se le esfumó la oreja. Se le aplaudió fuertemente por una faena de maestro para aficionados. Con su difícil primero, Ponce no estuvo a gusto y abrevió, oyendo división de opiniones. "El Califa", con un lote verdaderamente malo, estuvo decidido pero no mostró tener muchos recursos en la lidia de sus enemigos, por lo que el público guardó silencio. "El Califa pasó por Vista Alegre sin pena ni gloria.
Antonio Ferrera y Fernando Robleño fueron los otros dos espadas que actuaron dos tardes, saliendo el primero de la feria con más pena que gloria, y el segundo con un poquitín de gloria, gracias a su enorme valentia. Ferrera y Robleño actuaron juntos en la primera corrida de a pie del abono el domingo 18, y el extremeño repitió al día siguiente mientras que el madrileño no volvió a actuar hasta el sábado 24.
El domingo 17 se corrieron tres toros de "Valdefresno" y otros tantos de Fraile Maza para Antonio Ferrera, Fernando Robleño y Serafín Marín. De este festejo hay poco que resaltar, a no ser la valentía y deseo de agradar de los valientes espadas. Sus buenos deseos se estrellaron en contra de animales que no les permitían hacer cosas brillantes. Ferrera se destacó banderilleando ambos toros y luego tuvo sus mejores momentos en la faena de muleta a su primero, al que mató de media y tres descabellos, después de haberle sacado una docena de buenos pases. Fue ovacionado. Con el cuarto estuvo menos centrado, aunque valiente, y se guardó silencio al rematar la faena. Robleño consiguió momentos de lucimiento con sus difíciles toros, basándose en la valentía y técnica. Fue ovacionado. Marín, consciente de la importancia de Vista Alegre, se jugó la vida en sus intervenciones y entre trompicones instrumentó algunos pases buenos a su primero. El último de la tarde corneó al banderillero Rafael Pacheco y también volteó a Marín. Al primero lo hirió de pronóstico reservado y el volteo de Marín quedó solo en la paliza y el susto. El público reconoció su esfuerzo y lo ovacionó calurosamente, Hay que enfatizar que las reses no se prestaban a lucidas faenas, sino a sacarle algún partido a base de valor, y eso lo hicieron los tres espadas.
El lunes 18 lo mejor de la tarde se debe a la ausencia de "El Fandi', pues este fue substituido por Juan Diego, el reciente triunfador en una corrida de verano en Madrid, y para reforzar el cartel se incluyó al caballero Hermoso de Mendoza, siendo este el que lustró un festejo gris. El navarro dio una lección de toreo a caballo, que reflejaba la maestría adquirida en catorce años de alternativa y el cumplir esa tarde el millar de corridas toreadas. Está fecha era la efeméride de su doctorado y la celebró cortando dos orejas a un bravo toro de "Murube" y abriendo la encajada Puerta Grande de Vista Alegre. Poco más de esta aburrida corrida puede resaltarse, unos buenos pares de banderillas de Ferrera, unas pausadas verónicas y un conato de faena de Juan Diego, y una faena sentida de Antón Cortés en el sexto, el único animal potable del deslucido encierro de "Alcurrucen", la que malogró matando muy mal. La labor del salmantino fue juzgada con ovación y silencio, y la de Cortés con silencios. Ferrera se despidió de mala manera de Bilbao pues sus actuaciones estuvieron por debajo de su capacidad y fue pitado en sus dos intervenciones. Al encierro "Alcurrucén" se debe una mayor partede el grisáceo resultado del festejo, pues cinco de los pupilos ofrecieron bastantes dificultades para su lidia. Ahora bien, la corrida estaba excelentemente presentada, para cumplir con creces con las exigencias de esa afición.
El sábado Robleño dijo adiós a la feria de una manera más galante que Ferrera, al enfrentarse con los 'victorinos' y salir lucido de la prueba. Victorino Martín envió a Bilbao un serio encierro, de los cuales tres toros sacaron las malas mañas de los 'albacerradas', quedándose cortos en sus sabias embestidas. Un toro tuvo dificultades y el segundo y sexto fueron manejables. De todas maneras, todos necesitaban toreros con experiencia. Dos de los diestros la tienen de sobra, Robleño y Uceda leal, y estuvieron por encima de sus enemigos, en cambio el francés Sebastián Castella tuvo que basar sus actuaciones en el valor más que en la técnica y pasó algunos malos raros. En su primero, se arrimó como un jabato, insistiendo en sacarle faena, pues necesitaba triunfar. Resultó cogido en tres ocasiones cuando ejecutaba algunas tandas de pases asentadas, pero al no lograr ligar una completa faena y al fallar con la espada el premio se quedó en aplausos. La labor con su segundo se silenció. Sebastián, quien es un fino torero, merecía otro tipo de corrida para hacer su debut en tan importante plaza. El joven veterano Uceda Leal, un diestro de clase y buen lidiador, hizo uso de su clase y técnica para conseguir tener dos buenas actuaciones con sus 'victorinos'. A su primero le sacó partido a base de cruzarse y encelar a un enemigo que cortaba mucho por el lado derecho y se quedaba corto por el otro lado. Logró tandas de pases elegantes y majestuosos, especialmente los naturales. Al intento de matar, el toro le rasgó olas taleguillas, pero consiguió inmediatamente una buena estocada y fue aplaudido. En su segundo, un toro más cooperativo, lo llevó muy bien toreado con pases lentos con ambas manos. Luego fue desarmado y golpeado, pero volvió a la brecha con el mismo entusiasmo, para seguir toreando por naturales. Dio la vuelta al ruedo. Robleño también dio otra vuelta al anillo en el quinto toro. Valientemente consiguió una buena faena, en la que la primera parte, compuesta de series de templados naturales y derechazos tuvo transmisión. Luego, el buen hacer bajo algo de tono, para volver a subir con los doblones finales, que precedieron una estocada algo delantera. Con el quinto, un toro buscón, Fernando no se acobardó y consiguio una faena voluntariosa, pero sin gran relieve. Fue ovacionado. Robleño terminó la feria con más éxito que la empezó.
La feria se cerró el domingo 24 lidiándose otra corrida de linea 'albaserrada', la de Adolfo Martín para Francisco Marco, "El Cid" y Javier Valverde. Este hierro considerado 'torista' ha sido el único que verdaderamente ha desilusionado en Bilbao, pues por la endeblez y falta de presencia tres astados fueron devueltos a los corrales y substituido por dos sobreros de Criado Olgado y uno de Aledalia Rodriguez. La corrida fue larga, durando casi tres horas. También, hubo algunos momentos de confusión en la plaza y "El Cid" fue cogido casi al finalizar su actuación con la muleta en su primer enemigo, resultando con una lesión en un codo que no permitió continuar la lidia. Marco mató ese toro con algunas dificultades, recibiendo dos avisos. A "El Cid" le persigue la mala suerte, pues cuando se está embalando,o la espada le hace perder importantes trofeos, o las cogidas le hacen perder corridas. Marco toreó bien por verónicas a su primero, pero con la muleta no terminó de centrarse, consiguiendo solamente dar algunos buenos pases sueltos. Mató de un estocanazo y fue aplaudido. Sin embargo, en su tercera intervención, le tocó un toro, que más que embestir topaba, y poco pudo hacer con él. Tardó y además tardo en rematarlo y se silenció su hacer. El momento brillante de la tarde lo proporcionó Valverde en el tercero, un toro pastueño con el hierro de Adolfo Martín. Sé vio a un Valverde asentado y dispuesto a dar todo lo bueno que lleva dentro. Toreó con templanza, ligando pases largos y templados bonitamente rematados. La estocada con que puso punto final a su labor consistió deun ejemplar volapie clásicamente ejecutado. Se llevó la última oreja otorgada en la Feria de Aste Nagusia. Con los otros dos toros su voluntad se estrelló en contra de animales pocos cooperativos y sin raza y, al no usar efectivamente los aceros, se silenciaron sus dos últimas faenas.
