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RESUMEN: EN VISTALEGRE EN MADRID; |
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En los dos
festejos que componían el abono de la llamada
Feria de Invierno, que por segunda vez se celebraba en la plaza de toros
Palacio de Vistalegre, en la prensa se ha reportado positivamente que se han
concedido numerosos trofeos y se han visto algunas interesantes faenas. Ahora
bien, también se ha criticado que el
público no ha respondido a la atracción de los dos excelentes carteles,
formados por figuras que iniciaban la temporada europea, ocupando en la primera
corrida algo menos de media plaza y en la segunda poco más de esa media.
También se criticó que varios toros lidiados estuvieron faltos de trapío y
casta, a pesar de haberse obligado al ganadero de Garcigrande a traer más de
una docena de toros para pasar el reconocimiento del encierro, y que en el
festejo del domingo, a pesar del encierro completo de Núñez del Cuvillo haber pasado el
reconocimiento, el público protestó la presencia de los cuatro primeros.
En la corrida del sábado El Juli, José María Manzanares
y Alejandro Talavante cortaron seis orejas: dos
Talavante a un toro y los otros dos espadas una a cada astado de su lote. Los
tres salieron en hombros.

Talavante le cortó las
dos orejas al mejor toro del encierro, después de completarle una templada e
inspirada faena, aderezada con unos originales pases que ya ejecutó en México y
con unas manoletinas finales. Una buena estocada le puso las orejas en sus manos. Con su segundo se vio a un
Talavante con menos inspiración y fallando con la espada. El Juli en sus dos toros mostró su
superior condición de maestro, toreando con facilidad, imponiéndose a las
condiciones de sus nobles, pero sosos, toros. Toreó con variedad, mando y
temple. Para levantar la faena en su segunda intervención tuvo que recurrir a un arrimón al toro
rajarse. Mató de una buena estocada a su primero y pinchó a su segundo antes de fulminarlo con otro
espadazo. Manzanares, quien reaparecía después de su larga estancia en el dique
seco, mostró en algunos momentos la falta de rodaje. Sin embargo, basándose en
su voluntad y valor, dio buenas muestras de su exquisita clase y, al usar la
espada como un cañón, también cortó una oreja a cada toro de su lote.
En la
corrida del domingo, los cuatro primeros toros del encierro Núñez del Cuvillo no dieron facilidades para que Juan Mora, Morante de
la Puebla y El Cid hicieran un toreo para el recuerdo. Solo se vieron buenos
detalles durante sus lidias. En cambio, al salir el noble y bravo quinto
astado, el festejo cambió de rumbo con la gran faena, en la que el diestro de
la Puebla
bordó el toreo. Todo lo que hizo Morante tuvo sabor torero,
comenzando por los majestuosos pases a dos manos con que inicio su hacer, hasta
las sentidas trincherillas con que cerró la faena, y pasando por las templadas
y artísticas series de ligados naturales y derechazos que formaban la fundación
de la faena. Un pinchazo antes de cobrar una estocada no evitó que le
concedieran un doble trofeo. El otro sevillano no se quedó atrás y aprovechó el
buen sexto toro, para completarle una sobria y clásica faena, la que en sus
finales bajó un grado de intensidad. Al matar con una buena estocada de efecto
rápido, el presidente le concedió dos
orejas, que motivó que algunos espectadores protestaran la segunda, por lo que
El Cid solo paseó una en su vuelta al redondel. Al toro también se premió con
una vuelta al ruedo. Por otro lado Mora no tuvo tampoco suerte con su segundo
toro, y su labor fue silenciada. Para no irse de vacío regaló un sobrero, al
que con esfuerzo le arrancó una oreja. Los dos diestros sevillanos salieron a
hombros.
Reseñas
Plaza de toros de Vistalegre, Madrid. Sábado, 26 de febrero. Cinco toros de Garcigrande y uno de Domingo Hernández, el 2º, (desiguales de presentación, nobles en general; el mejor el 3º y el peor el áspero 2º) para El Juli (oreja; oreja; salida a hombros), José María Manzanares (oreja tras aviso; oreja tras aviso; salida a hombros) y Alejandro Talavante (dos orejas; silencio; salida a hombros). Entrada: menos de ½.
Plaza de toros de Vistalegre, Madrid. Domingo, 27 de
febrero. Toros de Núñez del Cuvillo (justos de presencia los cuatro primeros y mejor presentados el 5º y el
6º; el 5º fue noble y manejable, y el
6º fue bravo y noble, siendo premiado con vuelta; el sobrero fue soso y
descastado) para Juan Mora (ovación; silencio; oreja en el sobrero
que regaló), Morante de la Puebla (ovación; dos orejas; salida a hombros), El Cid (silencio;
dos orejas, la segunda protestada; salida a hombros). Incidencia: al terminar
el paseillo se guardó un minuto de silencio en memoria del diestro retirado
Pepín Martín Vázquez que había muerto en Sevilla esa madrugada. Entrada: más de
½.