Al recapacitar sobre lo sucedido en el ruedo de la Plaza de Toros de Vista Alegre, se puede afirmar que la Feria de Aste Nagusia del 2003 no ha sido tan brillante como la del año anterior, pero en todas las corridas ha sucedido algo de interés con los toros o co nlos toreros, especialmente para la inteligente afición bilbaína. Sin embargo, los momentos estelares de la feria los proveyeron principalmente el diestro César Jiménez y el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza. César en dos corridas ha cortado dos orejas y mostrado que el apelativo de promesa ya no le va, pues en este ruedo de primera se ha consagrado como figura. Por otro lado Pablo Hermoso de Mendoza en Bilbao ha hecho historia en el arte de rejoneo, al salir a hombros por la Puerta Grande en la corrida mil de su carrera en el décimo cuarto aniversario de su alternativa. También han mantenido su cartel llevándose un trofeo los jóvenes maestros Eduardo Dávila Miura y Miguel Abellán; y Antonio Barrera, Salvador Vega y Javier Valverde, diestros en ascendencia, han dado un paso adelante en Vista Alegre, al cortar un apéndice auricular por coleta.
En la Maestranza de Sevilla y en Las Ventas de Madrid, las dos plazas de toros más importantes del mundo, se celebran en el otoño dos breves ferias, que son poco más de tres largos fines de semanas taurinos. La Feria de San Miguel de Sevilla se celebró durante el último fin de semana de septiembre y la Feria de Otoño madrileña durante los dos primeros fines de semana de octubre. La importancia de estas mini-ferias se basa mas en la categoría de las plazas en donde se realizan que en la calidad de los carteles, pues generalmente las super-figuras y otros toreros triunfadores de la temporada generalmente no están interesados en participar en sus abonos.
Existe una marcada diferencia en la programación de ambas ferias. El abono para la temporada sevillana tiene la peculiaridad de que la empresa tiene que anunciar todos los carteles del año antes de ponerse a la venta en marzo. Esto tiene sus puntos ventajosos y otros problemáticos para los abonados, la empresa y los toreros. El abonado compra el abono sabiendo la programación anual. Sin embargo, si los toreros anunciados para septiembre no triunfan en la Feria de Abril, como ha sucedido este año, entonces los abonados se encuentran con que los carteles de septiembre tienen menos interés que cuando se anunciaron a principio de la temporada. Por otro lado, la empresa sevillana no encuentra las dificultades con que se topa la empresa madrileña para confeccionar carteles otoñales con figuras, ya que la mayoría de ellos evitan aparecer en ambas plazas cuando la temporada empieza a dar las boqueadas. La desventaja en Sevilla, consiste que si la atracción de los toreros anunciados ha diminuido, el público no-abonado acude a la plaza en menor cantidad. Para los toreros anunciados la ventaja es que si no triunfan en abril tienen otra ocasión para buscar el éxito pero, si por el contrario triunfaron, entonces están obligados a actuar en septiembre aunque no les interese.
La Feria de Otoño de Madrid siempre ofrece un reto a los empresarios para presentar carteles redondos, formados por las super-figuras y por aquellas otras figuras que han completado una temporada relumbrante. Los unos y los otros no quieren a estas alturas de la temporada confrontar serios toros ante una exigente afición. Los empresarios, entonces, usan la imaginación para presentar una feria con carteles atractivos, los que no se completan hasta aproximadamente un mes antes de la feria, compuestos con algunas figuras que, por especiales circunstancias, necesitan venir a Madrid y con algunos toreros notables y diestros que han triunfado en las corridas veraniegas, y a los que no les importa enfrentarse con las varias corridas duras que se lidian en las Ventas durante la feria.
La Feria de San Miguel de Sevilla
El abono de la Feria de San Miguel, el cual marca el fin del maratón taurino de setiembre, se compuso de dos corridas, celebradas el viernes 26 de septiembre y el sábado 27, y de un festejo de rejoneo que cerró este fin de semana taurino sevillano el domingo 28.
Como ya hemos anotado, el abono sevillano de septiembre es una lotería por estar los carteles cerrados en la primavera. Los carteles de las dos corridas de toros anunciadas hubieran sido atractivos entonces, pero al no triunfar ninguno de los diestros en la Feria de Abril, y si a esto añadimos que Antonio Ferrera, Víctor Puerto y Eugenio de Mora no han tenido una temporada brillante, como era de esperar el público no ha respondido en las taquillas. Hubo algo más de media plaza en la primera corrida el viernes y cerca de dos tercios del abono el sábado. En cambio, hubo una mejor entrada en la corrida de rejoneo.
El resultado artístico se ha salvado gracias a las magníficas actuaciones de los toreros sevillanos Eduardo Dávila Miura y Manuel Jesús "El Cid", quienes otra vez más han sido 'profetas en su tierra'.
El viernes Antonio Ferrera, Eduardo Dávila Miura y David Fandila "El Fandi" lidiaron un encierro de "Parladé". Los toros tuvieron trapío, tres no ofrecieron grandes dificultades, el cuarto fue el más deslucido y el segundo y el quinto fueron bravos y nobles. El héroe de la tarde fue Dávila Miura, quien estuvo a punto de abrir la Puerta del Príncipe. Dávila Miura es un diestro con la reputación de un torero valiente, recio y poderoso, pero el viernes mostró en la Maestranza una faceta brillante de su toreo. En sus dos toros bravos, su primero noblote y su segundo muy encastado, poco hizo con el capote, pero con la muleta Eduardo toreó con elegancia, templanza y clasicismo. Las tandas de derechazos y naturales estuvieron compuestas por pases ligados, ajustados y largos, con la franela barriendo la arena, y rematadas, con ajustados pases de pecho. A su primero lo terminó de una estocada y a su segundo con un pinchazo y estocada. Ambas intervenciones fueron premiadas con una oreja. En el quinto se pidió con fuerza el segundo trofeo, pero el presidente hizo caso omiso al deseo de los aficionados. Salió en hombros por la puerta de cuadrillas. Esto es algo de lo que escribió en ABC el crítico Fernando Carrasco "Dávila cuajó una tarde importantísima en la Maestranza. Para ser sinceros, fue el único protagonista del festejo. Bueno, y sus dos toros de "Parladé". El segundo de la tarde porque tuvo nobleza y recorrido. El quinto por la raza y la acometividad. Al primero de ellos lo templó extraordinariamente y al segundo le pudo, lo sometió y le cuajó series firmes y largas…". Verdaderamente Eduardo fue el único protagonista relevante, pues ni Antonio Ferrera ni "El Fandi" tuvieron una tarde brillante. Ferrera estuvo voluntarioso en su primero, logrando algunos pases buenos, pero sin lograr ligar faena. Mató de un metisaca. No se superó en su segundo, al que lo pinchó cuatro veces antes de conseguir la estocada. Cumplió en banderillas. El temido silencio sevillano fue el juicio de la audiencia. Excepto por sus lucidos tercios de banderillas, haciendo alardes de unas incleibles facultades, tampoco la labor del "El Fandi" entusiasmó. Al matar bien a su primero, su entrega y un par de buenas series de muletazos se recompensaron con aplausos. Con su segundo tampoco pudo lucirse y, al matar mal, se silenció lo visto. Se echó de menos la competición banderilleando entre Ferrera y "El Fandi", causada por la enemistad existente entre ellos.
En la corrida del sábado la actuación de Manuel Jesús "El Cid" produjo luz en una tarde obscurecida por las actuaciones de Víctor Puerto y Eugenio de Mora y la mala raza desplegada por los grandotes, descastados y sosos toros de Gabriel Rojas. El tercer toro, el cual manseó en el caballo, no permitió que "El Cid" se luciera con el capote. Sin embargo, el diestro sevillano de Salteras observó que el astado tenía un buen lado derecho, y después de brindar al público, lo sacó a los medios y le ligó una serie casi perfecta de derechazos largos, llevando al toro embebido en la muleta, despertando el entusiasmo en los tendidos. Siguió con dos tandas más con la derecha con pases aun más gallardos y ajustados. Por la izquierda el toro lo buscaba y el diestro no pudo seguir al mismo ritmo, pero si logró algunos pases muy emocionantes. Una estocada le puso un trofeo en la mano. Con el difícil sexto, que pesaba 629, estuvo decidido pero no había manera de sacar faena. El momento más emotivo de la feria tuvo lugar al entrarle a matar, pues fue prendido al ejecutar la suerte de una manera dramática. Por suerte salió ileso y fue premiado con una vuelta al ruedo. Buena tarde de un torero que paso a paso se está definiendo como un maestro de gran clase. De Puerto hay que de destacar su buen toreo a la verónica y un quite por chicuelinas al cuarto astado, y poco más. Con la muleta no se acopló con sus difíciles enemigos y con la espada mató de dos pinchazos y estocada a su primero y estocada y descabello a sus segundo. Eugenio de Mora estuvo voluntarioso con su primero y algo dubitativo en su segundo, otro mulo de 620 kilos. Ambos diestros fueron silenciados en sus dos intervenciones.
El domingo se cerró la mini-feria con la corrida de rejoneo, en la que actuaron los caballeros Joao Moura, Leonardo Hernández, Luis Domecq, Andy Cartagena, Diego Ventura, y Raúl Martín Burgos, que debutaba en La Maestranza. Rejonearon toros Jódar y Ruchena de desigual juego. Los centauros entretuvieron a la concurrencia, destacando sobremanera Ventura y el debutante Martín Burgos, quienes desorejaron por partida doble a su toro y abrieron la Puerta del Príncipe. El portugués Moura dio una vuelta al ruedo y los demás caballeros fueron aplaudidos. Como ya esta siendo norma en muchas ferias, con la baraja de buenos rejoneadores que existe, el festejo de rejones esta pasando de ser un complemento a ser un aliciente en los abonos.
La Feria de Otoño de Madrid
El abono de la Feria de Otoño se compuso de cuatro corridas de toros, un festejo de rejones y una novillada picada que se efectuaron en dos consecutivos extendidos fines de semanas, los días 3, 4, 5 y 10, 11 y 12 de octubre.
El primer tramo de la feria se abrió con una novillada el viernes 3. Le siguió el sábado una corrida con un cartel de toreros artistas, y el domingo se cerró este fin de semana taurino con una corrida, de las catalogadas como 'dura', con un cartel de toreros poderosos. El público llenó tres cuartas partes del aforo de la plaza en el primer festejo y casi la llenó en las dos corridas.
El resultado artístico de los tres festejos fue bastante inferior al económico, pues en la plaza se oyó el silencio como juicio en cuatro de las seis faenas de los tres novillero y en todas las faenas de los diestros de alternativas. Solo un astado de los 18 lidiados se fue al desolladero faltándole una oreja.
El novillero Fernando Cruz ha sido el espada que cortó la oreja. Lo hizo al cuarto novillo de la tarde del viernes. Su labor ha tenido gran mérito, pues el novillo humillaba poco y ofrecía dificultades para la lidia. Lo entendió bien y lo toreó con una habilidad poco común en un principiante. Le sacó buenos pases y al matarlo fue volteado, pero el encontrón resultó con la muerte del novillo y solamente un susto para el joven novillero, que alegremente paseó por le ruedo la oreja tan meritoriamente ganada. En su primero fue ovacionado. Sus compañeros Caro Gil y Sergio Marín estuvieron voluntariosos, pero poco lucidos con sus cuatro novillos que, como los de Cruz, pertenecían a Juan Manuel Criado. Los utreros estaban bien presentados, pero tuvieron poca fuerza y casta. Gil y Marín fueron silenciados.
La corrida del sábado había despertado gran expectación, pues los artistas Javier Conde y "Morante de la Puebla" últimamente han estado cuajando inspiradas faenas en diferentes plazas, y estaban ilusionados en poner la guinda a sus temporadas en Madrid. Además el novel matador Salvador Vega, otro artista, quien también estaba completando una temporada corta pero triunfal, confirmaba la alternativa. Sin embargo, la expectación se tornó en desilusión gracias a una mala corrida de "El Pilar', remendada con dos sobreros de "El Sierro", y al fuerte viento no permitieron que la inspiración de los tres diestros dejara huella en el ruedo. Vega confirmó con un toro protestado por su falta de fuerza y, naturalmente, no se le apreció su intento de faena, y en el último de la tarde hizo un conato de faena que no pudo cuajar. "Morante de la Puebla" se lució con el capote en el quinto y en algunos pases con la muleta, y Javier Conde pasó por Las Ventas de puntillas. El silencio y un conato de protesta reinaron en la plaza cuando los tres espadas remataron sus toros y los críticos se tuvieron que guardar para otra ocasión más propicia las palabras de alabanza al arte del sevillano y de los dos malagueños. El segundo toro de la tarde al saltar al callejón hirió gravemente en el tobillo a Alfonso Romero, mozo de espada de Vega, y de menos consideración a José Manuel Aguado, empleado de la Cadena Digital+. Un oportuno quite a cuerpo limpio del banderillero Juan José Trujillo evitó una mayor tragedia.
Al viento, el cual sopló aun con más fuerza el domingo que el día anterior, se le achaca el anodino resultado artístico de la función, aunque toros, toreros y público tuvieron algo de culpa. Los espectadores marraron al dedicarle una ovación cerrada de despedida al mayoral de la ganadería portuguesa de "Palha", cuando solo el quinto astado fue verdaderamente bravo. Quizás, la movilidad y la fuerza de algunos astados y la impresión de que los diestros dejaron picar en exceso a los toros contribuyeron a este excesivo premio. Así criticó Vicente Zabala este hecho en ABC: "Es necesario poner coto ya en Madrid a las masacres que se cometen en varas. Hay que decirlo alto y claro. No se pueden tolerar los abusos constantes desde el muro de picar". La corrida fue lidiada por Luis Francisco Esplá, Eduardo Dávila Miura y Jesús Millán. Esplá y Millán empataron con silencios en sus actuaciones y el sevillano fue silenciado en su primero y pitado en el segundo. En este toro el público entendió que el animal estaba por encima del torero y, cuando Dávila intentaba sacar faena al quinto de la tarde se iniciaron las protestas. Con su primero, un toro más complicado, estuvo voluntarioso y lo mató de una estocada. El maestro Esplá no estuvo tan magistral y decidido como en su norma en Las Ventas. Destacó en banderillas, especialmente en un par por las adentro. Con la muleta fue desarmado un par de veces y tampoco estuvo acertado con la tizona. Millán estuvo valiente con su tardo primero, al que mató de un buen volapié, y deslucido y precavido en su segundo, con el que falló con la espada.
El segundo capítulo de al feria se inició el viernes 10 de octubre con una corrida de rejoneo, a la que le siguió al día siguiente la corrida de "El Puerto d San Lorenzo", y el domingo cerró el ciclo la corrida de Victorino Martín, el otro plato fuerte de la feria. En los dos primeros festejos hubo tres cuartos de plaza y 'los victorinos" llenaron el coso en la última corrida. En esta segunda parte se cortaron más trofeos que en el fin de semana anterior: tres los rejoneadores y dos los diestros de a pié. Por otra parte, los ganaderos de las dos primeras corridas salieron mal parados de la feria y Victorino Martín, aunque tampoco fracasó, no alcanzó el éxito que sus muchos partidarios madrileños esperaban.
El viernes los caballeros Rui, Alvaro Montes y Sergio Galán con su decisión y maestría del arte del rejoneo, se impusieron al manso y cansino encierro de Julio de la Puerta, los cuales, excepto el sexto, apenas repetían las embestidas y a menudo ignoraban a los caballos. Aunque las actuaciones de los rejoneadores no fueron supremamente brillantes, los dos caballeros españoles el centauro portugués y, a base de exponer se lucieron en varios momentos, siendo los tres igualmente aplaudidos en sus primeros toros y recompensados con un trofeo en sus segundos.
El protagonismo del festejo de la tarde fría y lluviosa del sábado correspondió a la corrida anunciada de 'El Puerto de San Lorenzo" y al diestro catalán Serafin Marín. Los toros desafinaron la tarde y el torero dio la única nota alta. Por la puerta de los chiqueros salieron al ruedo de Las Ventas diez toros, de los cuales se lidiaron tres de la ganadería titular, uno de "Los Derramaderos', uno de "Alcurrucén" y otro d Palomo Linares, lo que no gustaron al público y menos a los que se enfrentaron con ellos, pues todos, excepto el sexto que fue algo mejor, carecían de bravura de fuerza y de buenas ideas. Luis Miguel Encabo, Juan Diego y Serafín Marín tuvieron pocas opciones al triunfo con los cinco primeros toros de la tarde, con los que sus actuaciones fueron silenciadas. Encabo hizo un conato de faena a su primero y cumplió sin más con el difícil cuarto de la tarde. Juan Diego bailó con la más fea, pues con los tres devueltos tuvo que recibir a cinco toros y encima fue volteado peligrosamente por su primer toro, sufriendo una ligera contusión cerebral que lo dejó semi-inconsciente. Pasó a la enfermería al completar su actuación con el agresor, para salir luego para enfrentarse con el segundo de su lote. Lástima que no pudo repetir el gran triunfo de este verano, el que le hizo entrar en la feria. En cambio, Marín recompensó la paciencia de los espectadores, ofreciéndoles una magistral faena con el toro que cerró plaza. Comenzó con buenas verónicas de recibo y con la muleta inició el trasteo en los medios con templados derechazos. Al obligar al toro, este rodó por la arena pero, con su suave manera de hacer el toreo, logró que el toro se creciera y pudo ejecutarle unas elegantes tandas de naturales. Unas ajustadas manoletinas precedieron a un buen volapié. Una oreja fue su premio más el confirmar su cartel ante el público madrileño. Gracias a la eficacia de "Florito', el mayoral de Las Ventas, en devolver prontamente los cuatro toros protestados a los corrales, la larga tarde se hizo algo más corta.
El domingo, con una plaza llena y con el ambiente de expectación que siempre produce en los tendidos la espera de ver salir por el portal del miedo a los astados de Victorino Martín, Manuel Caballero José Ignacio Uceda Leal y Antonio Ferrera hicieron el paseíllo en las Ventas. Sorprendía la inclusión en el cartel de Caballero y Ferrera, pues ninguno han tenido buenas actuaciones en Madrid este año y sus campañas han tenido altos y bajos. Caballero hizo poco o nada para recuperar el buen cartel que antes tenía en el coso madrileño. Estuvo en maestro, dando algunas muestras de su valer y saber, pero sin entrega ni ambición. Se deshizo de sus toros con facilidad y tuvo división de opiniones en su primero y oyó silencio en el cuarto de la tarde. Uceda Leal estuvo valeroso, pero al igual que el torero manchego no logró entenderse con su lote, el primero un toro que se quedaba corto y un segundo bravo que desarrolló sentido. Mató fácilmente y el público, guardando silencio, ni aprobó ni condenó lo hecho. Ferrera substituía a Fernando Robleño, quien estaba recuperándose de un una cornada que un 'victorino' le había infligido unos dias antes en Zaragoza. Ferrera salvó la corrida al triunfar en el toro último de la tarde. Su primero salió con casta desarmando al extremeño al recibirlo con el capote. Con al muleta intentó imponerse a un listo astado que aprendía latín por momentos pero, ante la imposibilidad de ligar faena, optó por la brevedad. Sin embargo, colocó brillantemente tres pares de banderillas, y aun mejor pareó al segundo de su lote. El triunfo llegó en el último toro de la feria, un toro de gran presencia y algunas dificultades, al que se impuso con valor, poder y maestría. Le entró a matar entregándose, cambiando una voltereta por una estocada con una oreja como propina. Ferrera ha recuperado esta tarde el respeto de la afición que se ganó en el San Isidro del 2002. Con respecto al encierro, los toros tuvieron presencia y fueron encastados en general y, aunque ofrecieron algunas dificultades a los espadas. En suma, ni defraudaron ni entusiasmaron, ni tampoco aburrieron a los aficionados.
El recuerdo de los tres fines de semanas taurinos
Lo que pase taurinamente en Sevilla o Madrid, bien sea en las ferias de primavera o del otoño siempre deja secuela. Así que al recapacitar sobre lo ocurrido en La Maestranza y en Las Ventas durante las mini-ferias otoñales, queda el recuerdo del mal comportamiento y la falta de casta de una mayoría de los toros lidiados en esas ferias y de la grave cogida de Alfonso Romero, mozo de espada de Vega, en el callejón de la plaza madrileña. Tampoco a la mayoría de las coletas las dos ferias les han proporcionado mucha gloria, aunque dos diestros en Sevilla y dos en Madrid han salido de los ruedos con su cartel en alza. En Sevilla, los de casa ganaron, con Dávila Miura siendo el único matador que se ha llevado dos trofeos una tarde, y "El Cid" llevándose un trofeo y mostrando una vez más su calidad. En La Ventas, con sus triunfales actuaciones, el catalán Marín ha cerrado el círculo de éxitos que empezó a trazar en la misma plaza en abril y Ferrera se ha ganado de nuevo a un público que estaba a punto de perder. Además, se debe añadir que el joven novillero Fernando Cruz se ha hecho notar en Madrid, y no hay que olvidar el mencionar que los rejoneadores Diego Ventura y Martín Burgos salieron en volandas por la Puerta del Príncipe en Sevilla.
En octubre la temporada europea da las boqueadas en la Feria del Pilar en Zaragoza, para finalmente expirar la Feria de San Lucas en Jaén. Lo que suceda en los ruedos europeos después de esas ferias es como un asterisco de la temporada, pues ya los ojos de los aficionados y las energías de los toreros se dirigen hacia América o recuperarlas en el descanso invernal.
En este mes hay señales que muestran que el toreo en Europa languidece, preparándose para la hibernación taurina. Se nota que los medios de comunicación, en vez de reportar diariamente múltiples reseñas y crónicas de corridas, dan de cuando en cuando noticias sobre la vida profesional y privada de los protagonistas de la fiesta, tales como cortes de temporadas, retiradas, cambios de apoderados, contratos para América y alguna que otra nota social. También, los aficionados parecen comportarse con más estoicismo en los tendidos, reaccionando más comedidamente a lo que sucede en el ruedo, como si padecieran de un hastío taurino. Esto contrasta con el entusiasmo con que se portan en al primavera, probablemente por estar felices de romper la dieta taurina invernal. Aunque bastantes toreros permanecen al pie del cañón hasta que la temporada concluye, también algunos diestros parecen mostrar los efectos del peso de sus campañas, y por una herida, o por conveniencia, encuentran una razón para acortarla, no apareciendo en las últimas ferias y, desafortunadamente, alguno que otro sigue actuando sin entusiasmo hasta el fin, como si estuviera en piloto automático.
Y en este ocaso de la temporada es cuando la Feria del Pilar y la Feria de San Lucas se celebran, unas ferias que no comparten la misma categoría y proyección, pero que tienen en común el ser las dos ultimas ferias de importancia de la temporada taurina europea y el ofrecer a sus empresarios dificultades de presentar carteles interesantes cuando muchas de las figuras están descansando o ya tiene un pie en España y otro en América.
La del Pilar en Zaragoza: la última feria de primera de la temporada
La cómoda y cubierta Plaza de la Misericordia de Zaragoza es el teatro de la feria más extensa del mes de octubre. En la temporada 2003 el ciclo ferial comenzó el sábado 4 de octubre y concluyó el lunes 13, y estuvo compuesta por siete corridas de toros más otra fuera de los días tradicionales de la feria ---el 26 de octubre---, una novillada picada, otra sin caballos y un festejo de rejoneo. En las ocho corridas de toros todos los diestros se anunciaron solo en un festejo, excepto por el maño Jesús Millán que hizo doblete. En la novillada dos novilleros se enfrentaron en un mano a mano, y en el festejo de rejoneo entraron tres caballeros. El matador local Antonio Gaspar "Paulita", quien se había quedado fuera de la feria, entró en el cartel del Día de la Raza, substituyendo a José María Manzanares, quien no compareció por estar lesionado. Es de notar que muchos nombres de destacados toreros jóvenes entraron en los carteles mientras que varios de los más maduros diestros se quedaron fuera y la variedad de encastes de las corridas que se corrieron, con una combinación de encierros duros y comerciales. La mayor atracción del abono era la última encerrona en solitario del año de "El Juli", quien cerraba su campaña en Zaragoza.
Las corridas y las novilladas no son los únicos festejos que toman lugar en la Plaza de la Misericordia durante la feria, ya que durante las jornadas feriales durante las mañanas y noches se dan otros festejos taurinos de aspecto popular, como capeas con vaquillas, concursos de recortadores y cortes, el espectáculo del "Bombero Torero", corrida landesa y de rejoneo al estilo hispano-luso y el desencajonamiento de algunas corridas. La buena asistencia de público a estos espectáculos muestra la gran afición y tradición taurina de los aragoneses.
Antes de hacer unos comentarios sobre algunos de los acontecimientos en los festejos, para que el lector con una simple mirada tenga un concepto general de como fueron las actuaciones de los toreros, a continuación aparecen los nombres de los matadores, seguido por un paréntesis con los siguientes símbolos que representan los resultados.
Estos son los símbolos;
Y a continuación aparecen los resultados de los 21 matadores que actuaron en las 8 corridas;
Arriba en los resultados se puede notar que en las ocho corridas del abono solamente se concedieron diez apéndices, de los cuales nueve trofeos fueron otorgados en dos corridas. Este hecho podría interpretarse como que la actuación general de los diestros no ha sido lucida, pero el caso es que se pudiera haber cortado otras tantas orejas, a no ser porque los diestros se dejaron ir unos cuantos buenos toros con las orejas intactas al desolladero por el mal uso de los instrumentos toricidas. Veamos ahora quienes fueron los diestros que pasearon por el ruedo con trofeos en sus manos y los que estuvieron a punto de hacerlo, a la vez que comentaremos sobre otros particulares de los festejos.
Fernando Robleño fue el primer espada en cortar una oreja en la cuarta corrida de la feria el viernes 10. A Fernando lo acompañaban en el cartel Miguel Abellán y "El Cid" para lidiar ganado del hierro de Victorino Martín. Cuatro de los toros eran verdaderas 'alimañas', y el tercero y el sexto fueron algo mejores, pero todos desarrollaron peligro y dificultades para su lidia. Abellán no se impuso a los toros de su lote, en los cuales sus intervenciones fueron protestadas. Al que mató por Robleño, lo recibió con una larga en el tercio y se lució en un quite por navarra, con la muleta consiguió algunos pases buenos, y al matar de una estocada, el público lo aplaudió fuertemente. Por el contrario "El Cid" estuvo muy decidido y valiente sacando buenos pases sueltos a su primero y un par de comprometidas series de derechazos a su segundo. En ambas ocasiones, mató pronto con una estocada defectuosa, Fue silenciado en su primero y aplaudido en su segundo. Robleño vino a triunfar, aunque fuera al precio de la doble cornada que recibió. Su toreo fue dramático. Primero dominó al toro toreando sobre las piernas, y luego con la derecha consiguió un par de tandas ajustadas, de las que salió ileso de milagro. Pero al intentar torear por naturales fue cogido y zarandeado. A pesar de estar herido, volvió a torear sobre las piernas y al terminar de una estocada efectiva, se le concedió una oreja. Pasó a la enfermería, en donde fue operado de dos heridas calificadas de menos grave. El incidente le hizo perder la corrida de los 'victorinos' en Madrid, en la que estaba anunciado para el Día de la Raza.
Julián López "El Juli" fue el segundo diestro en llevarse trofeos, pero no se conformó con uno sino con cuatro. Con una plaza llena, otra vez más esta temporada Julián actúo en solitario en una corrida el sábado 11 de octubre. Se encerró con seis serios toros de diferentes encastes: "Partido de Resina", "Zalduendo", Adolfo Martín, "Las Ramblas", "Parladé", y Juan Pedro Domecq. Toda la tarde estuvo sobrado de facultades y en maestro, lidiando tanto como toreado lucidamente. Hizo variados quites con el capote banderilleó con entrega y emoción a varios toros, teniendo el buen detalle de compartir el tercio de banderillas con sus banderilleros José Antonio Carretero y Roberto Bermejo en el cuarto toro de la tarde y con Jesús Arruga en el último. Con la muleta estuvo poderoso y variado, siempre basando sus faenas en el toreo clásico, sin concesiones a la galería. Con la espada fue un cañón, pues remató sus faenas con un total de cinco estocadas y media en la cruz y un descabello. La primera oreja llegó en el tercero, un bravo animal de "Zalduendo", y la segunda con el mastodonte de 698 kilos de "Las Ramblas", el que salió en cuarto lugar. A Ambos les compuso buenas pero medidas faenas, rematadas con estoconazos, Hubo un hiato antes del apoteosis final, al lidiar con brevedad al noblote quinto toro de "Parladé", el que se vino abajo a mediado de la faena. Luego en el sexto los aplausos no pararon desde que recibió al excelente toro de Juan Pedro Domecq hasta que lo envío sin las orejas al desolladero. La faena de muleta no tuvo desperdicio, comenzando por los pases de rodillas y siguiendo con templadas tandas con ambas manos, rematadas con profundos pases de pechos e inspirados remates. Un magnífico circular rubricó la faena antes de la estocada. El madrileño había brindado la muerte de este toro a su cuadrilla, por ser esta la actuación que concluía la más discutida campaña de su excepcional carrera, Antes de salir por la Puerta Grande fue testigo del corte de la coleta de su banderillero Emilio Fernández padre. A la conclusión del abono el 26 de octubre el Ayuntamiento de Zaragoza reconoció el mérito de la actuación en solitario de "El Juli", otorgándole el trofeo de 'triunfador de la feria'.
La corrida del lunes 13 fue la tarde más prolifera en trofeos de la feria, pues se cortaron un total de cinco orejas. Esa tarde fue de especial importancia para el maestro madrileño, pues con su triunfo en su segundo toro recuperó la admiración que le tienen los aragoneses, la que se había disminuido con su grisácea actuación en la en la encerrona en solitario en la feria del año anterior. Se lidiaron cinco toros de "El Pilar y un sobrero de Moisés Fraile. En general los toros fueron nobles, pero blandearon excesivamente.Las excepciones fueron el quinto que ofreció dificultase y el cuarto que fue un animal excelente. "Joselito" en su primero hizo una faena meritoria, estropeada por los aceros, al saludar oyó algunas protestas. En cambio en el cuarto se vio al "Joselito" de otros tiempos, toreando no solamente con la gran maestría que posee, sino también con un entusiasmo que no ha mostrado a menudo esta temporada. Se lució de capote con elegantes lances y un quite por chicuelinas. La labor muleteríl creció en intensidad al avanzar la faena. Toreó con los pies firmes en la arena, con un cuerpo relajado y engarzando los pases con suprema elegancia. Sobresalieron unos naturales ejecutados con la mano derecha sin la espada. Un buen volapié derrumbó al astado, y a este lo arrastraron sin las dos orejas y con el aplauso del público. Javier Conde fue silenciado en el quinto al que le hizo un trasteo insulso, y Jesús Millán fue aplaudido en el tercero, después de una faena voluntariosa. En cambio, en los otros toros de sus lotes ambos se subieron al carro de los triunfadores con "Joselito". Conde le completó al segundo una inspirada faena, compuesta por tandas de ajustados y asentados pases básicos, rociando su hacer con sus personales pinceladas artísticas que arrancaron olés de los aficionados. Mató de estocada algo defectuosa y cortó un apéndice. Millán respondió con una total entrega en el sexto, al que recibió con una larga cambiada de rodillas. Con la muleta comenzó su labor toreando con ambas manos con temple y ligazón, concluyéndola con unos pases efectistas como molinetes de rodillas y demostraciones temerarias. Al concluir la labor con un espadazo, le concedieron las dos oreja, y después de dar la vuelta al ruedo, acompañó al diestro madrileño en la salida por la Puerta Grande.
Como se dijo varios diestros pudieron haber obtenido trofeos, pero los fallas con la espada lo evitó, algunos fueron recompensados con una vuelta al ruedo y otros se tuvieron que confirmar con aplausos.
El martes 7 con una seria corrida de Guadiola, de la que salieron tres toros buenos, Serafín Marín veroniqueó vistosamente y compuso una bella y vibrante faena al tercero, pero la espada dejó el premio en una vuelta al ruedo y lo mismo sucedió con Jesús Millán, quien después de una actuación valiente y porfiona con el quinto de la tarde, tuvo una petición minoritaria de oreja, la que quedó en un paseo por el anillo con el entusiasta aplauso de sus paisanos. El miércoles se lidió una corrida bien presentada de Carriquiri, con astados muy astifinos que tenían movilidad, pero presentaron dificultades para los espadas. Necesitaban toreros valientes y los hubo. A los diestros no les faltó valor y buenas manera pero, sin embargo, a Uceda Leal y Antonio Barrera se les olvidó como usar la tizona efectivamente, y Leandro Marcos no tuvo la ocasión de usarla, al ser gravemente herido, cuando toreaba por naturales al tercero de la tarde. Barrera dio una vuelta en un toro con el que se jugó el pellejo, y Usada Leal se conformó con aplausos. A ambos se les escurrió de las manos algún trofeo. El banderillero Francisco Javier Gómez también fue herido gravemente, sufriendo una rotura del tendón de Aquiles.
Si la mala fortuna con la espada les costó a los toreros mencionados un trofeo, más penoso fue el caso "El Fandi", a quien un bajo metisaca le evitó el obtener dos orejas y el salir por la Puerta Grande en la corrida de jueves 9. Salió un noble y repetidor astado de Baltasar Ibán y "El Fandi" desde el primer momento entendió al toro y conectó con el público. Completó un excitante tercio de banderillas que puso a la gente de pie en los tendidos. Continuó con la muleta haciendo una faena variada, en la que intercaló el toreo templado y clásico con alardes de dominio y valor. Las orejas del buen animal ya las tenía más que ganadas, cuando se precipitó al matar, cuyo resultado fue un metisaca en los bajos del que el toro dobló. Dio la vuelta al ruedo. La corrida estaba siendo televisada y las imágenes en la pantalla mostraron reiteradamente el rostro compungido del granadino, en el que se reflejaba la tristeza del saber que pudiera haber sido uno de los triunfadores de la feria. En su segundo, un astado de 674 kilos que se agotó en la faena de muleta, solo pudo lucirse con capote y banderillas y de nuevo falló con la espada. "Finito de Córdoba" y Matías Tejela, quien hacia su presentación como matador en Zaragoza, tampoco estuvieron finos con la espada. El cordobés fue ovacionado en un toro y silenciado en el otro, y el debutante oyó silencio en ambos. El domingo tampoco Enrique Ponce, César Jiménez y "Paulita" hicieron mejor uso de la espada que la terna del día anterior. De la terna fue Ponce el que estuvo más cerca de llevarse un trofeo, con la buena faena que le realizó al cuarto de la tarde. La endeblez de los toros de Santiago Domecq le restó emoción a la labor de los tres diestros.
Refirámonos ahora al prólogo del ciclo ferial y a su epílogo. El ciclo se inició el sábado 4 de octubre con una novillada picada que precedió a la corrida de rejoneo del domingo. La novillada tenía un color local, pues en ella se enfrentaron en un manos a mano los novilleros aragoneses Paúl Abadía "Serranito" e Iván García Langa, lidiando reses de "Los Maños". Aunque sin lograr un triunfo notable, "Serranito' fue el ganador del encuentro, al dar ds vueltas al ruedo. Langa fue cogido por su primero, resultando con un puntazo en el escroto, teniendo que retirarse a la enfermería, por lo que su compañero tuvo que matar al novillo. Después de ser curado, volvió al ruedo para proseguir su actuación con sus otros dos novillos, en los que fue silenciado. La plaza se llenó a medias. Asistió más gente a la corrida de rejones del domingo, pues se cubrió más de tres cuartos del aforo, para ver a los caballeros Alvaro Montes, Sergio Galán y Diego Ventura rejonear seis toros de la Condesa de Sobral. Los toros, excepto el sexto, no dieron muchas facilidades a los rejoneadores, y aun así les cortaron cuatro orejas. Alvaro Montes fue el máximo triunfador, al dar una vuelta al ruedo en un toro, cortar dos orejas al otro y abrir la Puerta Grande. Galán y Ventura obtuvieron una oreja cada uno.
El epílogo del abono consistió en una corrida para dar oportunidad a los diestros de la tierra, y tomó lugar el 26 de octubre, trece días después de celebrarse la última corrida del ciclo ferial. Actuaron los diestros aragoneses "El Molinero" y Ricardo Torres y la matadora malagueña-aragonesa Mari Paz Vega, enfrentándose con toros de Mari Carmen Camacho. Los toros de la señora ganadera no han dado ningunas oportunidades a la terna, pues salieron con muy malas intenciones, estando los astados más interesados en los tobillos de los toreros que en los vuelos de los engaños. El primero y el sexto fueron algo más manejables. No obstante, Mari Paz Vega, basándose en su determinación y valor, ha salido airosa de la difícil prueba, a pesar de apechugar con el peor lote del encierro. No había lugar para florituras o lograda faena en su primer toro y mucho menos en el segundo. Así que la torera dominó con eficacia a su primero, para luego sacarle algunos pases limpios, especialmente una serie con la izquierda, y liquidarlo de media estocada. Se pidió la oreja, pero el presidente desestimó la petición, no obstante Mari Paz dio una vuelta al anillo. En su segundo bastante hizo Vega con estar decidida y matarlo pronto. Fue ovacionada. Esta valiente torera se merece muchas más y mejores oportunidades que las que hasta ahora se le han ofrecido en su patria. Las verónicas con que recibió a su primero y unos ajustados ayudados por alto fueron los detalles más sobresalientes de la actuación de "El Molinero", por lo demás estuvo voluntarioso con la muleta y desacertado con la espada. Fue ovacionado en su primero y silenciado en el otro toro de su lote. Con silencio se enjuició también la actuación Ricardo Torres en su primero, y oyó silencio y dos avisos en el toro que cerraba el abono 2003 de la Plaza de la Misericordia.
Los resultados de la Feria del Pilar 2003, sin ser excepcionales, han sido buenos en los aspectos torero, ganadero y económico. Aunque el número de trofeos obtenidos por los diestros no lo indica, por la razón ya comentada de los fallos con los estoques, varios matadores, aparte de los cuatro que puntuaron con trofeos, han tenido atractivas actuaciones. Ahora bien, los nombres de "El Juli", con su triunfal encerrona, de "Joselito", con su gran faena en al última corrida del ciclo, del diestro local Jesús Millán y del rejoneador Montes, abriendo la Puerta Grande, formarían el cartel de los triunfadores de la feria. Con respecto al ganado, se debe anotar que una mayoría de los astados ha tenido presencia y una movilidad poco común en los astados de ahora. Además, hay que añadir que en todos las encierros han salido algún astado acto para lucimiento. También el público ha respondido en las taquillas, pues excepto por la novillada y dos corridas en las que hubo alrededor de media plaza, y en la de rejoneo con tres cuartos del aforo, en el resto de los festejos se llenó o casi se llenó la Plaza de Toros de la Misericordia.
La Feria de San Marcos de Jaén: el tradicional cerrojo de la temporada española
La notoriedad de la Feria de San Lucas radica más que nada en el hecho de ser la feria que tradicionalmente marca el cierre de la temporada taurina europea, ya que los resultados de lo que suceda en su plaza de toros no transcienden ni más ni menos que lo que sucediera en otras de las tantas ferias que tienen lugar en cosos de segunda categoría en el curso de la temporada.
La programación del abono es problemática para los empresarios, ya que es difícil el completar carteles bien rematados que incluyan a las super-figuras del momento. Este año, por ejemplo se ha notado la ausencia de "El Juli", quien ya había concluido su campaña en Zaragoza. El problema se agrava, pues parece que el público en Jaén y sus alrededores en los últimos años exclusivamente acude a la plaza en un número considerable cuando las estrellas componen un cartel, mientras que en los festejos, con carteles que serían atractivos en otras ferias, apenas se cubre una cuarta parte del aforo de la plaza. Este ha sido el caso en el abono del 2003, en el cual únicamente en la corrida en la que participó Enrique Ponce hubo en los tendidos algo más de tres cuartos de los espectadores que en ellos caben. Por el contrario en las dos novilladas, en la encerrona de "Jesulín de Ubrique" y en las corridas del martes y el miércoles los tendidos aparecían medio desiertos, con solo un cuarto del aforo cubierto. Algo mejor fue la asistencia en la corrida del viernes y la de rejoneo en las que alrededor de media plaza estaba llena. Tal vez las inclemencias del tiempo hayan contribuido a las pobres entradas en varios de los festejos.
Los festejos taurinos comenzaron el domingo 12 de octubre y terminaron el siguiente domingo, y durante esos ocho días se dieron cinco corridas de toros, dos novilladas y una corrida de rejoneo. Ponce era la base del abono, y en los carteles sobresalían los nombres de los nuevos valores, encabezados por el madrileño César Jiménez y un grupo de los toreros 'artistas', destacando el sevillano Morante. Este y el madrileño eran los únicos espadas que actuaron dos tardes. Dos carteles, uno con "Jesulín de Ubrique" toreando en solitario, y un mano a mano entre los rejoneadores Andy Cartagena y el caballero jienense Alvaro Montes eran programaciones originales.
En una corrida goyesca "Jesulín" abrió el abono de la Feria de San Lucas el Día de la Raza, encerrándose en solitario con toros de Luis Algarra, "Gavira", María José Barral", "Torrestrella", Gavira y Núñez del Cuvillo. Los astados dieron un juego variado, siendo el mejor el sexto, pero en general blandearon. El gaditano estuvo sobrado de facultades, mostrando que se ha recuperado de las gravísimas lesiones que sufrió en un accidente automovilístico hace ya más de un año. Con el público a su favor, toreó con maestría, dominio y facilidad en el hacer durante toda la tarde, haciendo mayormente un toreo de calidad sin demasiadas concesiones a la galería ni tampoco mucha variedad. La faena más completa se la ejecutó al último astado de la tarde, un noble toro de Núñez del Cuvillo. Estos fueron los resultados como apetecieron en las reseñas: aplausos, oreja, silencio con dos avisos, oreja, y oreja. "Jesulín" tiene gran mérito al cerrar una campaña enfrentándose airosamente con seis astados, cortándoles cuatros orejas y abriendo una puerta grande, cuando en febrero se dudaba si el torero gaditano fuera o no capaz de ajustarse el traje de luces.
El lunes y martes tuvieron lugar las dos novilladas con opuestos resultados. En la primera se disfrutó de una excelente tarde de toros con muy buenas actuaciones de los tres novilleros, quienes aprovecharon las buenas cualidades de los novillos para triunfar. Por el contrario, la segunda tuvo opuestos resultados, pues la tarde resultó monótona, con solamente un novillero destacando en una de sus actuaciones. En el primer festejo "Morenito de Aranda", sustituyendo a Caro Gil, "El Capea" y Jesús Herrera lidiaron novillos de "Jarrama', a tres de los cuales los desorejaron por partida doble. Los utreros fueron bravos y nobles, sobresaliendo el tercero, al que se le dio una vuelta al ruedo. "Morenito de Aranda" tuvo altos y bajos en su primera faena, siendo premiado con una vuelta al ruedo al completarla. En n cambio, al cuarto de la tarde lo toreó con decisión, gusto y clase, obteniendo dos orejas. Igualmente, "El Capea" se llevó otros dos apéndices del quinto novillo, con el que estuvo relajado, ejecutándole una faena compuesta de pases templados con ambas manos. Con su primero estuvo voluntarioso, pero sin acoplarse bien a las condiciones del novillo. Fue ovacionado. Jesús Herrera, un alumno aventajado de la Escuela Taurina de Algeciras, hacia su debut como novillero con picadores y sorprendió, pues tuvo una centrada actuación, más en acorde con la de un novillero maduro que con la de un debutante. Hizo un toreo elegante, clásico y variado con capote y multa, cuajando una magnifica faena al bravo tercer astado, y en su segundo tuvo destellos de ese buen torear. Sus recompensas fueron dos orejas y ovación y el salir por la Puerta Grande con "Morenito de Aranda" y "El Capea". Las circunstancias hicieron que el siguiente festejo fuera tedioso. Primero, el festejo comenzó media hora más tarde por las inclemencias del tiempo y se alargó por la inhabilidad de los cabestros de devolver a los corrales al novillo que César Girón se había dejado vivo, y por la intervención de un espontáneo. Luego, César Girón, Octavio Chacón y Curro Jiménez aunque estuvieron decididos y voluntariosos no pudieron lograr hacer faenas interesantes con los mansotes utreros de Centeno Guerra. Girón se eternizó matando al novillo que abrió plaza, por lo que oyó los tres avisos. Su actuación mejoró en el cuarto animal y dio una vueltas al ruedo. Jiménez, hizo alardes de valor en ambos de sus novillos, especialmente en su primero, por el cual fue atropellado en varias ocasiones. Por su arrojo en ese novillo dio una vuelta después de una leve petición de oreja y fue ovacionado en el que cerró plaza. Lo mejor del festejo estuvo a cargo de Chacón, quien se impuso al molesto cabeceo para hacerle una estimable faena, en la que sobresalieron un par de buenas series de naturales y derechazos. Mató bien y se ganó una oreja.
El miércoles se corrieron toros de los "Hermanos Rubio Martínez" los que fueron lidiados por José Luis Moreno, Jesús Millán y Manuel Jesús "El Cid". Los astados, los cuales estaban bien presentados y escaseaban de casta, dieron un juego variado, siendo los más manejables el primero y el sexto. "El Cid" fue el triunfador de la tarde y otra vez más esta temporada ha dado prueba de su calidad torera y, al mismo tiempo, en el tercer astado ha dado una prueba del porqué ha perdido tantos trofeos en su segunda temporada consecutiva de asenso. En ese toro, después de una faena efectuada con clase y valor, pinchó y el trofeo se espumó, teniéndose que retirar al callejón rodeado del silencio, No fue así en el último astado de la tarde, al cual lo mató efectivamente con una espada que debería haber sido de "El Cid Campeador". Le cortó las dos oreja, las que le abrieron la Puerta Grande. El toro saltó al ruedo con algo de genio y mansurreando, pero luego se atemperó gracias a la a muleta del torero sevillano. La faena la logró, con firmeza, sentimiento y ligazón tomando al toro en corto y alargando los templados y bajos pases hasta donde la extensión del brazo permitía. Firmó su labor con un ajustado circular invertido, siendo volteado al efectuarlo. ¡A ver si usa esa espada en la temporada venidera, y sin duda escalará unos cuantos escalones más en el escalafón! Otra nota alta la dio Moreno toreando con capote y muleta toreando al noble toro que abrió el festejo, pero no pudo mantenerla con la espada, por lo que su buen hacer fue recompensado simplemente con aplausos. Con ese toro brilló con el capote y con la muleta compuso una faena sobria, midiendo las distancias para sacar pases templados y ligados. Con el cuarto solo pudo estar valiente. Al fallar con la espada fue silenciado. A Millán le tocó el peor lote, un toro que se frenaba y el otro que casi no pasaba, pero eso no lo desanimó para estar valiente y dominador, y sacar algunos pases de calidad. Estos fueron los resultados de sus intervenciones: aplausos y silencio.
Veamos como les fue a "Morante de la Puebla" y César Jiménez, los dos diestros que actuaron en dos corridas. El jueves ambos alternaron juntos, con Salvador Vega completando el cartel, para lidiar ganado de Antonio Gavira. El sevillano obtuvo el único trofeo del festejo mientras que el madrileño tuvo que esperar hasta el sábado para conseguir la suya, y el malagueño tuviera que dejar Jaén sin saborear el triunfo. Los astados de Gavira estuvieron bien presentados y fueron nobles en general, aunque escasearon de raza, siendo los menos bravos el tercero y sexto y el mejor el cuarto. César Jiménez toreó con maestría sin ajustarse demasiado a su primero y fue ovacionado. Al manso segundo lo metió en la muleta con habilidad y le sacó una buena faena que tuvo que acortarla por el animal perder gas. Al finalizar la vida del cornúpeta de una mortífera media estocada, se pidió una oreja, la que el presidente denegó. Fue aplaudido de nuevo. Salvador Vega en su debut en Jaén parecía que se iba a unir a Morante en el triunfo pero, al pinchar y descabellar varias veces, recibió dos avisos y se quedó sin el trofeo, el que se merecía por la buena faena hecha a un toro con dificultades. Estuvo valiente, sacando algunos pases vistosos a su difícil último enemigo, pero se mostró desacertado con el verduguillo. Fue aplaudido al arrastrarse sus toros. Morante con su primer astado, el cual embestía con cortas arrancadas, estuvo bien a secas, dando toques airosos pero sin comprometerse demasiado. Ahora bien, el artista salió a relucir en el cuarto toro, al cual después de torearlo profundamente con la muleta con la derecha y la izquierda, le dio suelta a su inspiración, ejecutando pases de su pinturero repertorio sevillano. Luego, un pinchazo, estocada y dos descabellos dejaron en una oreja el premio que pudiera haber sido de dos.
Sería este el único trofeo que Morante se llevara de Jaén, pues en su repetición en la corrida del viernes se fue de la plaza de vacío. Esa tarde los laureles fueron para "Finito de Córdoba', quien se llevó dos orejas, y principalmente para "El Fandi" que arrasó con cuatro. Los Toros de María José Barral, de aceptable presentación, fueron bravos en general aunque algunos de ellos fueron de más a menos en el último tercio. Se pudiera decir que al diestro de la Puebla le tocó el peor lote, pero la realidad es que tampoco el sevillano se impuso a ellos y tuvo una de esas tardes en que el artista no esta inspirado, y casi nada le salió bien, incluyendo el uso de los aceros. El público así lo entendió, abrocándolo al concluir su actuación con el primer astado, y guardándole silencio al matar a su último toro de sus actuaciones en la feria. El clásico maestro "Finito de Córdoba" aprovechó el buen lote que le cayó en suerte, mejor su primero que su segundo, toreando con capote y muleta con su peculiar elegancia a ambos astados. Las faenas poseyeron suavidad y temple e hilvanó tandas de templados naturales y derechazos. Todo hecho sin prisa, con clase y con poderosa facilidad, lo que en cierto modo restó algo de emoción a su hacer. Dos estoconazos certeros le merecieron el ganarse una oreja en cada toro. Emoción no es lo que le faltó David Fandila "El Fandi", quien resultó ser el máximo triunfador de la tarde y de la feria, pues tanto con capote, banderillas y, algo menos con la muleta, mantuvo al público ocupado aplaudiéndole durante todo el tiempo que permaneció en el anillo. Con el capote ejecutó largas cambiadas, verónicas y quites variados. Con las banderillas logró dos tercios completos con pares de variados estilos, mostrando sus superlativas facultades. Con la muleta compuso dos faenas en los que entremezclaba pases de buen temple y clase con el toreo para la galería. Un pinchazo y dos estocadas remataron sus faenas para llevarse cuatro orejas. La Puerta Grande se abrió para dejar salir al granadino y al cordobés.
El sábado les llegó el turno de llevarse su oreja al joven diestro César Jiménez, en su ultima presentación en la feria, y al maestro Enrique Ponce en su única actuación. En cambio, Javier Conde, quien completaba el cartel fue ovacionado en su primero y oyó protestas en el quinto de la tarde. Poco notable consiguió hacer el artista malagueño en su primer astado antes de matarlo mal, unos buenos lances, unos enjutos derechazos y algunos bellos remates. En su segundo ni eso, pues toreó con demasiadas precauciones y el público se lo recriminó al artista. Desde luego los toros de "Buenavista' tampoco ayudaron, pues a la corrida en general le faltó casta y fuerza, solo el segundo y el tercero permitieron el lucimiento de los espadas. César Jiménez estuvo decidido en ese tercero mencionado, toreando con el capote por elegantes verónicas y un ajustado quite por chicuelinas. Luego con la muleta comenzó, como es ya su norma, con los emocionante derechazos rodillas en tierra. Después continuó con pases más clásicos, rematando su labor con una buena estocada, luego de haber calentado el ambiente con unos espectaculares pases de adorno de rodillas. El presidente le concedió la primera oreja, pero no la segunda que el respetable pedía. El sexto fue devuelto a los corrales por débil, y el sobrero no tuvo mejor condición. El madrileño estuvo voluntarioso y valiente, y abrevió al no poder cuajar faena. Ponce, aunque no pudo replicar el enorme triunfo del pasado año, el cual le hizo ser el máximo triunfador de la feria, consiguió sin embargo inventarse una faena a su primero, usando la magia lidiadora que le caracteriza. Lo toreó con gusto con el capote. Con la muleta poco a poco, a un toro que no humillaba, le engarzó unas series de pases con la derecha y continuó con largos naturales. Fue una faena bien lograda pero algo fría, debido a la falta de repetición y blandura del animal, el que no le permitía que le bajara la mano. Mató pronto y se llevó una oreja. Con el cuarto, toro poco pudo hacer más que estar en maestro y abreviar. Se le aplaudió. Al arrastrarse a ese toro, el valenciano le cortó la coleta a Jean Marie Bourret, el banderillero francés que le ha acompañado durante toda su carrera. También, Ponce le había brindado su último toro a él y al resto de su cuadrilla por ser esta la última corrida de su campaña europea 2003.
El domingo 19 de octubre se clausuró el abono con una triunfal actuación de puerta grande de los rejoneadores Andy Cartagena y Alvaro Montes. Ambos estuvieron muy por encima de los toros del manso encierro de Loran Sagran. Los dos caballeros hicieron una espectacular exhibición de rejoneo y demostraron la magistral doma de sus briosos corceles, consiguiendo entusiasmar a los espectadores. Estos fueron los resumidos resultados: Cartagena, ovación, dos oreja y oreja; y Alvaro Montes, ovación, dos orejas y oreja.
Al recapacitar sobre la 'feria cerrojo de la temporada', puede decirse que, aunque "Jesulín de Ubrique" "Finito de Córdoba" y "El Cid" han abierto la Puerta Grande y en conjunto con otros diestros han cortado trece orejas y ejecutado varias buenas faenas, "El Fandi" fue el que obtuvo el triunfo más rotundo al cortar cuatro orejas. También, el éxito en la novillada inicial de "Morenito de Aranda", "El Capea" y el novel Jesús Herrera enfatizaron que la cantera renovadora del toreo no se agota. Además, Cartagena y Montes han reiterado en Jaén con sus triunfos que el espectáculo del rejoneo sigue en alza. Si embargo, la poca asistencia de público a la Plaza de Toros de la Alameda durante la feria, aun con buenos carteles, debería hacerles considerar a los empresarios si quizás ocho festejos taurinos sean demasiados para un abono tan tardío.